Pues al final mi PC está muriendo y al parecer esto no se publicó en ninguna de las veces que lo intenté... Pero bueno.
DISCLAIMER: NADA ES MÍO.
ADVERTENCIAS: Spam-fic. MALA EDICIÓN.
Para Pili, porque la he hecho esperar un montón en ese proyecto que armamos juntas y porque ¡Ha cumplido años!
Felicidades, bonita.
I
Darcy es una niña de cinco cuando conoce a Loki. Vive en un orfanato decadente en un estado americano que no puede nombrar y le gusta salir a ver las estrellas en el amplio césped detrás del edificio gris que llama hogar. Es una de esas noches que se encuentra a un hombre de pie, haciendo lo mismo que ella. Sus ojos perdidos en los puntos de luz allí afuera como si fuesen lo más interesante del universo.
—¿Quién eres? —pregunta suavemente, pero no espera una respuesta, suele ser una pequeña parlanchina— ¡Mi nombre es Dary! Con C, pero la madre dice que no puedo pronunciarla.
—Soy Loki, lady Dary.
El hombre la mira y le sonríe, a Darcy le parece muy amable cuando se arrodilla y le besa la mano; así que se sonroja y ríe un poco. ¡Se parece mucho a los príncipes de los libros!, piensa y luego se decide a preguntar.
—¿Eres un príncipe?
—¡Exacto! Eres una chica inteligente.
—¿Podrías llevarme contigo? —pide Darcy; recuerda que en sus cuentos de hadas el príncipe se lleva a la princesa a vivir en un castillo lleno de vestidos bonitos y mucha comida.
Comida. Recuerda entonces que tiene hambre. Mira a Loki con expectación creciente, esperando una respuesta afirmativa. ¡Porque ella quiere ser una princesa!
—Sí, Dary. Vengo a llevarte conmigo.
II
Esa noche, Darcy escapa con el príncipe desconocido a una casita pequeña cerca de Nuevo México. Piensa que no es el castillo esperado, ¡Pero ahora su cama es cálida y hay mucha ropa pomposa en su armario! Y se calma con eso. Sigue siendo una niña.
—¿Qué crees que hay allí arriba? —pregunta Loki unas semanas después; ambos observan el cielo nocturno desde el tejado, con miradas taciturnas y curiosas. A Dary se le infla el pecho, sabe la respuesta.
—¡Allí arriba está Dios!
Sin embargo todo asomo de orgullo se muere cuando la mueca en el rostro de su príncipe se hace terrible. Pero es sólo un momento; luego le sigue un suspiro y una mirada de paciencia.
—Sí, hay algo parecido. ¿Quieres aprender?
—¡Sí, Loki! —aunque ella realmente no sabe qué acepta.
III
Y durante los siguientes diez años, Loki se encarga de cambiar la mente de Darcy. La vuelve una señorita, le enseña lo poco que un humano puede hacer y la moldea letal. A los dieciséis, Darcy empieza a darse cuenta que su cuerpo cambia y que ver a Loki cada día le provoca cosas distintas en la base del estómago.
Darcy no conoce algo más allá de su amigo y las señoras del mercado; así que se lo pregunta a ellas cuando va por las compras de la semana.
—¿Que me está pasando?
—Oh, mi niña, ¡Te estás enamorando!
IV
Darcy tiene la oscura sensación de deber escondérselo a Loki. Y así lo hace por un par de semanas, pero él sigue siendo su amigo, así que termina confesándolo en medio de un entrenamiento de lucha.
Recibe una sonrisa burlona en respuesta.
—¿Has estado hablando con las vendedoras de nuevo?
Y luego un corto beso en los labios, antes de seguir.
Tiene como quinientas palabras.
Em... Ya sé, ya sé; es terrible. Lo siento.
Ten una gran semana, Pili.
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