Los personajes de Fatal Fury pertenecen a la compañía SNK, NeoGeo, SNK/Playmore, y por ningún motivo me pertenecen (porque de ser así, ya habría salido Garou 2, Garou 3, Real Garou, Real Garou Special, etc… Bueno, ustedes queridos lectores me entienden).

EL PRIMER LOBO.

Año 1965, el año que nace el primer lobo.

"Esta ciudad... está a un paso del infierno. En las noches solo oigo sirenas de ambulancias, o los disparos de armas de fuego. En el pasado había honor y respeto, pero ahora todo eso sale sobrando. No importa. Una vez que termine mis asuntos le diré adiós a esta ciudad para siempre".

Capitulo 1. ¿Broma del destino?

"¡Detengan a ese mocoso!"

En 1965, Southtown, la metrópolimás grande e importante del estado, sufría por una grave crisis de inseguridad. Las guerras entre las grandes mafias se han vuelto las más violentas hasta el día de hoy. La banda "Mad Jackal" es la más sanguinaria de todas y su ambición por controlar todo el terreno no tiene límites. La ciudadanía en general es la más afectada. Secuestros, extorsiones, chantajes y asaltos son cosa de todos los días en esta ciudad. Debido a los altos índices de delincuencia, se ha perdido mucho dinero en el turismo (sobre todo porque Southtown siempre ha tenido una de las playas mas hermosas en Norteamérica), y ha afectado a varios negocios de la localidad.

Tan triste es lo que ha quedado de una ciudad que parecía tener un gran futuro, que incluso los niños luchan y roban para poder sobrevivir.

"Ay"

"¡Así te quería agarrar!"

Un comerciante que apenas vive de lo que rinde su negocio, no permitirá que nadie le robe. Ni siquiera un niño que lucha para sobrevivir en las calles. El chico iba corriendo con el botín de unos cuantos pedazos de pan, cuando debido al hambre y al cansancio, terminó tropezando y fue alcanzado por el furioso dueño de la panadería. Al señor no le importaba si era un niño, aquel mocoso iba a ser corregido y serviría de ejemplo a otros de lo que les pasaría si intentasen pasarse de listos. El panadero toma su cinturón y comienza a golpear duramente al pequeño ladrón sin restricción alguna. La gente caminaba pero nadie se atrevía a hacer algo. Tristemente, en Southtown ya solo las personas solo se preocupan por ellas mismas.

Tras un par de azotes, el panadero había descargado su furia, pero aquel muchacho no soltaba su botín, aferrándose como si su vida dependiera de ellos. Pero había algo mas. El niño tenía una mirada desafiante que le decía al adulto que le volvería a robar. Retado por la simple mirada de un niño de acaso 11 o 12 años, el panadero vuelve a emprender su ataque, cuando su brazo es detenido gentilmente y con elegancia.

"Tranquilo, buen hombre. Un niño muerto no le devolverá lo que ha perdido" Dijo la amable, pero directa voz del joven que interrumpió.

"¡Suélteme! ¡No se meta en lo que no le importa! ¿O es que acaso conoce a este bribón?"

"Es verdad, no me importa, ni conozco al chico, pero no puedo hacer vista gorda si lo azota hasta matarlo. Al niño le ha quedado claro no meterse con usted."

"¿Pero quien creé que me va a pagar lo que me robó?"

Aquel joven saca su cartera. A simple vista se ve que es muy modesta, pero tiene algo de buenos billetes dentro.

"Supongo que esto pagará lo que tomó el niño y también hará que olvidemos todo esto, ¿cierto?"

"Hmph..." El señor se ve satisfecho con la transacción y se dispone a marcharse, no sin antes dirigir una última mirada al niño "Eres muy afortunado, pero ni se te ocurra volver a acercarte a mi tienda".

El panadero regresa a su local, mientras el joven que llegó hace unos instantes trata de ayudar a levantar al niño, quien a pesar de haber soltado unas lágrimas y estar empolvado, parece estar bien.

Aquel joven vestía una ropa muy curiosa. Una camisa grisácea sin botones, sostenida por unas pequeñas cuerdas. Arremangada a las muñecas, y pantalones lisos.

"Caray chico, para la tunda que te acomodaron, estas bien. Se ve que sabes aguantar unos golpes"

"#$%&/ panadero... ¡ya me las pagará!"

Evidentemente no es lo aquel joven esperaba oír. El niño es desafiante. Otro niño no estaría diciendo nada. El joven pone una expresión de sorpresa, y termina soltando una carcajada.

"Jajajaja, aun tienes espíritu. Muy bien."

"Ungh..."

"¿Aun te duele?"

"...no"

"Eres muy orgulloso chico. Ven conmigo, vamos a ver esos golpes."

"..."

"¿Que pasa? ¿No confías en mi?"

"Aquí en Southtown nadie ayuda a nadie a menos que quiera algo."

"Bueno, pues yo no he estado aquí en los últimos 10 años, así que no me han dicho de esa regla tan tonta. Ven, no seas obstinado."

El joven toma al chico a la fuerza, y el niño no ofrece mucha resistencia. Por alguna razón, sabe que aquel joven no tiene malas intenciones. Unas cuadras mas adelante, el dúo se sienta en una banca en el parque, y el joven saca de su maleta un botiquín de primeros auxilios.

"Lo bueno es que son heridas superficiales. No parece que tengas algún hueso roto. ¿Puedes mover tu brazo?"

"Si..."

"Bien, solo terminemos de vendar aquí, y listo"

El niño no quería quitarse la camisa a plena luz del día, pero prácticamente fue obligado por aquel joven para que pudiese vendarlo.

"Ahora toma esto. Es un ungüento muy bueno. Póntelo cada que te cambies las vendas"

"..."

"¿Aun no confías en mi? Ah, ya se. Es porque no te he dicho mi nombre. Me llamo Jeff, Jeff Bogard. ¿Y tu?"

"..."

"Je... 'No confíes en nadie', ¿Cierto?"

"Se ve que no eres de por aquí. La gente no ayuda a otros sin querer algo a cambio. Así funcionan las cosas aquí."

"Bueno, tal vez si quiero algo. Información."

Pero antes de que Jeff pueda hacerle unas preguntas al chico, una voz bastante agresiva les interrumpe- "Oye idiota, estas en nuestra banca."

El chico sabía que estaban en problemas. Aun no sabía porque, pero sabía que cuando 6 tipos con aspecto de pandilleros rodean a alguien, digas lo que digas, no saldrás ileso.

"Lo siento señor, pero esto es un parque público. No creo que esto o cualquier cosa de por aquí, sea de su propiedad."

El chico solo observa al joven Jeff con una mirada de 'Cállate', sabiendo que aquellos pandilleros solo buscaban, en el mejor de los casos, asustar al forastero, pero si fuesen provocados, no dudarían en demostrarle al primer boquiflojo quien manda.

Como era de esperarse, el punk toma a Jeff de su camisa en forma brusca, y levantándolo de su banca.

"Te crees muy listo, 'cola de caballo'"

"¿Quien se cree ese idiota con esas ropas?"

"A lo mejor es un amante de esos jo#$%& chinos."

"¿Así que te gustan los chinos, tipejo?"

Y la lluvia de insultos continuaba. Para colmo, Jeff traía unas ropas tradicionales de China. Y aquí en Southtown, es mal visto por varias personas.

"¿Podrías quitar tus sucias manos de mi camisa? Es un regalo de mi maestro."

Ahora el chico sabía que Jeff estaba perdido.

"Hey, oigan. No le hagan nada. No es de por aquí"

"Tu cállate mocoso, si sabes lo que te conviene. El asunto es con este amante de chinos."

El niño sabía que no podría hacer mucho, pero podría provocar alguna distracción. Puede que no conozca a Jeff, ni entienda porque quiere ayudarlo, pero no le gusta deberle nada a nadie.

"Amante de chinos lo será tu madre, imbécil."

'Al diablo', pensó el niño. Si Jeff tenía tanto deseo que lo maten, ni el podría salvarlo. Tras devolver el insulto, el intercambio de golpes no se hizo esperar. El chico, aunque no le gustara, sabía que tendría que buscar ayuda. Los policías en Southtown son de lo mas inútil en esta ciudad, pero tal vez los maleantes huyan. Aquel sujeto que sostenía a Jeff lanzó el primer golpe, pero en tan solo un segundo, Jeff suelta un cabezazo directo a la nariz. El hombre cae desplomado. Los amigos se sorprenden un poco, pero como es la clásica actitud de los cobardes, todos se ponen de acuerdo para atacar al mismo tiempo.

Solo que ni así obtienen la ventaja. Jeff comienza a golpearlos con tal precisión y fuerza que hace ver a los maleantes como tontos. Incluso uno saca un cuchillo, pero en unos instantes lo lamenta pues Jeff lo desarma y le rompe al menos 4 dedos.

Apenas habrá pasado un par de minutos, y Jeff a acabado con los pandilleros que buscaban una presa fácil. Jeff vuelve a su primer objetivo, al que piensa que es el líder de tan patética banda -el pobre diablo que lo agarró de su camisa- y lo levanta.

"Oye, supe que tienes un problema con los chinos. ¿Te molesta mi forma de vestir? "

"Ngh... Maldito. No sabes con quien te..." Pero Jeff presiona la nariz del tipo provocándole mas dolor

"Escucha. Quiero que te quede claro que no me importa tu prejuicio racista, pero ya que traes el tema, supongo que sabes donde puedo encontrar al señor Frank Lansky"

"¿Primero chinos y ahora los traga pasta? ¿Acaso buscas problemas?"

"Ese es mi problema. ¡Responde!"

"¡No sé nada!"

Jeff pensaba tomarse un poco mas de tiempo con su atacante. Después de todo, gente como el siempre saben algo'.

"Jeff, cuidado..."

Jeff escucha la advertencia del niño, y sin pensarlo, da un golpe de revés al incauto que decidió atacarlo por la espalda, pero...

"Ahora si la regaste, Jeff"

Jeff voltea y lo que golpeó fue un policía que se disponía a intervenir. Jeff mira al chico y ambos suponen que no es buena idea quedarse y pedir disculpas.

"¡Corre!"

"Buena idea"

Y el dúo corre a más no poder. Jeff sabe que su pequeño acompañante no correría igual que él, así que lo toma y lo lleva cargando.

Varias cuadras más adelante...

"Uff... creo que ya debe bastar"

"Mph... jajajajajajaja"

El chico no para de carcajear. Ahora que lo piensa, aunque su día comenzó muy mal, se ha puesto muy interesante.

"Debiste ver tu cara cuando viste que habías golpeado al poli. ¡Jajajaja! "

"¡Eso es tu culpa, mocoso! ¡Pensé que otro de los infelices que me atacaron me iba a atacar por la espalda!"

"Es que... es que... jajajajaja."

"... jajajajaja"

Cuando ambos se calmaron...

"Si hay algo peor que los pandilleros en Southtown, son los policías. Que bueno que te lo descontaste. Lo mas probable es que te hubiera sacado dinero, o te hubiera llevado con los otros babosos."

"Vaya que las cosas están mal, chico"

"Brant..."

"¿uh?"

"No soy un mocoso, niño o chico. Me llamo Brant."

Brant es el nombre. Un chico del cual Jeff se ganó la confianza bastante rápido.

"¿Dices que buscas al 'Don Lansky? Creo que te puedo ayudar."

"¿De verdad? ¿Sabes donde puedo encontrarlo?"

"Nah... pero muchos saben del Don. Tienes que buscar por el en bares de la zona este. Pero cuando hagas preguntas, mejor prepárate para las respuestas."

"No te preocupes Brant, soy fuerte."

"Lo sé. Solo que ni tu eres tan fuerte para aguantar plomo en tu corazón"

"No creo que les de tiempo para que me disparen, pero gracias"

"Bueno, mejor me voy."

"Oye Brant, ¿puede mostrarte algo que te será útil?"

Brant primero pensó que Jeff le mostraría como lanzar una patada (la verdad quedó sorprendido), pero en vez de eso, Jeff lo llevó a donde esta un restaurante muy fino.

"¿Vamos a entrar? Jeff, este es uno de los lugares mas caros en Southtown."

"No seas tonto Brant. Quiero mostrarte una manera de comer sin tener que robar. Ven, sígueme al callejón de atrás"

Brant sigue a Jeff sin dudar. Aunque lo conoce de hace unas horas, sabe que aquel joven no tiene malas intenciones.

Al llegar, esperan escondidos pacientemente. Cuando sale uno de los cocineros a sacar la basura, Brant piensa que Jeff quiere entrar por la puerta de atrás y ver que pueden tomar, pero recordó que Jeff mencionó 'no robar'. Por default, estar en la parte de atrás, significaba que...

"¿Las sobras? ¿Hablas en serio, Jeff?"

"Tranquilo Brant, confía en mi. Veamos..." Jeff saca una navaja de su bolsillo y comienza a hurgar en la basura. Brant solo se le queda observando y vigilando que nadie regrese.

"Mmmm... esto sirve... esto huele bien... cortamos aquí… no séqué es esto, pero se ve bien"

"Jeff, no jo"#$", son los desperdicios de la gente rica. Ni creas que voy a comer de eso"

"Eres muy exigente Brant, pero yo no me quejo. Ven, vámonos."

Cuando Brant y Jeff corren afuera de toda vista, Brant ve como Jeff separó y cortó la comida de tal manera que se veía muy bien. Bastante carne y considerables trozos de pan. Incluso el pequeño Brant lo vio muy bien.

"Ten Brant. Llévale esto a quien se lo estés planeando dar"

Brant se muestra bastante sorprendido. Como es que este extraño sabe de 'ella'. El no lo ha mencionado. ¿Acaso lo conoce?

"Je... cuando te conocí hoy cerca de la panadería, y vi como aguantabas la paliza que te daba aquel grandulón, vi como te aferrabas al pan. Otro niño lo hubiera soltado y corrido con su porción, pero tu llevabas mas de lo que podías cargar. Puede que me equivoque, pero supongo que hay alguien más."

"Er..."

"Bueno, eso no es de mi incumbencia. Pero puedo decirte que aguantaste como todo un hombre. Solo que los hombres no roban. "

"Bueno, tampoco hurgan en las sobras"

"Jejeje... a veces un hombre tiene que hacer a un lado su orgullo para hacer lo que debe hacer."

"Si... supongo"

Brant y Jeff caminan bastante rato. Jeff sintió la obligación de acompañar a Brant por si los pandilleros de hace rato se aparecían, pero Brant le aseguraba que estaría bien.

"Puedo seguir aquí solo. Gracias Jeff"

"De nada Brant, y a la próxima, ten mas cuidado."

Jeff ve como aquel chico corre. Se imagina que tal vez la persona que lo espera debe estar preocupada. Tal vez esta ciudad este podrida, pero aun hay gente que lucha por sobrevivir. Ahora que Jeff lo piensa, realmente no tenía razón para ayudar al chico. El se propuso todos estos años en llegar a Southtown, arreglar sus asuntos y no volver jamás.

"Debe ser la nostalgia de volver estar aquí. Si, eso debe ser... ¿no es así, papá?"

Jeff se da la media vuelta y emprende su camino. Las calles no le asustan. Desde que tenía 9 años, las calles se han convertido algo normal para el.

Por ahora, debe buscar un lugar donde dormir. La situación con Brant le tomó algo de su tiempo, pero al menos ha valido para saber donde empezar a buscar. Su primer objetivo es encontrar a Frank Lansky.

Minutos más tarde, esa misma noche, el joven Brant llegaba a su casa.

"Espero que no se dé cuenta... tengo que entrar sin hacer ruido..." Brant abre con mucha cautela la puerta de su casa, y al ver que no hay nadie, sonríe. Camina lentamente hacia la mesa para dejar la comida, pero...

"¡Te atrapé!"

Una voz sale de entre las sombras tomando por sorpresa a Brant. Es una mujer que agarra al chico y lo abraza con todas sus fuerzas.

"Aghhh... ¡no!"

"Ja, te tengo... y nunca te voy a dejar ir."

"No, por favor, detente... me estas... agh..."

"Jajajaja... ¿Te rindes tan fácil?"

"No, por favor... ¡Mamá! Sabes que no me gustan los abrazos."

Aquella mujer, aunque parece de complexión débil, es bastante fuerte. O al menos lo suficiente para dominar a un inquieto niño de casi 12 años.

"Pues te aguantas. Me tenías bastante preocupada."

"L-lo siento. Por fa, suéltame Ma."

Pero aquella señora no es tonta. Pudo sentir las vendas en el cuerpo de su hijo.

"Hijo, ¿Que te pasó? ¿Te metiste en problemas de nuevo? ¿¡Quien te hizo esto!?"

"N-no es nada Ma. Tuve un accidente y un joven... paramédico me ayudó"

"Ay hijo, sabes que no me gusta que te metas en problemas. ¿Acaso quieres que te vuelva a castigar? Necesito que obedezcas y te quedes en casa."

"Pero estoy bien Ma. La verdad casi ni me duele. Es más, traje comida"

"¿Que es esto? ¿¡Acaso volviste a robar?! ¡GEESE!¡Ya habíamos hablado de esto!"

"No he robado nada Ma, y ya te dije que me digas Brant. ¡Odio ese nombre de Geese!"

La madre de Geese toma la bolsa de comida y ve que en efecto, no es comida enlatada o pan, son sobras.

"Esto... esto... es..."

"Lo siento Ma, pero creo que esto es mejor que robar. De verdad, es del mejor restaurante de la ciudad y el dueño dijo que no habría..."

Pero Geese es interrumpido por otro fuerte abrazo de su madre, seguido de varias lágrimas y sollozos.

"No hijo... perdóname tu a mí, que siempre te obligo a que llegues a esto. Tú... tú no deberías pasar por esto. Tu, mi pequeño Geese..."

"Ma..."

Tras una conmovedora escena en la pequeña y humilde casa Howard, Mary comienza a preparar la comida, aunque en este caso, la pone a recalentar.

"No te preocupes hijo. El día de hoy he conseguido un nuevo trabajo. El señor de la panadería es muy amable. Dice que necesita ayuda extra pues su esposa anda muy enferma y le es difícil atender su local el solo"

"Er... vaya"

"Hijo, quiero que dejes de hacer esto. Y no me refiero a la comida. Quiero que dejes de estarte peleando. No deja nada bueno."

"Ay MA... pero tu misma te enamoraste de un peleador, ¿no? No veo que tenga de malo ser fuerte si eso da resultado. Además, hoy vi a un tipo que se despacho a 6 bobos el solo. Fue genial"

"Geese... "

Mary Howard, la madre de Geese, ha criado a su hijo casi desde que nació. Desconoce el paradero del padre de Geese, pero agradece todos los días por el rayo de luz que su hijo le da. Mary sabe que debe luchar muy duro en esta ciudad para mantenerlo a salvo, pero pareciera que cada vez que se descuida, el pequeño Geese se mete en problemas. Aun así, sabe que su pequeño adolescente tiene un corazón noble y lo ama por eso. Tal vez sea porque lo quiere tanto que no puede ver defecto o malicia en el chico.

"Geese, es hora de ir a la cama. ¿Quieres que te cante algo, hoy?"

"Llámame Brant, y ya estoy algo grande para una canción de cuna, Ma"

"jeje. Nunca serás tan grande para que te deje de cantar, hijo."

"Mmmm... bueno... solo por hoy."

Algo que Geese ha adorado de su madre, es su hermosa voz. Geese siempre ha pensado que si los ángeles cantaran, jamás le llegarían a los talones a su madre. Su madre siempre ha cuidado de él en momentos difíciles. Sabe de antemano que hay días en los que ella no come para que él pueda tener sus 3 alimentos diarios. Cuando se dio cuenta de ello, no podía estar de brazos cruzados. Así que poco a poco se ha ido adentrando en el duro mundo de las calles de Southtown. Peleas con otros niños callejeros, ver del duro mundo de los adultos... Geese no le teme a ello. Algún día sacara a su madre del cuartucho donde viven y tendrán una vida mejor.

"Buenas noches Ma. Te quiero."

"Y yo a ti, mi pequeño Geese..."

¿Un encuentro crucial o una simple broma del destino? Para Jeff y Geese, este pequeño encuentro será borrado de las páginas de la historia.

Notas del Autor: Bueno, finalmente me he metido en el gran mundo del fanfiction. He leído muy buenas historias, y me recordaron ese viejo deseo de escribir.

Mención especial a mi futura esposa porque le he estado prometiendo mostrar sobre una obra mia del fanfiction, y a Nale (the Man) Alviso por ayudarme a hacer unas correcciones gramaticales y darme siempre su (a veces crudo) punto de vista de las cosas.

Pero bueno, esta pequeña sección es para aclarar unos puntos de la historia.

No se sabe a ciencia cierta la edad de Jeff Bogard, pero solo se sabe que es mayor que Geese. Tampoco se sabe que era de el antes de ser 'la leyenda', legado del cual sus hijos seguirían. Así que me tomé la libertad de crear una historia sobre el (porque sabemos como acabará esto) y es que nadie ha dedicado a mas de 2 paginas al buen Jeff (aunque hubo uno que leí por ahí sobre una historia alterna de Geese, pero ya dije mucho)

Y hablando de Geese, Geese es genial. De el si sabemos algún par de cosas, su edad o algo sobre su infancia (no me pidan buscar los CD dramas donde he escuchado que mencionan mas de su pasado, es un fastidio y lo más probable es que estén en japonés). Pero en estos inicios de la historia no tocaré al futuro antagonista de Fatal Fury. Solo pensé que sería imperdonable no mencionarlo. En fin.

Por favor denle un review incluso si es para decir que odian esto (pero sin lenguaje altisonante, por favor). Muchas gracias.

Edit: Por recomendacion de algunos contactos, he decidido mudar esta historia al foro de King of Fighters. Esto va mas acorde al foro de Fatal Fury, pero vamos a ver que tal. No creo mucho que el fandom de ahora sepa sobre Jeff Bogard (en realidad, casi nadie XD), pero espero que pegue mas.