Título: These unknown feelings

Fandom: The Mortal Instruments

Claim: Alec Lightwood. Jace Wayland. Clary Fray.

Disclaimer: Alec debería ser mío, pero no, es de la Clare.

Summary: Alec ha llegado a un punto en el que hasta estar en la misma habitación que ellos dos, le duele. —Drabble, Alec&Jace.

Nota: Esto es para la Oh, gran Ellie; porque la amo, me aguanta, fangirlea conmigo, me aguanta, es mi Meredith y mi Paul y hace como treinta años que nos conocemos (que son reducidos a un mes, más o menos), me aguanta, es prácticamente mi musa en estos días y la amo y ¿ya había mencionado que me aguanta? :D.

Nota2: No sé de dónde salió esto, toda la culpa a Ellie, muchas gracias.


:-:

Alec ha llegado a un punto en el que hasta estar en la misma habitación que ellos dos, le duele (como si estuvieran clavando miles de agujas en cada parte de su cuerpo). Y no sólo por el hecho de que ahora sabe con certeza de que están juntos, no (tanto), sino porque cada vez que ella hace algo (toma la mano de Jace, entrelazando sus dedos; se sonroja cuando él dice cualquier cosa; se pone de puntitas para besarle la mejilla cuando cree que nadie los ve) la mirada de su parabatai se dirige inmediatamente hacia él y Alec lo único que puede hacer es negar o hacer una mueca que pretende ser una sonrisa (que le parece casi tan falsa a él como a Jace) y apartar la mirada de ellos rápidamente. Porque ve la preocupación reflejada en sus ojos (y algo más, pero él se obliga a no pensar en eso), como si Jace creyera que de un momento a otro Alec fuera a ponerse a gritarle cosas o algo parecido.

Y a Alec eso le molesta un poco, casi nada (mucho, demasiado). Porque es extraño —frustrante— que Jace piense así de él.

Se ha planteado hablar con él, explicarle las cosas (decirle que no, que no va a ponerse a llorar como niña, que no va a dejar de hablarle, que ya ha dejado de molestarle que esté con ella, que para él Jace ha vuelto a ser sólo su parabatai y ya), pero no lo hace, algo le detiene y ni él mismo sabe qué. No es como si le pusiera nervioso o se pensara que Jace va a comportarse raro con él, no, pero siempre está esa sensación de incertidumbre, ese «qué tal si...» que le atormentaba desde que le dijo lo que sentía por él.

Pero Alec ha llegado a un punto en el que no puede más, claudica y lo hace, habla con él. Le explica todo, como si hubiera sido ensayado una y mil veces (cosa que no hizo, lo jura), con voz casi monótona pero con el nerviosismo filtrándose.

Jace escucha, asiente, sonríe de lado sin sonreír realmente.

Y es un «ojalá todo fuera diferente» no dicho por parte de Jace, un encogimiento de hombros que en lugar de restar importancia la aumenta y un beso dado al aire, porque no se puede más; lo que hacen que Alec se de cuenta de que las cosas no pueden seguir así.