¡Hola! Soy Rhape Seuhans. Estoy aquí para traerles un especial de Halloween. Un crossover de Silent HillXYuri on ice. Bueno... no es exactamente un crossover, puesto que ningún personaje de Silent Hill hará aparición en esta historia.
¡Descuiden! No neceistan haber jugado los Silent Hill para entender la historia, es original e independiente tanto de SH como de YOI, pero disfrutarán mejor de las referencias si han jugado el juego de SH y visto el anime de YOI ;D
Este es el primer cap de, espero, tres o cuatro.
Advertencias:
Mundo e historia alterna.
Referencias a homofobía.
Gore ligero.
Sangre y heridas.
Fluff y angst.
Viktor y Yuuri están casados~
(Les prometo que habrá final feliz).
Durante el trayecto por la carretera, Yuuri Nikiforov observaba el Lago Toluca desde la comodidad del asiento del copiloto, mientras que su esposo, Viktor Nikiforov, era el que manejaba. Yuuri admiraba las tonalidades de verde de los árboles, la cercanía de las montañas y la extensión del agua mientras fotografiaba el hermoso panorama.
Claro. Eso antes de que la neblina apareciera y cubriera todo lo que estuviera a un kilómetro a la redonda, arruinando la preciosa y relajante vista. Quizás, cuando se adentraran lo suficiente a Silent Hill, el pueblo a donde irían a vacacionar, el panorama gris y lúgubre que los acompañaba desde la última media hora por fin cambiaría de nuevo a uno más alegre.
"No recordaba que este lugar estuviera tan…abandonado." Comentó Viktor cuando su auto rebasó el letrero de bienvenida, el cual estaba dañado, sucio y a medio caer.
"Luce como un pueblo fantasma." Agregó Yuuri en tono de broma, aunque sintiendo un escalofrío recorrerle el cuerpo debido a su propio comentario, todavía mirando por la ventana.
Muchas de las casas particulares parecían estar vacías, y varios locales tenían letreros de cerrado a pesar de ser más del mediodía. Sin mencionar que no había absolutamente nadie caminando por las banquetas.
Y si no fuera porque ya tenían una reservación en el Motel Riverside, y que ya habían conversado por teléfono con el dueño, pensarían que el pueblo en verdad estaba abandonado.
No obstante, aquello no provocó que a la pareja se le bajaran los ánimos.
Hacía más de dos años que se habían casado, pero debido a lo atareado de sus trabajos no habían encontrado tiempo para estar verdaderamente a solas, sin tener que preocuparse por sus carreras ni fechas de entrega.
Viktor Nikiforov era un conocido autor Ruso de novelas de Romance, tanto así que casi todas sus historias se habían convertido en películas para televisión, las cuales él mismo se encargaba de guionizar para que mantuvieran su esencia original. Además, en su contrato se estipulaba que debía escribir al menos un libro de 500 páginas al año, y aquello consumía mucho de su tiempo. Mientras que su esposo, Yuuri Nikiforov (antes Katsuki), era un fotógrafo con poco reconocimiento en el medio.
Pero eso estaba bien para Yuuri. El pobre hombre Japonés sufría de ansiedad y no le interesaba para nada ser famoso como su esposo. El hecho de poder mantener un perfil bajo hacía más sencilla su vida. Por desgracia, su especialidad era la Naturaleza y los Animales (para no tener que tratar con otros seres humanos), y por eso mismo, muchas veces tenía que viajar durante varios días a otros países para capturar distintos escenarios o especies y dejar solo en casa a su amado esposo, el cual siempre se aseguraba de llamarlo o enviarle mensajes de texto durante todo el día para quejarse de lo mucho que lo extrañaba. No obstante, Viktor le sacaba provecho a ese sentimiento de 'soledad y anhelo del ser amado' para hacer de sus obras aún más cursis (y sus fans lo adoraban por eso). Aunque a veces Yuuri también escribía artículos que acompañaban a sus fotografías para la revista principal de la Editorial en la que Viktor y él trabajaban.
Cuando la pareja aparcó el motel, bajaron del auto y Yuuri dio breve paseó por el estacionamiento con la esperanza de ver pasar a cualquier alama mientras que su esposo bajaba las maletas.
"Uhm… ¿Crees que haya Cuarentena o algo así?" Inquirió Yuuri al tiempo que se acomodaba los lentes de marcos azules. Era un tic nervioso que Viktor conocía muy bien.
"Silent Hill siempre ha sido un pueblo muy tranquilo, Yuuri. La última vez que estuve aquí con mis padres tampoco socializamos mucho con los vecinos." Dijo Viktor para intentar tranquilizarlo.
"Entiendo. Pero… Todo está tan desolado. Y la neblina es tan espesa…" El japonés solamente no agregó que tenía un mal presentimiento para no desanimar a su marido, pues fue de él la idea de visitar Silent Hill debido a la nostalgia. Yuuri siempre prefería culpar a su ansiedad antes que a Viktor. Tomó algunas de las maletas y lo ayudó a cargarlas.
"Pero esto es justo lo que queríamos, ¿no, Yuuri? Pasar más tiempo juntos y a solas sin que nadie nos moleste." Guiñó un ojo y el japonés se ruborizó y sonrió al entender las implicaciones. "Y con esta neblina, podemos tener todo el sexo al aire libre que queramos y nadie lo notará jamás." Murmuró lo último respirando sobre su oído.
"¡Viktor!" Le amonestó riendo, dándole un manotazo suave sobre el hombro para que continuara caminando.
La fachada exterior del Motel Riverside era bonita y modesta aunque un poco descuidada, y el interior tenía decoración agradable y pisos de madera que rechinaban un poco. No muy moderna pero tampoco muy antigua. El lugar era bastante acogedor a pesar de todo, aunque la neblina a mitad del día hacia que Yuuri tuviese escalofríos.
Al entrar, en la recepción fueron recibidos por un hombre mayor, Nikolai Plisetsky, dueño del motel y el hombre con quien hablaron por teléfono dos días antes. Nikolai se presentó ante ellos con amabilidad y los guíos a su habitación, la 312.
"Normalmente la comida se sirve en el Comedor, pero ahora mismo tenemos tan pocos inquilinos que la cocina no está en funcionamiento." Comentó Nilokai al entregarle las llaves de la habitación a Viktor. "Si gustan, esta noche podrían cenar conmigo y mi nieto, Yuri, en nuestro cuarto."
"Oh, nos encantaría." Contestó Viktor, mas por cortesía que otra cosa, además, sabía que tanto Yuuri como él se encontraban demasiado cansados por el viaje como para salir en buscar de algún un restaurant abierto. "¡Y qué casualidad! Mi esposo también se llama Yuuri. Espero que no haya confusiones durante la cena." Comentó y besó a Yuuri en la mejilla, haciéndolo reír con pena.
"Oh, no. Suelo dirigirme a mi nieto como 'Yuratchka'. Así que no habrá problemas." Dijo el hombro agitando una mano para no darle importancia. "Desempaquen y descansen. Haré que mi nieto venga por ustedes cuando la cena esté lista, a las ocho."
La pareja le dio las gracias en unísono y luego entraron a su habitación.
A pesar de la decoración tan hogareña, Yuuri no podía sacarse de la cabeza aquella extraña sensación de incertidumbre, lo que hizo que su postura se tensara.
"Yuuri." Le llamó Viktor por la espalda en un peligroso tono de amonestación, lo que provocó que el japonés tiritara de nervios. "Prometiste que no te tensarías." Hizo que Yuuri se diera la vuelta y lo rodeó de la cintura con sus brazos.
"Lo sé. Lo siento." Escondió su rostro en el cuello de esposo, hundiendo una mano en los cabellos de plata de Viktor para acariciarlos. Eso solía distraerlo lo suficiente como para tranquilizarlo.
"Yuuri… No tienes por qué disculparte. Yo sabía que querías quedarte en casa estas vacaciones, pero yo te hice venir aquí. Así que en parte es culpa mía que te sientas estresado." Dijo con un suspiro de derrota.
"No, no. Viktor. Está bien. No me importa dónde estemos mientras tú estés conmigo." Dijo, y besó sus labios para asegurarlo. "Silent Hill es hermoso. Sé que me encantará tomar fotografías de sus escenarios. Y me alegro que quieras compartir tu 'lugar especial' conmigo. Es sólo que la niebla…"
"Deberíamos dejar de ver tantas películas de terror, ¿no crees?" Sugirió el peliplateado con mofa y Yuuri asintió riendo.
"Sí. Supongo que aún no consigo desconectarme del trabajo y eso me estresa. Y el estrés me pone un poco paranoico."
"¿Sólo un poco?" Sonrió con malicia. Tomó el brazo de Yuuri y lo guio hacia la cama para que pudieran sentarse. "¿Y qué hay de la vez que casi tienes un ataque de pánico porque pensaste que un cuervo te seguía a todos lados?"
"Para tú información, ese cuervo sí me seguía a todos lados." Contestó con la mirada entornada, quitándose los zapatos para después acostarse a mitad del colchón. Viktor no tardó en hacer lo mismo y acomodarse a su lado. "Pero me seguía porque quería un poco de mi sándwich…"
"Quizás se enamoró de ti y el sándwich era una excusa." Dijo alzando una ceja de manera sugerente. "Yo me enamoré de ti mientras te veía comer un sándwich de pollo en la cafetería, ¿lo recuerdas?" Dijo, y sus ojos azules se fijaron en los marrones de su esposo, quien terminó con su rostro completamente ruborizado.
"¡Oh, cierra la boca! Por tu culpa casi muero de ahogamiento." Dijo con mucha vergüenza, llevándose las manos a la cara en un intento de esconderse del mundo, y su esposo rió al tiempo que acariciaba su cabello negro. "Yo simplemente no podía creer que el Ruso sexy de la oficina de arriba me estuvieras mirando a mí. Peor aún, que luego decidiera pedirme mi número de teléfono incluso después de verme casi vomitar mi sándwich."
"Hey. ¡Me pareció adorable hacerte reaccionar así!" Tomó la mano derecha de Yuuri y besó su anillo de bodas. "Y mis fans adoraron esa escena en 'Agape&Eros'." Dijo refriéndose al primer libro que le dedicó discretamente a Yuuri cuando estos aún ni siquiera eran pareja.
"Sí. Y Mari se burló de mí cuando vio esa escena en la versión de la película." Dijo rodando los ojos. "Me alegra que al menos haya sido una actriz quien hizo ese papel y nadie notó que hacías referencia a mí, o sino nunca volvería a mostrar mi cara al público."
"Sí. Es una lástima que mi editor no me haya permitido cambiarle el género al interés amoroso del protagonista. Dijo que ya era demasiado tarde como para hacerlo un chico y que no tendría sentido que la historia fuese una novela homosexual."
"Y por eso después escribiste 'Stammi vicino'." Dijo Yuuri con un suspiro risueño.
"Y por eso escribí 'Stammi vicino'." Afirmó el ruso con una enorme sonrisa en su boca.
Viktor sabía que recordar el pasado hacía tranquilizar a Yuuri. Y a él mismo no le molestaba hacerlo porque también se divertía y le provocaba un placer inmenso recontar todas las memorias que compartían juntos.
Así que cuando el japonés cerró los ojos, con su aspecto visiblemente más relajado, Viktor se echó sobre él y comenzó a besar su cuello.
"Yuuri. ¿No estarás pensando en dormir, verdad?" Murmuró con voz quejumbrosa, rosando su nariz contra su mejilla en un intento de seducción. El moreno abrió los ojos de golpe y lo miró de vuelta con una sonrisa confiada en la boca.
"¿Entonces qué sugieres?" Inquirió con suavidad, aunque ya sabía la respuesta.
"Bueno. Aún tenemos tres horas para nosotros solos antes de que esté cena. Y hace mucho que no hacemos 'ciertas cosas juntos'…"
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Unas horas más tarde, la pareja escuchó que alguien tocaba la puerta de manera brusca. Viktor fue el que la abrió y se topó frente a él con un adolescente rubio que parecía tener el ceño fruncido de manera permanente, el cual vestía de negro y parecía tener alrededor de 15 años.
"Ya está la cena." Dijo el chico sin siquiera mirarlos por estar jugando con su celular, algo que al hombre de cabello plateado le pareció grosero, pero no dijo nada. Después de todo, él también había sido un adolescente rebelde.
"Tú debe ser el otro Yuri." Comentó Viktor de manera amigable, pero el rubio rodó sus ojos verdes en un claro gesto de dimisión. "Yo soy Viktor, y él es mi esposo Yuuri." El mencionado agitó una mano al aire como saludo.
"Sí, como sea. Apresúrense." Contestó Yuri tajantemente y comenzó a caminar. La pareja intercambió miradas, pero lo siguieron en silencio.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
"Um…Creí que habría más inquilinos con nosotros." Comento Yuuri a mitad de la cena. Y Nikolai se volvió a él con su sonrisa amable.
"Oh, sí. Invité a otros inquilinos, pero parece que ellos ya tenían otros planes."
"Ya veo." El japonés no supo que más decir.
Aunque los Plisetsky eran buenos anfitriones, y la comida era buena, el ambiente se sentía pesado. Yuuri agradecía los esfuerzos de Viktor por continuar las conversaciones sin intentar arrastrarlo a él a ellas. No obstante, el moreno sentía como si alguien lo mirara de manera incesante, y eso lo ponía más nervioso.
Al levantar la mirada de su plato, se dio cuenta de que eran los orbes verdes de Yuri quienes lo observaban. Yuuri tragó saliva y se volvió hacia su esposo, dándose cuenta que éste también ya se había percatado de la mirada del adolescente sobre él.
"Entonces…" Comenzó a decir Yuri, quien abría la boca por primera vez desde que se sentaron en la mesa. "¿Ustedes son gays?"
"Yuratchka." Le llamó la atención su abuelo, sin cambiar de expresión amable.
"Era sólo una pregunta." Se defendió frunciendo más el ceño.
"Está bien." Dijo Viktor agitando una mano para restarle importancia. No era la primera vez, y posiblemente no sería la última, que Yuuri y él eran cuestionados por su sexualidad. "Sí, somos homosexuales. Estamos casados y nos amamos mucho." Alargó una mano y la entrelazó con la de Yuuri, quien le sonrió de vuelta con las mejillas ruborizadas.
Yuri no contestó nada, pero continuó observándolos casi sin parpadear. Segundos después, agrego.
"Se dieron un baño. ¿Acaso tuvieron sexo?"
"¡Yuratchka!" Advirtió de nuevo su abuelo.
"¿Qué? Tengo curiosidad. No hay muchos gays por aquí para preguntarles. Y Lilia me dijo que los gays son pecadores." Dijo encogiéndose de hombros, como si no entendiera o creyera tal afirmación.
"Lo siento." Dijo Nikolai volviéndose a la pareja, todavía sosteniendo esa extraña expresión amable. "Ya saben cómo son los adolescente. Pero les aseguro que Silent Hill es un pueblo pacífico y que no tendrán ningún problema con nadie por sus preferencias. Lilia es sólo la sacerdotisa del pueblo. Ya conocen ustedes cómo los son religiosos."
Viktor sonrió de manera forzada para asegurarles que todo estaba en orden mientras que Yuuri asintió lentamente con la cabeza. El japonés no estaba seguro de qué era lo que le incomoda más, si las preguntas de Yuri o la poca capacidad de expresión de su abuelo.
"Por cierto." Dijo Viktor para cambiar de tema. "Yuuri y yo notamos que no hay mucha gente por el pueblo. Y muchos establecimientos están cerrados. ¿Acaso sucedió algo?"
"Oh, no. El sólo que Silent Hill es un pueblo viejo y oxidado. La mayoría de los pobladores se mudaron al lado sur del pueblo o a Shepherd's Glen, que está al otro lado del Lago Toluca. Pero el pueblo aún tiene muchos habitantes y la zona turística sigue viva. Es sólo que la gente no acostumbrar a salir a las calles entre semana."
"¿Y por qué no se mudan al lado sur?" Inquirió el peliplateado con extrañeza. El Motel Riverside era enorme, pero en esos momentos no parecía tener más inquilinos que su esposo y él.
"Por costumbre. Nací y crecí en este lado del pueblo junto con mis hijos y mi nieto, y pienso quedarme aquí el resto de mi vida. Además, aunque parezca increíble, los hoteles y el motel se llena de gente joven durante el tiempo de verano."
"Yo me largaré de este pueblo cuando sea adulto." Murmuró Yuri mientras masticaba un pedazo de carne, aunque lo suficientemente alto para que todos escucharan.
El resto de la cena fue algo incómoda.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
"Ese chico me dio muy mala espina." Comentó el moreno cuando regresaron a su habitación.
El sol ya se había ocultado tras las montañas, y la oscuridad no hizo mas que alentar a que hubiera más neblina, al punto de que ahora nadie podía ver más allá de 2 metros su alrededor.
"A mí también…" Contestó el peliplateado cerrando la puerta con seguro. "Pero él y su abuelo tienen nombres rusos como el mío. Quizás Yuratchka no tuvo una educación tan tolerante como la mía... O quizás simplemente sea un adolescente arrogante."
"Espero que sólo sea eso. No quisiera tener problemas con los pobladores solamente porque estamos casados…"
"No creo que suceda eso." Tomó a Yuuri del mentó y besó sus labios. "Te preocupas demasiado, amor. ¿Qué tal si intentas relajarte y hacemos una lista de las cosas que queremos hacer para mañana?"
"De acuerdo." Dio un suspiro y sonrió. Y dejó que Viktor lo llevara al sofá junto a la cama. El peliplateado sacó su celular para abrir una aplicación de notas y rodeó los hombros de Yuuri con su otro brazo. "Tú eres el que ya ha venido aquí antes. ¿Qué cosas interesantes hay para hacer en Silent Hill?"
"Bueno…" Apoyó una mejilla sobre el cabello negro de su esposo mientras pensaba. "Hay un bar llamado Haeaven's Nights, aunque nunca pude entrar allí porque aún no era mayor de edad la última vez que vine. Pero dicen que es bueno… y que tiene un escenario para pole dance." Dijo lo último con tono seductor, pero Yuuri le empujó la cara de manera juguetona.
"Viktor. Nada de bares. Y menos si pretendes emborrachar a tu esposo para que haga pole dance frente a extraños… otra vez." Advirtió con severidad, pero siguiendo la broma.
"Oh. Lo sé, Yuuri. No lo decía en serio. No es mi intención hacer que otros hombres se enamoren de ti." Rió y besó su nariz. "Si quieres iniciar el día tomando fotografías, podemos ir al faro y escalarlo. La vista es hermosa en la cima. O podemos ir al centro comercial. ¡El centro comercial es enorme y tiene las mejores hamburguesas que he probado en mi vida! Además, tiene de mascota a un tucán llamado Tukkie! Aunque me gusta más Robbie, el conejo mascota del parque de diversiones de Likeview. Robbie ama el cátsup." Comentó en tono juguetón.
"Todo suena muy interesante." Dijo Yuuri mientras acariciaba la mano de su esposo, la que estaba sobre su hombro. "Admito que no sé a dónde ir primero. Pero me gusta la idea del parque de diversiones."
"Oh, ¡te encantará! Tiene muchos juegos mecánicos y un túnel de amor." Agregó Viktor animado.
La pareja continuó conversando sobre sus planes para el día siguiente hasta que llegó la hora de dormir.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Yuuri de pronto sintió mucho calor. No era del tipo de calor que le indicaba que su esposo dormía a su lado, envolviéndolo en brazos como de costumbre. Era un calor incomodo, sofocante, que hizo que despertara abruptamente en busca de aire.
Tras toser y lograr aspirar, Yuuri por fin pudo sentir que le llegaba el aire a los pulmones, y al mirar a su alrededor se dio cuenta que se encontraba sentado sobre un piso enrejado de metal, el cual se sentía curiosamente frío a pesar del calor. Y sin pensarlo mucho, buscó desesperadamente sus gafas hasta que las encontró a unos centímetros de él.
Intentando aún no entrar en pánico, el moreno se dedicó a mirar hacia todos lados antes de poner en pie.
Estaba en un sitio oscuro que no conocía. Pero, al parecer, se trataba del parque de diversiones que su esposo le había sugerido, porque en un letrero de luces claramente decía Likeview Amusenmet park.
¿Pero cómo es que había llegado allí? Lo último que recordaba era haberle dado un beso de buenas a Viktor y después quedarse dormido.
"¡Viktor!" Murmuró para sí mismo, preocupado, al notar que se encontraba solo y que no tenía idea de dónde se encontraba el peliplateado.
Yuuri sacó su celular y trató de llamar a Viktor. Pero fue inútil. Sólo se escuchaba estática del otro lado. Entonces usó la pantalla para iluminar el camino (¿en qué momento se había cambiado de ropa?) y comenzó a avanzar con lentitud por el parque de diversiones.
Con temor infligido por la oscuridad de la noche, Yuuri trató de hacer el menor ruido posible, intentando que el metal no sonara bajo sus zapatos mientras miraba las atracciones mecánicas sin deseo de subirse a ellas. En ese momento se sentía como un animalito indefenso a merced de cualquier peligro.
No obstante, retrocedió de manera brusca al percatarse de una persona sentada en una banca y se quedó paralizado. Segundos después, cuando su vista logró acostumbrarse a la poca luz de la pantalla, se dio cuenta que solamente se trataba de una botarga de un conejo rosa, el cual tenía la boca manchada de… pintura roja, o eso esperaba.
"Es cátsup." Se recordó a sí mismo. Eso explicaba porque Viktor le había comentado que al conejo Robbie le gustaba el cátsup con una sonrisa traviesa. Seguro que sabía que el japonés se asustaría al verlo y le haría burla al respecto.
Antes de que Yuuri decidiera continuar, su celular comenzó a hacer ruidos de estática por segunda ocasión, lo cual provocó que se sobresaltara y gritara. Y por esa distracción, por poco no vio a la horrenda criatura que se acercó a él a pasos apresurados.
Yuuri logró esquivarla antes de que lo tocara, pero terminó cayendo de espalda al suelo, y, en un acto reflejo, alzó su brazo con el celular para iluminarla, logrando distinguir mejor a una macabra figura de cuatro piernas de mujer (el par de piernas extras se encontraban justo deberían ir los brazos) que a pesar de no tener cabeza, se volvió hacia Yuuri e intento embestirlo de nuevo, moviéndose como si se tratara de una horripilante araña gigante.
Entre la sorpresa y el terror, Yuuri se llevó las manos a cara como defensa. Pero enseguida resonaron otro par de piernas que se acercaban rápidamente, escuchándose después varios golpes secos sumados a chillidos espectrales que sonaban doloroso.
Cuando Yuuri por fin se atrevió a abrir los ojos otra vez, pudo ver que era su esposo el que atacaba a aquella criatura, usando un… tubo de acero.
Tan pronto aquel ser dejó de moverse, el peliplateado se giró hacia él.
"¡Yuuri!" Exclamó Viktor con su rostro contorsionado en una muy evidente mueca de preocupación, pero en su boca se había formado una pequeña sonrisa y sus ojos azules brillaban de alivio al ver que el moreno se encontraba a salvo. Dejó caer el tubo y corrió hacia él para ayudarlo a levantarse.
"Vi-Viktor." Yuuri se abrazó con fuerza a su esposo, escondiendo su rostro en su cuello para inhalar su confortante colonia, aunque pronto su nariz también percibió un aroma extraño pero familiar sobre él. "¡Por Dios, Viktor! ¡Estás cubierto de sangre! ¡¿Estás heridos?!" Se separó de su esposo, importándole nada que su propia ropa se haya teñido de rojo, y paseó desesperadamente sus manos sobre su cuerpo en busca de heridas.
"Yuuri." Tomó la moreno de las mejillas y juntó sus frentes. "Estoy bien. Esta sangre no es mía. Es de… de aquellas 'Cosas'." Entonces volvió a abrazarlo. "Oh, Yuuri. Cuando desperté y me encontré solo en esta extraña versión del parque de diversión, con esos… monstruos, o lo que sean, rondando por todas partes; pero tú… No estabas por ningún lado. Yo creí que…" Dijo, sintiendo un nudo en la garganta que no le permitió continuar, aunque algunos gimoteos escaparon de sus labios.
"Oh, no. Viktor, n-no llores, por favor. Aquí estoy." Dijo, acariciando el cabello de su esposo. A pesar de que el ruso era una persona muy emocional, no era habitual en él romper en llanto (normalmente ese era Yuuri), y eso estrujó el corazón del japonés, quien no estaba seguro de cómo tranquilizarlo. "Yo también te estaba buscando, Viktor. Gracias por encontrarme primero." Besó varias veces su mejilla y continuó acariciándolo.
Estuvieron abrazados así casi alrededor de un minuto, sin mediar palabras, en un relativo cómodo silencio (si es que se podía estar cómodo rodeados de oscuridad y el cadáver de un monstro), hasta que los celulares de ambos comenzaron a sonar con estática.
"Yuuri, ¡tenemos que correr!" Exclamó Viktor en voz baja, separándose de Yuuri, pero en su lugar tomó su mano para comenzar a jalarlo. "La estética es una advertencia de que aquellas Cosas están cerca."
Yuuri, sin dudar, hizo caso y comenzaron a correr hacia en dirección al carrusel para cruzarlo. No obstante, antes de llegar a él, uno de los piso de reja se rindió y colapsó, haciendo que ambos cayeran en un infinito poso de oscuridad.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Cuando Yuuri despertó en la madrugada, sudando y con el pecho agitado, no recordaba lo que había soñado. Pero estaba totalmente seguro de que se había tratado de algo muy espantoso porque se sentía asustado.
Yuuri se sentó en la cama y encendió la lámpara sobre la mesita de noche, y se puso los lentes. Cuando se giró para ver si no había molestado el sueño de su esposo, se sobresaltó al ver que Viktor ya se encontraba despierto.
El peliplateado miraba hacia un punto muerto sobre las sabanas, como si estuviera hipnotizado. Pero su cuerpo temblaba ligeramente y su rostro tenía una expresión difícil de descifrar. No parecía haberse dado cuenta de la presencia del moreno hasta que éste tomó su mano.
"Viktor…" Le llamó preocupado. Y Viktor miró hacia todos lados, desorientado, antes de que su mirada recayera en él.
"¡Yuuri!" Suspiró aliviado. Y lo siguiente que hizo fue echarse sobre su esposo para abrazarlo y besarlo con tal desesperación que casi dejó al japonés sin aire. Yuuri tuvo que darle golpecitos en la espalda para indicarle que lo soltara. "¡Lo-lo siento mucho, amor! Es que tuve una pesadilla que…que no recuerdo de qué iba. Pe-pero se sintió tan real, y yo…Sólo necesitaba cerciorarme de que estabas aquí…" Se disculpó, apenado, y relajando sus brazos para dejar de lastimar a su esposo.
"Está bien, Viktor. Yo…creo que igual tuve un mal sueño, pero tampoco lo recuerdo. Quizás cenamos mucho." Comentó Yuuri con una pequeña sonrisa, intentando de no darle más importancia al asunto.
El japonés era una persona fácilmente impresionable y sensible, y lo menos que quería era iniciar sus vacaciones dejándose influenciar por simples pesadillas. Y se dio cuenta que Viktor pensaba lo mismo cuando éste rió de manera un poco forzada y le siguió el juego.
"Sí. A la próxima esperaremos más tiempo antes de meternos a la cama. Vamos, apaga esa luz y durmamos. Todavía es de noche."
Yuuri apagó la lámpara y volvió a acomodarse en el colchón, dejándose arrastrar por los brazos de Viktor para dormir pegados.
Al amanecer, ninguno de los dos le recordó al otro que se suponía que irían al parque de diversiones.
Extras:
El trabajo de Escritor de Viktor es referencia a Harry Mason.
El trabajo de Fotógrafo de Yuuri es referencia a Henry Townshend.
Yurio tendrá el papel de adolescente angst de Heather Mason (lol)
Todos los escenarios mencionados provienen de distintos juegos de Silent Hill.
Los que hayan jugado Silent Hill 2 sabrán del por qué del número 312 de la habitación ;D
"Un alma más al llamado" es por "One more soul to the call", tema musical de Silent Hill Homecoming.
"Love Psalm" (Salmo de amor), nombre del capítulo, es el tema musical de Silent Hill: Book of Memories.
(A quien adivine quiénes serán los equivalentes de Lisa Garland y Michael Kaufmann, le daré una galleta virtual).
Sugerencias, quejas, amenazas de muerte, propuestas de matrimonio, invitaciones para conjurar a Samael; dejen reviews.
