Hina, I love you
Poción de amor

Capitulo 01:
El chico nuevo

Quizás… simplemente no nací para esto.

No importa cuánto lo intente o me esfuerce en hacerlo, nunca logro dominarlo como me gustaría, y también… siempre hay alguien que es mejor que yo sin preocuparse si quiera en practicar.

¿Por qué? ¿Por qué no naci con un don como los demás? ¿Por qué todo siempre tiene que salirme mal? Ya basta… me rindo. Lo dejo.

Aunque es una lástima, en verdad me hubiera gustado ser buena en esto.

En verdad… me hubiera gustado.

―Ne, Hinata… ¿Uh?― la voz de aquel chico no la sobresalto, a pesar de su apariencia salvaje y cabellos rebeldes, estaba acostumbrada a su presencia. Era su mejor amigo, el único que tenia.― ¿Otra vez estas llorando? ¿Ahora qué paso?― le preguntaba mientras se ponía frente a ella y la miraba con seriedad, pero no pudo aguantar seguir haciéndose el chico rudo, de un suspiro voto toda severidad y la miro con compasión esperando pacientemente a que estuviera lista para responderle, o simplemente acompañarla en su llanto, como siempre lo hacía.

En verdad… me hubiera gustado.

Cuatro años después
Inicio del año escolar 2011-2012

En este día, a inicios de septiembre se comenzaría un nuevo periodo escolar en todas las escuelas de Konoha. Era un día distinto que a muchos les entusiasmaba así como a otros los desquiciaba, la idea de empezar la misma rutina de pararse temprano y estudiar como locos no se veía muy apetecedora, sin embargo, volver a ver a los amigos y compartir con ellos era lo que realmente hacia que estos jóvenes espíritus se levantaran de la cama a esas horas de la mañana.

Como de costumbre, los alumnos del colegio "Versalles" se reunieron en el anfiteatro a recibir la bienvenida por parte de la directora Tsudase para que seguido se establecieran las reglas y los anuncios se hicieran sonar a principios de año. Después del discurso, cada uno se encamino a los salones correspondidos. Y así empezar con las clases.

Hinata, era una chica de quince años de piel blanquecina, hermosos ojos lilas y una cabellera tan negra que en ella se formaban destellos azules impresionantes. Parecía una muñequita de porcelana. Hinata Hyuga era su nombre completo, hija de Hiashi Hyuga, dueño de famosas empresas de dominio mundial. A pesar de todo, Hinata era una chica tímida e insegura, pasaba desapercibida entre la gente y no precisamente porque así lo quisiera.

Esa mañana llego en compañía de Neji Hyuga, un chico de cabellos castaños recogidos en una coleta baja, era su primo-hermano y probablemente, futuro heredero de las empresas Hyuga. Un alumno ejemplar, casi perfecto en todo. Muy diferente de Hinata a pesar de parecer casi gemelos. Era un año mayor que ella por lo que no estaban en las mismas clases, pero por suerte tenia a Kiba, su amigo de la infancia, un chico de cabellos castaños y ojos color miel, con una apariencia salvaje, casi animal, pero en el fondo era un chico amable. Se sentó a su lado y lo saludo brindándole una pequeña sonrisa que fue devuelta por el castaño. Segundos después, entro el profesor de la clase, un hombre veinteañero de cabellos plateados y ojos negros, un tipo muy inusual dado que usaba el cuello tortuga de su suéter para tapar la mitad de su rostro y por mas que le insistían en que mostrara su cara éste no cedía, era todo un misterio y para el colmo, cada vez que le preguntaban el porqué de su mascarilla improvisada, inventaba una historia totalmente ridícula e imposible de creer.

―¡Ah! ¿Qué le paso sensei? ¿Se cayó de la cama?― pregunto Haruno Sakura con cinismo tomando en cuenta que Kakashi tenía la mala manía de llegar tarde todo el tiempo. Sakura era una chica de apariencia exótica, de piel blanquecina, ojos de un verde claro parecido al jade y un cabello corto de un rosa claro. No estaba en claro si era natural o teñido, pero le quedaba como anillo al dedo. Llamaba bastante la atención a donde fuera que vaya.

―No te deberías de burlar de tus profesores, Sakura, recuerda que ellos son los que ponen la nota― contesto Kakashi con sabiduría haciendo que los chicos pasaran de la risa a un corito de voces que reflejaba la metida de pata de Sakura.― Bueno, empecemos con las clases…

―Espere, sensei― le interrumpió Ino, una chica rubia de abundante cabellera recogida en una coleta alta a la vez que dejaba un mechón al lado de su rostro que cubría parte de su ojos izquierdo, sus ojos eran de un azul celeste brillante. Cualquiera podría decir que era una modelo, en verdad era linda y muy segura de sí misma, aunque a veces podía ser molesta.―¿No entraría un chico nuevo en este curso?

―¡Oh! Cierto― dijo al recordarse de aquello con un tono un tanto infantil.― Naruto, puedes pasar― le aviso Kakashi-sensei desde su escritorio. Todos dirigieron su mirada a la puerta, la cual segundos después se abrió dándole paso a un chico de alborotados cabellos rubios, ojos azules brillantes y de enorme sonrisa. Tenía una gran energía positiva a su alrededor, no había que ser un genio para darse cuenta.

―Mi nombre es Naruto Uzumaki, ¡es un placer conocerlos a todos!― dijo el catire con hiperactividad y luego se llevo una mano a su nuca mientras reía con nerviosismo.

Ese chico… tiene una linda sonrisa.

―Bien, Naruto, te puedes sentar en el asiento vacío delante de Sasuke― le sugirió a lo que el azabache alzo la mano con indiferencia para que Naruto se ubicara. Acto seguido, el catire corrió al puesto y se sentó saludando a los que estaban a su alrededor.

―Hmp…― fue la respuesta de Sasuke, éste era un chico vibrante a decir verdad, de cabellos negros y profundos ojos oscuros que emanaban una gran energía, fácilmente podía intimidar a cualquiera con la mirada. Aun así, no era precisamente un chico que se metía en problemas, todo lo contrario, le era indiferente al mundo y aunque hacia lo que quería no significaba que fuese hacer alguna travesura, claro que siempre había algunas excepciones, dado que él no buscaba problemas, los problemas lo buscaban a él.

Según corría el tiempo, los chicos se iban conociendo. Era increíble la cantidad de personas que rodeaban al catire y reían junto a él en tan poco tiempo. Se notaba que era un chico muy sociable y divertido. Rápidamente había llamado la atención de todos. Era como si hubiera estado ahí durante toda la vida.

―¿Comemos juntos?― le pregunto Kiba a Hinata mientras sacaba de su maletín un obento. La oji-perla salió de su hipnosis causada por el chico nuevo y le respondió a Kiba con un ligero movimiento en su cabeza a la vez que le sonreía dulcemente. Ambos se levantaron de sus asientos y salieron del salón directo a la terraza donde el bullido no los molestara. ―Ahg… ¡este calor es molesto! ¿No crees que sería buena idea poner aires acondicionados en los salones? En verdad sería muy útil― decía Kiba a la vez que sacaba su alimento sentado junto a Hinata en uno de los banquitos de la terraza cerca de la red de alambre. ―Oye, Neji, tu de seguro serás el presidente de tu clase. Deberías proponer la idea― cometo Kiba al aire, Hinata no había visto a Neji cuando llego pero al alzar la mirada noto como su cuerpo se integraba desde el techo de la puerta.

―¿Por qué no lo haces tú? Siempre molestando a los demás para que hagan las cosas. Deberías postularte, a veces tus estupideces pueden ser de utilidad― respondió Neji con un tono de voz seco e inmutable.

―¡¿Cómo me llamaste?― le grito Kiba enojado agitando sus brazos con furia apretando sin querer el envase en su mano provocando así que el líquido en su interior se vertiera encima de la peli-azul.

―¡Ah!― gimió Hinata al sentir el frio liquido del jugo de uvas aterrizar en su uniforme de verano nuevo y perfectamente planchado.

―¡Ah! Lo… lo siento, Hinata, lo siento ¿Vez lo que provocas, Neji?― le regaño como si hubiera sido culpa de él, sin embargo éste le hizo caso omiso con uno de sus clásico: Hmp… Kiba tan solo refunfuño y le tendió a Hinata una servilleta, pero fue en vano, tenía que cambiarse la camisa, el problema es que no tenía.

―Iré al baño, ya vuelvo― le aviso Hinata mientras se paraba del banquito y dejaba todo en orden. Corrió escaleras abajo buscando el baño más cercano pero antes de que pudiera llegar, sintió como su cuerpo era repelido en dirección contraria al chocar con algo, o mejor dicho, alguien. El impacto fue tan fuerte que termino cayendo al suelo, cosa que probablemente le provocaría una protuberancia en un futuro cercano.

―Itte…― gimió el chico mientras se incorporaba de nuevo.―¿Estas bi…? ¡Estas sangrando!― grito a los cuatro viento al ver la marca roja que manchaba la camisa de la oji-perla. Entro en un estado de pánico y sin dejarla hablar la levanto del suelo cargándola entre sus brazos y corrió como loco mientras gritaba con desesperación:―¡Permiso! Quítense, persona herida, auxilio― no se trataba de nadie más de que el chico nuevo haciendo un total escándalo en el trayecto en dirección a la enfermería.

Hinata por su lado esta roja como un tomate, intentaba decirle que solo era una mancha de jugo pero su voz era muy suave y siempre era interrumpida por los gritos de Naruto. Hacer esa escena le había causado una gran vergüenza, pero estar cargada por él y verlo tan preocupado aceleraba su corazón a un ritmo que solo llegaba cuando alcanzaba la adrenalina. Se sentía desmayar, estaba a punto del colapso mental.

―¡Oe! ¡Despierta! Ah, no puede ser, la mate…― le pedía a Hinata al ver que yacía inconsciente entre sus brazos. Si antes estaba desesperado ahora se encontraba en un estado iracundo y descontrolado de nerviosismo. Al llegar a la enfermería, abrió las puertas de un golpe asustando a la enfermera a cargo.―¡Chizune, sálvala por favor!― le dijo al tiempo que depositaba a Hinata en una de las camillas más cercanas preocupando a Chizune por completo, rápidamente se acerco a Hinata y toco su frente, estaba un poco caliente, pero… nada por lo cual preocuparse.

―¿Qué paso?― pregunto intrigada ante el nerviosismo de Naruto, solo se había desmayado, era común en Hinata. Pero él era el chico nuevo…

―No estoy del todo seguro, solo tropezamos y cuando me di cuenta tenía esa herida y sangraba así que la cargue pero en el camino se desmayo…― le explicaba a gritos a lo que Chizune bajo la mirada hacia Hinata dado que no había visto ninguna herida, solo había una mancha en su camisa pero era jugo.

―Naruto… Naruto― lo llamaba pero éste seguía hablando sin parar diciendo que no había sido intencional y cosas así.―¡Naruto es solo jugo!

―¿Eh?

―Esa mancha, es solo una mancha de jugo― le dijo con una mescla de sarcasmo y paciencia.― Tu armaste un escándalo por nada poniendo a la pobre Hinata de los nervios, cosa que hizo que se desmayara― le explico en un tono de regaño tratando de no ser cínica pero le era difícil ¿Cómo no pudo diferenciar una mancha de jugo de una de sangre? ¿Acaso era idiota?

―Oh― murmuro un tanto apenado sin saber que decir con exactitud, esta vez la había embarrado en grande. Tan solo se limito a dar una de esas sonrisillas nerviosas mientras rascaba su nuca haciendo que Chizune bufara, era una anécdota muy… muy… tan solo no encontraba las palabras correctas para describirlo― Lo siento, jejeje

En ese momento, Hinata empezó a despertarse llamando por completo la atención de los presentes quienes guardaron silencio en espera de que la oji-perla se levantara.

¿Qué fue lo que paso?

Se pregunto a sí misma en un estado confuso pero rápidamente recordó el motivo, la cara de preocupación de Naruto vino a su mente sonrojándola un poco. Restregó sus ojos y se sentó en la camilla pudiendo observar a Chizune y al rubio de ojos azules quien tenía su cuerpo inclinado hacia ella limitando la distancia entre los dos. Claro que Naruto no tenía otras intenciones, tan solo estaba angustiado y se acerco para asegurarse de que estaba despertándose, pero Hinata, al verlo tan cerca se le subió la sangre a la cabeza.

―Qué bueno que estas bien, me tenías preocupado― le dijo con una sonrisa amable y sincera que solo hacia aumentar los nervios de la peli-azul― ¿Uh? Oye ¿Segura que se encuentra bien?― pregunto dirigiéndose a Chizune pero sin despegar la mirada de Hinata― Estas muy roja ¿Tienes fiebre?― dijo esta vez dirigiéndose nuevamente a la chica frente a él mientras tocaba su frente con la palma de su mano.

―Naruto, déjala en paz― interrumpió Chizune― Yo me encargare de eso, tu deberías en preocuparte por pedirle disculpas ante la burrada que hiciste― le sugirió estando un poco fuera de sí, tal vez juntarse tanto tiempo con Tsudase había empezado a afectarla pero el punto era otro y simplemente no podía evitarlo.

―Lo siento― se disculpo con toda la amabilidad posible, brindándole a la vez una sonrisa cálida.

―E…es…esta bi…bien― respondió totalmente apenada, sin atreverse si quiera a mirarlo a los ojos. Sus dedos se juntaron en un juego que hacia siempre que estaba nerviosa de forma inconsciente. Ese chico le ponía los pelos de punta.― So…solo fue… un ac…accidente― le dijo en un hilo de voz fino que de alguna forma se podía escuchar. Naruto, al oírla le sonrió, generalmente hubiera recibido un grito o una bofetada si se tratase de alguna otra chica (Sakura) pero la oji-perla había sido muy comprensible.

―Oye ¿Cómo te llamas?― le pregunto más animado, botando toda estrés o preocupación que pudo haber causado aquel pequeño accidente.

―Hinata― dijo en un tono de voz muy suave. Chizune empezó a sentirse de sobra por lo que se dedico a su trabajo y regreso a su escritorio para buscar un judo de naranja natural que había traído para ella, pero no le importaba compartirlo.

―Yo soy Naruto, estoy en tercero. Es mi primer día en el cole ¿Tú también eres nueva?

―Ella está en tu mismo salón, Naruto― respondió Chizune por parte de la peli-azul dejando a Naruto en un estado de shock, ¿Cómo es que no la había visto?― Ten, el jugo de naranja te dará energía― le dijo a Hinata con una sonrisa afectuosa, ésta tan solo acepto con un ligero movimiento con su cabeza y tomo el vaso de plástico con delicadeza, causa de los nervios.― Ibas a cambiarte la camisa ¿no es así?

Hinata volvió a asentir.

―Pe…pero no tengo una ca…camisa extra, a…así que solo iba a tra…tar de limpiarla― contesto, siempre que hablaba con personas a las que no conocía, o bien no había entrado aun en confianza, tartamudeaba, a veces le era molesto, pero otras veces como en este caso, ni se daba cuenta.

―¡Yo tengo una camisa extra!― grito Naruto como si de eso se ganaría un premio. Estaba realmente arrepentido por lo que le había hecho pasar a Hinata así que esa era su forma de disculparse con ella.― Mi madre me obliga siempre a traer cambio, si quieres te presto mi camisa, es lo menos que puedo hacer después de hacerte pasar por todo eso…― dijo con emoción finalizando con una de sus sonrisillas.

―¿Eh?― Hinata entro en pánico ¿Ponerse la camisa de aquel chico? Era una total locura, eso sería… muy… vergonzoso, muy…

―Es una buena idea, Naruto, las camisas de verano son iguales tanto en chicos como en chicas, nadie se dará cuenta― opinó Chizune, pero Hinata seguía dudándolo.― No te preocupes, mañana podrás regresársela sin problema alguno dejándolo en su casillero ¿Verdad, Naruto?

El tiempo había pasado y Kiba empezaba a preocuparse por la tardanza de Hinata, pero Neji lo veía de lo más normal, era una chica al fin y al cabo. Durante ese tiempo, ninguno de los dos hablo mucho, a pesar que se conocían desde hace años y se veían muy seguido a causa de Hinata, eso no significaba que se llevaran precisamente bien.

El ambiente ya se empezaba a tensar, era aburrido para Kiba no tener con quien hablar en ese momento. En eso, la puerta de la terraza se abre dándole paso a Hinata con su camisa limpia, sin mancha alguna, solo que a diferencia de la otra le quedaba muy holgada y las mangas casi le llegaban a los codos por lo que iba arremangándola durante el camino.

―Hasta que por fin llegas― comento Kiba un tanto impaciente.― Te tardaste mucho.

―Lo sé, lo siento― se disculpo sin preocuparse en dar muchos detalles, deshaciéndose milagrosamente del tartamudeo. Con una pequeña sonrisa se sentó al lado de Kiba y continúo con su comida.―¡Eh! Te comiste mis camarones.

―Lo siento, no me pude aguantar― se excuso un tanto apenado pero sin poder evitar reírse.

―Mooo… Kiba-kun