Hola! Bueno este mi primer fic que subo... (bueno intenté con otro, pero no pude continuarlo...) Espero que les guste :D
Los personajes son de la Jefa Rumiko Takahashi, pero la historia es mía (la inspiración me llega cuando no tengo nada que hacer jiji)
Aquí comienza...
-¡Hermana!-
Me desperté exaltada gracias al grito de mi querido hermanito –nótese el sarcasmo- me levanté a penas y como no, si era lunes, hoy comenzaba otro año en el infierno, digo colegio… lo bueno es que volvería a ver a mis amigos, así que me di una ducha rápida, me cambie y baje a desayunar.
-Buenos días Kagome, ¿estás lista para tu primer día? – Preguntó mi madre con una de sus típicas sonrisas, dejando una las tasas en la mesa y sirviendo té en ella.
- No lo creo.- tomé un sorbo de mi té y le unté mantequilla a mi tostada, mi padre y mi abuelo estaban hablando de no sé qué, pero sus expresiones eran diferentes, mi padre sonreía y mi abuelo parecía tenso.
15min después…
-Kag, ya son las 8.00.- me dijo mi hermano tomando la mochila y colocándosela en el hombro, termine de cepillarme los dientes y me despedí de mis padres y mi abuelo, tomé mi mochila y salí tras mi hermano.
-¿Kag? –
-¿hm?-
-¿sabes de que hablaban mi papá y el abuelo?-
-no tengo la menor idea - Pero eso no quita el que deseara saberlo también yo-
Llegué al colegio, por suerte mis amigos estaban afuera, así que me desvié a saludarlos.
-¡Kag!- Grito mi mejor amiga Sango, mientras corría a abrazarme, los chicos voltearon y me sonrieron así que les respondí de la misma forma, cuando Sango me soltó me acerque al grupo donde estaba Koga, Bankotsu y Hojö; entramos al salón y nos sentamos a seguir charlando.
Luego de un rato, llegó la profesora jefe a darnos la bienvenida.
-Buenos días chicos, espero que la hayan pasado bien en las vacaciones, lástima que ya acabaron así que solo quiero escucharlos hablar de materia, lo otro lo harán en el recreo.
Horas después, volví a mi casa…templo, salgo sin energía del colegio y tengo que subir unas 40 o más escalas… ¡las odio!, entré a la casa y salude a mi madre, mi hermano estaba sentado en el living viendo la televisión y mi abuelo estaba durmiendo en el sillón del lado; subí a mi habitación más escalas que bien, cuando entré me lance a la cama, pero pude notar que no estaba muy cómoda que digamos, me levante rápido y vi como salía algo dentro de las sábanas.
-¿Qué…que es eso?- comencé a retroceder lentamente, hasta chocar con el escritorio, y vi como un chico se asomaba por las sábanas…esta fue la primera vez que pegue un grito tan fuerte, que de seguro lo escucharon hasta los ángeles…y hablando de ángeles en la espalda del chico pude ver unas ¿alas?... creo que me está afectando el colegio, el primer día y ya me estoy volviendo loca, el chico se sentó en la cama y me miro serio y fijamente, rápidamente fijo su vista en la puerta, mi madre abrió la puerta con rapidez, y debajo de ella se asomaba mi hermano y mi abuelo.
-¡¿Qué sucedió Kag?- Preguntó mi madre entrando a la habitación.
-¡e…ese chico!- dije apuntándolo, mi madre dio media vuelta para mirarlo y luego me volvió a mirar sonriente.
¿A qué venía su sonrisa? Digo, hay un chico en mi cama, tiene alas y ¿ni siquiera se preocupa?, normalmente una madre se enojaría si viera a un chico en la cama de su hija sin conocerlo… a menos que sí lo conozca…
- Kag, te presento a InuYasha, el es un…-
-ángel- termine la frase mirando sus alas, mi madre solo asintió sonriente, el chico que ni siquiera había hablado una palabra, se levantó de la cama y se acerco a mi… debo admitir que era guapo, tenía los ojos dorados y penetrantes, el cabello plateado largo y su cuerpo era… ¿cómo decirlo? Muy difícil de escribir en una palabra, más que ángel parecía un dios.- ¿Qué se supone que hace un "ángel" durmiendo en mi habitación?- El chico miró a mi madre y ella salió cerrando la puerta.
-Como ya te dijeron, me llamo InuYasha, se podría decir que por algún tiempo seré tu "ángel de la guarda".- habló por fin, mirándome fijamente, no logre pronunciar palabra, su voz era tan profunda, yo solo abría y cerraba la boca intentando articular palabra alguna, pero no había caso, al él percatarse se dirigió a la puerta y tomo la perilla con su mano, para voltear la cabeza y mirarme.
-Sabes, si sigues lanzándote así a la cama, pronto la romperás, no eres muy liviana que digamos.- abrió la puerta y como mi madre, cerró la puerta tras si con una sonrisa seductora.
Era hermoso, pero un idiota.
Continuara...
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Hasta que subi el capitulo aaa me siento realizada! jijiji ¿Review? si no, no importa, no les obligo... ¡por favor! ¡uno aunque sea!.. bueno no... espero que estén bien!
Adiosito!~
