CAPITULO 1: RECUERDOS
¿Por qué? ¿Por qué siempre tiene que ser así? ¿Cómo puede ser posible conseguir la paz mediante la guerra? ¿Cuándo será el día en que dejen de arriesgar sus vidas?... bueno… eso ahora no importa, lo que importas es que él esté bien…
Eso era lo que se decía la chica rubia en sus pensamientos mientras observaba el paisaje que se divisaba a través de la ventana. Era de mañana, el sol ya alumbraba las vidas de todos con un nuevo día, a lo lejos, en una carretera, había un auto que se alejaba de la ciudad de Japón hacia un pequeño pueblo donde podrían pasarla tranquilamente, en aquel auto viajaba una chica que traía puesta una máscara que no permitía ver sus hermosos ojos azules, el cabello largo y rubio la caracterizaban, en su hombro yacía recostada la cabeza de un chico de cabellos verdes que dormía pacíficamente, ellos se encontraban en la parte trasera del auto, mientras que en frente, conducía un chico alto y de tez morena, ojos azules y cabellos cortos y oscuros, se dirigían a una pequeña casa, donde pasarían los siguientes meses, apartados de cualquier peligro, para que él pudiera estar bien.
La chica dejó de ver la ventana por unos instantes para apreciar al joven que a su lado estaba, parecía un niño pequeño cuando dormía, tanta ternura, tanta amabilidad, tanta bondad e inocencia habitaban en el, ella en verdad lo amaba, y estaba dispuesta a hacer lo que fuera por él, mientras observaba sus ojos cerrados por el sueño, el color esmeralda se dejo ver al abrirlos y al observar a la chica se llenaron de brillo, solo pudo decir
-¡Hola! ¿Ya hemos llegado?- con un tono de voz suave
-No, aún no, pero falta poco, mejor descansa- entonces ella tomo entre sus manos la cabeza del chico y delicadamente la recostó sobre sus piernas, mientras ella masajeaba su cabeza el quedo nuevamente dormido.
Mientras tanto, el chico que conducía el auto, luchaba por no dejar escapar el llanto, mientras que sus lagrimas bajaban silenciosamente de sus cristalinos ojos y resbalaban en sus mejillas, él sabía que era su culpa, no podía dejar de pensar en ello, recordaba lo que había vivido hace apenas unas cuantas semanas, el junto con sus amigos que ya habían regresado del Hades, fueron a dar al hospital y él fue el primero en despertar y sanar, después le siguió un chico de cabellos largo y oscuros, entonces siguió un chico ruso de cabellos rubios, y hasta el último, su pequeño hermano de cabellos verdes, este último había tardado en despertar un mes entero, pensaron que tal vez ya no despertaría, pero todavía, un chico con cabellos castaños, para desgracia de todos, no despertaba aún.
El chico que conducía recordaba la conversación que tuvo con el doctor un poco después de que su pequeño hermano despertará, el se hallaba fuera de su habitación, observando a través de la ventana cómo se veía feliz al conversar con todos sus amigos, y entre ellos estaba la chica que lo acompañaba en el auto…
-¿Cómo estará doctor?
-Joven Ikki, me temo decirle que de ahora en adelante, su hermano tendrá que llevar una vida tranquila, cualquier alboroto podría arrebatarle la vida
-¿¡Qué! Pero ¿¡porqué!- respondió Ikki muy alarmado
-El joven Shun tiene una herida interna, una herida de gravedad localizada en el centro de su corazón, la herida será letal si no se cuida, nosotros no podemos operarlo, ya que no serviría de nada, la herida es muy profunda, pero esta solo causara daño al muchacho sí este hace algún esfuerzo de más, se qué ustedes no son seres humanos normales, ya que han sanado muy pronto, su hermano, en verdad es muy fuerte, los doctores temíamos a que él no sobreviviera, podrá ser dado de alta mañana, él, de ahora en adelante debe llevar una vida tranquila, mientras tanto lo pondremos en la lista de trasplante, para ver si alguien pueda donarle un nuevo corazón, aunque no creo que haiga muchas posibilidades
-Pero… ¿por qué se hizo esa herida?
-No lo sabemos, en su pecho no hay algún indicio de que le hayan atravesado para poder llegar a su corazón, lo cual es muy extraño, no sabemos bien el porqué de esta herida.
Ikki seguía recordando, tal vez cuando hablo con el doctor no se había dado cuenta, pero ahora ya sabía la razón para la cual su hermano se encontraba en esa situación. Después de un rato llegaron a la pequeña casa a la cual se habían mudado para que su hermano estuviera más tranquilo,
-June, despierta a Shun, ya llegamos
-Sí, Ikki
La chica, despertó a Shun meciéndolo un poco, cuando el despertó, lo ayudo a salir del auto y lo llevo a su habitación que se encontraba en el segundo piso de la casa, mientras que Ikki sacaba las maletas del auto y las llevaba adentro de la casa,
-Shun, ¿que te pare que mientras te acomodas en tu habitación yo iré a preparar el desayuno?
-Sí June, ahora bajo
-Bueno, en un momento regreso para ver si necesitas ayuda con algo
-Gracias June, pero no te preocupes por mi- el chico sonrío
-De todos modos vendré- la chica también sonrío y bajo a la concina
Mientras bajaba las escaleras, observo a Ikki cargando las maletas
-Ikki ¿no quieres que te ayude?
-No, gracias pero no, estoy bien
-Bueno, ahora preparare algo de comer
-Sí, está bien
La chica se dirigió a la cocina, pudo notar que esta vez Ikki le había hablado con un tono de voz tranquila, ya que ella había tenido una discusión con él hacía apenas dos días:
Ella estaba en la habitación del hospital sentada en la cama junto con Shun, llorando, ya que apenas unos instantes antes el doctor les había dado las noticias a él y a sus amigos sobre el estado de salud de Shun, así que este ultimo pidió que lo dejaran a solas con June un momento, al ver la reacción que esta tomo con la noticia, a pesar de que ella traía puesta la máscara pudo notar su tristeza y agonía, ya estando a solas, ella se quitó la máscara, y dejo ver sus hermosos ojos azules que eran opacados por las lagrimas que emanaban de ellos
-June, por favor deja de llorar, no soporto verte triste
-Shun… ¿cómo no quieres que llore?, no puedo soportar la idea de que de ahora en adelante pueda perderte en cualquier mínimo momento
-Vamos June, no es para tanto, no moriré ¿y sabes por qué?
-No, no lo sé ¿Por qué Shun?
-Por que si regrese con vida, y si luche contra Hades, fue por ti, ahora no te dejare sola, como ya lo había hecho en el pasado
-Shun…
Entonces Shun abrazó a la chica, mientras ella escondía su rostro en el cuello de este,
-Shun… te amo
-Y yo también te amo… June… no lo olvides
De pronto sintieron como intentaban abrir la puerta, de inmediato June se coloco la máscara, era Ikki
-Shun, el doctor recomendó ir a vivir a un lugar más tranquilo, mañana iremos a la mansión de Saori, y al día siguiente nos iremos a vivir a un pequeño pueblo que conozco ¿está bien?
-Sí Ikki – al decir esto Ikki se disponía a salir de la habitación, pero June lo detuvo
-Espera Ikki
-¿Sí?
-Yo… yo quiero ir con ustedes
-Lo siento no podrás
-¿¡Por qué!
-Por qué no necesitamos de ti, solo estorbarías
-¿¡Qué dijiste!
-Lo que oíste
-A sí, pues sabes, no me detendrás, iré con ustedes te guste o no
- ¡Ya te dije que no! –gritó Ikki muy molesto
-¡Iré, no me importa lo que digas!- contestó June con el mismo tono de agresividad que Ikki
Shun al ver esto, se paró con dificultad de la cama, se dirigío a su hermano y le pidió muy amablemente que se calmara, lo mismo le pidió a June, después de esto Shun dijo:
-Ikki, porfavor permite que June vaya
-Pero Shun…
-Anda Ikki, ella es muy importante para mí, tanto como tú lo eres
-Está bien Shun, de inmediato, Ikki salió de la habitación, la verdad es que al saber el estado de salud de su hermano, quería pasar cada instante con él, que no quería la presencia de alguien más que pudiera robarle su tiempo con él, pero cuando Shun le pidió a Ikki esto, no pudo negarse, al día siguiente fueron a la mansión de Saori, se quedaron ahí un día, en la noche hicieron maletas y al amanecer partieron en el auto que Saori les había prestado.
June terminaba de preparar los alimentos, los sirvió en platos que colocó en la mesa y todos desayunaron juntos, había mucho silencio, pero Shun intento romper el hielo:
-Es un lindo pueblo- comentó Shun
-Sí, me gusta mucho venir aquí- dijo Ikki
-¿Entonces es aquí a dónde vienes cuando te desapareces de la faz de la tierra? Vaya yo creí que te ibas al otro lado del mundo, pero ya veo que no- dijo Shun, los tres comenzaron a reír
-Bueno hermanito, si no me encontraron antes, es su culpa, no saben buscar- dijo Ikki en son de broma, se volvieron a escuchar risas
El día pasó tranquilo, fueron a visitar el pueblo, a conocerlo, era muy tranquilo, observaron el hermoso paisaje de los niños jugando, de los enormes campos, y que a lo lejos, se podía ver el mar.
Llegó la noche y regresaron a la pequeña casa, era muy linda y acogedora, se sentían muy a gusto estando ahí, Ikki se dio cuenta de que la presencia de June no era tan molesta como él pensaba que sería. Se fueron a dormir, pero June se fue a la habitación de Shun para preguntarle si necesitaba algo, el contesto negativamente, pero la rubia se quedo un momento con él se quito su máscara, yal ver que estaba muy pensativo le pregunto:
-Shun, ¿en qué tanto piensas?- este al orí la pregunta sonrío y contestó
-Recordaba aquel día antes de que fuera a pelear contra Hades, cuando estaba a punto de irme, ese maravilloso instante… ¿lo recuerdas?
-Así es Shun, fue un momento muy hermoso, nunca podría olvidarlo…
Ella estaba en su habitación, era de noche, pero no podía conciliar el sueño, se dirigió a la cocina, ahí estaba Shun cargando su armadura, él estaba a punto de irse, pero se detuvo a lavar en el lavatrastos su mano que estaba sangrando
-Shun ¿Qué haces? Tu mano… tu mano está sangrando
-Sí, lo que pasa es que se me cayó la foto de Ikki y de mí, y me corté con los vidrios rotos
-Pero por qué traes cargando tu armadura
-Puedo sentir un cosmos muy extraño proveniente del santuario, debo ir
-Pero Shun… ¿¡otra vez iras a pelear!
-No tengo alternativa, debo ir a proteger a Saori, ese es el trabajo de un caballero
-¡Pero Shun!¿ Que pasara si te ocurre algo?, no soportaría perderte, eres todo lo que tengo ahora, el maestro Albiore murió y mis amigos en la Isla Andrómeda también… ¡no permitiré que vayas!
-June, porfavor entiéndeme, debó ir, ese es el deber de un caballero de Athena
-¿¡Así! ¡Pues entonces yo también iré!
-¿¡Qué!
-Sí, Shun, iré, esta vez te acompañare, pudiste convencerme de que no te acompañara cuando fuiste a Asgard, pero ahora no podrás hacerlo, ¡iré contigo!
-¡Pero June, entiende que no puedes ir!
- ¿¡Porque no! yo también soy un caballero de Athena, y tú mismo lo dijiste Shun, es el deber de un caballero proteger a Athena
-Pero June, entiende, no quiero que te suceda nada malo
-Shun, yo tampoco quiero eso para ti
- June, por favor, si te pasara algo malo yo no sabría qué hacer
-Shun ¡por favor no vayas!
-¡Tengo que ir, no puedo quedarme aquí tranquilamente mientras seguramente los chicos y mi hermano ya han partido para proteger a Saori, por favor June, debes entender!
-Shun, hay algo que debo decirte…
-¿Qué cosa?
-Es algo que debí decirte desde aquella vez que intente detenerte ante el hecho de que ibas al santuario a enfrentarte a los caballeros dorados… aquella vez en que se me callo la máscara y… viste mi rostro por primer y única vez- al decir esto la joven se quita la máscara y deja ver por segunda vez su hermoso rostro a el caballero de Andrómeda
-Shun yo… yo…- ella no sabía que hacer, no sabía como decírselo en ese instante, así que las acciones fueron mejor que las palabras, en un movimiento June se acero a Shun lentamente y besó sus labios con gran pasión, demostrándole así su amor, mientras abrazaba su cuello con sus brazos, ella pudo sentir como el rodeaba su cintura para abrazarla, el besó de la chica era correspondido…
-Yo te amo…-dijo Shun, al separarse un poco de los dulces labios de la chica y observar sus hermosos ojos, pero conservando una distancia mínima
- Y yo a ti- Los ojos de la Camaleón comenzaron a humedecerse – es por eso que no quiero que vayas, si mueres yo no lo soportaría
-June, te amo, este sentimiento lo siento desde hace mucho por ti, pero no sabía muy bien que era, pero lo que ahora sí sé es que regresaré, para poder estar a tu lado, no te volveré a abandonar
-Promételo –dijo ella mientras las lagrimas comenzaban a rodas por sus mejillas triste
-Lo prometo June- después de decir esto, ahora él la besó a ella, demostrándole así su amor, después de esto se marcho…
-Shun como lo prometiste, regresaste, y ahora espero que las cosas mejoren- dijo ella que se hallaba recostada alado de su amado,
-Yo también June, no te dejaré
Dicho esto, el depósito un suave beso en los labios de June, ella se acomodo en su brazo y se quedó observando el hermoso manto oscuro que cubría el cielo a través de la ventana mientras lo abrasaba, se quedaron dormidos.
-Hasta mañana June…
Continuara…
