Hola a todos, antes que nada, sé que debería estar centrada primero en la edición del fic "En espera de las nubes blancas" pero les juro que no puedo contenerme. Es decir, hace poco comencé a rehacer mis actividades ShikaTema como la Shikatemiense de hueso colorado que soy y en serio, no puedo ante tantos fanarts, es verlos y querer hacer una historia para cada uno de ellos y eso es lo que haré.
¡Que comience el especial ShikaTemaDai! Rayos, que entrada tan sosa xD
Disclaimer: los personajes utilizados son propiedad de Masashi Kishimoto, las imagénes de que han servido de inspiración para estas historias cortas pertenecen a diversas artistas en esta ocasión a tamtam_22nd
Imagen #1
Felicidad
La dependencia de un bebé de sus padres es enorme. Pero la dependencia de los padres hacia su bebé es más grande todavía.
Todas las mañanas era lo mismo.
Despertar, comer y volver a dormir. Esa era la rutina que Shikadai tenía desde que nació.
Para Temari no representaba problema alguno. Ella despertaba, iba hacia la habitación del bebé para revisar su sueño, después regresaba a despertar a su esposo y se dirigía a la cocina para preparar el desayuno junto con el bento que Shikamaru se llevaba a la oficina. Cuando él se iba, la besaba y ella comenzaba sus labores de limpieza, Shikadai despertaba por lo general una hora después que se iba su padre.
Había sido así desde hacía casi dos años ya, cuando decidió que en verdad quería vivir lo que restaba de su vida a lado de ese hombre que en numerosas ocasiones trabajó a la par con ella, cerca de ese hombre del que, sin saber cómo, se enamoró perdidamente. Shikamaru Nara era el hombre del que sin proponérselo cayó rendida y aunque le costara admitirlo no podía ver un mundo sin él. El hombre que le había dado una tremenda felicidad que ahora dormía en la habitación al final del pasillo.
Pero ese día sería diferente.
Sonrió
—Es increíble como alguien tan pequeñito puede hacerte sentir algo tan gigantesco—pensó la rubia tomándose la frente.
Metida en sus pensamientos comenzó limpiando la cocina, platos, palillos y demás que había utilizado. Lavó un poco de ropa y regresó de nuevo a la cocina para preparar algo que comer ya que esta vez su esposo tenía el día libre.
La luz del sol entraba por las ventanas y la suave brisa matutina llenaba la casa.
Suspiró, ya era hora.
Caminó por el pasillo, encaminándose a la última habitación, deslizó la puerta y entró. Cerca de la ventana, recostado en su pequeña cama estaba el segundo y especial amor de su vida. Escuchó un quejido. Se acercó silenciosa y se inclinó.
Shikadai aún seguía dormido, tendido de lado en el pequeño futon que reposaba sobre una base de tatami, el aire que se filtraba por la ventana le movía los cabellos mientras que sus manitas regordetas apretaban la manta color menta que cubría su pequeño cuerpo.
Se sentó a un lado de él y lo acarició.
Era imposible no sonreír, tocó de nuevo su piel suave y tibia sólo para sentir como se le estrujaba el corazón.
—Shikadai—una voz suave salió de sus labios—Tu llegada cambió muchas cosas y me hizo poner en perspectiva muchos pensamientos que yo tenía—suspiró—De ahora en adelante, quiero ser una mejor persona, una que te de el ejemplo que necesitas, porque has pasado a ser lo más importante para mi.
El bebé seguía dormido, respirando pausadamente. Temari pegó su cabeza con la del pequeño niño.
—Antes de conocerte, eras el ser más amado y al que esperábamos con más felicidad—continuó—Al llevarte en mi vientre, sentía como nuestros latidos se movían al mismo tiempo—murmuró cerrando los ojos—Ahora que puedo tenerte entre mis brazos, no ha desaparecido esa sensación, seguimos formando parte de un mismo corazón.
El bebé emitió un leve quejido, ella se separó y lo miró.
—¿Cómo algo tan pequeño puede ser lo más grande que me ha pasado en la vida? —suspiró—Miro tus manitas, tu cabeza y tu pequeño cuerpo, y me lleno de ternura al contemplar cuán maravillosa puede ser la vida si todos los días nos regala milagros como tú.
Cerró los ojos.
¿Si esto era un sueño? No, era imposible. Era real. Esa felicidad era real. Y lo sabía, Shikamaru era sólo el comienzo de esa felicidad y esa luz que inundaba su alma, Shikadai era un rayo de sol, que llegó para demostrarle que se puede ser feliz con las cosas más sencillas.
Abrió los ojos y bajo la mirada.
Ojos verdes contra ojos verdes, Shikadai había despertado y la miraba medio dormido, estiró una manita y tocó la cara de su madre, cerró sus ojitos y sonrió.
—Somos afortunados de tenerte entre nosotros, eres una luz en nuestras vidas—él sólo sonrió para su madre.
Ella lo besó en un impulso que no pudo controlar.
—Imaginaba tu risa y como sería tu rostro—lo miró, habló un poco más fuerte ahora que el niño había despertado—antes de que pudiera sostenerte en mis manos.
Se separó de su hijo al sentir las manitas apretando su cara, se enderezó y lo cargó.
—Shikadai, mi bebé—lo llenó de besos—Te has convertido en el regalo más maravilloso que jamás haya podido recibir.
Lo llenó de besos haciendo que el bebé riera producto de las cosquillas que los labios de su madre hacían en su cuerpo.
—Sabes que tu sonrisa es lo más hermoso que puedo observar cada mañana al despertarme y darme cuenta de que ahora estás conmigo—seguía besándolo haciendo que el bebé riera más fuerte—No te lo imaginas, Shikadai—dijo ella riendo.
Las risas sonaban en la habitación.
—Eres mío, mi bebé, mío, mío, sólo mío.
Ambos riendo y mirándose no se percataron de la presencia masculina que miraba embobado la escena recargado en el marco de la puerta.
Él suspiró sin dejar de mirarlos.
—Cuando pude acunarte por primera vez con mis brazos, Shikadai, pude comprender lo que sintieron mis padres cuando me tuvieron y valorar más todo el amor y el esfuerzo que hicieron para convertirme en quien soy ahora—pensó Shikamaru sonriendo como un bobo—Sobre todo por la mujer que te ha traído al mundo, jamás te imaginarás lo afortunados que somos tú y yo por tenerla.
Temari tenía razón, no había mejor felicidad que esta. Esa mujer siempre tenía razón.
—La felicidad viene en recipientes pequeños que se van llenando y creciendo con el tiempo—concluyó él sin dejar de mirar a la mujer que amaba con toda su alma cargando el fruto de su felicidad, ambos riendo sin parar.
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My feels! I'm gonna cry! ¡Aerosmit y James Blunt tienen la culpa de mi estado sentimental! Con este One-shot doy inicio a la colección de escritos cuyos protagonistas serán ShikaTemaDai y este capítulo está dedicado para RukiaMK y AnaMicenas que me han apoyado a escribir muchísimo más y por qué sé que aman a Shikadai sobre todas las cosas, sobretodo Rukia xDD
Ana, corazón, te adoro y gracias por ser mi Beta para este capítulo *inserte corazones y caritas enamoradas aquí*
Espero sus comentarios y los sábados o domingos actualizaré esta colección. La imagen está en mi perfil de Facebook:
w w w . facebook . usted sabe que sigue después del pasado punto / 994406937346043 . 1073741837 . 268181776635233 / 994406950679375 / ? type = 3 & theater
Sin los espacios, ya saben que se borra el link o si gustan pasar a mi perfil de fanfiction ahí esta mi pagina y pueden ir directamente ver las imágenes
Nos leemos
Ky
