Les vies croisées

Summary: Una empresa de bienes raíces, una empresa de diseño, un empresario capas de lograr todo lo que quiere con su carácter, un modista que es capas de lograr todo lo que quiere con su belleza manteniendo su dignidad, ¿Serán compatibles?.

Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, esta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.

Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante y/o crees que no estas apto a leerlo, esta bajo tu decisión; yo te advertí xD Parejas: 01x02, quizás leve mención de 03x04

Comillas: ' '

Diálogos: - -

Pensamientos: " "

Capitulo 1 ----

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Era un día más que agradable en aquella ciudad de Japón, Osaka para ser más precisos, el sol brillaba radiantemente mientras una brisa fresca golpeaba los rostros de la gente con suma delicadeza apenas y haciendo que sus cabellos hondearan, ningún edificio tenía las luces prendidas ya que el intenso sol alcanzaba a iluminar todas las oficinas, casas, negocios, etc. . Eran apenas las 10 de la mañana cuando todo el alboroto comenzó en la calle principal, según decían los rumores era el día de hoy cuando un importante diseñador de ropa juvenil llegara al país para establecer una cadena de locales, aquello era lo tenía sumamente interesados a los jóvenes ya que las prendas que vendía ese diseñador eran más que populares y de buena marca; pero todo este movimiento no alteraba en lo mas mínimos a las demás empresas ya que en la zona no había ningún diseñador, por lo que el que alguno llegara simplemente modificaba un poco la sociedad pero no sus ventas. Obviamente que los pocos diseñadores que regían Japón estaban más que alterados con ésta nueva presencia en su mundo, presentaba grandes conflictos, decían que era solo un joven quien dirigía toda la campaña y que era otro joven el presidente de la empresa.

Pues bien, todo eso molestaba a la gente que habitaba en Japón... pero había una persona a la cual no le molestaba en lo más mínimo, había una sola persona en todo Japón la cual ni estaba enterado de todo este movimiento, una persona tan fría como el mismo hielo, una persona tan desinteresada era considerada ermitaña, pero lo más extraño era que ésta persona era uno de los presidentes en una de las agencias de vienes raíces más grandes a nivel mundial y era gracias a ese carácter ermitaño, frío, despectivo, que había logrado llegar hasta donde estaba.

Heero Yuy, hombre de apenas 25 años, cuerpo tremendamente formado y atlético, cabello castaño corto y muy rebelde acompañado de una preciosa mirada color cobalto que además de fría era cautivadora y atrayente, además de esto era el presidente de G.U.N.D.AM Associations, una gran empresa de bienes raíces que funcionaba principalmente en Japón y cuyo presidente anterior se había esforzado para extenderla por todos los Estados Unidos, Europa y parte de América Latina teniendo un excito rotundo y llegando a ser más que millonario. Ésta empresa originalmente pertenecía a una persona de nombre Odin Lowe que al fallecer cedió absolutamente todos sus derechos a su hijastro, el actual presidente, dejando todo su esfuerzo en las manos del hasta entonces adolescente; aquello fue hace seis años, en la actualidad él había logrado reconstruir lo que había quedado de la empresa con los fondos e hizo asociaciones para lograr fortificarse económicamente.

Era lunes por la mañana, ahora las 10:30 de la mañana y este joven de cabello castaño corto alborotado se hallaba en su oficina revisando unos papales cuando uno de sus socios llegó de visitas, Quatre Winner era el heredero de las empresas Winner constructora de obras de todo Europa, con sus apenas 21 años tenía muchas responsabilidades sobre sus hombros pero no se quejaba sino que daba lo máximo de sí para mantener a todas sus hermanas, 23 por cierto. El joven Quatre era un chico angelical, rubio de ojos celestes y con cuerpo menudito pero atractivo, su carácter era igual de angelical que su figura, sumamente dulce, delicado y amable; Ambos eran amigos desde que Heero visitó Europa para abrir una cadena de empresas allí mismo, en el camino se cruzaron y desde el primer momento fueron muy buenos amigos... e incluso algo más, pero las cosas no funcionaron para ninguno de los dos y entonces se separaron acordando quedar como amigos y socios.

- ¿Viste todo el alborto Heero? -preguntó el rubio sentado en uno de los sofás frente al escritorio donde se hallaba su ex novio-

- No -respondió el castaño sin apartar su vista de los papeles-

- ¿No? ¡Qué raro!... más aún porque el causante de todo ello abrirá un local justo al lado de este edificio. -comentó con una sonrisa tranquila-

- No me importa Quatre -refutó fríamente-

- Debería de importarte, esa persona hará que muchos adolescentes se crucen por ésta calle solo para intentar verlo, es muy famoso, atractivo y bueno. -habló sonriendo dulcemente-

- Sea como sea, no me afecta -concluyó- ¿Vamos a almorzar?

- ¡Claro! -se puso de pie- aún falta un rato pero hasta que busquemos un lugar se nos hará la hora

- Hn...

Ambos hombres o jóvenes, vestidos formalmente, el más alto con un pantalón de vestir negro y una camisa azul mientras que el otro con una pantalón beige y una camisa blanca, salieron de la sala dirigiéndose al ascensor; Siempre que el rubio estaba de visita en Japón pasaba todos sus días instalado en la casa del moreno ya que, con lo buenos amigos que eran (Sin doble sentido ni sarcasmo) ambos preferían pasar tiempo juntos.

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El viaje hasta Japón había sido tremendamente largo, aburrido y agotador para su gusto, pero por suerte ya habían bajado del avión privado y ahora se dirigían a ese nuevo local que abriría, quería terminar de una vez con la apertura para después darse unas merecidas vacaciones en ese exótico país, jamás había ido a Japón y esta era su oportunidad para probar la comida oriental y recorrer esos parques tan lindos que siempre veía en películas o revistas, además aprovecharía para ver la moda antigua de este país y así inspirarse para la próxima colección de ropa que lanzaría dentro de un tiempo. Por fin habían llegado, justo al lado de ese enorme edificio con las insignias G.U.N.D.A.M el cual no le molestaría para nada ya que no parecía tener nada que ver con moda; Quitó su vista de allí y observó el nuevo local... grande, espacioso, lujoso y cómodo, era perfecto.

Un joven vestido con un pantalón de mezclilla semi ajustado, camisa negra a medio abotonar que dejaba ver una cruz de plata colgando de su cuello blanquecino y un sobretodo negro de cuero bajó de una hermosa limusina negra estacionada al lado de G.U.N.D.A.M Associations, el muchacho tenía una sonrisa relajada en su rostro y unos lentes color negro que ocultaban su mirada, su cabello era extremadamente largo rebasando las caderas y atado en una trenza a medio terminar que se mecía graciosamente con el viento de la época entre que su cuerpo era estilizado y bien proporcionado. Un extranjero, se notaba a lo lejos, no solo por su apariencia despreocupada sino también por sus facciones poco orientales. El muchacho se mantuvo parado observando el edificio frente a él con las manos en los bolsillos del sobretodo hasta que la voz de alguien muy conocido le llamó la atención haciéndole voltear un poco para quedar frente a frente, entonces sonrió aún más.

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Habian bajado por el ascensor y salieron por la puerta principal donde afuera en el cordón los esperaba un auto para ellos, pero se detuvieron al observar como una limusina estaba parada mas adelante y cercano a ella un joven de cabello largo parecía sumido en sus pensamientos mirando el local de junto; Quatre lo reconoció de inmediato ya que eran muy buenos amigos desde hacia un tiempo así que sin dudarlo lo llamó por su nombre.

Heero estaba en trance, la persona frente a él le había provocado un shock muy fuerte... no parecía humano, tenía una apariencia muy extraña y fuera de lo normal que le provocaba nervios, algo muy extraño ya que nunca solía sentir cosas frente a nadie ni frente a algo.

- ¡¡Duo!! -gritó el oji-azul haciendo que su acompañante diera un brinco-

- ¿Hum? -volteó ligeramente e inmediatamente sonrió encaminándose a los otros dos- ¡¡Quatre amigo mío!! -sacó las manos de los bolsillos abrazando automáticamente al rubio- ¡¡Tanto tiempo sin vernos!! ¿Qué haces aquí en Japón? ¡No me digas que viniste sólo porque te comenté que abriría unos cuantos locales aquí! ¡No tenías que molestarte Q-man! -se separó agitándolo por los hombros siempre sonriendo-

- Jajaja... No Duo-chan -sonrió dulcemente- bueno en parte si, quería verte porque hacia mucho no cursábamos palabras y además como tengo un par de amigos por aquí entonces aprovecho para hacer una visita general, mira te presento a uno de mis mejores amigos -se volteó señalando discretamente a Heero- él es Heero Yuy, el dueño de G.U.N.D.A.M Associations, el edificio que esta aquí atrás nuestro.

- Que pícaro Q-man ¿Amigo o algo más? -bromeó sacándose los lentes- Mucho gusto, Duo Maxwell -estiró su mano sonriendo arrogantemente- presidente de Duo Diseños, o doble D como quieras llamarlo.

El joven de pelo largo quedó sonriente mirándole fijamente, el chico frente a él era muy llamativo y atrayente, además de sumamente misterioso, le caía bien, y tenía mucha intriga por conocerlo un poco más, pero la mirada de ese joven le decía que eso iba a ser casi tan imposible como que la reina de Inglaterra lo acosara para pedirle matrimonio.

El oji-cobalto quedo más impactado aún, los ojos, los ojos de ese muchacho eran muy parecidos a...

----- Mini Flash Back-----

- Eres un sueño… -un joven de cabellos cortos permanecía sobre uno de cabellos largos, ambos desnudos y mirándose profundamente en medio de lo que parecía un bosque-

- No -sonrió- tu eres un sueño Hee-chan -lo besó-... ¿verdad que estarás así conmigo para siempre?...

- Para siempre -afirmó devolviéndole el beso-

-... Te amo... -susurró-

-... Yo también -continuó besándole ahora el cuello-

Fue entonces cuando el chico de cabellos cortos despertó agitado en su cama, todo había sido un sueño... un tremendo sueño ¿Quién era ese sujeto? ¿Por qué le decía eso? ¿En que momento de su vida sucedió? ¿Por qué no lo recordaba pero lo soñaba?

Confuso ante las interrogantes cerró los ojos con pesadez dejándose dormir nuevamente, no debía pensar estupideces, eso sólo había sido un sueño, pero lo único que jamás olvidaría serian esos ojos... esos exquisitos ojos violetas...

... Jamás los olvidaría...

----- Fin del Mini Flash Back-----

... No, imposible, eso solo había sido un sueño y esto era mera coincidencia, después de todo jamás lo había visto antes ¿verdad?... ¡Que tonterías! ¡Nunca antes se habían visto, de eso tenía que estar seguro, porque sino lo recordaría!

- ... -estrechó la mano del otro-

- Je... -sonrió aún más- muy hablador ¿eh? No me importa -retiró su mano girando para ver a su amigo- oye te llamo a tu celular mas tarde, el público me reclama -rió-

- ¡Tengo una idea! -saltó el oji-azul- ¡Por qué no vienes a almorzar con nosotros! Tu vuelo seguramente llegó esta mañana y aún no has comido nada ¿no?.

- ¡Hombre ni lo menciones! -hizo pucherito y luego rió- No, no comí nada aún, y sería un placer acompañarlos pero creo que el señor Yuy no está muy deseoso de eso así que prefiero no molestar, almorzaré por ahí luego.

- No hay muchos lugares de comida Chatarra Duo -sonrió- yo conozco unos cuantos, si nos acompañas te digo donde.

- Estoy en Japón Quatre -se volvió a poner los lentes- no vine para comer comida estadounidense sino para comer comida japonesa, agradezco la oferta pero estoy de vacaciones y quiero pasarla bien... nos vemos hermano -lo abrazó dándole en beso en la mejilla mientras el rubio se sonrojaba violentamente- cuídate pícaro, recuerda que es mejor con lubricante -bromeó mientras reía y se alejaba de espaldas-

- ¡¡AHHH DUO ERES UN PERVERTIDO!! -estalló completamente rojo-

- ¡¡Como si fueras tan santito Q-man!! -remató entrando al local y luego volvió a salir aún con una sonrisa pero sin lentes- Recuerda que te quiero sanito para esta noche viejo, no me gusta que te usen y te descarten para que yo cargue con lo de otros -comenzó a reír mientras su amigo cambiaba de colores-

- ¡¡POR ESO NO ME GUSTA PRESENTARTE A NADIE!! -bufó enojado el rubio-

Pero el trenzado no dijo nada, sólo continuó riendo y los saludó con la mano mientras entraba nuevamente al local para inspeccionarlo; una vez que los otros dos se quedaron solos el oji-cobalto sin decir palabra alguna subió al auto seguido del rubio que aún estaba muy enojado aunque en el fondo contento, Duo siempre era así y lo hacía enojar mucho pero ya era costumbre y hasta le divertían sus bromas.

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Una vez que se encontró dentro del local pidió un vaso de agua, ¿hacía cuanto que no se sentía tan mal? Casi siete años, si siete años... hacia siete años no tenía estas jaquecas, o estos mareos, menos mal que aún llevaba consigo los calmantes que usaba años de antes, esas pastillas le dejaban como nuevo en unos minutos; el médico había dicho que esas jaquecas no eran por nada importante y que lo mejor era eliminarlas tomando esos medicamentos, y valla que surtían efecto, nunca tuvo más problemas que esos.

Durante los primeros años que las tomó pensó que las jaquecas eran esos recuerdos que había perdido de sus catorce años para atrás, pero conforme el tiempo pasó esos dolores nunca volvieron y ningún recuerdo se hizo presente por lo que se le fue olvidando y suplantando el vacío por la nueva vida que llevaba. Aunque hubo algo que jamás pudo suplantar y eso fue el dolor de su pecho, había un tipo de vacío muy extraño allí que no era llenado con nada ni con nadie... Quatre lo sabía, le había contado mucho de su vida en las épocas que estuvieron juntos y el rubio no supo que decirle al respecto, pero lo atribuía a la falta de cariño que hubo a su alrededor.

Pues si, su ambiente había sido muy frío y tosco, sus padres jamás le trataron con amor y cariño como si de una familia normal se tratase sino que siempre fueron demasiado exigentes, no le permitían muchas cosas pero le exigían muchas otras, nunca se preocuparon más que por su salud física y jamás hubo un 'te quiero'. A pesar de ello jamás dejó su alegría y dulzura, por algún motivo sentía que aquello no podía dejarlo atrás por mucho que le lastimaran, sentía como si hubiera prometido siempre ser así y no recordaba si realmente lo había hecho pero tenía bien claro que no quería ser como sus padres, quería ser un chico vivaz y simpático que tuviera muchos amigos, por ello que siempre fue bromista, para tener compañía y no sentirse solo e ignorado.

Y su carácter lo llevó a lo que era ahora, un importante diseñador de ropa juvenil muy famoso y aclamado por la gente... conseguía todo lo que quería, tenía todo lo que podía querer... pero el vacío en su pecho nunca se fue sino lo que es mas continuaba allí cada día más latente, no había forma de quitarlo, ni con calmantes, ni con antidepresivos, ni con sobredosis, ni con trabajo... nada, sólo quedaba aguantarlo y vivir con eso; que incómodo.

Cuando terminó de revisar el local volvió a su limusina y se fue a algún restaurante muy lujoso para almorzar, en momentos en los que se sentía así de vacío lo único que lograba ayudarle era gastar dinero, loco, egoísta, avaro, pero era la única solución y estaba dispuesto a hacer casi cualquier cosa con tal de sentirse bien nuevamente, haría de todo menos dejarse rebajar, haría de todo menos chantajes, haría de todo siempre y cuando no le hiciera daño a ninguna otra persona... y gastar su dinero no le hacía mal a nadie, sino al contrario, ayudaba a los vendedores.

Luego de comer algún tipo de comida oriental la cual ni se preocupó por aprenderle el nombre pagó el total y salió rumbo a alguno de los shoppings para dedicarse a revisar la moda del país, jugar algunos juegos de puntería que siempre le llamaron la atención, y quizás ganar alguno peluches en esas maquinas saca peluches que hay en los kioscos... con suerte algún admirador suyo le regalaría unos cuantos así que no era problema. Siempre que salía a algún lado y lo reconocían por la calle terminaba con bastantes peluches bajo el brazo o en la mano, aún se preguntaban como diablos lo reconocían si no salía nada seguido en televisión, ni en diarios, ni mucho menos en revistas, pero la gente lo conocía y punto.

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- ... ¿Heero?... Estás calladísimo -comentó bajando su carta y mirando preocupado a su amigo-

-... -continuó con la vista perdida en la libreta de menús-

- Heero... ¿En qué piensas? -cuestionó más preocupado, su amigo era callado pero no tanto-

-... -pero de nuevo no lo escuchó-

- ¡Heero! -exclamó alarmado por su mutismo, entonces el oji-cobalto le miró neutralmente- ¿Qué pensabas? ¿Por qué me ignorabas?

-... -volvió su vista al menú-

- ¡Hay Heero vamos responde que no te voy a comer! -exigió molesto por esa actuación rara-

Pero de nuevo fue completamente ignorado y el rubio comprendió que era algo de lo que no quería hablar, así que se sumió en su propio silencio comenzando a examinar el lugar donde estaban por almorzar, era raro que el chico estoico y frío se cerrara de esa forma con él pero si lo hacía era por algo realmente grande... se preguntaba que era, pero no quería ser impertinente.

Habían llegado al restaurante y se habían sentado al fondo del local comenzando de inmediato a mirar la carta, el dueño de G.U.N.D.A.M había estado en silencio y hasta perdido desde que vio a Duo, Quatre no lograba comprender con exactitud y lo único que se le cruzaba por la cabeza era que el trenzado le gustaba... pero eso era raro porque una vez el mismo Heero le había dicho que era incapaz de amar, nunca pudo amar y nunca podría. Lo que el oji-azul no sabía era que lo que mantenía en ese estado al chico frío no era un sentimiento sino un sueño, no lograba comprender como era que había soñado con ese joven de ojos amatistas incluso mucho antes de conocerlo, y eso era lo que pensaba una y otra vez.

-... Hace unos años tuve un sueño -comenzó captando toda la atención de su acompañante- donde curiosamente estaba ese chico, pero yo no lo conocía hasta hoy.

- ... entiendo... -respondió mirando ahora el plato, comprendiendo perfectamente la situación- ¿Cómo era ese sueño?

- Creo que en un bosque, yo estaba encima de él los dos sin ropa... -levantó la vista- los dos decíamos amarnos, pero yo no lo recuerdo.

- Que extraño, muy extraño -lo miró- ¿No habrás tenido fantasías tras verlo en alguna revista, foto o algo similar? -sonrió-

- Lo conocí apenas hoy, no tengo recuerdos de esas cosas. -frunció el ceño-

- Entonces no sé que decirte -se puso serio- es extraño que sueñes con alguien que no conoces... ¿Estás seguro que era Duo?

- No conozco nadie más con esos ojos -se recargó en la silla cruzándose de brazos-

- Buen punto, es la única persona que eh visto con ojos violetas, es imposible no reconocerlo -pusó una mano en su barbilla- deberías hablarlo con un psicólogo, tengo un amigo mío que estudia esa carrera, si me das permiso le preguntare sobre esto -miró al oji-cobalto-

- No, es sólo un sueño -concluyó fríamente sentándose correctamente-

Ambos pidieron la comida que iban a consumir y no dijeron nada más, el rubio realmente estaba intrigado por ese sueño y quería quitarse la duda pero si su amigo no le permitía contarle aquello a nadie entonces debía cumplir con su deseo, a él jamás le había sucedido nada parecido, por lo que estaba intrigado en conocer el porqué del suceso. Pero el moreno ya no estaba intrigado en saber porque, ya sabía que no tenía explicación, debía olvidarse de aquello y hacer de cuenta que nunca sucedió... después de todo no cambiaba en nada su vida, porque él no sentía nada por ese chico de pelo largo, no aún.

Luego de almorzar entre la charla de Quatre el más alto se fue directo hasta su empresa para continuar con su trabajo entre tanto el rubio llamaba a su amigo trenzado para acompañarlo el resto de la tarde, sería interesante pasar un día con él y visto que Heero estaba demasiado callado era mejor dejarlo solo para que meditara un rato, luego estaría bien de nuevo.

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El modista estaba en el asiento trasero del lujoso automóvil cuando su teléfono celular comenzó a sonar, al contestar se encontró con su mejor amigo Quatre Winner diciéndole que valla hasta G.U.N.D.A.M Associations o que le dijese donde estaba para ir, así pasaban el resto del día juntos. Se ofreció amablemente a pasarlo a buscar ya que andaba con el auto y no sería problema, así que le indicó al conductor que cambiara la ruta y fueran hasta donde mencionado.

En cuestión de minutos el joven de cabello largo bajaba de la limusina directo hasta la entrada de aquel enorme edificio con su andar seguro y vanidoso para luego entrar por la enorme puerta llamando la atención de todos los que allí se encontraban; El señor Yuy no recibía visitas como estas todos los días. Sonrió aún más sin quitarse los lentes para el sol y metiendo las manos en los bolsillos de la gabardina caminó hasta la secretaria que le miraba con cierto interés.

- Disculpe señorita busco a Quatre Winner, sé que está de visita por este lugar porque Heero Yuy y él son amigos ¿Sería tan amable de decirme donde los puedo encontrar ahora? -preguntó en tono delicado, eso siempre hacia estremecer a las mujeres-

- Por... supuesto -contestó sonrojándose- piso 3, en ascensor está al final del pasillo de la derecha -informó nerviosa por la presencia-

- Muchas gracias, preciosa -sonrió aún más dirigiéndose al pasillo mencionado-

Duo se aguantó las ganas de reír fuertemente ya que arruinaría la escena de guapo rompecorazones que había creado allí, pero de no ser por eso ahí mismo se desmayaría de la risa... ¡Le encantaba jugar de aquel modo tan simple! Era muy gracioso ver como todas esas señoras o señoritas se derretían con solo verle u oírle hablar de aquel modo meloso. Continuó caminando con una sonrisa divertida en el rostro hasta el ascensor donde entró y presionó el botón que lo llevaría al tercer piso, de nuevo tenía esos mareos... que extraños eran, acababa de tomar ese medicamento que le aseguraría no tenerlos en todo el día pero sin embargo ahí estaba de nuevo, tomaría una dosis doble en cuanto llegara al piso indicado.

Una vez que las puertas del ascensor se abrieron caminó a paso tranquilo hasta la única puerta grande que se hallaba frente a él y una vez hallándose frente a ésta, ignorando a la secretaria, la abrió hasta que su figura pudiera verse por completo y seguidamente se retiró los lentes mientras notaba como Quatre se ponía de pie ya que había estado sentado en el sillón. El mareo nuevamente se hizo presente por lo que sólo frunció el entrecejo enfocando su vista para que nadie lo notase, ese era su mayor secreto, nadie sabía de su medicación.

- ¿Listo para irnos Q-man? ¿Ya saciaste el hambre de tu chiquito? -bromeó con una sonrisa picara-

- Por supuesto, ¿Tu ya acabaste con lo tuyo? -continuó el juego-

- ¡¡PFF!! ¡Fíjate que fue hace tanto que ya ni recuerdo! -rió- jajaja... ya, hablando enserio ¿Vamos? -se tranquilizó-

- Si claro -sonrió y se volteó- Bueno Heero, ya sabes cualquier cosa me llamas, a las diez te aviso de la cena para que comas a horario.

- Olvídalo, seguramente vas a estar ocupado -respondió inconscientemente percatándose al escuchar la risa del oji-violeta-

- ¡¡Muy buena!! -continuó riendo- ¡Pero tienes razón Q-man estará ocupadito toda la noche! ¡Le tengo que presentar a mi nuevo contador, estoy seguro que le va a encantar!

- ¡¡Ahh que pervertidos que son ustedes dos!! -se quejó saliendo de la oficina-

- No te enojes angelito -sonrió ya más tranquilo- Bueno Hee-chan, nos vemos mas tarde probablemente... si puedo hacer que Quatre beba alcohol no dudes que apareceré por tu casa aunque no sepa dónde queda ¡¡Bye!! -saludó volteándose y yéndose por la puerta-

El oji-cobalto quedó mirando la puerta por donde se habían ido esos dos chicos, completamente extrañado e intrigado...

----- Mini Flash Back-----

- Eres un sueño… -un joven de cabellos cortos permanecía sobre uno de cabellos largos, ambos desnudos y mirándose profundamente en medio de lo que parecía un bosque-

- No -sonrió- tu eres un sueño Hee-chan -lo besó-... ¿verdad que estarás así conmigo para siempre?...

----- Fin del Mini Flash Back-----

... lo había llamado igual que en el sueño ¿cómo podía ser eso? ¿Por qué le sucedía esto? ¿Por qué hizo una broma como la de hace rato? ¿Desde cuando las hacía? ¿Desde cuando le afectaba tanto la presencia de alguien? ¿Por qué tenía el deseo de que apareciera realmente por su casa?... ¿Qué era todo esto? ¿Qué eran esos sueños?

-... ¿Quién eres Duo?... -susurró confundido-

Continuó encerrado en sus meditaciones, no lograba comprender nada de nada, necesitaba respuestas pero nadie se las podía dar y lo único que daba vueltas en su cabeza era el nombre de Duo, Duo esto, Duo aquello, Duo esto otro... y como haciendo alusión a todo esto desde afuera se escuchó claramente el grito de Quatre pronunciando lo mismo que su cabeza: Duo.

Inmediatamente reaccionó sabiendo que eso no era producto de su cabeza y se puso de pie saliendo de su oficina para que al salir pudiera contemplar extrañado como el chico de cabello largo estaba de rodillas en el suelo, con una mano en el piso y la otra en su cabeza, aparentemente le dolía, y su amigo a un lado a su altura preocupado por él sin saber que hacer.

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Salieron de la oficina tranquilamente, se había quedado pensando en la broma tan linda que hizo ese chico de mirada clara hasta que en un momento sintió un fuerte mareo y se quedó de pie esperando a que se fuera, completamente quieto, de repente su cabeza pareció desvanecerse y la imagen de Heero apareció en su mente rodeada sólo de negro; después volvió a la realidad pero el mareo continuaba allí ahora más intenso, lo siguiente que vio fue a Quatre preguntándole algo con el rostro preocupado pero no descifró que era exactamente, no entendía nada de lo que sucedía.

Una punzada como la de una aguja traspasando su cerebro le hizo perder fuerzas y caer de rodillas al suelo sosteniéndose la cabeza con una mano, ese dolor era intenso y frente a sus ojos sólo veía mil imágenes que no comprendía en lo absoluto; en una él y Heero abrazados en medio de una vereda, no se distinguía el fondo, en otra ambos besándose en un parque, en otra ambos recostados en el pasto mirando al cielo, en otra Heero robándole un poco de helado, en otra el oji-cobalto llevándolo en la espalda bajo al lluvia... y así con miles de millones, pero no las entendía ¿De donde salieron? ¿Por qué veía todo eso? ¿Por qué no paraba de dolerle? ¿Por qué quería llorar? ¿Por qué quiera gritar? ¿Por qué se sentía tan deprimido? ¿Por qué jamás las vio? ¿Acaso conocía desde antes a ese chico? ¿Por qué no lo sabía? ¿Por qué nadie le dijo nada? ¿Por qué no lograba deshacerse de ellas? ¿Qué podía hacer para olvidarlas y le dejaran de lastimar? ¿Por qué le pasaba esto a él? ¿Qué decían a su alrededor? ¿Por qué no entendía nada? ¿Por qué la visión se le hacia a cada segundo más oscura? ¿Por qué el mareo no cesaba? ¿Qué podía hacer?... ¿Qué?...

- Hey, Duo... -llamó el de cabellos castaños cortos por tercera vez-

- Duo por dios ¿Qué tienes?, ¿Qué te pasa? -insistió el de ojos azules con los ojos vidriosos-

Nadie lograba comprender nada, las secretarias miraban atentas la situación y alertas de llamar a una ambulancia si algo sucedía pero como su jefe les había dicho que aún no sólo se mantenían al margen mientras que los otros dos jóvenes continuaban al lado del diseñador uno con la mirada seria y confundida entre tanto el otro ahora derramaba unas lágrimas de impotencia.

La mente de Duo era un caos, las preguntas se repetían una y otra vez mientras las imágenes seguían pasando cada vez a mayor velocidad y sin que pudiera distinguirlas con claridad, solo sabía que en todas estaban ellos dos, Heero y él. De repente escuchó su voz llamándole con un tono de preocupación y fue como si mil agujas cortaran su cerebro en miles de direcciones, no pudo evitar soltar una lagrima con los ojos cerrados fuertemente mientras su cuerpo comenzaba a temblar, no comprendía, no entendía, quería terminar de una vez con todo eso y no lo lograba. Quizás... quizás con una pastilla se le fuera, quizás... quizás lograra disminuir el dolor y la depresión por un tiempo... de repente quizás lo que le provocaba esto era estar cerca de ese empresario, y la solución a eso... era alejarse, no importaba porque ni como, pero no quería continuar sufriendo, no más. Dejo de temblar al llegar a esta conclusión, sentía que la cabeza se le partía en mil pedacitos irreparables, sentía una opresión en su pecho y unas ganas de que una persona en particular le abrazase... pero eso iba a ser imposible, no lo permitiría, no estaría nunca más cerca de ese sujeto de ojos cobalto.

- Quatre tráeme agua. -pidió en un susurro frío soltándose la cabeza, ahora más relajado-

- Si -asintió lloroso y poniéndose de pie-

- ... -metió su mano en la gabardina y sacó un frasco de pastillas- guarda el secreto, si se entera se preocupara en vano -le dijo al pelicorto entre que tomaba una y se la metía en la boca-

- Duo, aquí tienes amigo -habló el rubio una vez cerca de ellos y entregándole el vaso descartable con agua- ¿Estás mejor? -preguntó mientras el otro bebía toda el agua-

- Por supuesto -suspiró- vamos nos -se puso de pie mientras el mareo desaparecía junto con el dolor-

- ¿No es mejor que te vallas a un hotel a descansar? Acabas de estar muy mal y... -opinó el oji-azul-

- Ja -sonrió poniéndose los lentes- estoy bien Quatre, olvida lo de recién, no volverá a pasar tenlo por seguro, ahora vamos nos que tengo planes. -metió las manos en el sobretodo- ah pero... ve bajando, te alcanzo abajo ¿Sí?

- Bueno... -asintió dudoso- esta bien... no te tardes, ten cuidado -comenzó a alejarse medio confundido-

- ¿Qué fue lo de recién? -preguntó Heero una vez que estuvieron solos-

- No le importa señor Yuy -contestó arrogantemente con una sonrisa- Pero ni se le ocurra decirle a Quatre de esas pastillas ¿Entendido? -volteó a verlo, se sentía la frialdad aún a través de los lentes-

- No diré nada si me dices qué te pasó. -refutó dando a entender que era eso o nada-

- No sea estúpido, eso pertenece a mi vida personal, no se lo diré a un completo desconocido -subió sus lentes hasta dejarlos trabados con su cabello- además, estoy seguro que en mi lugar me diría lo mismo, y más con su carácter... créame que no le importa, después de todo... -sonrió-... usted y yo no nos volveremos a ver nunca más.

El chico de cabellos cortos clavó su mirada en el otro, bien fría y cuestionánte, pero Duo solo sonrió aún más cerrando los ojos y por un momento su mente volvió a divagar hasta una de las imágenes en particular, el dolor volvió a él haciendo que frunciera el entrecejo molesto y volviera a abrir los ojos fijándose en el hombre que tenía frente a él mientras una idea cruzaba su cabeza.

- Explícate -ordenó referente a la ultima frase-

Pero el oji-violeta inhaló como tomando fuerza para hablar mientras alzaba la vista, cerró los ojos por milésimas de segundos y la imagen volvió a él inmediatamente haciéndole perder la cabeza. En un arrebato tomó al más alto por la corbata y lo acercó rápidamente al tiempo que hacía lo mismo logrando un beso algo furioso y desesperado; Heero se quedo más que sorprendido con aquella acción, y un extraño sentimiento completamente desconocido hasta entonces asaltó su corazón al sentir la lengua del famoso diseñador recorrer su boca con ligereza y pasión, el sabor que invadió su boca hizo que se perdiera en él, conocía ese sabor, lo conocía de antes... ¿Pero de donde?... ¿De donde sentía que conocía esto?...

En el momento en que el trenzado sintió el sabor del otro las imágenes comenzaron a pasar a una velocidad asombrosa, tanto así que terminó por asustarse de sí mismo y se apartó bruscamente dando pasos apresurados hacia atrás mirando el suelo. Sintió aquellos ojos cobalto sobre él, pero increíblemente su garganta estaba trabadísima, algo que nunca antes había sucedido por lo que no pudo decir nada, únicamente bajó sus lentes confundido como intentando esconderse detrás de ellos y comenzó a caminar a paso tranquilo rumbo al ascensor.

El empresario estaba confundido, el sabor lo conocía desde antes, era un sabor familiar, pero no sabía de donde ni cuando... sólo sabía que lo conocía y que en algún momento de su vida había anhelado probarlo, luego cayo en cuenta de Duo y cuando lo busco con la mirada lo encontró detrás de las puertas del ascensor; Verlo allí, parado, serio y mirando al suelo le hizo sentir que efectivamente nunca más le vería, y más extraño era que eso le deprimía y asustaba.

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N/A: Bien aquí otro de mis fanfincs... xD estoy a full con esto eh?? jajaja... es que nu sé... ando inspirada.

Verán, el miércoles cuando fui a Bahía blanca (Una ciudad cerca de aquí donde vivo) estaba en el centro mirando vidrieras y en una de esas me cruzo con una que se llamaba DUO DISEÑOS XDDDD JAJAJAJA... y lo más gracioso, fue que al lado de eso había una tienda que se llamaba TOWA

XDD QUE JUSTO!! JAJAJA 02 Y 03!! JAJAJA... FALTABA ALGUNO QUE DIJERA 'COPUTADORAS HEERO' Y OTRO QUE DIJERA 'HELADOS QUATRE' 'ARMERIA WUFEI' XDD JAJAJAJA!!

Bueno bueno -cof cof- volviendo a la normalidad xDDD jajajaja... espero les halla gustado, no actualizare este muy rápido porque... como que :s es mucho loko!! Un amor en Red, Dreams Come True, el epílogo de Basketball, y ahora este.. XDDDDDD es demasiado, intenten que no me agarre la inspiración de nuevo. ¡¡pero que me agarre para continuar los otros!!

Bien nos vemos!! Bye bye

Ryoko Yuy