Solo una introducción =)


Solamente en los brillantes ojos, que estaban detrás de ella y la miraban con una expresión suave. Parecían formar parte de la ornamentación del mismo espejo.

Alguien sonreía detrás de ella.

Lo contempló en silencio, mientras él paseaba por la sala de menésteres y miraba los artículos dentro. Admiraba el polvo y las telarañas sobre cada uno de ellos. ¿Qué historia podían estar contando, ahora que estaban allí?

Hermione debía sentirse igual que ellos. Sucia, empolvada y en desuso.

Pero todo eso podía cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Mientras ella, seguía recordando a Lavander Brown y a su "Ro-Ro"

— Yo voy a transformarte en algo nuevo, mejor y ni siquiera él podrá resistirse a tus encantos. No pido nada a cambio, no mayores cosas. Mayores detalles al respecto, Granger.

Inspiró y se miró en el espejo, por un rato. ¿Qué tan precoupante podía ser, hacerse un cambio? Quizá no debía confiar en él, pero en realidad no tenía alternativas a escoger. Estaba destrozada, con el corazón entre sus manos.

Aunque estuviera hablando con él en persona y parecieran hacer una especie de trato. Eso ya no importaba. No tenía otra cosa en mente, que darle un poco de su propia medicina, a aquel que había decidido olvidarla.

Y aunque eso representara un peligro potencial, igualmente. No tenía mucho que decir. Solo se habían encontrado allí, no sabía si se trataba de algo fortuito. Aún así, él estaba hablando de ayudarla y hasta ese entonces, no le decía los motivos ni razones de su acto tan altruista. ¿Por qué trataba de ayudarla?

— Muy pronto verás, que hasta a Weasley vas a interesar. Dejará a Lavander Brown y correrá a tus pies, arrodillándose hasta que le digas que sí.

Draco Malfoy trataba de ayudarla y ella seguía sin verle lo bueno al asunto. Aunque estaba a punto de convencerse.

— ¿Y qué tengo que hacer a cambio?

— No mucho, Granger. No mucho. ¿Qué me dices al respecto? ¿Aceptas mi idea? No la pasarás muy mal. Eso te lo puedo asegurar y la venganza, será un plato que servirás muy pero muy frío. Ya lo vas a constatar.

Quizá... solo quizá... ¿qué podía haber de malo en ello? Ladeó la cabeza y él, estaba a un lado de ella. Sonrió y la contempló mientras ella movía la cabeza.

Lo supuso. La respuesta clásica. Aquella que esperaba ver.

— Entonces, ya todo está servido. Weasley, cuídate. Y cuídate muy bien tus espaldas, porque este no será un juego sencillo ni limpio. ¿No es así, Granger?

Asintió, ausente. ¿Qué más podía perder, aparte de la dignidad?

¿Qué más? Nada, supuso. Así que... estaba bien. Lo podía intentar y si resultaba algo trágico, también podía echarle la culpa a Ronald Weasley.

De todo eso que estaba viviendo. Se secó las lágrimas y caminó hasta la puerta de aquella habitación. Draco la dejó pasar primero, con una reverencia.