Sorpresa

Era un día soleado en Magnolia, nuestros jóvenes magos partían hacia una nueva misión, la cual consistía en rescatar a la hija de un importante empresario de unos secuestradores que pertenecían a un gremio oscuro. Según la información con la que contaban, los maleantes se encontraban escondidos a las afueras de la ciudad de Onibus.

- ¿Por qué no vamos caminando, es necesario subir en esa cosa maligna? – preguntó un pelirosa con cara de terror al subir al tren que los llevaría a su destino y logrando sacar una gotita a sus acompañantes.

- Ohh vamos Natsu no seas exagerado, además tenemos que llegar cuanto antes… esa pobre chica nos necesita – dijo una rubia mientras se sentaba a su lado con un pequeño gato azul en sus brazos.

- Lucy tiene razón, además si te sientes mal puedes recostarte en mi regazo – dijo con una sonrisa Erza, la bella pelirroja del equipo.

Lucy y Gray sintieron un escalofrío al recordar los métodos sutiles de Erza para tratar el mareo de Natsu pero suspiraron al ver que su amigo ya se encontraba medio inconsciente recostado en el hombro de la rubia.

- Lucy… ¿podrías decirnos de nuevo la ubicación de la guarida de esos tipos? – preguntó el Pelinegro.

- Según la información, se encuentra a 2 horas de la ciudad, hay una vieja cabaña en lo profundo del bosque, los aldeanos que viven cerca han visto gente sospechosa y su descripción concuerda con la de los tipos que buscamos.- dijo la rubia mientras observaba a sus compañeros.

- Entonces creo que llegando a la ciudad, podamos llegar a más tardar al medio día a la guarida usando mi transporte mágico, así estaremos de regreso al anochecer. – dijo Erza lanzando un suspiro de orgullo.

- Será una misión realmente fácil y la paga está más que buena – comentó Gray con una sonrisa de superioridad.

- Charle… ¿te encuentras bien? – preguntó la pequeña Dragon Slayer a la gatita blanca, quien no había dicho ninguna palabra desde que subieron al tren.

- No pasa nada, creo… no olvídalo Wendy – dijo sonriéndole a la peliazul para que dejara de preocuparse, pero al mismo tiempo dirigiendo una mirada fugaz hacia Natsu y Lucy. – A de ser solo mi imaginación, simplemente es una locura – pensó la exceed tratando de ignorar la visión que acababa de tener.

Unas horas después estaban bajando del tren, solo caminaron un poco a las afueras de la ciudad para después entrar en el transporte mágico de Erza, y en el cual Natsu quedó inconsciente a los pocos minutos. No tardaron demasiado en llegar al bosque, pues el transporte era muy rápido, adentrándose así y teniendo cuidado de no ser descubiertos.

El rescate fue todo un éxito, aunque como siempre la pelea se salió de control y destruyeron la pequeña cabaña dejando atados e inconscientes a los malhechores. Después de eso escoltaron a la chica hacia la villa donde vivía la cual no quedaba muy lejos del bosque. Con la recompensa en sus bolsillos se despidieron de sus clientes y emprendieron camino hacia la ciudad, solo que ahora a petición de Natsu fueron caminando.

- ¡Esos tipos no eran más que unos debiluchos! – se quejó el pelirosa – No dieron una buena batalla – dijo mientras caminaba con sus manos en la nuca y observaba hacia el frente.

- Creo que es bueno que hayamos aceptado una misión como esta – dijo Lucy – Podremos disfrutar muy bien de la recompensa ya que esta vez no hemos destruido una ciudad o algún edificio importante – dijo mientras las lágrimas de felicidad salían de sus ojos.

- Antes de irnos quiero ir a comprar unos pastelillos de una famosa pastelería, me han dicho que no tienen comparación – Dijo Erza con estrellitas en los ojos.

- Sería buena idea comer antes de irnos, estoy hambriento – dijo Gray tomándose su estómago.

- ¡Aye! Yo quiero un delicioso pescado – dijo Happy.

- ¡Genial! – decía Lucy con su cara de felicidad todavía.

- Esperen… - dijo Natsu mientras observaba atentamente al frente.

Wendy se tensó y vio de reojo a Natsu mientras un sello mágico se extendía por el suelo y una brillante luz salía de él.

- ¿Qué ocurre, qué es eso? – Dijo Gray mientras se ponía en posición de batalla.

- Es un extraño sello mágico, nunca he visto algo igual – decía Erza imitando a su compañero.

- Pero que dem…. – se interrumpió Lucy al ser golpeada por una gran fuerza enviándola lejos de sus compañeros.

- ¡Lucy! – gritó Natsu corriendo hacia ella y abrazándola para protegerla.

Todos se separaron por esa extraña explosión, desorientados y cegados por la intensa luz, la cual poco a poco fue desvaneciéndose dejando ver en lo que fue el centro del sello una sombra inmóvil.

- No puede ser – dijo Charle viendo la extraña figura.

- ¿Es una persona? – dijo Lucy mientras aflojaba un poco el abrazo de Natsu - ¿Na… Natsu? – preguntó un poco preocupada la rubia al ver que su compañero miraba desconcertado hacia la figura y luego hacia ella.

- Wendy… - pronunció el Dragon Slayer buscando con la mirada a la peliazul, la cual se encontraba protegida por Gray.

- Natsu-san… - contestó desconcertada también imitando la mirada del pelirosa.

En ese momento Lucy sintió una presencia familiar, como la que sentía en sus espíritus, poco a poco fue soltándose del agarre de Natsu y comenzó a caminar hacia el extraño. Algo en ella le decía que tenía que ir hacia él y así avanzo, olvidándose de sus compañeros… era como si una fuerza extraña la hiciera olvidarse de todo a su alrededor y solo se concentrara en aquella figura.

- ¡Lucy! – gritó Natsu intentando seguir a la rubia, pero algo se lo impedía, además ella tenía la mirada perdida y seguía avanzando.

- Ellos… me necesitan… él me esta llamando – susurró Lucy dejando desconcertado al Dragon Slayer.

El resto del equipo comenzó a desesperarse, ya que miraban toda la extraña escena y algo los obligaba a quedarse en su lugar, no podían moverse incluso Natsu quien forcejeaba con aquella fuerza que le impedía seguir a su amiga. Pero algo en él también le decía que todo estaba bien, que no había nada por qué preocuparse.

- Lucy-sama - dijo una extraña voz masculina que provenía de aquella figura.

- ¿Quién eres? – preguntó la maga, quien comenzó a tomar conciencia de sí misma y por fin pudo notar a aquel extraño que se encontraba arrodillado, protegiendo un pequeño bulto en sus brazos.

- No te… tengo mucho tiem…po, tengo que regresar pa… para recuperarme… por… por favor, tienes que cuidarla – contestó la figura mostrándole a Lucy el pequeño bulto, distinguió una pequeña mata de cabello pelirosa sobresaliendo de una manta amarilla, aquella bebé dormía plácidamente ajena a la tensión de aquel momento.

En ese momento Lucy observó detenidamente a la persona que cargaba al bebé, era un joven muy apuesto, con ojos gatunos color ámbar, cabello azabache y una gema azul en su frente, vestía una larga capa de color negro con capucha y un gran dragón azul bordado en la espalda, tenía varias heridas y se notaba muy débil pero aun así ella sabía que protegería a aquella niña sin importar si daba su vida a cambio, de alguna u otra manera ella sentía que lo conocía.

- Eres un espíritu… - afirmó Lucy, aquel joven solo asintió al escucharla.

- Ella estará a salvo con ustedes, yo tengo q… que regresar a mi mundo para recuperar mis energías juro que re… regresaré cuanto antes y… les daré todas las respuestas a las pre… preguntas que quieran hacerme – dijo mientras ponía cuidadosamente a la bebé en brazos de Lucy – se a…acaba mi tiempo – dijo mientras comenzaba a desaparecer haciendo una reverencia a Lucy y dedicándole una leve sonrisa en cuanto se fue.

Justo cuando el extraño desapareció, los chicos pudieron moverse pero se quedaron en su sitio impactados, pues habían visto toda la escena pero no podían escuchar nada de la conversación de Lucy y no sabían que fue lo que el sujeto le había entregado a la rubia. Los Dragon Slayers quienes fueron los primeros en espabilarse comenzaron a oler el aire y compartían miradas desconcertadas.

- Natsu-san… de… de casualidad ¿hueles lo mismo que yo? – dijo Wendy preocupada.

- ¿De qué hablan? – preguntó Gray desconcertado al ver el comportamiento extraño de los Dragon Slayers.

- Sea lo que sea, lo que ese tipo le haya entregado a Lucy, tiene mi olor – dijo el pelirosa dejando impactados a los demás.

- ¡Lu… Lucy! – atinó a decir Erza, queriendo llamar la atención de su amiga, pero ella seguía como en un trance observando el lugar de donde aquel joven había desaparecido.

La rubia comenzó a bajar hasta el suelo, quedando sentada sobre sus rodillas, preocupando a sus amigos quienes en unos segundos ya estaban frente a ella… fue entonces cuando volvió en sí y se dio cuenta de la pequeña criatura que dormía profundamente en sus brazos.

- ¿¡Un bebé!? – dijeron al unísono los recién llegados.

Lucy miraba tiernamente a la personita, delicadamente pasó su mano por su suave cabello rosa, trazó con sus dedos sus cejas, su pequeña nariz y sus labios finitos, descendiendo por sus rechonchas y sonrosadas mejillas y después un pequeño brillo llamo su atención… una pequeña medalla de oro con la marca del gremio.

- Tiene la marca del gremio – se dijo Lucy a si misma pero al mismo tiempo llamando la atención de sus compañeros y observando unas palabras grabadas al reverso del dije - dice: "Para Nashi Dragneel , con amor tus padres L&N" – leyó en voz alta quedando impresionada al instante por aquella información que acababa de descubrir.