«She loves him»
Todito aquí es de Sui Ishida.
Summary:
Duele, es el aire que falta y el saber que fueron jovenes, una canción que sabían de memoria pero nunca cantaron y ahora se quemaba dentro de sus pulmones, era el saber que nada dura para siempre y un simple te amo lo habría cambiado todo, lo habría hecho quedarse. Touka amó a Kaneki, lo amó tanto que llegó a aterrarle. Touken. Drabble.
#Notasquetodosaman(?):
Toukeeeennn.
—o—
Touka amó a Kaneki.
Amó sus ojos dulces, sus manos tibias y sus sonrisas amables. Amó su cabello oscuro que hacía contraste con su alma pálida y perdida, extraviada en algún lugar que él se esforzaba por encontrar constantemente (¿por qué demonios no acepta su nueva naturaleza?). Aprendió a amar su fastidiosa (pero agradable) compañía, sus cafés mal hechos y su perfecta torpeza. Amó ese silencio muy ruidoso que le rodeaba (do, re, mi, ba-dump, ba-dump, ba-bump) y que en realidad acababa siendo los latidos de su propio corazón cada vez que él estaba cerca. Lo amó tanto que llegó a aterrarle, y poco tiempo después supo porqué.
Touka aún amaba a Kaneki.
(ya no, jamás, no puede) Y los roles se voltearon repentinamente. Lo pálido de su alma tiñó su cabello y la oscuridad de éste arruinó su corazón, su mente, sus uñas, todo. Retuerce sus dedos y el crack se oye demasiado agudo («vete, ya no eres él, lárgate») pero la luna continúa llorando sus tristezas mientras Touka baña su almohada preguntándose donde estará («regresa, no es cierto lo que dije, regresa, por favor») y reconoce que aún lo ama, constantemente, indudablemente. Más que antes. Duele, es el aire que falta y el saber que fueron jovenes, una una canción que sabían de memoria pero nunca cantaron y ahora se quemaba dentro de sus pulmones, era el saber que nada dura para siempre y un simple te amo lo habría cambiado todo, lo habría hecho quedarse. Es un rebelde vacío que se niega a llenarse y el fuego que consume sus entrañas cada vez que lo busca entre la multitud, una mirada seca y manos temblorosas, sin vida, sin esperanza. La puerta de la cafetería cerrada y una persona que nunca llega.
Touka se enamoró.
Otra vez.
Su extraño cabello, a veces más blanco que negro y más negro que blanco. Se enamoró de su traje extraño y sus lentes demasiado grandes para su rostro de bebé adulto. Se enamoró de sus lágrimas y de sus ojos nostálgicos la primera vez que la vio, se enamoró de su sonrisa fácil, su amor por los libros y los cafés en forma de conejito que, sin saberlo, él también solía preparar. Se enamoró de sus constantes visitas sin nombre y sus excusas patéticas para visitarla, se enamoró del momento y la forma en la que preguntó por su nombre (esa pequeña punzada de dolor desvaneciéndose cuando le sonrió en respuesta al desvelar el misterio). Se enamoró de su sonrisa que era y volvió a ser. Ahora más brillante, más sincera.
Entonces sabe que vale la pena. Kaneki es un muchacho que vale la pena. Que a pesar del sufrimiento que lo rodea y lo mucho que ha llorado por él a escondidas probablemente Touka repetiría la historia una y otra vez, que antes se sentía muerta pero su torpeza y sus sonrisas y sus Touka-chan le hicieron sentir algo. Que lo amó y lo odió y volvió a amarlo y probablemente vuelva a odiarlo algún día (a veces aún lo hace, la campanilla en la cafetería nunca suena y se tarda demasiado, demasiado, demasiado) pero así son sus sentimientos por él, torpes e intensos y estrepitosos y repletos de adrenalina. Y ella lo esperará.
Lo hará.
Ugh, el final es un asco pero me daba pereza terminarlo de una manera épica.
Encontré esto guardado por ahí, haciendo limpieza y demás y me dije, ¿por qué nunca lo publiqué? Who knows. En fin, un pequeño touken para matar el rato porque no estuve escribiendo de ellos últimamente, ya me pondré manos a la obra para continuar, tengo ideas bonitas para hacer.
¿Reviews por Touka, people? Se veía bien triste cuando habló con Tsukiyama -llora-
—Mel.
