Advertencias: El fic contiene Yaoi, lime, violencia, violaciones y posibles OoC :/ (En cada capítulo voy a mencionar las advertencias que les correspondan, aunque aparte de los que ya mencioné no creo que se agreguen más cosas).
Parejas: DenNor, RoNor, HongIce (más adelante), RoChu (Rusia x China. Aun no comprendo porque lo llaman así) pero como parejas secundaria y no sé si habrá más...
N/A: Como se trata de un UA utilizaré nombres humanos: Mathias Køhler (Dinamarca), Lukas Bondevik (Noruega) e Iván Brajinsky (Rusia). Cada vez que me refiero al padre de Iván, me refiero al General Invierno, me pareció el más indicado para ese papel xD.
Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen son de Himaruya Hidekaz, solo la historia y mis alocadas ideas me pertenecen.
– Diálogos –
– Pensamientos–
"Recuerdos"
[Traducciones según G. Traductor XD]
YO TE PROTEGERÉ
Capitulo 01 - Una relación inestable
Aún no entendía que fallaba en su relación. No entendía por qué se sentía tan miserable ni porqué las cosas eran difíciles, a pesar de que lo daba todo por él.
Realmente lo amaba, lo adoraba, lo cuidaba, se esforzaba por cumplir todos sus deseos, aguantaba todos sus caprichos, y nunca lo había engañado. Siempre le había sido fiel. Soportaba sus maltratos cada vez que se enojaba y se ponía violento con él, y a pesar de que casi nunca respetaba sus decisiones y siempre hacia lo que él quería, no quería dejarlo. El noruego era consciente de todas esas injustas desigualdades en su relación... pero aún así...
Cuando esos largos brazos lo envolvían y era presionado contra ese gran torso sentía que todo valía la pena, que aguantar la personalidad del otro traía una grata y dulce recompensa. Podía sentir el amor y el cariño en sus abrazos, en sus besos, en sus palabras, en sus caricias y cada rose de su piel contra el suyo.
La convivencia era un proceso de adaptación en donde ambos tenían que respetar al otro y tener la paciencia de tolerar las diferencias, y las discusiones u cualquier conflicto en la pareja eran parte de ese proceso… o al menos eso era lo creía, por eso lo aguantaba todo e intentaba sacar la relación adelante como fuese posible. Sentía el amor de su novio. Lo sentía. El amor no faltaba pero por más que se esforzaba sentía que aún había algo que los separaba.
Lukas Bondevik estaba solo en su casa, cenando. Hace más de dos años que vivía junto a su novio y hace más de cuatro meses que llegaba tarde de su trabajo y no se presentaba para cenar. Sabía que el "trabajo" (por llamarlo de una manera) de su novio era peligroso y siempre se preocupaba pero en esos últimos días lo estaba aún más.
Cuando se ama a una persona dicen que tienes que amarlo con todos sus defectos... y bien, eso era lo que hacía.
Al principio le era extraño mucho de los comportamientos de Iván, al igual que sus amistades, hasta que luego se entero del motivo de esto. Iván tenía una relación muy cercana, por no decir directa, con una banda de matones en el cual se rumoreaba que no solo causaban estragos en gente que los provocaba, sino que también los hacían desaparecer. Esto último era lo que más daba lugar a generar miles de rumores y suposiciones en la gente por lo que Iván, al igual que todas las personas cercanas a él (incluso el mismo Lukas) se habían vuelto personas temerosas.
Al principio solo le sonaba a eso, una simple banda de matones a la cual le gente le tenía miedo y empezaban a rumorear algunas exageraciones. Hasta que un día se enteró de que era algo más que eso…
Al terminar de cenar, Lukas se levantó de su asiento y se llevó su plato y demás vajillas a lavar mientras seguía perdido en su mente.
Lukas se enteró de lo que en verdad se dedicaba su novio cuando este mismo le tuvo que contar de la nueva posición en la que se encontraba en esa banda, más famosamente conocida como la mafia rusa, no pudo ocultar que era el jefe de todos ellos. El padre de Iván había muerto y ahora era él quien heredaba el negocio familiar es por eso que en cuanto termino sus estudios secundarios tuvo que dedicarse tiempo completo a ser el líder de esa grupo de mafiosos... Tal vez los rumores no eran tan inciertos como pensaba.
Debido a esta situación Iván tuvo que mudarse a otro recinto pero no lo hizo solo. Fielmente, Lukas decidió seguir a su lado e Iván se lo llevó consigo. Lukas tras haber terminado la secundaria siguió la carrera de Literatura en una universidad que se encontraba un poco lejos de allí, pero con el auto que Iván le había comprado no tardaba más de una hora en llegar.
Cuando el rubio termino de lavar se fue a su habitación a acostarse con la vista al techo.
Su relación había pasado por tantas cosas: buenas y malas, buenas al principio y de a poco se volvieron más complicadas. Cada día que pasaba se sentía más aprisionado por sus propios sentimientos. Amaba a Iván, pero ese sentimiento lo estaba atando a una vida dolorosa y angustiante.
No sabía si el ruso había cambiado a causa de su trabajo o simplemente no lo había conocido lo suficiente, ¿o acaso era él el que fallaba en esa relación? es verdad que no expresaba mucho sus sentimientos y que no era muy sincero con sigo mismo pero simplemente era algo que le costaba hacer. Además de eso tampoco era de tomar mucho la iniciativa en la relación.
El ruso se volvía cada vez más distanciado, menos afectivo y encima su trabajo no le ayudaba en nada porque no solo estaba regresando tarde, sino que también muchas noches las pasaba afuera y viajaba a mil y un lugares. Cada vez estaban más distanciados.
Suspiro y se tapo el rostro con ambas manos. No podía relajar su mente, se sentía intranquilo y un poco angustiado.
Intentó dejar esos pensamientos de lado y empezar a estudiar un poco pero resultó un completo fracaso. Su mente seguía distraída y no podía concentrarse en sus apuntes. Meditó un rato en qué hacer hasta que finalmente optó por salir a comprar algunas cosas, no es que los necesitaba con urgencia pero sí necesitaba dispersarse.
Tomo un abrigo y antes de salir de la casa dejo una nota en la mesa informando de su salida. Salió de la casa y se dirigió a uno de los negocios más lejos que conocía para tardar más tiempo. Una vez que llego empezó a mirar los artículos y a comprar algunas cosas hasta que repentinamente una mano se poso en su hombro.
– ¿¡Lukas!? –
Volteo a ver de quien se trataba. Era un chico rubio alto de ojos celestes, sonreía muy entusiasmado.
– ¿...Mathias? – Susurro. La mirada del chico se iluminó, soltó una carcajada y enseguida abrazo a Lukas con mucha fuerza.
– ¡SABIA QUE ERAS TU~! ¡PODRíA RECONOCERTE ENTRE UN MILLÓN DE PERSONAS! –
–...N-no te me apegues tanto – Quiso apartarlo pero fue inútil, el mayor lo abrazaba con fuerza, inclusive sintió como una de sus manos subía hasta su cabeza y enterraba sus dedos entre sus cabellos para profundizar el abrazo.
– ¡Waaa~ a pasado tanto tiempo~! – Las mejillas del mayor empezaron a frotarse con las del menor. – ¡Sigues siendo tan lindo~! - Lukas se sonrojo.
¿Hace cuanto tiempo que no veía a ese chico? Tiempo después de haber terminado la secundaria Lukas tuvo que mudarse de casa y había perdido contacto con Mathias.
Mathias fue su compañero de curso durante toda la secundaria, se había acercado a él y fueron amigos hasta un tiempo antes de que el chico le declarara su amor. Lukas lo rechazo y había querido alejarse de él a partir de ese momento pero el mayor siempre lo buscaba. Desde entonces se había proclamado a sí mismo como su mejor amigo.
Finalmente Lukas salió de sus pensamientos al escuchar a unas risitas de unas chicas que los miraban divertidas y a la gente que estaba a su alrededor que los miraban de reojo. Entonces empujo con fuerza al mayor para apartarlo.
– Muévete… estas llamando la atención – El mayor finalmente rompe con el cálido abrazo.
– Lo siento Lu, es que hace mucho que no te veía. ¡No sabes cuánto te extrañe! – El mayor estaba por volver abrazar al chico pero este se aparto.
– Ya deja de hacer eso... y no me llames así –
– Pero Lu~... – El mayor tomo al chico de los hombros y lo miro a los ojos para empezar a berrinchar – ¡No eh podido comunicarme contigo desde hace mucho tiempo! ¡Marque tu numero muchas veces pero siempre me contesto esa estúpida maquina contestadora y cuando fui a tu casa me entere que te habías mudado! – Lukas suspiro.
– Es que... también cambie mi número telefónico –
– ¿¡Y porque no me llamaste!? –
–... –
¿Por qué no lo llamó?
Iván sabía que Mathias estaba interesado en él y no le agradaba en lo más mínimo que salieran juntos, mas de una vez habían discutido por eso. Estaba más que claro por que había cambiado de número y por que había dejado de contactarlo. Además si Iván ya había acabado con la vida de mucha gente... ¿Qué le impediría hacer lo mismo con el danés con tal de sacarlo de su vida? –... Yo... olvide tu número. - No se le había ocurrido nada mejor en ese momento. Mathias sonrió tristemente.
– Ay Lu~ me preocupaste, creí que te había pasado algo – Y valla que le había pasado muchas cosas. El mayor puso las manos en su cintura y se agacho un poco para ponerse a la estatura del más chico. – ¡Pero ahora que nos hemos encontrado de nuevo tenemos muchas cosas de que hablar! – Volvió a sonreír animadamente.
El menor mantuvo su oscura mirada azul en las celestes. Mathias no había cambiado en nada, seguía siendo tan alegre y enérgico como lo recordaba, incluso su mirada... aun brillaba como aquel día. Esa mirada...
–…Sí – Afirmo con un movimiento. Aun no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo.
– Dime ¿Conoces el parque Koebenhavn? –
– Sí –
– ¡Entonces nos vemos ahí mañana a las 5pm! ¿Qué dices? ¿Puedes? –
– Mmn... – Aun no estaba convencido... sabía que a Iván no le agradaría la idea y seguramente no le dejara ir aunque... Iván esos días estaba regresando tarde a su casa y a veces hasta ni siquiera llegaba... Tal vez... –...está bien –
– ¡Genial! ¡Waaa~ aun me cuesta creer que te haya encontrado! ¡Pensar que iba a mandar al idiota de Berwald a hacer las compras Jaja! Nunca te había visto por estos lados ¿Vives por aquí? – El menor lo vio extrañado. ¿Berwald? Ese nombre se le hacía muy familiar.
– Más o menos, como a unos cuarenta minutos de aquí –
– ¡Oh! yo solo vivo a unas tres cuadras, en un departamento. – Lukas miro su reloj, se le estaba haciendo más tarde de lo que pensaba. El chico en frente suyo aprovecho que había bajado la guardia para colocar una mano en su mejilla y empezar a acariciarlo. El ojiazul levantó la vista rápidamente para detenerse en la mirada del danés. Sus ojos tenían ese brillo tan especial, tan lleno de cariño y de afecto, sus labios se curveaban en una cálida sonrisa. Esa mirada... lo hiso sentir tan... extraño. –... Realmente me alegra mucho volver a verte Lu – Dijo el danés con una voz muy tranquila.
Lukas lo miro perplejo... esa mirada, esa vos... ¿Acaso... Mathias aun...?
Bajo la mirada, sintió una extraña sensación en su estomago y como sus mejillas empezaban a tomar calor.
– M-Mathias... – Susurro despacio.
– ¿Sigues... saliendo con Iván? – Lukas volvió a levantar la mirada. La mano que antes estaba en su mejilla ahora estaba en la nuca de Mathias agitándose el cabello. Su sonrisa se tornó algo nerviosa.
– ..Sí – Respondió en un susurro... la situación se estaba volviendo incomoda.
– Ya veo... ¡Me alegro que la estés pasando muy bien Lu! – El danés sonrió más ampliamente y con más seguridad.
– "Mentiroso" – Pensó el ojiazul. –...Tengo que irme –
– ¿¡EH!? ¡Pero si acabo de encontrarte! – Hizo un puchero y Lukas lo miro...realmente no había cambiado en nada, Mathias seguía siendo el mismo que recordaba. Suspiro.
– No quiero que se me haga tarde y tengo cosas que hacer. Hasta luego. – Lukas estaba por irse pero se paró de repente sin devolverle la mirada a Mathias para evitar que vea el sonrojo que volvió a encenderse en sus mejillas –... fue un gusto verte de nuevo... Nos vemos mañana a las cinco, no tardes. – Dicho esto el noruego siguió su camino. El danés sonrió.
– ¡NOS VEMOS MAÑANA LU~! – Grito con una gran sonrisa haciéndose escuchar por todos en el lugar. El mencionado solo frunció el ceño.
Mathias se quedó viendo como Lukas se alejaba, él tampoco había cambiado en nada, seguía siendo tan poco expresivo e indiferente. Seguía siendo el Lukas que tanto le gusta. Adoraba cuando se avergonzaba, no solo porque lucia tierno con sus mejillas sonrojadas, sino porque también era la emoción que más afectaba en el tranquilo comportamiento del chico.
Quería mucho a Lukas... no, no solo lo quería, lo amaba. Aún no sabía el porqué: si era por su inteligencia, su cuerpo, sus finas y delicadas expresiones, esa aura misteriosa en el, o lo que fuese... Nunca se había fijado en nadie con cualquiera de esas características... pero adoraba a ese chico como a nadie.
Lukas termino de hacer las compras y estaba de regreso a su casa. Hace mucho que no volvía a ver a Mathias y había estado todo el camino pensando en la salida que tendría mañana con él. Mathias había sido la persona más cercana a él después de Iván, aunque primero lo había conocido a Mathias y fueron buenos amigos o al menos se había divertido mucho de su compañía en esos tiempos.
Se sentía un poco emocionado por saber que después de tanto tiempo volverían a salir y compartir un tiempo juntos como lo hacían antes... aunque... había un problema: Tenia que contárselo a Iván. No estaba seguro si salir con el danés volvería a traerle problemas como antes, su relación no estaba pasando por buenos momentos y no quería empeorarlo más con eso.
Pero... ¿qué pasaría si su pareja se negaba? ya había acordado con su viejo amigo el verse mañana y no quería faltar.
Lukas finalmente llego a su casa y abrió la puerta. El ruso estaba sentado en el sofá del living en pose pensativa cuando escucho entrar al noruego volteo a verlo y sonrió dulcemente.
– Bienvenido a casa –
– Hola. Creí que llegarías más tarde... – Lukas hablo mientras se dirigía a la cocina pero fue interrumpido cuando el ruso se paro del sillón para ponerse en frente suyo y abrazarlo tan fuerte que dejo caer la bolsa.
– Zdravstvuyte lyubvi [Te amo] –
Lukas se quedo quieto ante el abrazo del mayor.
Por algún extraño motivo el ruso parecía estar de muy buen humor y por eso se mostraba tan cariñoso con él. Casi nunca pasaba, pero a veces regresaba así de su trabajo. No querría pensar que su novio disfrutaba tanto de su trabajo pero a veces parecía que era así. Antes, hace mucho tiempo, solía contarle algunas cosas de las que hacía pero a pedido del noruego dejó de hacerlo, por lo que ya no estaba al tanto de lo que sea que pudiera pasarle a Iván en su dichoso trabajo. Y a decir verdad, tampoco quería saberlo. Así que simplemente correspondió su afectuoso abrazo.
–...Yo... también te amo – Un pequeño rubor nació en su mejilla. Disfrutaba ese cuerpo cálido así que cerró los ojos y se dejo llevar por los sentimientos que transmitían ese calor.
De pronto ese abrazo se rompió. Iván había agarrado a su novio por la muñeca y lo jalaba para que lo siguiera hacia arriba por las escaleras. Lukas miró extrañado a Iván por esa repentina actitud. Recorrieron un pequeño pasillo hasta que finalmente llegaron a una habitación, era la habitación que compartían juntos. Lukas se puso nervioso al imaginar que era lo que el ruso quería. Este abrió la puerta y lo llevo hasta la cama para luego empujarlo sobre esta y ponerse sobre él.
Rápidamente Iván empezó a besar el cuello de Lukas y a desabotonar su saco. Lukas solo hizo un pequeño gemido. Le gustaba que su novio fuera así de posesivo... lo que no le gustaba era que fuera tan poco afectivo con esas cosas. Aunque teniendo en cuenta su trabajo... era razonable que cada vez se volviera más bruto e insensible.
El ruso dejo el pecho de su novio al descubierto y empezó a besarlo desesperadamente. Sus manos se encargaban de extraerle el cinturón...
– E-Espera... - Gimió el noruego. El ruso solo le dedico una pequeña risita y siguió explorando el cuerpo del chico. – Espera... D-detente! – El más alto termina de sacarle el cinturón y baja el cierre de su pantalón. – ¡No quiero! –
Unos ojos azules se posaron en los del rubio. – ¿Por qué? – Pregunto serio.
– Lo siento pero... se acercan los exámenes y por encargarme solo de la casa no he tenido mucho tiempo para mi...aun tengo que estudiar... – El noruego toma el mentón del ruso y lo besa en los labios – será para después – Intento levantarse de la cama pero unos brazos lo aprisionaron.
– No tienes porque estudiar – Le sonrió – gano lo suficiente como para darte todos los lujos que quieras. Tu solo tienes que dedicarte a complacerme y ser uno conmigo da~ – Lukas frunció el ceño. Como odiaba que dijera eso.
– Pero eso es lo que quiero hacer –
– Si tú trabajas ya no tendremos tiempo para nosotros –
– Eres tú el del trabajo complicado. No me culpes. –
– ¿Te molesta? – El noruego suspiro.
–...Por supuesto. Siempre... llegas a casa solo por las noches y... casi... no tenemos tiempo para nosotros – La vista del noruego se aparto. Le avergonzaba tener que exponer tanto sus sentimientos.
– Mnn... Pero… mientras más gente matamos más dinero tendrás a tu disposición lyubit' [Amor] –
Lukas frunció el ceño. También odiaba recordar eso. El auto, la universidad, sus libros, su ropa... hasta la comida de todos los días estaba pagada con el dinero que su novio ganaba a posta de la muerte o sufrimiento de alguien. Aún no entendía como Iván podía dormir tranquilamente por las noches. Antes de divagar más en el asunto y sentirse como un ser miserable prefirió sacar rápidamente esos pensamientos de su cabeza.
– Olvídalo – El menor empujo a Iván más fuerte para que se apartara, movió su brazo y se liberó de él.
Finalmente logro levantarse de la cama y empezó a vestirse de nuevo sin embargo el ruso quería algo... y no iba a querer quedar insatisfecho. Tomó la muñeca del noruego y lo jalo hacia él y lo empujo de nuevo a la cama, esta vez sin ninguna delicadeza.
– ¿¡Que haces!? –
– Deberías ser más lindo – Iván miro a Lukas muy seriamente en una clara señal de advertencia. Lukas solo le respondió de la misma manera, quería que sus decisiones también fueran respetadas. –...Voy a tener que enseñarte a comportarte – Lucas sintió un pequeño escalofrió.
Iván lo acorralo en la cama y empezó a sacarle la ropa con movimientos bruscos ya que el menor se resistía a ser desvestido sujetando su ropa con fuerza.
– I-Iván... ya… detente – Sabia perfectamente que su novio tenía más fuerza que él y que si quería podría someterlo fácilmente – ¡Ya basta!.. – Grito con firmeza pero aun no se detenía... Su torso ya estaba completamente desnudo –... ¡detente!... Aahg – La mano de Iván se había metido por debajo de sus pantalones para tomar su miembro fuertemente. Cerró los ojos con fuerza intentando resistir el dolor mientras tomaba su muñeca para intentar detenerlo.
La mano del peliblanco empezó a frotarle su masculinidad para luego besarlo en los labios. Intento introducirle su lengua pero no le permitió el paso así que mordió sus labios y ante el quejido que produjo aprovecho para hacerlo. Con su mano libre Iván profundizo el beso mientras jalaba de los rubios cabellos de Lukas para evitar que se moviera.
Una vez que sus labios se separaron lo volteo sobre la cama dejándolo boca abajo y con su peso encima evito que pudiera levantarse. Rápidamente bajo sus pantalones junto con sus bóxer y empezó a lamer 2 de sus dedos mientras que con su otro brazo sujetaba fuertemente al tembloroso cuerpo del menor evitando que se escapara.
–... P-por favor… Detente – Susurro. Las suplicas eran la última alternativa pero no recibía respuesta. –...por favor... Iván – Nada lo detendría y lo sabía perfectamente bien. Dos dedos se introdujeron en su entrada y empezaron a moverse dentro de él. – Agh!.. – Cerro fuertemente los ojos que empezaron a humedecerse... le dolía.
– Mientras más te resiste... mas me gustas da~ –
– Aag! – Los dedos en su interior empezaron a moverse en círculos. Se supone que estaba preparando su entrada para que no le doliera... pero dolor era lo que mas sentía en ese momento. – Mmh!... ugh.. – Esa preparación no estaba siendo nada delicada. Sus lágrimas exigían liberarse.
Finalmente los dos dedos salieron de la entrada de Lukas ya "preparado" para un intruso aun más grande. – N-no! No lo hagas… – El ruso saco su miembro de entre sus pantalones y empezó a introducir la punta lentamente en el interior del cuerpo del menor.
– Aahg!...mn-aahg! ...hng!.. – El noruego cerró los ojos y se sujetaba de las sabanas con fuerza, intentaba contener los gemidos de dolor y las lagrimas inútilmente.
Con una fuerte investida el ruso metió todo su miembro en la entrada de Lukas, quien dejo escapar un fuerte llanto de dolor ya que su entrada aun no estaba bien preparada.
El ruso no tardo en empezar a moverse en su interior. Sujeto fuerte de las caderas de Lukas y lo movió al ritmo del vaivén.
– N-no... – Entre gemidos y llantos el rubio negó reiteradas veces. Su entrada le dolía cada vez más con cada estocanada, sentía ese profundo dolor agudo que pareciera que lo partiría en dos, y sobre todo… un fuerte dolor en el pecho. Su mente estaba totalmente perturbada sin entender las acciones de la persona que se supone que lo quería, ni porque lastimaba su cuerpo de esa manera.
Ya nada tenía sentido. Si el ruso lo amaba… ¿por qué lo maltrataba así? ¿Por qué lo forzaba a hacer algo que no quería? ¿Por qué ya no sentía el mismo amor que sintió cuando lo había abrazado? ¿Acaso ya no lo amaba? ¿Que era entonces lo que había sentido en ese abrazo?... amarlo no tenía sentido. Si su amor no era correspondido correctamente solo sufriría al lado suyo. Sin embargo… el tan solo pensar en alejarse de Iván le dolía aun más pero… ¿Por qué?
Sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas. Su mente llena de confusión y su cuerpo dolorido. Solo cerró los ojos y espero a que su novio se satisfaga con su cuerpo y esos bruscos movimientos. Solo tenía que aguantar un poco más y todo ese dolor terminaría.
Lukas se sujetaba de las sabanas con fuerza y escondía la mitad de su rostro en las mismas intentando callar sus propios sollozos y gemidos.
No podía recordar en qué momento se le había escapado todo de las manos, en su mente solo perduraban las mil y un discusiones que tuvo con su pareja a lo largo de los años. No es que lo hiciera a propósito, pero cada vez que hacía enojar a Iván este le trataba como se le venía en gana y el dolor en su pecho le hacían recordar todas las veces en las que había pasado por la misma situación… Solo quería que las cosas cambiaran… que de alguna manera, aunque sea mágica, las cosas se solucionaran. Que el amor sea cálido y confortante… y no una absurda tortura.
"– ¡Me alegro que la estés pasando muy bien Lu! –"
Por alguna razón su propia mente parecía traicionarle. ¿Porque tenía que pensar en Mathias en ese momento y justo… en esas palabras?
... Mathias, el chico que había rechazado… tal vez… si no lo hubiera rechazado…
…
Lukas gimió fuertemente por última vez en esa noche. La última envestida introdujo el miembro de Iván hasta el fondo de su interior, sintiendo como este terminaba dentro suyo. Ese último grito desgarrador mostró que la cruel espera ya había terminado.
Iván se retiró del interior del rubio y se acostó a su lado. Este permaneció en el mismo lugar echado y sin moverse.
– Esto es lo que ocurre cuando te portas mal da~ – El ruso le limpió las lagrimas al menor y lo abrazó.
El noruego lo miró confundido. Era como si el ruso se estuviera apiadando de él. Era extraño… primero lo maltrataba y ahora ese abrazo… no lo entendía ¿lo amaba o no? Pero… ese abrazo tan amoroso… le gustaba sentir eso y pocas veces tenía la oportunidad de sentirlo así que cerró los ojos y simplemente se resguardó en el pecho del mayor. Lo hacía sentir reconfortado o al menos mejor que en la situación en la que se encontraba hace unos minutos.
Se taparon con las sabanas y no pasó mucho tiempo hasta que el pequeño cuerpo quedara completamente dormido con los ojos llorosos, necesitaba reponerse. Necesitaba un buen descanso… física, mental y sentimentalmente.
Fin del capítulo~
Usé el nombre de un parque danés para el parque ¿Por qué? No sé, solo... creí que tenía que ser danés ._.
Espero no haber sido tan mala con Noru… Ok, si lo fui. Es la primera vez que escribo algo y sinceramente creo que me quedo algo feo -.- o al menos no como yo esperaba. Si me mandan un review para mejorar a escribir se los agradecería mucho :)
Gracias por leer~
