Un millón de años tuvieron que pasar para animarme a escribir un nuevo proyecto, pero aquí estoy de nuevo. Ha sido mucho tiempo, ¿no es así? Miles de cosas han pasado, pero no es algo que deba contar en este apartado.
Esta vez es algo de Boku no Hero Academia, lo he estado viendo y definitivamente me uni al Team TodoDeku.
Sin más que agregar, dejo que juzguen por ustedes mismos si aún vale la pena leerme.
Todos los derechos de My Hero Academia y sus personajes son propiedad de Kohei Horikoshi.
I. Palabras de Agradecimiento
Aquellas palabras siguen taladrando en su cabeza.
Habían pasado ya unos cuantos días desde que el festival escolar terminara, y Todoroki Shouto tenía la cabeza hecha un desastre.
Desde aquel día en que tuvo aquella pelea con aquella persona, Todoroki sentía que toda su vida y existencia estaban puestas en duda. Todo solo por un simple intercambio de palabras entre dos personas que, poniéndolo en contexto, se habían hablado muy poco.
Y eso es lo que más hacía que Shouto se desconcertara. ¿Cómo demonios era posible que una persona con la cual había cruzado apenas tres palabras lograra descifrar la naturaleza de sus conflictos? Era algo impresionante, pero también sumamente extraño, raro y, usando palabras mayores, fascinante.
No había dejado de pensar un solo segundo en aquellas palabras.
"No tienes que ser prisionero de tu sangre, está bien que puedas convertirte en quien quieres ser"
Aquella línea lo transportaba a su infancia, la peor época de su vida que, se supone, debía ser la más dulce.
Su sangre...hablar de su sangre era, indudablemente, hablar de su padre. Y ese tema era sumamente delicado para el joven. No delicado porque le doliera hablar de eso, es cierto que no hablaba de aquello muy seguido, pero no era porque le resultaba dolorosas las experiencias de su niñez; sino porque siempre le hacía sacar su peor lado, aquel que era rencoroso, vengativo y destructivo, tal como el fuego que emanaba la mitad de su cuerpo.
Hablar de su sangre era hablar de la gran familia Todoroki, la cuna del gran héroe Endeavor, la que antes de criar al segundo héroe más poderoso del mundo, tenía la fama de ser la línea de descendientes directos del gran samurai Todoroki Buhei, quien fue maestro de Kawakami Gensai uno de los más letales guardianes del emperador de Japón en el siglo XIX.
Su familia no era estricta solo porque sí, detrás de Shouto, los Todoroki tenían un legado y un peso histórico que los obligaba a ser estrictos con sus hijos y con su educación, tenían que educar hijos y descendientes ejemplares. Para ser sincero, Shouto nunca se sintió identificado ni con ese legado, ni con ese orgullo histórico.
Tal vez si Endeavor no se hubiera convertido en héroe, la vida de Todoroki hubiera sido la mitad de difícil, pero al ser el descendiente del héroe, había aún más peso sobre el. Más presión que la puesta en cualquier Todoroki en la historia.
Negar su sangre y todo el legado que eso implicaba. Eso era una de las cosas que Midoriya le pedía, y había dado justo en el clavo.
Recordó las demás palabras.
"Ven contra mí con todo lo que tengas"
Aquello implicaba utilizar todo su poder. Y para Shouto eso significaba poner a trabajar la mitad del cuerpo que, para él, era un tabú mostrar en combate.
Si lo pusiera en otras palabras, restringir su propio poder era cosa de orgullo, nunca de subestimar a los demás. Dejar de usar la mitad de su poder tenía que ver con la determinación que tenía con deslindarse de su padre (y todo lo que el apellido Todoroki significaba) y no en hacer menos a los otros.
Siendo sincero, nunca había tomado en consideración el poder de los demás. Como se lo decía su padre siempre, Shouto estaba destinado a la grandeza y a ser el número uno. Aquel destinado a la cima no tiene porque fijarse en los otros. Y Shouto luchaba su batalla aparte, y además, solo.
Haber entrado en contacto con los recuerdos y sentimientos que esa represión provocaba, hacía que culpara a Midoriya de aquello. De nuevo, qué poco le había costado mirar dentro de él.
Y por último, la frase más importante.
"Después de todo, este es tu poder, ¿no es así?"
Y pese a que odiara admitirlo, tenía toda la razón del mundo.
El orgullo y el odio si lograban cegarlo, pero esas mismas emociones habían logrado templarlo cual espada y le habían creado un temperamento frío y maduro, lo suficientemente maduro para aceptar cuando alguien tenía la razón.
Era su poder después de todo.
Esas palabras le dieron a Shouto una esperanza que no había experimentado hacía mucho tiempo. Le abrieron la posibilidad de sentir que podía ser dueño de su vida, al menos por primera vez.
—Es mi propio poder...Y yo puedo decidir qué hacer con él. —susurró para sí mismo de manera casi inaudible, cuando pronunció esas palabras se sintió poderoso y lleno de una determinación que no había experimentado de manera genuina.
Estaba en la cama de su habitación, tenía horas mirando el techo. Aquella era otra noche de insomnio.
Pero esa noche era diferente, esta noche sentía que tenía el poder. Por primera vez sentía que tenía poder sobre sí mismo. Había un culpable de todo eso: el niño favorito de All Might.
Sentía que le estaba en deuda. Tenía mucho que agradecerle pero, para ser honesto, nunca había tenido que agradecerle nada a nadie. Claro, la educación de los Todoroki en cuanto a modales era formidable y ejemplar; sin embargo , no los había usado tanto como se esperaría.
¿Como debía hacer entonces para agradecerle a Midoriya por hacerle ver el poder que tenía sobre su propio destino?
Ir directamente y decírselo sería excesivamente invasivo, ¿no es así?
Ahora su insomnio tenía como propósito descifrar la manera en la que transmitiria su sentimiento a Midoriya.
—Tal vez un regalo de agradecimiento… —se dijo a sí mismo, como si alguien más fuera a escucharlo. —No, definitivamente no. Sería muy extravagante.
Dio vuelta en la cama y quedó recostado sobre su costado. Y recordó.
De niño muchas veces había visto a su padre hacer mandar grandes coronas de flores a otras familias importantes como agradecimiento por las felicitaciones que recibía el héroe por sus hazañas.
—Podría hacer que le envíen una corona de flores…no, es demasiado llamativo. —siguió reflexionando.
Si pudiera regalarle una corona de flores, ¿Midoriya tendría en su casa espacio para ella?
Al hacerse esa pregunta se dió cuenta de lo poco que lo conocía.
¿Cómo es su casa? ¿cómo es su madre? ¿que hace en su rato libre? ¿a qué hora se va a dormir?
Tal vez su vida y la de Midoriya eran completamente distintas, y esa posibilidad solo hacia que sintiera mucha más curiosidad acerca del chico.
Fue en ese momento en el que se le ocurrió.
—Cartas. Le escribiré una carta de agradecimiento. —proclamó, pero de nuevo, nadie lo estaba escuchando.
Después de llegar a su resolución, se recostó sobre su otro costado y cerró los ojos.
Pero el sueño no llegaba.
Mientras fingía estar dormido, no podía aguantar las ganas de escribir la carta. Sentir esa impulsividad y anhelo lo remontaba, de nuevo, a la única época donde recuerda haber sentido eso mismo.
Como se estaba volviendo una situación frustrante, se paró de la cama y se dirigió a su escritorio.
Tomó un trozo de papel y lo puso frente a él. Entonces recordó que su familia guardaba trozos antiguos de pergamino que databan de hacía muchos años, como eran una familia tan antigua, tenían un montón de ellos guardados y todos los asuntos importantes debían escribirse en pergamino y entregarse por correspondencia.
Y este asunto era importante.
En medio de la noche, salió a hurtadillas de la habitación y se dirigió a un cuarto dentro de la casa donde guardaban los pergaminos. Tomó unos cuantos y volvió a la habitación.
Saco de uno de sus cajones un bote de tinta y una pluma antigua que su padre llegó a regalarle en algún momento que no recordaba.
Extendió uno de los pergaminos en el escritorio, tenían el tamaño de una hoja normal pero era un material más "tosco" y arrugado. Sin embargo, a Shouto le habían enseñado a escribir sobre él.
Abrió el bote de tinta, remojo la pluma y antes de escribir algo, cayó en cuenta.
"¿Cómo debería iniciar?"
—Querido Midoriya… —susurró por lo bajo para probar cómo sonarían las palabras. —Demasiado personal, no. —siguió pensando, y mientras lo hacía, dejó reposando la pluma en la tapa del bote de tinta.
—Hola, Midoriya. —sonaba mejor, pero era demasiado informal. —¿Qué tal, Midoriya? —estaba aún mejor, pero sentía que estaba siendo irrespetuoso.
Después de varios minutos, decidió optar por la simpleza. Tomó la pluma de nuevo y comenzó a escribir.
"Midoriya:
Escribo esta carta para hacerte saber de mi agradecimiento.
En los días pasados, y gracias a nuestro enfrentamiento, he logrado ver las cosas desde un punto diferente y he encontrado la determinación para hacer ciertos cambios en mi vida. Me he dado cuenta de que puedo seguir mi camino y forjar mi destino, sin importar lo que los demás piensen.
Todo gracias a ti y tus palabras.
Por eso, no podía dejar pasar la oportunidad de darte las gracias de la manera más cordial y atenta que se me ocurrió.
Por lo poco que hemos hablado, y voy a aventurarme a hacer el comentario, puedo darme cuenta que eres una persona noble y muy pura. Opino que esas cualidades harán que te conviertas en un gran héroe.
Además de que serás un oponente formidable conforme pase el tiempo.
Por alguna razón, espero con ansias nuestro próximo enfrentamiento.
Sin más que decir por el momento, me despido de ti, esperando que mis palabras puedan alcanzarte.
—Anónimo"
Las palabras salían de la pluma por si solas, y su mano las reproducía como si las hubiera ensayado. A Todoroki le pareció sumamente extraño, nunca había escrito con tal fluidez.
Al final, decidió no poner su nombre. El anonimato era más cómodo y si quería escribir otra carta, sería más fácil.
—¿Otra carta? —se preguntó. ¿Sería está su única correspondencia? Si fuera a escribir otra carta, ¿que asunto podría tratar en ella?
Decidió no pensar en eso. Su principal tarea sería entregar su carta al día siguiente, ya luego decidiría si seguir escribiendo; lo que no podía negar era el hecho de que escribir de manera tan personal lo había hecho sentir liberado, y ahora se sentía aún más liviano respecto a sus emociones. Aquello era un ejercicio catártico que posiblemente repetiría en el futuro.
Dejó el pergamino sobre la mesa para que la tinta se secara, se dirigió a la cama y como si fuera magia, bostezó apenas tocó la cama.
Todoroki Shouto se dió la vuelta y se quedó dormido, el día siguiente sería un día muy interesante.
Y hacía ya mucho que no sentía algo parecido.
Eso es todo por esta ocasión, espero que les haya agradado mi idea y mi manejo del personaje. Planeo que la trama vaya avanzando y desarrollando a través de situaciones cotidianas usando estas cartas para conducir la historia e ir añadiendo más personajes a la narrativa, será interesante desarrollarlo.
Respecto a mis otros proyectos inconclusos, tengo las ideas claras para darle un desarrollo y final adecuado a ambas historias que ya estaban siendo publicadas. Además de reestructurar aquella rarisima idea de Tree of Love, pero valdrán la pena, de eso me encargo yo.
Sin nada más que agregar, eso es todo por hoy. Esperen más de mi, aún no estoy acabado (?)
Hasta otra!
