Capitulo 0. Prologo

Corrió por entre las calles desoladas de la ciudad, su corazón latía rápidamente y su respiración era agitada, quería hacer algo pero lo único que podía hacer en ese momento era correr, sus piernas rogaban por un descanso, pero no podía parar, agradecía el hecho de llevar puestas unas zapatillas deportivas, eso le facilitaba la tarea de correr. Estaba cansada, eso no lo podía negar y cada vez se le hacía más difícil el respirar, pero que podía hacer, ella se había buscado eso, solo por un momento de paz cometió el peor crimen que una persona podía cometer, todo este tiempo había tenido solo dos opciones; olvidar lo sucedido y afrontar las consecuencias o dar la cara ante ese incidente, si tan solo no se hubiera dejado llevar por el momento, su vida sería diferente, pero este era su destino y no podía hacer nada para cambiarlo. No podía más, sentía que en cualquier momento se desmayaría en ese lugar, necesitaba encontrar un lugar seguro para esconderse y rápido, si no ese sería su fin, debido al cansancio sus piernas se empezaban a sentir pesadas, como si algo muy pesado y grande estuviera amarrado a sus tobillos, tropezó con la acera e intento ponerse de pie pero cada vez que intentaba se volvía a caer, su vista comenzó a ponerse nublosa y la lluvia no ayudaba en mucho, decidió quedarse ahí y resignarse, aceptar el destino que ella misma escogió.

-nadie puede escapar de su destino- se escuchó una voz fría proveniente de un hombre encapuchado que se iba acercando al inconsciente cuerpo de aquella hermosa joven.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, levanto su mano mostrando la daga sostenía en esta, se incoo ante aquel cuerpo y le clavo la daga, que ante tal acto soltó, mostrando una sonrisa de satisfacción y a la vez arrogancia, saco el arma del cuerpo, se puso de pie y se alejó de aquel lugar, cuando aquel hombre se dejó de ver por las calles, una sombra salió por entre los árboles y se llevó al herido cuerpo de la joven a un hospital.


Estaba desesperado, ya llevaban días en el hospital y ella toda vía no despertaba, ya había perdido la cuenta de los días que pasaban pero estaba seguro que llevaba más de un mes en ese estado. Le dolía verla así, no podía, no quería dejarla morir, sabía perfectamente que ese era el camino que ella decidió tomar y no podía hacer nada para cambiarlo, si bien fueron libres de escoger el camino que quisieran seguir el de ella ya estaba escogido desde el día de su nacimiento, desde el primer momento en que la vio sabía que entre ellos dos no podía a ver algo y eso toda su familia se lo dejo muy claro.

-¿Por qué?- dijo en forma de un susurro casi inaudible para el oído de una persona normal, pero él no era una persona normal -¿Por qué?- repitió pero esta vez mas fuerte -¿por…- esta vez no pudo terminar su pregunta ya que fue interrumpido por una voz femenina.

-no encontraras las respuestas a tus preguntas sin buscarlas- dijo la hermosa joven de cabellos rubios recién despierta de su profundo sueño –no has cambiado nada, Natsu- dijo ella con un tono nostálgico en su voz.

Sus ojos se empezaron a cristalizar, no aguantaba más en ese estado, era demasiada carga emocional para alguien como ella. En verdad le sorprendió ver a Natsu en ese lugar ya que la última vez que se vieron fue después de lo sucedido en aquel accidente, extrañamente y sin razón alguna ellos dos no se volvieron a dirigir la palabra a menos de que fuera realmente necesario.

-por fin despiertas Lucy- dijo olvidando por completo sus pensamientos, todas las razones por las que no debía de estar en ese lugar junto a ella –no sabes cuento te eh extrañado- le dijo mostrando una de sus características sonrisas.

Todas sus dudas y preocupaciones desaparecieron de su mente al verla ya despierta, no podía dejar de mirar aquellos ojos color chocolate que lo habían cautivado desde la primera vez que la vio "se ve hermosa" un tímido sonrojo se asomó por sus mejillas al darse cuenta de lo que estaba pensando, su mente regreso a la realidad al notar las lágrimas que amenazaban con salir de los hermosos ojos de su amiga y ex-compañera.

-¿por qué me salvaste?- pregunto Lucy mirando al techo, intentando contener las lágrimas pero le era muy difícil.

-no se- una respuesta un poco tonta por parte de él, sin embargo era cierta no sabía la razón de por qué decidió ayudarla o simplemente negaba o ignoraba la razón que tuvo para hacerlo –solo lo hice- dijo él.

Sintió su corazón detenerse por un segundo al escuchas esas palabras salir de sus labios, le alegro saber que aún era importante para el aun después de lo sucedido, sin embargo esa alegría se desvaneció tan rápido como apareció al recordar por qué ya no estaban juntos e instintivamente se formó una mueca de tristeza en su rostro, no importaba cuanto tiempo duraron juntos, lo que había hecho era imperdonable y aunque lo hubiera hecho sin intenciones de dañar a alguna persona ese error no iba a poder corregirse y tendría que cargar con la muerte de muchas personas. Todas esas personas inocentes y no tan inocentes muertas por su culpa, personas que no tenían nada que ver con la situación que vivían en ese momento, el rostro de cada uno de ellos todavía está guardado en su memoria y nunca la dejarían tranquila.

-sabes que no podemos estar juntos- dijo resaltando lo obvio.

-lo sé- su rostro cambio a uno de notoria tristeza – pero yo, no…

-nuestro destino a estado escrito desde antes de que naciéramos

-te busque por todos lados- su mirada se volvió seria –ellos quieren una explicación-

Y era obvio que querían una, después de su misteriosa desaparición y no tener ni una sola noticia de ella durante años, que quisieran una explicación era lo que se podría esperar y que se la pidieran a Natsu tampoco era de extrañar, al fin y al cabo él era el único que sabía lo sucedido. Suspiro, las cosas no serían fáciles para ni uno de los dos y eso era lo que más le aterraba. Aun así quería volver, extrañaba a todos.