Disclaimer: Digimon y sus personajes son propiedad de Akiyoshi Hongo. El siguiente fanfic es completamente de mi autoría y hecho sin ningún fin de lucro, hago esto como un pasatiempo y para entretener a los lectores y fanáticos de este gran anime.


Sus ojos se encontraban completamente abiertos; jadeante, apretaba con fuerza el pasto. La luna que adornaba el despejado cielo nocturno se reflejaba en sus ojos.

¿Cómo había podido pasar? Con un nudo en la garganta apretó el preciado objeto que llevaba en sus manos.

—¡Takeru! ¡¿Dónde está?! —El chico alzó la vista para encontrarse con unos desesperados ojos chocolate.

—Yo no lo sé. Acaban de entrar. —respondió con dificultad. —No me dejan ni siquiera acercarme. —Ni bien el ojiazul había terminado de hablar Taichi se dirigió aún más desesperado a uno de los policías.

Todo había pasado muy rápido; cuando llegó el lugar se encontraba lleno de policías, bomberos y ambulancias. Buscó desesperadamente entre los residentes del edificio que eran atendidos por paramédicos pero no había ni señal de ella. Golpeó a uno de los bomberos cuando lo intentaron detener para que no entrase al lugar, todos sus esfuerzos por lograrlo fueron en vano. Ahora, impotente, se encontraba mirando como las llamas envolvían aquel edificio que conocía tan bien.

— ¡MIERDA! —el grito le hizo voltear. — ¡Déjenme pasar!

—Tai…—El rubio colocó una mano sobre su hombro. —…tranquilízate, no ganamos nada alterándonos. —habló cabizbajo.

—T.k…—El castaño apretó los puños fuertemente.

— ¡Tai, Takeru! —Los nombrados giraron y se encontraron con una desesperada y jadeante chica. — ¿Saben algo? —preguntó igualmente preocupada mientras miraba el edificio.

—Acaban de entrar…—respondió pesadamente Taichi.

Pasaron veinte minutos, veinte minutos que parecieron horas. Los tres amigos no dejaban de cuestionar a policías y bomberos.

— ¡Tai, Tai! —La peliroja jaló la camisa del chico y éste miró en la dirección que ella le señalaba.

Las llamas ya se habían atenuado y el grupo de bomberos salía del edificio. Dos iban al frente y los tres restantes cargaban una camilla con una bolsa negra.

—La única víctima. —se lamentó uno de ellos, con la voz y mirada serias.

Los antiguos digi-elegidos corrieron a la ambulancia forense en donde subían a la víctima de aquel siniestro.

—Por favor chicos, manténgase detrás de la cinta amarilla. —Un oficial de policía se puso frente a ellos.

— ¡No puedo esperar más! Mi hermana vive en el edificio, llevo varios minutos intentando contactar y averiguar algo de ella. —dijo casi al borde de la histeria el moreno.

—Dime el nombre de tu hermana. —Suspiró el hombre.

—Yagami Hikari. —respondió. Takeru y Sora permanecían expectantes y con los rostros desesperados.

La mirada del hombre cambió, bajó la mirada.

—Sígame, por favor. —El chico le lanzó una mirada a Sora y ésta asintió.

Takeru no había dicho palabra alguna, miraba aquel edificio totalmente destruido y maldecía una y otra vez el no haber llegado temprano.

—¡USTED ME ESTÁ TOMANDO EL PELO! —Sora y Takeru alzaron la mirada y observaron el lugar donde Taichi y el agente estaban hablando.

— ¡Tai! ¿Qué sucede? —Sora corrió lo más rápido posible hasta él seguida de Takeru.

—Lo siento. —El oficial se retiró dejándolos solos.

El antiguo portador del valor busco refugio en los brazos de su compañera, soltando un amargo llanto.

—Dios mío Tai, dime que no es lo que creo. —articuló la chica abrazándolo fuertemente. No hubo respuesta. Los ojos de la chica comenzaron a llenarse de lágrimas.

—No, no. Aquí hay un error, es imposible. —El ojiazul se llevó ambas manos a la cabeza. —Ella y yo vamos a cenar esta noche…yo gané aquella apuesta…—y por fin se dejó caer de rodillas; las lágrimas comenzaron a descender por sus blancas mejillas.

Al día siguiente se realizaron los funerales de la castaña. El día estaba nublado y hacía un frío considerable; amigos y familiares de la chica observaban como el féretro descendía en la fosa, la señora Yagami sufrió un repentino desmayo y por ello la trasladaron a su hogar.

Los once elegidos restantes aún se encontraban conmocionados por la noticia. Taichi era uno de los más destrozados, el perder a su hermana menor, a la que siempre protegía celosamente, de manera tan repentina sin duda le había afectado fuertemente. Takeru por su parte, no había querido hablar ni ver a nadie desde el día anterior…

La ceremonia terminó. Ya todos se habían retirado del lugar, el rubio Takaishi aún permanecía mirando la lápida sosteniendo el objeto que traía consigo desde la mañana del día anterior.

Gomen, Hikari, gomen…

Abrió con lentitud los ojos. Se sentía mareada y desorientada. Se movió ligeramente y trató de cubrirse con una mano de aquella fuerte luz que estaba al frente.

—Que bueno que despiertas, Inazuma…

Continuará…


¡Konnichiwa!

Ne… no me pude contener las ganas de publicarlo. T.T La idea era hacerlo el 24 n.n pero el 24 subiré el segundo capi.

Como dije, éste es uno de mis últimos fanfics de Digimon. Hace tiempo que tenía este proyecto en mente pero por una u otra razón no podía comenzarlo; ya sea el tiempo o la falta de organización de ideas.

Sé que este inicio es demasiado simple, corto y falto de narración pero…solamente es la introducción; a partir del primer capítulo es dónde ya la historia comienza a tomar forma. Espero sus reviews, ya sea con insultos, jitomatazos, etc. Acepto cualquier crítica constructiva PERO respetuosa n.n

Y ya para finalizar una de mis clásicas preguntas para todos mis fics: ¿Quieren que lo borre? Digo, si no les gustó pues no hay problema n.~ No me gusta dejar abandonados los fics y si no tiene la aceptación que yo esperaba pues creo que es mejor borrarlo a dejarlo incompleto.

¡Muchísimas gracias por leer!

¡Les mando muchos abrazos, besos, galletitas y saludos! n.n

Atte: Hikari-Hayabusa