Oscuridad tristeza era lo único que había en mi vida antes de que ella llegara, fue un accidente en realidad, yo no quería a las niñas en ese tiempo. Yo era un niño y ella una niña, estaba sola tantos niño y ella estaba sola, al principio lo hice por lastima, pero, hable con ella y me dijo cosas que me hicieron creer que era el ser más afortunado de todo el universo.

No tenía padre ni madre, vivía con un hombre de edad mayor a la que sus padres podrían tener más la de mis padres más la mía, la suya y la de todos a nuestro alrededor y no estaba hablando de un anciano agradable como lo era mi abuelita, me lo señalo entre todos los adultos sentados en bancas con un celular en la manos, un hombre que rondaba los 30 de cabello oscuro largo y piel blanca, me dio un escalofrío al verle sus penetrantes ojos parecidos a los de una serpiente me erizaron el bello de todo el cuerpo, ella dijo que también le tenía miedo hasta a hora me había dado cuenta de lo bonita que era, cabello negro largo de aquello mechones sobrantes del listón puesto como una diadema uno le llegaba al cuello y otro un poco más largo de ojos grises y piel clara parecía a ver sido más blanca ya que tenía unas pequeñas pecas en los pómulos y la ahora piel canela, decía que yo era lindo, mi madre me lo decía a menudo pero como dicen mis amigos "las madres siempre dicen que sus hijos son lo mejor de lo mejor" así que nunca me lo creí pero que una niña me lo dijera cambiaba mucho.

Quedamos para volver a vernos la próxima semana, me despedí de ella con una "adiós" en cambio ella se acerco a mí y me beso en la mejilla, y ahí caí en cuenta de algo… ¡no le había preguntado su nombre!, yo muy tonto le dije que mi nombre era Sasori No Akasuna, ella rio debí de verme estúpido se inclino y dijo "mi nombre es Hana No Shi", se fue de la mano de aquel hombre que no dudaba que tuviera que ver con serpientes.

Esperare con ancias mi dulce flor de la muerte