Hola, les agradezco que se tomen el tiempo para leer este fanfiction. Espero que sea de su agrado.

Capitulo 1: un misterioso enemigo ha aparecido

Era otro día pacifico en el valle de la paz, Tai Lung y los cinco furiosos, patrullaban como siempre, a veces creían que no era necesario, después de que Tai Lung fue elegido como el guerrero dragón, el crimen había desaparecido casi por completo.

Pero Shifu y Oogway, presentían que un terrible mal se acercaba, cada vez mas cerca, cada ves mas peligroso y cada día que pasaba, los volvía mas temerosos a que ese misterioso ser de corazón oscuro, realmente se acercara al valle de la paz.

Tai Lung no podía comprenderlos, después de todo, el era el guerrero dragón, el ser más poderoso de todos. Pero cada ves que quería convencer a sus maestros de que el podría detener sin ningún problema, solo resabia un silencio aterrador.

Ese día, sentían un poco de hambre, habían pasado toda la tarde dando vueltas, asegurándose de que todo siguiera en orden, ya a las tres de la tarde sentían mucha hambre, y Tai Lung los convenció de ir al restaurante del Mr. Ping.

Tai Lung y Tigresa, recordaban que hace muchos años, cuando aun eran muy pequeños, les gustaba ir, eran los mejores fideos que nunca jamás, habían probado, también recordaba a un pequeño panda amistoso que vivía allí, ayudando a el Mr. Ping.

Mas un día, el pequeño panda huyo del valle, prometiendo no volver jamás, hasta ser alguien reconocido. A partir de ese mísero día, el amable y alegre Mr. Ping, había cambiado. Sus Fideos ya no tenían esa sensación única y majestuosa, dignos del el emperador. No, cada vez que los probaban eran muy amargos y salados.

Siempre que lo solían ver, a escondidas de Shifu y Oogway, Tai Lung y Tigresa, lo veían muy deprimido, y aun cuando trataban de alegrarlo, el solo se veía mas deprimido.

Por eso fue que Tai Lung, había convencido a sus compañeros de combate, a comer en ese restaurante, que a pesar de los años, aun siendo un lugar algo polvoriento, incluso algo abandonado. Seguía abierto, para aquellos viajeros que no les gustaba ser molestados, de los cuales la mayoría de ellos eran peligrosos delincuentes, y el lugar había ganado una terrible fama.

Fueron riendo, alegres de la vida, puesto que cada vez eran mas sencillo, a pesar de que seguían entrenando duro, ya casi sin esmero, ya que los delincuentes cada ves eran menos, y mas inofensivos. Sin embargo no habían notado que alguien los observaba desde las sombras, mirándolos con odio y repulsión, en especial, esa mirada cargada de ira pura, era dirigida a Tai Lung. Observando, cuidadosamente, cada uno de sus movimientos.

Al final de su larga caminata habían llegado a su destino, el restaurante del Mr. Ping, que como siempre, estaba deprimido, con los ojos rojos y llorosos, mirando un trozo de papel que estaba entre sus alas. Tai Lung, noto que ese trozo de papel, mojado por las lagrimas amargas del Mr. Ping, era una carta, algo arrugada y borrosa.

No tardo en reconocer esa vieja y algo maltratada carta, esa carta fue la ultima que le avía mandado su querido y adorado hijo, que aun cuando no era secreto que el panda era adoptado, en ese trozo de papel ya borroso, se encontraba lo ultimo que supo de el, Tai Long y Tigresa, eran los únicos que tenia confianza, el triste ganso, y aun cuando el nunca había leído esa carta o sabia que era lo que decía, ambos ya sabían muy bien, que era la causa de sus tristezas ya se encontraba en ese mísero trozo de papel.

Mr. Ping: ...oh Po porque... - se detuvo al ver a Tai Lung, acercarse a el, ellos no debían saber que había ocurrido, a pesar de que, Po, había tomado una mala decisión, el seguía siendo su padre, y el siempre lo protegería sin importar que - oh, hola chicos, es un gusto poder verlos de nuevo. - decía mientras, forzosamente, se dibujaba una sonrisa

Tai Lung, sabía que estaba mintiendo, principalmente porque el Mr. Ping, no podía mentir bien, y esa falsa sonrisa solo lo delataba más. Pero no quería mencionarlo, ya que el se podía a la defensiva y comenzarían una discusión sin sentido…como a la vez anterior. Si en ese momento hubiera sabido lo que en realidad pasaba, el no se hubiera presentado ese mismo día que, el Mr. Ping, iba a atender a alguien especial y las cosas hubieran sido diferentes.

Cuando estaban apunto de salir del lugar, no satisfechos con la comida, seguía amarga y salada, Tigresa y Mono, sintieron que alguien los estaba observando. Quien hubiera creído que ere día, que ese mismo día, ese mal que habían sentido acercarse Shifu y Oogway, había llegado, y que estaba justo enfrente de ellos, dispuesto a matarlos en ese mismísimo instante.

Puesto que desde las sombras estaba alguien muy poderoso, incluso más que el guerrero dragón, con deseos de matarlo con sus propias garras. Pero estando los cinco furiosos junto a el, le dificultarían las cosas, así que decidió esperar a que estuviera solo, casi con desagrado, decidió renunciar a marrarlo…esa tarde.

Mientras tanto en el palacio de jade...

Oogway, había sentido esa presencia negativa, llena de odio y le terror lo que seria capas de hacer. Pero por algún motivo, el sintió que aun había bondad en su corazón, y no quería preocupar a Shifu, quien a falta aun de experiencia, no había sentido que el enemigo a quien tanto temían, había llegado ya al valle de la paz

Oogway: Shifu...hay algo que quiero pedirte - decía lentamente, mientras que el, caminaba a la salida del palacio

Shifu: dígame maestro - decía mientras caminaba junto a Oogway, tratando de ocultar su miedo a lo que podría decirle su maestro

Oogway: quiero que te asegures de que los cinco furiosos y el guerrero dragón, no bajen solos por el pueblo, y que se preparen muy bien... - tubo que hacer una pausa, tenia que pensar muy bien que es lo que le diría a Shifu, no podía decirle lo que estaba pasando, pero tampoco ocultarle lo que eventual mente vendría en unos días - ...EL, se acerca - le solían decir EL, porque realmente no sabían quien era esa amenaza - y estoy retrasado con unos pendientes, así que estaré ausente durante un largo tiempo

Shifu: como ordene maestro - decía mientras daba una reverencia de respeto a Oogway - Me encargare de que estemos preparados para cuando EL se haga presente

Oogway: gracias viejo amigo - decía mientras comenzaba a descender lentamente por las escaleras del palacio de jade.

Tigresa, se sentía nerviosa, no importaba por donde mirara, aquel que les observaba fijamente, parecía que esa mirada fija que había empezado a sentir, la comenzaba a alterar, y eso era porque ella no sabia de donde venia esa mirada.

Los pocos comensales que estaban allí, le prestaban más atención a su comida que a ella o a sus compañeros. Pero aun así esa sensación que sentía, como si fuera una corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo, la empezaba a asustar.

¿?: ¿Acaso tienes miedo?, Tigresa

Escucho ese susurro detrás de su espalda, eso la comenzó a aterrar mas, sentía como su sangre se congelaba, como su corazón se detenía, trataba de detener el impuso de darse una vuelta o buscar atrás de ella misma.

Torpe e insegura, discretamente, o al menos eso quería, buscaba con la mirada, cualquier cosa que le había dicho eso, mas se aterraba al tener la idea de que alguien la atacara.

¿?: ¿Que buscas? - decía de una vos tan espeluznante - ¿acaso es a mi?...hay que tierna al tratar de buscarme...pero aun no es momento de que nos veamos cara a cara

Eso la asusto mas, esa voz era aterradora, y lo peor era de que estaba petrificada de solo escuchar esa misteriosa voz, la estaba asustando de una manera que no podría explicar.

Simplemente no sabía que debería hacer, esa voz era sin duda un susurro, un susurro que al parecer, provenía de ninguna parte. Mr. Ping, se percato de que Tigresa estaba peculiarmente pálida.

Mr. Ping: Tigresa, ¿te encuentras bien? - Esas palabras, estaban cargadas de tristeza y preocupación, ¿pero de quien?, aun cuando seria a Tigresa como una segunda hija para el, pero ya estaba preocupado desde antes de que entraran - espera aquí, te traeré un té, eso te ayudara

Tigresa: no se preocupe Mr. Ping, solo debo descansar un poco - Mintió bastante bien, ya que el Mr. Ping, no se había percatado de eso. Pero algo la empezó a inquietar "y si el Mr. Ping, si lo noto, pero solo quiere que nos vallamos de aquí" ella negó con la cabeza - Como sea, debemos marcharnos ahora mismo. Debemos dar una última vuelta por el pueblo. Nos veremos pronto Mr. Ping.

Mr. Ping: claro - "espero que no noten que les oculto algo" pensaba nervioso el Mr. Ping - nos veremos en otra ocasión.

Los cinco furioso y el guerrero dragón, decidieron marcharse, pero apenas al darse unos pasos, la mente cautelosa de Tigresa comenzaba a reproducir lo que había ocurrido "veamos que ocurrió...Primero: el Mr. Ping tenia entre sus alas esa vieja carta...Después comenzaba a sonreír nerviosamente...luego los fideos estaban mejor de lo que de costumbres, el sabor amargo y salado era casi nulo...también esta esa misteriosa voz que me parece tan...familiar...también esta que el estaba ansioso de que saliéramos del restaurante rápidamente...No quería que le pagáramos o darle una propina siquiera...el no percibió que le estaba mintiendo, aun cuando se es muy notorio cuando lo hago...se veía demasiado aliviado de que nos marcháramos...y ese misterio aroma a bambú que eh estado percibiendo desde que entre al restaurante del Mr. Ping...algo raro esta sucediendo allí...solo espero equivocarme" y tenia razón, algo raro estaba pasando. Mr. Ping había actuado de manera muy extraña. Así que decidió regresar al restaurante del Mr. Ping.

Tigresa: chicos...los veré después...tengo que...hacer algo importante - en realidad no había mentido, solo se había tardado, porque quería elegir las palabras adecuadas sin que sus compañeros lo notaran - los veré en el palacio de Jade

Nadie le dio algo de importancia, no era la primera vez que decía eso, y también habían intentado seguirla, pero siempre la terminaban perdiendo de vista.

Tigresa había regresado, asiendo un silencio total, esperando de que se había equivocado, pero el destino es a beses muy misterioso y a veces le gusta molestar o alterar las cosas. Y para suerte de Tigresa, ella estaba en el peor lugar que podría estar en ese preciso momento.

Mr. Ping: ...recapacita, debe haber algo que pueda hacer, para que cambies tu decisión. Aun puedes hacerlo, aun puedes cambiar... - fue interrumpido de manera brusca, Mr. Ping

¿?: No. Lo eh decidido, debe morir - decía de manera tan fría, que Tigresa sintió como un escalofrió se apoderaba de ella - y no hay nada que puedas hacer para cambiar mi decisión

Mr. Ping: pero que pasaría si no pudieras con "ellos", que pasa si te lastimaran...

¿?: No importaría, a quien le importaría si me lastiman o me mataran...además ya quiero acabar con esto, y eso solo será cuando alguno de los dos, este muerto

Mr. Ping: pero las cosas no deben ser así... - Mr. Ping, parecía querer razonar con el - ...estoy seguro que "ella" tanto como "el", no quieren que esto termine así

¿?: Oh vamos, eso me lo llevaste diciendo como tres años, y dime de que me sirvieron esas palabras

Mr. Ping: Te dieron un hogar...

¿?: ¡¿Hogar?! - interrumpió bruscamente, más que la vez anterior, la diferencia era que se podía oír cada palabra cargada de odio y agresividad - ¡te recuerdo que yo no tengo hogar! - dio un suspiro, se veía cansado, y tal ves mas calmado - mira, yo solo eh venido a despedirme...no creo que pueda regresar, después...de pelear con "el" -decía lo ultimo como un susurro. Pero de nada sirvió, Mr. Ping lo había escuchado, al igual que Tigresa. - "ella", jamás, jamás me amo antes y menos lo ara después de lo que ya eh echo - eso ultimo, también fue un susurro, pero un susurro melancólico y repleto de tristeza

Tigresa, empezó a dudar si seguir al misterioso hombre, con el que hablaba el Mr. Ping, pero esa voz, era la misma que había oído minutos antes, la misma voz que le parecía estar entre todos sus recuerdos...pero de quien y dejando aun lado eso, se formaba un porque…porque estaba hablando…hablando de una manera tan melancólica, como si le hubieran arrancado de sus brazos, algo que…el adoraba y daría su vida sin tibutiar ni un poco.

¿?: Deberías estar en el palacio de jade, y no en este deprimente lugar...Tigresa - Tigresa no pudo evitar sentir, como los pelos se le erizaban al escuchar esa voz detrás de ella.

Tigresa: lo siento maestro Oogway, pero estaba por saludar al Mr. Ping

Oogway: entonces ¿porque te ocultabas de el?

Tigresa: es que lo escuche platicando con alguien más…y no quería interrumpir su conversación

Oogway: bueno, ya es un poco tarde, regresemos juntos al palacio de jade - Oogway, había sentido algo que Tigresa había ignorado. Aquel que a ablando con el Mr. Ping, seguía allí, oculto desde las sombras, mirándolos como se marchaban de allí

¿?: Pronto todo esto terminara...

Continuara...

Comenten que les pareció este Fic, acepto todo tipo de comentarios que me ayuden a mejorar. Sin más que decir, me despido. Adiós :)