Día de la madre
Escrito con mucho amor para mi mamá, que me acepta con mis locuras y mis malos ratos, e incluso se sienta a ver conmigo algún anime. ¡Te amo mamá!
Disclaimer: Shingeki no Kyojin no es mio, etc...
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Eren tomaba la manga de la chaqueta de Mikasa para caminar entre el gentío. Sabía que había alguien esperandolos, y no quería que ella esperara más de lo necesario.
-¡Eren! ¡Mikasa!- se oyó el grito a la lejanía. El castaño volteo, sonriendo de oreja a oreja. Mikasa también sonrió, su largo cabello negro se elevó un poco cuando volteo a ver a su madre, la siempre cálida Carla Teressa Jaeger.
La mujer, de amables ojos marrones, encontró a sus dos hijos cuando regresaban de una peligrosa expedición. Ambos con moretones y heridos, pero vivos y a salvo. La sonrisa radiante de la mayor hizo a ambos olvidar sus preocupaciones.
Los abrazó a ambos, y miro fijamente a Mikasa.
-¡Mírate!- exclamó, toda simpatía- ¡Tan crecida y bonita, Mikasa! ¡No me sorprendería que muchos chicos te pretendan!- sonrió, y Eren infló las mejillas.
-¡Mikasa no saldrá con nadie!- se apresuró a decir, lo que le valió un golpe en el hombro por parte de su "hermana".
-Y tú, Eren...- dijo Carla, mirando a su hijo con cariño- Crecido, y muy atractivo. Te pareces a tu padre en el porte- dijo quedamente. El chico bajo la mirada y su madre sonrió, con tristeza- ¡Oh, lo olvidaba!- exclamó, sacando unas prendas. La bufanda roja de Mikasa y el suéter café de Eren- Los remendé... Lo mejor que pude- dijo la mujer, poniendo a su hija adoptiva la bufanda y a su hijo el suéter encima de la chaqueta.
-¡Mamá! ¡Se reíran de mí!- se quejó Eren, con las mejillas infladas.
-Gracias- se limitó a decir Mikasa con agradecimiento. Carla abrazó a ambos con fuerza, y beso repetidas veces sus mejillas y frentes, diciendo que rezaría por ellos.
-Te quiero Mikasa. Te quiero, Eren- dijo la mujer mayor, mirando a ambos. Mikasa la abrazó y murmuró un "Te quiero Car... mamá". Eren se mostró reacio a hacerlo, pero luego, después de tanta muerte y dolor, sabía que nunca había tiempo seguro. Así que abrazó a su madre y murmuró un "te quiero mamá" con todo el amor que pudo.
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-¡Ahh!- gimió Eren al despertar. Su almohada estaba babeada y tenía a Mikasa mirandolo como de costumbre. Odiaba sentirse un inútil. Y odiaba soñar cosas bonitas, porque despertaba llorando, como un idiota.
-¿Eren?- preguntó como de costumbre, no muy extrañada por su llanto.
-Mikasa...- respondió, y miro a una pared, secando sus lágrimas- ¿Que día es hoy?
-...10 de mayo- dijo suavemente la muchacha. Eren la miró y luego bajo la mirada. El día de la madre.
-Quiero ver a mi mamá- dijo y la otra propuesta salió sin su consentimiento- ¿Me acompañas?
No necesitó decir más. Mikasa ya le extendía su camisa color arena.
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-Hola mamá. Lamento no venir a verte tan seguido. Quiero que sepas que te amo, y que deseo que tengas un feliz día de las madres. Te traje esto... Sé que te gusta leer cosas bobas de niñas y pensé en ti- dijo, poniendo enfrente de la placa, que suponía Grisha mandó poner antes de desaparecer, un libro que rezaba "Romeo y Julieta". Obviamente era de segunda mano, pero estaba cuidadosamente adornado con un lazo- También te traje unas flores... Yo mismo las corté. Son violetas, rosas y no sé que sean estas cosas, pero huelen bien- dijo, oliendo un ramo, donde violetas, rosas blancas y lilas convivían, para luego ponerlo en la tumba vacía-... Mamá... Es difícil ser soldado. Todos murieron hace poco, menos Levi y yo... Pero no te preocupes... ¡Yo te juro que voy a vivir! ¡Los voy a exterminar! ¡Voy a proteger a Mikasa con mi vida! ¡Haré que te sientas orgullosa de mí! ¡Te amo mamá!- Terminó llorando el muchacho, y Mikasa lo miraba a lo lejos, apenas terminando de visitar a su propia madre.
-Te extraño mamá- dijo Eren. Entonces, como si fuera un fantasma, el recuerdo de un beso en la mejilla hizo mella en el chico. No faltó decir nada. Mikasa se arrodilló y depositó un pequeño paquetito de chocolates a los pies de la placa. Eren sonrió de pronto.
-Ójala te gusten. ¡Me gaste mi paga del mes en esto!- bromeó riendo y Mikasa también lo hizo, pero ambos estaban llorando al tiempo que reían. El castaño abrazó a la pelinegra con cariño, y miro al conmemorativo de su madre.
-Los chocolates son muy caros, Car... mamá- dijo Mikasa y Eren negó, sonriendo- Espero que descanses. Cumpliré con lo que te prometí.
Y entonces empezó a llover.
Eren lo tomó como la felicidad de su madre, al sentir el amor de sus dos hijos.
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¿Review?
