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Advertencia: los personajes que aquí aparecen no me pertenecen, son completamente de Masashi Kishimoto.

-diálogos-

Pensamientos

"Recuerdos"


Yo era una persona normal y corriente, pero de repente apareciste tú, y volteaste todo mi mundo, tanto para bien, como para mal. Hay veces en las que me he preguntado si nos conocimos por el hecho de que estuviéramos destinados a hacerlo, o fue mi sencilla e irrefrenable estupidez. Nunca lo sabré.

Sentí como era suavemente levantado de la superficie fría en la que me dejaron tirado, y ¡ah! allí se encontraban tus oscuros y misteriosos ojos negros, absorbiendo como siempre, las luces de mi alrededor. Tu aroma me envolvió rápidamente, al ser cargado en tus brazos. Mi cuerpo me dolía horrores, pero el que estuvieses conmigo calmo un poco mi dolor.

Tu cara expresaba una angustia y culpa alarmante, y me sorprendí, por que nunca me habías mostrado esa faceta tuya. No quería verte así, deseaba recordarte como lo que en verdad eras, orgulloso y altanero, pero con un corazón gentil. Sentí como empezábamos a movernos rápidamente, dirigiéndonos a un lugar que no lograría conocer, pues sentía que la vida se me escapaba en cada latido.

Te sonreí lentamente, tratando con mi sonrisa calmar tu angustia, pero al parecer eso hizo que te alarmaras aun más. Con un esfuerzo descomunal, y con las mínimas energías que me quedaban, levante mi mano, tocando con mis dedos tu mejilla, acariciándola tiernamente. Tome una dificultosa bocanada de aire, tosiendo un poco de sangre.

-yo…quie…ro decirt…-empecé a hablar lentamente, tratando de completar, lo mejor que podía, las palabras.

-shhh, no hables ahora, después podrás decirme lo que quieras- me interrumpiste, pude sentir en esas palabras una dolorosa esperanza viniendo de tu parte, pero yo sabía que no podría decírtelo después.

La muerte me estaba llamando.

Negué con la cabeza a tus palabras, mientras las cosas se empezaban a volver difusas, y un sueño se apoderaba de todo mi cuerpo. Mis ojos se cerraban pausadamente a contra de mi voluntad, y pude verla otra vez, ahí sobre tu hombro derecho, estaba una brillante y cálida esfera de luz dorada, indicando que eras mi Dux.

-Sasuke yo… te am-

Y la muerte me abrazo


I : Rojo


Salí de Ichiraku Ramen muy tarde, un poco cansado por haber tenido que esperar a que la lluvia parara, pero a la vez muy contento, pues por ser un cliente regular, me dejaron los platos de ramen que me comí, a mitad de precio. A medida que avanzaba por entre las calles, las luces eran más escasas, junto con la mayoría de las personas, que se quedaban a mi espalda. Extraño pensé, mientras aceleraba el paso, no vaya a ser que me encontrase con una pandilla callejera.

Escuche dentro de un callejón unas palabras aceleradas, pronunciadas por la voz de una mujer, cargadas de temor.

-esa es toda la información que tengo, por favor tenga piedad, acabo de ser transformada- hablaba atropelladamente la mujer dentro del callejón.

El coraje y la imprudencia, se abrieron paso por entre mi sentido común, que me pedía a gritos que saliera corriendo de allí. Pero ya no podía retractarme de ir a ayudar a quien se oía tan desesperada. Entre al callejón lo más silencioso que podía, estaba todo un poco oscuro, pero aun se distinguía los charcos de agua, el contenedor de basura, y la silueta de dos personas recostadas de la pared. Se veía que la más alta era un hombre, quien sujetaba por el cuello a la mujer que había escuchado hablar.

-¿Quién?- dijo una fría y grave voz masculina que me heló por completo.

-n-no lo sé, simplemente ellos me lo ordenaron- hablo otra vez la mujer, cada vez se oía mas asustada, y con razón, parecía ser un tipo peligroso.

Me obligue a mi mismo a seguir avanzando, pero en un momento no me fije bien en el suelo, y pise un charco provocando un chapoteo, que hizo que ambas figuras me volteasen a ver. El hombre, que sujetaba a la mujer, cuando me miro, lo hizo con unos brillantes ojos rojos, que destellaban en la oscuridad del callejón.

Una extraña vibración pasó por todo mi cuerpo, como una corriente eléctrica recorriéndome desde la cabeza, a través de mi espalda, hasta mis pies. No pude moverme.

Observe como el hombre soltaba a la mujer y le decía algo que no escuche, pues en mi mente se encontraba únicamente el chico, que se empezó a acercar, con su mirada rojiza clavada en mí, y eso se sentía… tan bien. Mi corazón se aceleraba con cada paso, que el chico daba, se detuvo a un palmo de mí, y fue cuando pude ver su aspecto.

Parecía tener mi misma edad y era como mínimo dos cabezas más alto que yo. Tenía una tez blanca marmórea, una nariz perfilada, sus rasgos eran finos pero muy varoniles, su boca era una delgada línea sobre su rostro completamente inexpresivo, su cabello era negro azabache, con dos mechones a cada lado de su cara, con un copete sobresaliendo por detrás de su cabeza; era de complexión musculosa, pero sin que llegase a ser excesivo, vestía con una cazadora negra cerrada y unos vaqueros de la misma tonalidad. Y sus ojos rojos color sangre, parecían estar taladrándome, como si buscaran sacar todo de mí.

Él era perfecto.

El pelinegro estiro una de sus manos, acercándola a mi cara empezando a delinear las tres cortadas que tengo allí, para después seguir bajando a mi quijada. La adrenalina y la ansiedad pulsaban por debajo de mi piel, junto con una extraña necesidad de sentir a ese tipo, por lo que me acerque unos pasos.

Mis labios dejaron soltar un suave suspiro, cuando los dedos del chico pasaron por mi cuello, sentí como mis mejillas se ruborizaban, mientras una sonrisa de prepotencia y satisfacción aparecía en sus labios.

-Přexa- dijo el chico de ojos rojos, con su voz grave y seductora.

Fue en ese momento que algo en mi cerebro reacciono, ¿qué mierda estaba sucediéndome? pensé alarmado, alejándome bruscamente del pelinegro, empezando a tener miedo, al ver como la sonrisa desaparecía y era reemplazada por el fruncido de sus cejas. Me di la vuelta y comencé a correr rápidamente tratando con todas mis fuerzas alejarme de ese callejón y del chico de mirada rojiza.

Después de un tiempo de correr, me detuvo cansado y me recosté de un poste de luz, mientras veía a las personas y los autos pasar. Trate de relajar mi respiración dando largas bocanadas del aire frío de la noche, lentamente voltee a ver a mis espaldas, buscando un par de ojos rojos, los cuales no encontré, para mi alivio. Me enderece y camine tranquilamente junto con las demás personas, hasta llegar a mi casa.

Pero aun tenía esa extraña sensación de ser vigilado.


Subí calmadamente las escaleras que llevaban a la azotea del instituto, donde solía pasar mucho tiempo, cada que quería pensar, o simplemente estar solo. Saque la llave del bolsillo de mi pantalón, y abrí la puerta. Una vez fuera del edificio volví a cerrar la puerta con llave, pudiese ser que alguien quisiese ir a mi lugar secreto.

Me separe de la puerta de la terraza y camine tranquilamente hasta la baranda, donde me recosté y observe el hermoso paisaje frente a mis ojos. Definitivamente, ir a esa ciudad había sido lo mejor. Ya que el instituto quedaba en una colina, desde la azotea se podía apreciar el valle donde se encontraba habitando la población de Konoha, siendo protegida por sus extensos bosques verdes, donde solo estaba descubierto de árboles, la vía para salir y entrar allí.

Cerré mis ojos cansados, y simplemente me dedique a sentir refrescante y fría caricia del viento sobre mi cara y cabello. Solté un suspiro relajado mientras lentamente me daba la vuelta, dándole la espalda a aquel pacifico valle, me deje caer al suelo suavemente, con mi espalda contra los barrotes de la baranda. Abrí mis ojos, observando el cielo azul, lleno de nubes blancas y esponjosas.

Sin darme cuenta esos recuerdos volvieron a agolparse en mi mente, provocando que las lágrimas empezasen a bajar por mis mejillas.

Trate de moverme pero un dolor punzante, viniendo desde mi brazo hasta mi columna me lo impidió. Tenía miedo, mucho miedo. Levante la vista del asiento y cuando vi al frente fue lo más horrible. Las manos de mis padres estaban sujetas, mientras de sus cuerpos completamente inertes, brotaba la sangre que los mantenía con vida, sentía una dolorosa opresión en mi pecho. Comencé a toser y a llorar desesperadamente, mientras me movía asustado tratando de llegar a mis padres y poder despertarlos y salir de allí.

-¡Mami! ¡Papi!- grite incansablemente, hasta que sentí la oscuridad cerniéndose sobre mí. Pude escuchar a lo lejos, los gritos de las personas junto a unas sirenas de alarma.

¡Basta! pensé molesto conmigo mismo, hace tiempo que había decidido dejar de llorar por eso, era estúpido y no tenía sentido, después de todo, el pasado era pasado. Con el dorso de mi mano seque bruscamente mi rostro, mientras oía el timbre sonar, anunciando el fin del receso. Me levante del suelo, volví a recomponer mi humor natural, para que mis amigos no se diesen cuenta de que llore, y me encamine a la salida de la azotea, abrí la puerta y la volví a cerrar con llave. Baje las escaleras, y me dirigí por los pasillos hasta mi salón, donde al abrir la puerta, me encontré con el ceño fruncido y la cara de mala leche de Kiba, uno de mis primeros amigos en esa ciudad.

-¿pero qué mierda te pasa a ti dejándome solo con la psicópata? ¡eh!- dijo completamente cabreado. Me reí de él y de la extraña manera de llamar a su novia.

-venga Kiba, que solo quería dejarlos solos para que se diesen un morreo, sin yo estar lampareando- dije con una sonrisita pícara. –a no ser que ¿quieres que yo te de uno?-

-ya deseases tu besarme- dijo Kiba, pasándose una mano por el cabello. Solté una carcajada limpia, antes de acercarme a él y tomarlo de la cintura, a pesar de ser un poco más bajo, y acercarme peligrosamente hasta su cara, que se volvió de un intenso rojo.

-entonces, ¿Qué esperamos?- dije seductoramente.

-ya Naruto, que vas a dejar a la pobre Ino sin novio- dijo la grave voz de Shino, mientras se acercaba a nosotros.

-parece que te salvaron Kiba- me separe de él, para luego guiñarle un ojo. Vi como este temblaba asustado y se escondía detrás de Shino. Yo no me pude aguantar y comencé a reírme mientras me sostenía el estomago.

-no te rías idiota, de que tú seas bisexual no te da el derecho de traumar a los demás- contesto molesto Kiba aun detrás de Shino.

-Kiba técnicamente es tú culpa, ya que tu comenzaste- le rebatió Shino mientras se ajustaba sus lentes negros.

-cállate Shino se supone que tu estas de mí lado- Kiba miro ofendido a Shino.

-cierto, cierto, es tu culpa cara de perro, además no eres mi tipo- hable yo entre risas, mientras Kiba abría la boca para decirme algún sobrenombre ofensivo, pero fue interrumpido por la suave y firme voz de la maestra de literatura, Kurenai.

-ya paren chicos, se que están muy felices pero es hora de clases, vayan y tomen asiento- dijo mostrándonos una afable sonrisa. Todos nos fuimos hasta nuestros puestos, donde lamentablemente yo estaba separado de mis amigos, y pegado a la ventana.

La clase comenzó como normalmente, y yo como siempre no copie nada y mire por la ventana, así transcurrió el resto del día.


Después de la práctica de atletismo, me di una ducha y me dirigí hacia mi trabajo de medio tiempo en el restaurante familiar. Al llegar me fui hasta los cambiadores y me vestí con el uniforme, que constaba de un pantalón gris, una camisa blanca, y un delantal negro completo. Deje mi bolso dentro de mi casillero y tome la libreta con el lápiz.

Al salir de los vestidores me encontré con Haruhi, una chica linda de cabellos castaños, piel morena y ojos dorados, que pelaba unas papas.

-¿Cómo estas Haruhi-chan?- dije sonriente mientras miraba alrededor buscando a la jefa, al no encontrarla me senté al lado de Haruhi.

-Naruto te recomiendo que empieces con tu trabajo, la vieja está muy molesta por que Koizumi-san volvió a gritar- me dijo preocupada Haruhi, yo solo me reí bajo.

-ya es la quinta vez desde que comenzó a trabajar aquí, y eso solo hace 2 días- le dije yo mientras seguía riéndome bajo.

-Uzumaki-kun ¿qué está haciendo ahí sentado en vez de ir a atender las mesas?- dijo una voz de mujer a mis espaldas, inmediatamente me quede callado y me levante, mientras me ponía en posición militar.

-nada señora, ya voy señora- hable asustado mientras miraba como la vieja me inspeccionaba con sus ojos e águila tras esas gafas, y luego me iba rápido de la cocina directo a las mesas para poder atender a los clientes.


Ya eran las 7:30 de la noche y ¡por fin! Gracias a Kami-sama, salió el último pendejo del restaurante. Solté un suspiro cansado, a la vez que me dejaba caer en una silla de la mesa que acababa de limpiar. Ya quería yo que fuese viernes para así poder ir a la estupenda fiesta de cumpleaños de Shion, la prima de Ino. Abrí los ojos, cuando recordé algo importante.

Me levante de la silla y me acerque a donde estaba regañando la vieja a Kohori, un chico de primero de preparatoria, bajito de cabello negro con un mechón rojo y de ojos grises.

-debes ser más consciente de la hora Kazuki-kun, no puedes estar llegando la mayoría de las veces tarde- le regaño la vieja al pobre chico, que tenía cara cachorro abandonado.

-mañana si llegare temprano jefa- respondió Kohori, haciendo con esas palabras la vieja se calmara y el pudiese irse a su casa.

-está bien- dijo la vieja luego se volteo y la vi como se ajustaba sus lentes, yo solo le sonreí nervioso. -¿dígame que sucede Uzumaki-kun?- me pregunto.

-em… yo quería preguntarle si podía tomarme el turno del viernes, es que una amiga mía cumple años y mis amigos y yo planeamos hacerle una fiesta sorpresa- le solté la pregunta con la excusa rápidamente antes de que me diese una rápida y rotunda negativa, vi como suspiraba triste.

-lo siento Uzumaki-kun, pero el viernes los hermanos Sumi no vienen por que tienen que asistir a la boda de su tía, y no puedo prescindir también de ti, lo siento- dijo serena, mientras me dio una pequeña pero comprensiva sonrisa.

-ah bueno, ni modo que se hace- respondí yo mientras le devolvía la sonrisa. –ya termine de limpiar, buenas noches Matsumoto-san- me fui a los cambiadores y me vestí otra vez con mi ropa.

Salí del restaurante, y camine para mi casa. Ahí se fueron mis divertidos planes de fiesta, ahora como rayos le explicaba a Ino y a Shion que no iría a la fiesta; suspire cansado, lo más probable me mataban.


Próximo capitulo:

II: El Nuevo

"Al carajo mis suerte, solo esto me sucedía a mí. Aparte mi mirada del chico que acababan de presentar como transferido, quien nada más y nada menos, era el tipo del callejón y el estúpido del restaurante. Con el rabillo del ojo voltee a verlo, me sonroje un poco al descubrir que me estaba mirando solamente a mí y de paso con una estúpida sonrisita de superioridad."


N/A: Holis! Deseo dar una disculpa colectiva para todos los que agregaron a favoritos y pusieron en alerta mi otro fic Across the Space-Time lo tuve que borrar por qué me decidí a hacerle algunos cambios y no termino por decidirme del todo, además de que está basado en un genero del cual no sé escribir, es decir ninjas.

Muchas gracias para todos aquellos que leyeron el primer capítulo de esta historia, tardare un poco en subir el siguiente cap, por que no tengo el compu lo suficiente y mi hermana no me lo permite por que no sabe que escribo yaoi.

Nos seguimos leyendo BYE BYE :3

Sigue la Flecha

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