Disclaimer: los personajes aquí presentes pertenecen a LJSmith y guionistas de TVD. Sin embargo la trama, escritura y demás son de mi propiedad.

No está permitida la reproducción total o parcial de esta historia. En serio.


LIVE AND LET DIE

capítulo 1

A.C.A.B. (All Cops Are Bastards)

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—No entiendo por qué debemos salir a patrullar de paisano. Con todos mis respetos, subinspectora Forbes, pero yo pedí el traspaso a esta comisaría para obtener el mismo puesto que ejercía en Virginia. No soy una novata.

Caroline se levantó de su escritorio y se quitó las gafas. Tragó saliva y clavó la mirada en los ojos de Bonnie.

—Le aclararé una cosa, señorita Bennett —los tres compañeros de Bonnie se removieron tras ella, sabedores de lo que se avecinaba—. Ahora está en Chicago. Y si quiere ocupar un puesto en Homicidios y Desapariciones debería probar su valía. Y le aseguro una cosa, menospreciar a sus compañeros, que llevan aquí más tiempo que usted, y creerse más importante que los demás no le ayudará, ¿entendido? —Bonnie asintió y Caroline desvió la vista a los demás, recolocándose las gafas—. Ahora, si la señorita Bennett no tiene más comentarios, "novatos" —ironizó mirando a Bonnie—, quitaos el uniforme, vestíos de paisano y salid a patrullar cuanto antes.

Los cuatro afirmaron con la cabeza y se dispusieron a salir del despacho de la subinspectora, que los detuvo al instante.

—Recordad que tenéis que ir en transporte público, ni se os ocurra salir con vuestros coches. No os metáis dentro de los barrios peligrosos, simplemente alejaos un poco del centro. No utilicéis vuestros nombres ni datos personales. Y recordad, hacemos esto para conseguir datos sobre la desaparición del chico, si veis a alguien que parezca de la pandilla Gemini o MK Guerrera, estad atentos. Y tened cuidado.

—Subinspectora Forbes, ¿iremos por separado o con nuestro compañero de patrulla?— preguntó Aiden, haciendo que Caroline volviera a despegar la vista de su ordenador.

—Dado que se trata de sujetos peligrosos irán con sus compañeros habituales. Así es que Agente Rosza, le tocará cuidar de Bennett. Whitmore y Nelson, no os separéis — les ordenó y volvió a intentar desentrañar el caso que tenía frente a ella en su ordenador.

Los cuatro novatos salieron del despacho, y en cuanto Bonnie cerró la puerta, musitó a sus compañeros, que ya avanzaban por el pasillo.

—Perdón, chicos, no pretendía…

—Tranquila —le sonrió Aaron y le hizo un gesto amistoso.

Bonnie le devolvió la sonrisa.

—Voy al vestuario, te espero en la puerta. No tardes —musitó suave Aiden y se alejó por el pasillo con Aaron. Sarah Nelson ya se dirigía hacia el vestuario femenino, y Bonnie la siguió rápida.

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Habían secuestrado a un chico llamado Trevor Porter. Como en cada caso los primeros sospechosos eran la familia y allegados de la víctima, que en ese caso no era más que su hermana Rose-Marie Porter. Habían procedido a su interrogatorio casi de inmediato; la presionaron con preguntas insólitas pero a todas respondía casi con total sinceridad. Sin embargo cuando le hicieron la última pregunta su nerviosismo fue tan obvio que todos lo tuvieron claro: ella sabía quién le había secuestrado, y si hablaba con la policía lo matarían. Estaba amenazada. Así es que sin esperar más respuestas por su parte pusieron en el punto de mira a las bandas de la ciudad, necesitaban investigarlas, probablemente alguna de ellas tenía al chico.

Los cuatro novatos, vestidos de paisano, se habían reunido en la puerta de la comisaría para decidir qué zona de la ciudad cubriría cada pareja, si iban juntos llamarían demasiado la atención. Aaron Whitmore y Sarah Nelson habían cogido un bus urbano para llegar a la zona bajo el río Chicago, que separaba la ciudad. Aiden y Bonnie se dirigieron a la zona superior, al barrio Ucraniano y al de Wicker Park.

—Aiden —musitó Bonnie con discreción mientras andaban hacia allí.

—¿Sí?

—La verdad es que… no tengo idea de cuáles son las zonas peligrosas y cuáles no —se avergonzó. Aiden rió mirando al frente divertido, y ella soltó una carcajada alzando las manos en señal de inocencia—. ¿Qué? No podía decírselo a Forbes, hubiera terminado de machacarme.

Aiden continuó riendo suave, mirando a ambos lados antes de atravesar un paso de cebra.

—No te preocupes, apenas llevas dos semanas en Chicago. Es normal. Mira, los peores son Gardfield Park y Riverdale: atracos a mano armada, asaltos, palizas, violaciones, asesinatos… Hay disparos y apuñalamientos casi a diario. Después están Lawndale, Englewood, Washington Height y Fuller Park: robos, atracos y violaciones, los asesinatos son menos comunes. Pero no te preocupes, solamente sígueme.

—Y, ¿hacia dónde nos dirigimos nosotros?

—Wicker Park y el barrio ucraniano. No nos meteremos en la boca del lobo pero está lo suficientemente cerca de Gardfield Park para encontrar alguno de los chicos que buscamos —informó con voz monótona. Debía estar acostumbrado a eso, o al menos mantenía el nerviosismo más a raya que ella, pensó Bonnie.

—Vaya… En Virginia lo más peligroso que había eran mi abuela y sus amigas.

Aiden sonrió divertido, tan callado como él era no podía haber elegido una compañera de patrulla mejor: divertida, inteligente y con valor.

—¿Sabes? —rió Bonnie—, cuando llegué pensé que Josh y tú eráis hermanos. Por el apellido: Josh y Aiden Rosza. No es tan raro que lo pensara, ¿no?

—¿Tampoco había matrimonios homosexuales en Virginia? —bromeó Aiden.

Ambos se pararon súbitamente. Una moto había estado a punto de arroyarles. Aiden bufó y alzó un brazo hacia el motorista. Bonnie clavó la vista en un sujeto en la acera de enfrente: estaba cubierto de tatuajes, fumaba y caminaba con una soberbia propia de quien se sabía poderoso.

—Aiden, ¿exactamente dónde estamos? —le interrogó sin despegar la vista del sujeto.

—Ese edificio es el Flatiron, estamos en el centro de Wicker Park. Hemos llegado, así que abre los ojos.

—Sí… Creo que tenemos uno —musitó Bonnie señalando discretamente con la cabeza al chico—. Tú vas por la calle de la izquierda y yo por la derecha.

Aiden se giró hacia ella con sorpresa.

—¿Te vas a acercar sola a él?

—Novato, aún te queda por aprender. En las misiones de paisano o infiltrado cuantas menos personas, mejor. Este es mío, búscate tú uno —sonrió Bonnie.

—Ten cuidado. Acércate, averigua si nos sirve de algo y aléjate como si nada. Nos encontramos a tres calles de aquí —susurró Aiden alejándose de ella.

—Sé cómo se hace —intentó gritar Bonnie entre susurros, algo molesta.

Bien, el sujeto estaba justo en la esquina del edificio, hablando con un chaval. Se veía que él era quien tenía el control de los dos. Se acercaría a ellos, fingiendo que miraba un escaparate, y averiguaría si era uno de las bandas o no. Bonnie se subió la cremallera de su cazadora al tiempo que pasaba el paso de cebras.

Según se acercaba se iba preocupando más, el aspecto de ese chico era más temible a cada paso que daba. Él estaba quieto, fumando y hablando con el otro chaval. Bonnie pasó por su lado, acercándose al escaparate para vigilarle por el reflejo del cristal.

—Todavía no he podido vender todo, Kai —musitaba el jovencito, claramente temeroso.

—¿Qué es esa familiaridad, Jer? Soy Mad Kai para ti —sonrió él dándole palmaditas en la espalda y echándole el humo en la cara—. No me cuentes tu vida, sólo quiero la pasta.

Bonnie lo inspeccionó con detenimiento: alto, musculoso, pelo corto y oscuro, aspecto tranquilo, una sonrisa ladina, piel bronceada y… cubierta de tatuajes. Bajo la camiseta de tirantes se leía en el pecho de Kai un tatuaje que decía: "Live and Let Die", debajo llevaba una calavera y varios motivos más sobre la muerte que se entretejían hasta hacerse indescifrables. Los dibujos se extendían hacia sus brazos y espalda.

El chico joven se alejó de allí. Bien, era el momento de un encuentro casual, necesitaba ver la cara de "Kai". Por lo que había oído era un traficante, pero buscaba signos de algo más, de pertenencia a una banda.

Bonnie se giró hacia él y cuando creyó que él la miraba, fingió tropezar.

—Cuidado, guapa —la sostuvo Kai por la cintura, evitando que cayera.

—Gracias —musitó Bonnie, mirándole con inocencia.

Kai la repasó con la mirada de arriba a abajo y se quitó las gafas de sol, sonriendo. Sostenía el cigarrillo entre los labios, en una de sus comisuras. Bonnie comenzó a tensarse: ese chico no era de una banda, no había más que verle. Tenía una rosa tatuada en el cuello: tatuaje de admisión, pensó. Bajo su ojo izquierdo llevaba tatuada una pequeña lágrima negra, símbolo de que había cometido al menos un asesinato.

—Mad Kai, ¿y tú? —se presentó él tendiéndole la mano.

—Eh… Roxie —improvisó Bonnie. Kai interpretó su temblor como atracción y timidez, así que acompañó su media sonrisa de una mirada directa, eso nunca fallaba.

Bonnie tenía que encontrar a Aiden y largarse a la comisaría. Ese tío tenía tatuado en los nudillos las iniciales A.C.A.B, lo que significaba "All Cops Are Bastards", algo propio de las mafias angloparlantes. Sí, ese tipo tan atractivo no formaba parte de una banda, formaba parte de una mafia.

—Espero volver a verte, Rox —no dejaba de mirarla fijamente.

Bonnie se alejó un par de pasos de él y forzó una sonrisa a modo de despedida. Se alejó veloz, dirigiéndose a tres calles de allí, con Aiden.

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—¡No puede decirnos que vamos a perseguir a los chavales de una banda y en realidad meternos en la boca de la mafia! —gritó Bonnie pateando el suelo del despacho.

—Agente Bennett, soy su superior, no se sobrepase, se lo advierto —amenazó Caroline con un tono firme.

Bonnie tragó saliva intentando tranquilizarse y suavizó el tono.

—Si usted se niega a llamar a las cosas por su nombre no me quedará más remedio que hablar con el comisario, o con la Interpol. Lo que usted llama "banda" es una mafia, subinspectora. Necesitamos saber a qué nos enfrentamos. No son un par de chavales crueles y enajenados, se trata de una trama de asesinos y delincuentes sin escrúpulos.

—No hay pruebas de que sea así —añadió Caroline algo más insegura.

—He colaborado con el FBI de Virginia en temas de Crimen Organizado, conozco perfectamente los símbolos físicos de una mafia —comenzó a gruñir de nuevo, sus compañeros se agolpaban al exterior del despacho—. El tío de ayer, ese "Mad Kai" llevaba tatuado "Gemini" en la espalda, ahí tiene el nombre de la mafia. Y por si fuera poco le faltaba un meñique, que claramente había sido seccionado. Por si no lo sabe, subinspectora Forbes, los integrantes de las mafias pierden sus dedos si ofenden a su líder. Por lo que sabemos del secuestro podrían incluso hacer trata de personas. Es una mafia.

Caroline tragó saliva, acorralada, mientras Bonnie sonreía con suficiencia.

—No es… un buen reclamo publicitario para Chicago. Nos pidieron que no saliera a la luz.

—¡Pero nosotros somos policías! Tenemos derecho a saber a qué nos enfrentamos cuando damos la vida por nuestra gente —gruñó Bonnie.

—Está bien, señorita Bennet —la cortó—, se está sobrepasando. Cometimos un error y no volverá a ocurrir. Sí, tanto la Gemini como la MK Guerrera son mafias. Pero no olvide que soy la subinspectora, así que controle cómo me habla.

—Bonnie, es mejor que… —apareció Aiden por la puerta del despacho de Caroline con timidez.

—Y si creen que ha sido una mafia quien tiene secuestrado a ese chico y ha extorsionado a Rose Porter, ¿por qué nos mandan a por la morralla? Si no entramos en los barrios no encontraremos nada de valor.

—Bon, es peligroso —susurró Aiden intentando sacar a su compañera del despacho.

—Haga caso del agente Rosza, Bennett. Aquí todos lo sabemos: entrar en los barrios puede que nos acercara a ellos, pero es demasiado peligroso, sería inmolarnos. Limítese a acatar las órdenes. Hoy también les toca patrullar de paisano —informó y clavó la vista en Bonnie, amenazadora—. Y no entrarán en los barrios, ¿me he explicado?

—Sí, subinspectora —acató Aiden con postura firme.

Bonnie bufó y salió del despacho, seguida por Aiden. Se alejó pateando el pasillo, sintiendo la presencia de su compañero tras ella, preocupado.

—¿Cómo mierda ha conseguido llegar a subinspectora? —gruñía Bonnie en voz baja sin parar de moverse.

—Su madre, Liz, era la comisaria. Hace unos años que murió pero Caroline siguió sus pasos en el cuerpo desde muy temprano —Bonnie volvió a bufar —. He oído que han traído a dos integrantes de la… mafia Gemini. Los están interrogando.

Bonnie atravesó el segundo pasillo, encaminándose a las salas de interrogatorio. Sigilosa, se deslizó dentro de la cabina que daba acceso a los micrófonos y a los falsos espejos de las salas, dejando que viera todo lo que sucedía en el interior pero haciéndola invisible para los demás. Aiden entró tras ella, con paso sereno. Bonnie activó el sonido de la sala 1, en la que el agente Matt Donovan interrogaba a una mujer de Europa del Este.

—Señorita Petrova, ¿sabe por qué está aquí? —preguntó Matt con tono amenazante y una mirada directa.

—¿Porque se moría de ganas por tenerme esposada y a su merced, señor agente? —ronroneó Katerina, devolviéndole la mirada, divertida.

Matt no se tensó ni por un instante, ni cambió su postura un milímetro.

—Un chico ha sido secuestrado: Trevor Porter. Y da la casualidad de que su hermana trabaja para usted, Katerina, como una de sus prostitutas —contraatacó indolente—. Es usted sospechosa. Dado su historial, estamos seguros de que usted tiene información.

—Vaya, soy una chica mala, ¿no cree? —sonrió estirándose en la silla como una gata.

Bonnie apagó el sonido de la sala: esa chica no hablaría.

—El sospechoso de la sala 2 es uno de los mejores amigos de Rose Porter: Damon Salvatore. Está en un puesto medio de la Gemini —la ayudó Aiden.

Bonnie miró al interior y activó el sonido de la sala para escuchar lo que el agente Tom Avery le preguntaba al tío tatuado de mirada asesina y sonrisa insolente.

—Salvatore, tú eres el principal amigo de Rose Porter, tienes un buen puesto en la Gemini y me dices que no tienes idea de dónde está el joven Trevor ni quién lo ha secuestrado. ¿Piensas que te creo una sola palabra? —intentaba Tom, probando con la estrategia de "Poli Malo".

—No sé de qué me habla, señor —sonrió irónico Damon, estirándose en la silla, acomodándose.

—¿Acaso no conoces a Rose Porter? ¿No conoces a Trevor Porter? —gruñó Tom señalándole la foto del chico.

Aiden chasqueó la lengua, Tom Avery era demasiado agradable y dulce para jugar la baza de "Poli Malo". Si seguía así no conseguiría nada.

—Los conozco a ambos. El secuestro de Trevor me destroza, no soporto ver sufrir a Rose —susurró divertido, con la mirada clavada amenazante en los ojos del agente —. Lo que digo es que no conozco la Gemini ni entiendo por qué estoy aquí.

Tom se apoyó suavemente en la mesa, frente al sospechoso, apoyando las manos. Tragó saliva y le devolvió la mirada con seriedad.

—Damon —musitó Tom con voz suave, amarga, confidente—, ¿acaso no recuerda a Elena Gilbert?

El sospechoso se enderezó en la silla y borró la sonrisa. Su rostro compuso una mueca de dolor. Aiden sonrió: sí, Tom Avery sabía usar sus armas. Ahí estaba el "Poli Bueno".

—Cállese —gruñó Damon.

—¿No recuerda lo que sintió cuando la asesinaron? ¿De verdad no quiere librarle a su amiga Rose de sentir ese dolor?

—No diré nada —gruñó el sospechoso.

—Ahí está —sonrió Aiden. Su amigo Tom había conseguido una buena pista. Había presionado a ese cabrón hasta el extremo, y en vez de decir "No sé nada", había dicho "No diré nada". Muy bien, lo tenía la Gemini, así habían descartado a la otra mafia de la ciudad. Sólo había que estrechar el cerco.

Bonnie apagó el sonido y se adelantó hacia la puerta de salida de la cabina, haciendo que Aiden saliera tras ella. Una vez estuvieron en un extremo del pasillo buscó la atención de su compañero con la mirada.

—Bonnie, tenemos que ir a patrullar —murmuró cansado Aiden, comprendía su enfado pero estaban trabajando.

—Lo sé, pero esta vez iremos más lejos de lo que Forbes nos pide. ¿Has visto a los sospechosos? ¿Por qué nos mandan a los lugares seguros donde no podemos más que esperar a que alguno de ellos aparezca? Hoy entraremos en los barrios y encontraremos a Kai, ese tío sabe algo —susurró Bonnie, y ante el silencio de Aiden suavizó el tono—. ¿Vienes conmigo?

—Soy tu compañero, ¿no? —sonrió—. Cámbiate, nos vemos en la puerta de salida. Eres un buen fichaje, Bon: Tienes valor. Y estás pirada —rió andando hacia el vestuario masculino.


espero que os esté gustando.

No os perdáis los siguientes capítulos.

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Gracias por leer,

eos.