Disclaimer: Esta historia es una adaptación/traducción del fic de Aurette, An Unwritten Future. Los personajes reconocibles pertenecen a JK Rowling y la historia original a Aurette. Nada me pertenece.

Un Futuro no Escrito.

1-Enlodando las aguas.

Hermione observaba la celebración desde una esquina tranquila. La felicidad y la exaltación de vivir a su alrededor parecía forzada, necesaria y grata. No era como si a ella le molestara el abandono general, solo era que le parecía que no era capaz de sentirla en su interior. Solo podía quedarse mirando y recordando lo que había sido ser feliz. Mientras bebía otro sorbo de su champagne, miró a su alrededor y a los que estaban celebrando.

La reconstrucción de Hogwarts había sido larga y ardua, pero una vez mas, el techo del Gran Comedor reflejaba la belleza de una larga noche escocesa. El baile hacía que todo se viera festivo y fabuloso, con las decoraciones escondiendo las cicatrices, y las piedras distintas, en donde se habían llevado a cabo las reparaciones, eran obvias. Habían sido colocadas placas en las paredes con los nombres de los caídos que habían participado de la batalla final. Mientras ella observaba, el ocasional transeúnte se detenía para leerlas, usualmente estirando una mano para tocar algún nombre en particular antes de regresar a la algarabía de la música y las risas con cabal determinación.

Nadie se acercaba para mirar el monumento en el que ella estaba justo al lado. El busto de mármol negro había sido asentado sobre un rústico pilar hecho de las piedras originales de la escuela. El pilar parecía dañado y destrozado y Hermione pensó que simbolizaba perfectamente al hombre que representaba. La escultura le hacía perfecta justicia también. No tenía ningún nombre ni explicación, pero nadie podía confundirlo. Ella se quedó mirando la finamente cincelada frente, con las marcas del cansancio impresas entre las cejas. La gran nariz, esculpida fielmente, aunque poco atractiva, y la delicada boca. ¿Acaso siempre había tenido ese arco sobre los labios? Se veía diferente cuando los labios no estaban apretados y tensos por la ira.

Hermione suspiró. Una pérdida tan grande para el mundo mágico…

Una pérdida entre tantas otras.

Flitwick comenzó a dirigir a los músicos en un vivo vals y se puso percibir una oleada de placer antes que las parejas comenzaran a salir a la pista a bailar, portando unas enormes y casi maniáticas muecas en los rostros. Vio a Harry girar a Ginny por ahí, deteniéndose solo por un momento para intercambiar sonrisas con Arthur y Molly. Minerva bailaba con Kingsley, hablando a milla por minuto, seguramente sobre los cambios que debían hacerse cuando la escuela abriera en dos meses más. Pomona y Hooch bailaban juntas, riéndose como niñas al querer tomar una y la otra el control de la danza. Y Ron…

…oh, Ron…

Se veía muy apuesto y elegante con su traje de gala. Lo observó mientras bailaba con Padma en círculos hasta que se perdieron de vista. Se veía feliz, Eso era importante, ¿no? Hermione estaba por encima de pensar que él tenía que sentirse miserable porque ella así sentía aún. Después de todo, había sido ella misma la que había roto con la relación. Solo deseaba que la separación no hubiera alejado de ella a todo el mundo que había considerado su familia substituta, después de perder a su familia real. Arthur y Molly seguían siendo amables, pero distantes. Ginny y Harry estaban igual, sinceros y cálidos, y aún así, sin poder cerrar la brecha. Había sido idea de Harry el emparejar a Ronald con Padma otra vez, solo que esta vez había sido una buena idea. No se habían separado ni un minuto en toda la noche. De hecho, Padma lo miraba con demasiada adoración desde el punto de vista de Hermione.

Se bebió el resto de su trago y dejó la copa vacía sobre una mesa. Ya no más. No podía quedarse mirando más.

"Si me disculpa profesor," dijo a la estatua a su lado. "Necesito un poco de aire."

Se deslizó hasta la entrada y salió al jardín de rosas. EL jardín en cuestión, así como el sendero que conducía a él, siempre habían sido temporarios. Se los hacía aparecer para ocasiones especiales. Sin embargo, una rama había crecido estratégicamente sobre una pared y había encontrado la salida permanente, así que la idea de un jardín memorial había fluido naturalmente.

La música todavía podía escucharse a través de la puerta mientras Hermione tomaba una profunda y curativa bocanada de aire.

"Hola Hermione." La castaña se volvió para ver a la Profesora Sinistra sentada en una banca. Hermione y su ahora ex - profesora de astronomía se habían hecho amigas ese último año. Aunque cientos de personas habían ayudado a reconstruir el castillo, muy pocos habían accedido a vivir en el lugar y trabajar tiempo completo. Los que si lo habían hecho, conformaron un pequeño y amigable grupo.

"Te ves tan apabullada como yo misma me siento." Comenzó a decir la mujer. "Ven, siéntate conmigo. Cuéntale a la vieja Aurora todo lo que necesites querida."

Sonriendo su aprobación, Hermione se acercó y fue a sentarse junto a ella, teniendo cuidado de no enganchar su vestido en los arbustos. Suspiró profundamente y miró las estrellas, que apenas estaban apareciendo. "Tanta gente perdida." Luego sacudió la cabeza. "Tantos muertos."

Aurora asintió. "Lo sé. La vida continúa, si, pero esto casi me sabe a que nos están obligando a olvidar, ¿no te parece?"

"Si, exactamente eso." Hermione se encontró asintiendo furiosamente, como queriendo ilustrar su total concordancia con la otra mujer,

Se quedaron en silencio por un momento, escuchando la música y observando las sombras de las parejas que salían por la puerta y que bailaban dentro del salón.

"¿A quién extrañas mas?" Preguntó de pronto la Profesora de Astronomía.

La respuesta salió mas rápido de lo que cuesta pensarla. "A mis padres."

La mujer se volvió y puso una mano sobre el brazo a la chica. "Lo lamento tanto querida. Nunca me contaste que los habías perdido."

Hermione hizo una mueca. "En realidad, 'perdido' es un término apto. Están vivos, pero les puse un obliviate y los envié a Australia antes que saliera a buscar los horrorcruxes con los chicos. Intenté ir por ellos, pero no funcionó." Sacudió la cabeza. "Fue horrible. En algún punto, ellos sabían que me extrañaban. Mamá estaba haciendo un tratamiento de hormonas para tratar de quedar embarazada. E incluso estaban hablando de contratar a una madre substituta si eso no funcionaba. Fue algo horrible de ver. Ellos no querían a una hija adulta que regresara a sus vidas. Querían todos los recuerdos también. Al final, los dejé como estaban. Y le di a mamá una poción para la fertilidad."

Sinistra le dio un apretoncito en el brazo. "Eso es un trago amargo. Lo siento mucho."

Hermione asintió, secándose las lágrimas que se formaban. Gimoteó un poco y preguntó. "¿Y tú? ¿A quién extrañas mas?"

Sinistra sonrió con tristeza. "A Colin Creevey."

Asintió a pesar de la cara de asombro de Hermione. "Era todo un amor ese pequeño. ¿No crees? Y uno de mis mejores estudiantes…eso cuando podías captar su atención por dos o tres minutos seguidos. Se convirtió en un símbolo para mí. La inocencia pagando el precio de nuestra libertad." Sinistra se puso de pie con gracia. "Ven. Demos un paseo."

Caminaron a través de los jardines del brazo. La esencia de las rosas era como un bálsamo y las diáfanas flores blancas daban un sorpresivo y delicado toque.

"Me pregunto, ¿las habría quemado a estas también?" Dijo Aurora con voz tenue.

"¿Quién? ¿El profesor Snape?"

La profesora asintió. "Él es otro al que extraño. Que el cielo me perdone, pero fui muy subversiva ese último año, trabajando por lo bajo para hacer de su vida un infierno, como el resto del profesorado. Y todo el tiempo, él estaba haciendo todo lo que podía. ¡Cómo desearía poder decirle que lo siento!"

Hermione suspiró. "Sé lo que se siente. ¡Qué horrible debe haber sido vivir la vida entera siendo completamente incomprendido!"

Sinistra movió una mano en el aire en un gesto vacío. "Así lo quería él. O por lo menos, eso fue lo que leí en el periódico después de los juicios. Que él mismo le ordenó a Dumbledore que no le dijera a nadie."

"Lo sé. Pero eso no lo hace menos doloroso, ¿o si?" Preguntó la chica.

Sinistra movió la cabeza negativamente. "No. No lo hace."

Dieron la vuelta en una esquina y oyeron unas risitas amortiguadas y el movimiento de tela. Compartiendo una sonrisa, las dos mujeres se volvieron y tomaron otra dirección.

"Por eso era que él odiaba tanto a las rosas, sabes." Comentó Aurora.

Hermione hizo un ruido. "Recuerdo haber oído historias después del baile del Torneo de los Tres Magos. Que había destrozado cada escondrijo que pudo del jardín."

"No solo ese año. Siempre lo hacía."

"¿Tenía algún problema en especial con las rosas o solo con los adolescentes con demasiadas hormonas?"

"Los adolescentes jugueteando entre las rosas eran como la cúspide de su disgusto. Creo que porque nunca tuvo la oportunidad de hacerlo él mismo. Imagina pasar tu vida entera enamorada de una persona que…que nunca te va a amar. Es horrible el solo pensarlo. Creo que eso sería suficiente para comenzar a odiar a las rosas también."

"No estoy segura de entender por completo…"

Sinistra la miró con renovada tristeza. "Fue allí en donde encontró a Lily Evans y a James Potter juntos la primera vez. Creo que fue cuando estaban en sexto año, tal vez un poco más…no recuerdo con claridad. Fui yo la que los tuvo que detener antes que se batieran a duelo y quien les asignó los castigos. Como siempre, siempre tenía que castigarlos a esos dos. Pero esa noche fue particularmente memorable. Me sentí muy mal por él. Todos habíamos sido testigos de lo mucho que la adoraba. Y todos vimos hacia qué lado soplaba el viento. Creo que ese momento fue cuando su pobre corazón terminó de destrozarse. Era difícil seguir mintiéndose a si mismo cuando encontró a su modelo de virtud con las piernas abiertas."

Hermione sintió dolor por su pobre Profesor Snape. "Cuanto mas escucho, y Minerva me ha contado un poco también, menos entiendo por qué era tan devoto. Realmente, ella no lo trató nada bien. Imagina lo diferente que pudo ser el mundo si él se hubiera quedado con ella y descubriera que no era mas que una desgraciada prejuiciosa."

Sinistra se rió. "Si, definitivamente así es como hubiera sucedido." Luego sacudió la cabeza. "Sin embargo, creo que si hubiera aparecido otra chica que atrajera su atención, hubiera visto cómo eran las cosas eventualmente, pero con menos dolor."

"¿Qué quieres decir?"

"Oh, lo debes haber visto con tus amigos. Es algo tan común. 'No te quiero cerca, pero si no estás conmigo, nadie mas puede tenerte.' Evans lo tenía como perro con correa. A ella le encantaba que la adoraran. Muchos chicos pasan por eso en la escuela, pero la mayoría encuentra a alguien más y siguen con su vida. Pero Severus nunca lo hizo. Cuando ella murió, creo que eso terminó de sellar su corazón y su destino. Si alguna otra chica hubiera demostrado interés en él, las cosas hubieran sido distintas. Severus estaba ciego en lo que concernía a Lily Evans, pero no era estúpido. Ella se habría enfurecido y él no hubiera podido verlo a tiempo."

Aurora estiró una mano y cortó una rosa. "Pero nunca hubo nadie para él. El pobre hombre era tan sencillo que nunca nadie lo quiso."

Hermione movió su mano hacia el Gran Comedor. "De hecho, hace rato, estaba mirando su busto y pensando que no se veía tan mal en realidad. Quiero decir, no era una hermosura, pero tenía sus cualidades."

"Oh, si. Él tenía un encanto único. Cuando sonreía, todo su rostro se transformaba y se veía bastante apuesto. Pero como a menudo sucede, el estado interior se refleja en el exterior. Se sentía miserable, así que se veía miserable. Se sentía enfadado y se veía como tal. ¿Ves? Su amargura y sus maneras arruinaron cualquier cualidad atractiva e invariablemente, cortó de cuajo cualquier posibilidad de desarrollar algún cariño hacia él."

"Es cierto. Era un poco brusco."

"¿Brusco?" La mujer echó una carcajada. "Esa es una manera de decirlo. Podía ser prejuicioso, intolerante, rudo, una peste….pero cuando bebía, podía ser todo un amor. Como un cachorrito."

"¿De verdad?"

Aurora volvió a reírse. "Difícil de imaginar, lo sé, pero si. Vector solía decir que nunca había conocido un hombre que pudiera desear al que le gustara beber hasta que conoció a Severus. Solíamos hacerlo embriagarse al final de las fiestas solo para poder ver ese otro lado de él. De verdad tenía una sonrisa maravillosa…" Una vez mas, sacudió la cabeza de lado a lado y arrojó la rosa que tenía en la mano hacia las sombras. "Sin embargo, en los últimos años, ya no ocurría eso. De pronto me di cuenta, después que murió, que no lo había visto sonreír en años."

Alcanzaron el final del recorrido y de nuevo se hallaron en la banca en donde habían comenzado.

"Pero suficiente sobre él. Dime, Hermione, ¿cuáles son tus planes ahora? Ya no puedes ocultarte en el castillo, ya que las reparaciones han terminado. ¿Finalmente vas a unirte a tus amigos en el MLE?"

Hermione torció el gesto. "Difícilmente. No quiero convertirme en auror y ellos no quieren que me convierta en una de ellos. Aparentemente, soy demasiado deprimente para ellos estos días. Y no se puede olvidar que rompí con Ron, así que eso complicó todo. No sé que voy a hacer con el resto de mi vida, para ser honesta. Por ahora, he decidido dejar el país. Quiero visitar lugares desconocidos. Tengo la pensión de guerra y, si soy frugal, puede durarme bastante. Ya no hay nada que me ate a este lugar."

Sinistra le apretó un poco el hombro. "Te extrañaremos mucho, eso es seguro, pero puedo ver la lógica de querer buscarte un lugar para ti misma."

Hermione sonrió. "Gracias."

"¿Y cuándo te vas?"

"En realidad, esta misma noche. Ahora mismo, de hecho. Solo tengo que ir a cambiarme de ropa y reunir mis cosas. Tengo un translador hacia Amsterdam. Pensé que podría comenzar desde allí. Hice reservas en el Hostal La Bruja por una semana y no tengo idea de lo que pasará de allí en mas."

"Eso suena como una bonita aventura. Casi deseo poder irme contigo. Dime, ¿Pudiste arreglar el desperfecto de la Sala de Menesteres? ¿Todavía sigue apareciendo aquí y allá?"

"Así es. Pero recuerdo que originalmente era llamada la Sala que viene y va. No creo que haya problemas. Creo que ese es el diseño original. Algo que estaba fallando mucho antes que fuera casi destruida. Creo que aparecer en un lugar y otro es su verdadera naturaleza."

"Lo haces sonar como si lo estuviera haciendo intencionalmente."

Hermione se rió. "Juro que así es." Al ver la expresión de su profesora, sacudió la cabeza. "Oh, sé que no es así. Yo misma investigué todos los hechizos así que sé que no puede ser posible. Pero aún así, hay días en los que pienso que tiene planes propios. Es eso o está poseída por el fantasma de un cachorro grande y juguetón. Juro que algunos días parecía querer que le lanzara una pelota." Las dos mujeres se rieron con ganas y Hermione movió una mano en el aire. "El único misterio que queda por resolver es como hace para parecer que está en dos lugares al mismo tiempo, pero eso ya es asunto de Flitwick. Yo ya terminé aquí."

Sinistra asintió con comprensión. "Entonces te dejaré para que te despidas."

Hermione negó rotundamente. "No. Creo que los dejaré disfrutar la noche. Les enviaré lechuzas mas tarde. Pueden leer mi despedida cuando llegue el correo por la mañana."

Aurora la atrajo en un abrazo. "Bueno, entonces deja que me despida de ti. Ha sido un honor tenerte como alumna, que hayas salvado mi mundo y haber trabajado a tu lado este último año. Esto último, lo más importante. Buena suerte, Hermione. Y, por favor, mantente en contacto."

"Lo haré." Contestó la castaña abrazando a su ex – profesora. "Lo prometo. Y gracias. Por todo."

Las dos se despidieron con un saludo final. Hermione se metió en el Gran Comedor. Se detuvo frente al busto de Severus Snape. Deslizó los dedos sobre la profunda línea que tenía entre las cejas y susurró. "Adiós Profesor. Gracias."

Con una última mirada a la vida que estaba dejando atrás, salió del lugar.

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En su habitación, se cambió rápido la ropa y la metió en su bolso de cuentas, junto a los zapatos y las peinetas que había usado en el cabello. Se puso unos jeans, una camiseta y zapatillas que había dejado afuera. Le echó una última mirada a la habitación que había sido su hogar desde que se había unido al grupo de renovación. Con una triste sonrisa, tomó el florero, un objeto muggle, barato y de plástico rojo, que era su translador. Una última mirada al lugar y salió suspirando.

En el corredor, la puerta apareció directamente frente a sus ojos y ella se rió bajito. "No podía irme sin despedirme de ti." Le dijo a la puerta. Se acercó y la abrió, preguntándose en que se habría transformado esta vez. Su sonrisa se ensanchó cuando vio que era el Cabeza de Puerco. Estaba vacío, pero el sonido de risas y el entrechocar de jarras y vasos llenaba el ambiente.

"¿Estás teniendo una fiesta privada?"

Como contestando la pregunta, una cerveza de mantequilla apareció sobre la barra. Ella sonrió y se dirigió hacia allí, dejando su bolso y el florero rojo sobre un taburete que había junto a ella. "¡Bueno, gracias!" Bebió un sorbo y se quitó la espuma de los labios. Observó el pub a través del espejo que estaba en la pared de atrás.

Reparar la habitación dañada había sido una labor de amor y una de las tareas que mas satisfacción le había brindado. Estaba feliz por el éxito y triste porque ya había terminado. Trabajar allí había sido lo único que había evitado que el peso de la pena la aplastara. Ahora, tenía que encontrar qué hacer con su propia visa rota.

Terminó de beber la cerveza y dejó la jarra en el br. "Gracias otra vez." Dijo Hermione. "¿Sabes? Creo que a ti te extrañaré mas." Se puso de pie y tomó su bolso. "Deséame suerte. Me iré para ver si puedo arreglar mi vida como te arreglé a ti." Tomó el florero verde y agregó. "Trata de no molestar mucho a Filius, ¿de acuerdo?"

Le dio unas palmaditas a la barra y salio de la habitación y del castillo.

Se dirigió hacia Hogsmeade con paso tranquilo, recordando todas las caminatas que había hecho hacia la villa cuando era estudiante. Valía la pena echarle una última mirada. De verdad no tenía planes de regresar jamás, aunque tampoco estaba segura de tener planes de permanecer lejos. Caminando por las tranquilas calles, mentalmente le dijo adiós a las tiendas y a los recuerdos por igual.

De pie, frente al Cabeza de Puerco, tomó su translador y lo tocó con su varita, susurrando, "portus".

El último pensamiento que tuvo antes de que la realidad se doblara y desdoblara a su alrededor fue: "¿no era este florero rojo?"

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Hermione sintió como si la hubieran metido en la lavadora de sus padres. Girando primero para un lado, luego para el otro, hacia atrás, hacia delante…

Estaba a punto de vomitar la cerveza y el champagne cuando todo se detuvo.

Dio unos pasos vacilantes hasta que la gravedad ganó y fue a caer de cara en un charco de lodo.

"¡Cuidado!" Siseó una voz. "¡Ensuciaste mi mejor ropa!"

Hermione levantó la vista, tratando sin éxito quitarse el enlodado cabello de los ojos. Se quedó mirando a la mujer que le dedicaba una mirada cargada de enfado. ¿Trelawney? ¿Qué estaba haciendo ella en Amsterdam?

Hermione estaba segura que la había visto riéndose con Lavender Brown hacía una hora más o menos. Y esa ropa…seguro que la fiesta seguía en su apogeo, así que, ¿por qué razón se había puesto esas horribles prendas?

"¡Lo lamento tanto! Por favor, déjeme ayudarla." Dijo la chica mientras Trelawney rebuscaba su varita en la manga de su camisa. Moviendo la suya, Hermione trató de limpiar el lío que había creado.

Su magia pareció obstaculizarse o parpadear, pero luego surgió de su brazo y a través de su varita, borrando el lodo, pero no el horror.

"Ahí tiene." Dijo la chica, mirando su varita y preguntándose qué había pasado. "De nuevo, lo siento muchísimo."

"Y deberías, querida." Respondió Trelawney con un desdén que Hermione nunca le había escuchado. "Deberías. Estás interfiriendo con un momento auspicioso. El destino aguarda. Tengo una entrevista y muchas vidas cambiarán debido a esto. ¡Lo he visto! No debo llegar tarde."

Parpadeando varias veces, Hermione vio como Trelawney abría la puerta y desaparecía dentro del Cabeza de Puerco. Confundida, sacudió la cabeza. Obviamente, nunca había salido de Hogsmeade. "¿¡Pero qué carajos pasó!? ¿¡Qué hago aquí!?"

"Bloqueando el camino, sería mi deducción." Replicó una voz con tono sarcástico.

Hermione miró sobre su hombro para ver que todas sus posesiones se hallaban regadas por el suelo detrás de ella. "¡Mi bolso! ¡Mis cosas! ¡Mis libros!" Se sentó en el lodo y alzó la mirada para ver al dueño de la voz. Cuando vio de quien se trataba, Hermione dejó escapar un gemido. "¡Oh, dios mío!"

Severus Snape la miraba con creciente alarma mientras ella se quedaba viéndolo con la boca abierta.

N/T: Primer capítulo y ya empezamos a los tropezones….que le vamos a hacer…este fic tiene de todo, así que espero llene sus expectativas. Me encanta como escribe Aurette y esta historia me gusta mas porque la pelirroja desabrida se queda viendo pasar el desfile…igual que el resto de los mierdodeadores…veremos desde qué palco lo ven pasar…

¡Muchas gracias para quienes dejaron reviews anónimos en los one-shots anteriores! Y también, muchas gracias a quienes me agregaron a sus favoritos o agregaron mis traducciones. ¡GRACIAS!

Hasta el próximo capítulo…