Hola chicas. Como solo queda un capítulo del fic Tuya, hoy y siempre, he decido comenzar este. También es portugués, de la misma escritora del morrilla que traduje Todo es posible, LillyQueen y el fic se títula Imagine. Este es Swanqueen, no es AU, pero nos encontraremos con una Regina algo diferente a lo que estamos acostumbradas. La acción tiene lugar después de la traición de Robin, cuando se sabe que Marian es Zelena, y esta está embarazada.

A mí me encantó, espero que os gusté. Es un fic más romántico que sexual, pero algunas escenitas habrá.

No quiero tus ropas, Regina

«¡Vamos, Emma!»

«¡Espera! ¡Esta mierda no quiere cerrar!»

«Querida, ya te dije que debes comprar pantalones adecuados para…»

«Déjate de sermones, ahora. Échame una mano…»

La alcaldesa miró a Emma con una expresión seria, pero con una mirada cargada del dulzura y tal vez de cierta compasión hacia la rubia.

«¡Está bien! ¡Échate!» pidió Regina

«¿Qué?»

«Calma, échate en la cama para que pueda cerrarte la cremallera»

Las manos delicadas de Regina tocaron el cuerpo blanco de Emma y con un poco de esfuerzo la morena consiguió subir la cremallera de los pantalones de la rubia.

«¡Arggg! ¡Genial, ahora no puedo respirar aquí dentro!»

«En cuanto salgamos del médico, vamos de compras y resolvemos este problemilla»

«Regina, no quiero comprar nada, además, estoy con nauseas»

«Emma, tienes que estar cómoda, ¿cuánto crees que vas a aguantar?»

«¡Ya he dicho que no quiero comprar nada!»

«Está bien, ya lo resolvemos después. Vámonos o llegaremos tarde»

«Tengo que ir al baño antes»

«¡Emma, tenemos que salir ya!»

«No, no. No tienes derecho a reclamarme…»

«Ok, te espero abajo»

Mientras Emma corría hacia el baño, Regina bajaba las escaleras de su mansión sonriendo soterradamente. La morena estaba satisfecha por haber convencido a Emma de que dejara que la ayudase durante este período.

No sabía ciertamente por qué la idea de estar presente le parecía tan importante, dejando incluso asuntos de la alcaldía de lado. Regina sentía, en algunos momentos, que aquella criatura dentro de Emma era un poco suya también, considerando que el último hijo engendrado en el vientre de Emma era, de hecho, su hijo adoptivo, Henry.

Estaba preocupada porque el tiempo pasaba, pero no quería apresar todavía más a la rubia y correr el riesgo de empezar otra discusión, decidió entonces sentarse y esperar, pero sin quitar ojo a los pies de las escaleras esperando que Emma apareciera.

Regina no contuvo la risa, Emma bajaba las escaleras lentamente, con los pantalones abiertos de nuevo y el cabello despeinado. Regina se levantó para ayudarla en los últimos escalones.

«Estoy bien, Regina. Ya podemos irnos»

«¿Quieres un vaso de agua?»

«No. Ahora quiero irme»

«Está bien, ven» dijo al alcaldesa agarrando a la rubia por el brazo.

«Solo uno»

«¿Un qué?» preguntó Regina

«Unos pantalones, sencillamente porque no puedo salir por ahí con la cremallera así abierta»

Regina sonrió, casi que rio, pero se contuvo y solo esbozó la satisfacción que sintió al ver que Emma estaba siguiendo sus consejos.

«Y yo escogeré» enfatizó Emma

«Por mí, perfecto»

El camino hasta la clínica no era muy largo y por más que Emma insistiese, Regina no la dejó conducir.

«¿Ansiosa, Emma?»

«Hm. No»

«Hoy es la primera consulta. Debes de tener muchas preguntas para hacer»

«Realmente, ninguna. No es que sea primeriza en esto, ¿sabes? Y la primera vez, confía, fue mucho peor»

«Lo sé, Emma. No debe haber sido fácil. Pero, ¿por qué no aprovechas la oportunidad y te quitas las dudas con el dr. Whale?»

«¡Porque simplemente no tengo dudas, Regina?»

La rubia estaba impaciente y alteró el tono de su voz con la alcaldesa, que solo la miró a su vez, haciendo que la rubia se arrepintiese de la forma en que habló.

«Joder, Regina…discúlpame, creo que las hormonas están hablando por mí…»

«Lo sé, querida. Lo sé. Ya estamos llegando…»

«No conseguí pegar ojo anoche, estoy hecha polvo»

«Tienes que descansar, Emma…Voy a pedirle al dr. Whale que te recete algo»

«¡No! Nada de medicinas, Regina. Mi bebé no va a tomar medicina ninguna»

La rubia acariciaba suavemente su barriga, que apenas asomaba, mientras hablaba.

Regina, aún concentrada en la carretera, no dejaba de mirarla por el rabillo del ojo. La morena también tenía ganas de acariciar la barriga de Emma, de poner sus manos allí y poder sentir, al menos por unos segundos, al bebé, pero se aguantaba, al final, ella solo estaba ahí para ayudar a Emma, no podía ni siquiera pensar en encariñarse con el bebé. Seguramente, la morena no aguantaría el dolor de no poder criar a ese hijo en el caso en que se encariñase.

La morena intentaba, a toda costa, mantener cierta distancia, y fingir que aquello no la conmovía. Esta vez ella sabía que Emma no iba a renunciar a la crianza del hijo que llevaba en su vientre, Regina no tendría ni la oportunidad de disputar el cariño y la atención del bebé.

«¿Qué ocurre, Regina?»

«Nada…»

«Si tú lo dices…»

«No te preocupes, no es nada, solo estaba pensando»

«¿En Robin?» preguntó con cautela Emma

En ese momento, la alcaldesa se acordó de que tenía un novio, o mejor, un ex novio, y que tenía que resolver una vez por toda esa situación, pero ni de lejos era eso en lo que estaba pensando en ese momento.

Todo lo que pasó entre Robin y ella parecía tan distante, tan surreal que si no fuese porque Emma se lo recordaba, tal vez hasta dudase de que su hermana estuviese esperando un hijo de su novio.

Era mucho para aceptar y tragar. Ella no quería y no iba a pensar en esa historia, por lo menos, no mientras cuidaba de Emma y de su bebé, al final, la rubia iba a necesitar mucho de su ayuda si continuaba actuando como lo estaba haciendo desde que supo que estaba embarazada.

«¿Regina? No has respondido a mi pregunta»

«¿Sabes qué? Ya me había olvidado de Robin…»

«¡Qué bien! Creo que las dos juntas estamos mejor que cuando nos peleábamos, quiero decir, me ayudas con esto» señaló su barriga «y esto te ayuda a superar a Robin»

Regina quedó desconcertada ante lo que había oído de boca de Emma. Jamás hubiera esperado que Emma pudiese decir aquello, en su interior, estuvo de acuerdo, pero solo dejó escapar una débil sonrisa hacia la rubia que estaba a su lado.


«¿Y entonces, dr. Whale?» preguntó la morena mientras el médico pasaba el ultrasonido por la barriga de Emma

«¡Felicidades, Emma! ¡Su bebé está fuerte y saludable!»

Regina estaba emocionada e intentaba, a toda costa, aguantar las lágrimas para que nadie notase cómo la llegada de ese bebé la emocionaba.

«¿Ya se puede saber el sexo, doctor?»

«Lo siento mucho, Regina. El sexo del bebé en la próxima consulta, todavía es muy pronto…»

«Bien, porque no quiero saberlo. Y si yo no quiero saberlo, ¡tú tampoco lo sabrás!» afirmó Emma

«¿Emma? ¿Has perdido el juicio? Es importante saber el sexo para que puedas comprar sus cosas»

«Lo que haya que comprar puede muy bien ser neutro, blanco, amarillo, yo qué sé. Además, creo que no necesito comprar nada»

«Pero y un nombre, ¿no quieres escogerlo?»

«Ahora no. Quiero mirar su carita y decidirlo»

Mientras Regina parecía frustrada con lo que escuchaba de Emma, el doctor, Whale, mantenía la risa. Ya había presenciado esa escena millares de veces, pero nunca de esta manera. Se preguntó por qué Regina estaría acompañando a Emma.

«No es de mi incumbencia, pero solo por curiosidad, ¿quién es el padre de esta criatura, ya que Regina no puede ser?»

Emma se puso roja al momento y el comentario dejó a Regina furiosa.

«Tiene razón, Dr. Whale, no es de su incumbencia»

El doctor se calló y continuó examinando las imágenes.

«Regina, imagina lo que van a hablar cuando lo descubran…» Emma susurró

«Nadie va a decir nada, no es su problema, Emma»

«¡Maldición!»

«No te preocupes con eso, Emma. Ya lo arreglaremos»

«No es que pueda esconderlo, ¿sabes? Dentro de poco todo el mundo lo verá…»

«Lo sé, hasta ese momento, pensaremos en qué hacer»

«Dr. Whale, agradecería si mantuviera esta consulta en secreto, ¿puede ser?» pidió Emma

«Claro que mantendrá la boca cerrada, Emma. No querrá correr el riesgo de perder el empleo, ¿no es verdad, dr. Whale?»

«¡Claro, alcaldesa! Estén tranquilas, secreto médico»

«Bien, que tenga un buen día, Whale. Vamos, Emma»

«Gracias, Whale, nos vemos en un mes»

«Regina, no tenías por qué haberle hablado de esa manera a Whale»

«No te engañes, querida. Es un lobo con piel de codero, si no hubiese tomado las riendas, a estas alturas, Stroybrooke entera sabría que has estado en la consulta»

Emma solo reviró los ojos, probablemente pensando lo exagerada que era la alcaldesa, aunque en ese caso, específicamente, fuese para protegerla.

El inicio de la gestación estaba haciendo que Emma se irritase fácilmente con cualquier cosa, pero también era pasajero.

«Tengo hambre»

«Lo sé, come esto hasta que lleguemos de comprar»

«Una barra de cereal, ¿en serio Regina?»

«Sí, Emma. Es bueno para la salud del bebé y va a disminuir tu hambre»

«No quiero ir de comprar, estoy cansada»

«Está bien, vamos a casa y voy a separar algunas prendas que quizás te queden bien, y estés cómoda»

«¿Ropa tuya?» preguntó Emma mientras masticaba la barrita que Regina le había dado

«Sí, algunos pantalones y camisas más holgadas, quizás las puedas usas por uno o dos meses»

«No quiero usar tu ropa, Regina. Estoy bien con la mía, gracias»

«Tú misma, Emma»


¿Qué tal? ¿A qué choca ver esa relación entre las dos? Poco a poco nos iremos enterando por qué Emma está en casa de Regina, y cómo evoluciona esta relación. Es un fic con momentos graciosos, otros tensos y otros muy románticos.