Ninguno de los personajes me pertenece, son de J.K la trama si es mía con un poco de ayuda de la canción Historia de un sueño de la oreja de Van Gogh.

Entró a su habitación sin llamar, se encontraba dormida como era de esperarse. Se acerco hasta estar a escasa distancia de ella y sentándose en la cama, la contempló. Estaba serena, respiraba pausadamente, en su rostro no había señal alguna de todo el tormento que pasó. Posó la mano en su cara, acariciándola delicadamente, a esta se le escapo una ligera sonrisa al sentir el contacto. "Es tan hermosa" pensó.

Recordó todos los momentos que pasaron juntos, su risa, tan escandalosa y tan angelical, su sed de saber, lo terca que se ponía cuando se encaprichaba con algo.

Una sonrisa melancólica cruzó su rostro.

- Lamento no haberme despedido aquella noche, es por eso que estoy aquí, tardé mucho, lo sé pero ya sabes cómo es la burocracia, tuve que pedir muchos permisos.

Siguió acariciándole la mejilla, su piel estaba tan suave como la recordaba.

- La buena noticia es que podre venir más seguido, claro, siguiendo ciertas condiciones, pero eso es lo de menos, con tal de seguirte viendo aceptare cualquier cosa.

Detuvo el movimiento de su mano y la siguió observando, ante esto, ella se removió inconforme logrando así que las sabanas cayeran a un lado, el las tomó y la volvió a acobijar, "como en los viejos tiempos" se dijo, recordó la rutina que hacían todas las noches: él se acostaba a su lado mientras la arropaba y empezaban a hablar de cualquier cosa hasta que ella se durmiera, luego se quedaba viéndola, solo así se quedaba dormido.

- Los extraño sabes, todos lo momentos que pasamos y que pudimos haber pasado, todas esas charlas, todos esos juegos tontos que inventabas, extraño estar contigo como estábamos antes. Sé que no puedo hacer nada para cambiar lo que pasó, pero igual siempre me pregunto ¿Qué sería de nosotros si nada hubiera sucedido?

Una efímera lágrima recorrió su mejilla mientras trataba de librarse del nudo en la garganta que se le formó.

- Prométeme que serás feliz, que seguirás con los planes que teníamos de formar una familia, de formar un hogar. Aunque no me veas, siempre estoy contigo, nunca te he abandonado y nunca te abandonaré. Cuando me necesites solo llámame, yo acudiré tenlo por seguro.

Observo la ventana, faltaba poco para el amanecer, dentro de poco tendría que partir.

- Ya es hora de que me vaya, prometo venir lo más seguido que me dejen y prometo hacer todo lo que esté en mi alcance para poder vernos de una manera más correcta, para poder charlar contigo y que me mires con esos ojos tan hermosos que tienes.

Luego de decir aquello se inclinó para plantarle un suave beso en los labios y acto seguido se marcho, no sin antes darle una última mirada a la joven que se encontraba tendida en aquella cama en donde paso los mejores momentos de su vida.

- Te amo – dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.

Hermione se despertó conmocionada, había sido tan real. Sintió su aroma, estaba segura de ello y ese roce en sus labios, "no pudo haber sido solo un sueño, fue muy vivido para serlo".

- Solo un sueño – se repitió

Esperaba que no fuera solo eso. Un rayo de esperanza inundó su corazón, tal vez lo podría seguir viendo, así fuera solo en sus sueños.

- También te amo, espero que cumplas tu promesa - le dijo al vacío.

No pudo evitar derramas algunas lágrimas y recordó lo que le dijo

- Prométeme que serás feliz.

- Solo a tu lado lo seré, te extraño Severus.