"No te atrevas a amarme"
Eran las primeras palabras de aquella carta...
Elsa estaba inquieta, Anna se había marchado de la ciudad antes de que ella volviera de su intercambio...
Así no deberían de pasar las cosas, eso no era lo planeado
¿Dónde había quedado todo aquello? ¿Cómo podía pedir explicación si ya no había a quién?
Kristoff se había ido a un retiro espiritual los últimos 2 años...
Sven había sufrido un accidente y estaba en coma en una cama de hospital
Olaf, simplemente le dejó de hablar a Anna y a ella cuando se enteró de su relación
Rapunzel estaba de luna de miel con Flynn
Su última oportunidad era en el asilo, dónde estaba la abuela de Anna...
Fue el primer sitio al que corrió en cuanto notó la casa que la pelirroja y ella compartían estaba abandonada, por lo menos hace 6 meses a juzgar por las facturas sin pagar... Cuando ambas perdieron comunicación por el hurto del teléfono de la rubia, y que el servicio de Internet de la pecosa había sido cancelado por su reciente falta de dinero.
Aun así en cuanto pudo dejo cientos de mensajes de voz, de texto e incluso videos por las redes sociales... Parecía que la pelirroja había desaparecido...
Sin embargo siguió firme, pensando que lo que tenían era mucho más fuerte que unos patéticos meses y kilómetros de distancia. No por nada llevaban más de 4 años de relación, en los que habían crecido juntas, apoyándose...
Elsa estaba por terminar su maestría, con la estancia en el extranjero, mientras Anna estaba poco más de la mitad de la universidad.
Llegó al tiempo de la hora de visitas, su pecho subía y bajaba por la carrera, su cabello era un desastre, el sudor corría libre por su acalorado cuerpo...
Como pudo pidió reunirse con la abuela de su novia, lo cual fue concedido casi al momento.
La enfermera resultó ser Ariel, una joven que había sido su compañera y amiga en la preparatoria, conversaron un poco durante el camino, además de escuchar de la joven el hecho de que la última vez que vio a Anna había sido hace un par de meses o un poco más, desde entonces no había vuelto a presentarse por ahí...
Esa revelación heló la sangre de Elsa, realmente algo debió de pasar para esas ausencias, debido a que solían ir al asilo 2 veces a la semana, su abuela era lo único que tenía como familia la pelirroja.
La rubia tragó saliva sonoramente y se privó de enunciar palabra, Ariel notó que había algo más, pero decidió no indagar, después de todo no eran realmente cercanas, además de que ella debía de permanecer dentro de su papel profesional en todo momento si deseaba un ascenso futuro...
—Mi nieta tenía razón, que hoy sería el día en que llegarías... Siempre tan perspicaz — dijo una anciana qué daba la espalda a la única puerta de la habitación mientras observa la ventana postrada en la silla de ruedas
—¿Cómo es qué...? —No alcanzó a terminar Elsa
—Anna siempre ha sabido todo Elsa, ella sabía exactamente lo que harías, cómo lo harías y en qué orden, ese fue tu error, ser predecible... —la anciana giró lentamente para quedar viendo a la rubia
Ariel únicamente se marchó del lugar con un par de frases amables y dejó a ambas mujeres solas al sentir la atmósfera algo tensa y cargada, que de ser posible la podrías cortar con un cuchillo...
Elsa caminó y se sentó en la blanca cama del lugar —¿a qué se refiere...?
—No cariño, eso no es algo que a mi me corresponda explicar, sólo soy un paso más en la maraña de eventos a desarrollar, así que toma, esto es para ti... —La mujer sacó del bolsillo de suéter qué llevaba encima un sobre, extendiéndolo en dirección a la joven, sus dedos algo temblorosos y manchados por la edad entraron en contacto con los temblorosos dedos manchados de ansiedad de Elsa, quien no dijo nada más, solo tomó el papel, notando una escritura fina y sencilla en él, sin duda era de Anna...
Su desespero era tan grande que en el momento en que estuvo entre sus manos sacó del interior algunas hojas, bastante amarillas, como si llevasen mucho más tiempo ahí que tan sólo un par de simples meses...
"No te atrevas a amarme...
Bajo ningún concepto lo hagas, el tiempo no nos ata, no nos convierte en algo perpetuo, el mismo tiempo nos ha enseñado que todo acaba...
No te atrevas a amarme, porque sólo sufrirás... Esta carta la he escrito desde el momento en que supe que serías algo más que una simple aventura en mi vida, y también fueron las primeras palabras que te dije antes de nuestro primer beso...
No me ames, no me hagas alguien indispensable para ti... Porque jamás lo serás en la mía... Te pedí de todas las formas que no lo hicieras...
Que no me besaras de la forma que lo haces... Que no me abrazaras así... Que no hubiese tantos detalles... Que simplemente no fueras justo como fuiste conmigo...
Porque sé cómo será todo, únicamente necesité verte una vez para conocer como terminaría todo, no sólo porque te conozco, sino porque me conozco, el cómo la estabilidad me asfixia...
El amor no está hecho para mí, porque no lo he buscado y amoldado, sólo busco encajar un tiempo con algunas personas, cómo lo hago contigo...
Jamás me gustó patinar contigo, no por tu compañía como problema, sino por la actividad en sí, los conciertos de música jazz me aburren, la pizza la detesto, me asquea el dulce, aborrezco ver documentales, odio fingir qué la mecánica no me interesa, las comedias románticas me fastidian, adoro el olor del cigarro y el sabor del ron, soy exactamente lo opuesto a ti, o a lo que crees que me gusta, no me conoces en lo absoluto, porque no quiero que lo hagas y aun así me quedo contigo ¿por qué? No sé
¿Por cuánto? No sé, pero será hasta el día que leas esto, es porque todo terminó, porque desaparecí de tu vida, y no por ser específicamente tú, sino por lo que representas, por lo que me recuerde tu compañía, porque mi alma aventurera desea explorar, tú ya tienes una vida planeada, una en la que la persona que estará a tu lado no seré yo, porque no encajo, soy un alma errante y de ese modo viviré.
Así que espero que hayas escuchado atentamente todas y cada una de las señales que te fui dando en este tiempo y las que seguro te daré en el futuro...
Aún así debo darte crédito, me has retenido contigo un par de años, siendo que rara veces paso de los cuatro meses, pero es justo cuando comienzo a sentirme sin libertad...
Tú y yo no somos compatibles, al menos eso he descubierto en estos años y dudo que en el futuro cambie.
También he notado que algo ocultas, algo guardas y jamás me dirás, y al mismo tiempo no deseo conocerlo, tú tienes tus cargas y yo las mías, con esas me basta, como por ejemplo algo como esto que escribo, este lado de Anna que no conoces y solo es la punta del iceberg...Lo suficientemente alta para que te des una idea de lo que hay en el fondo, pero da igual, el fondo no importa, solo importa que no llegarás a él.
Pero por sobre todo, no me malentiendas, si te quiero, al menos en este preciso momento, te quiero como no he querido antes, pero tampoco al grado de decir que te amo, porque eso no va conmigo, Elsa...
La primera vez que lo escuché de tus labios, fue cuando más me decepcionaste, creo que es cuando el decaimiento comenzó... Será cuestión de tiempo para que te abandone y te deje botada...
Fuiste tan cliché, tan banal y humana, tan asquerosamente cursi, que me defraudó, por ello sé que no estaré en tu vida para siempre, ni quiero que estés en la mía, así que Elsa...
No te atrevas a amarme, porque cuando leas esta carta y decidas lo que decidas hacer en seguida es porque lo quieres hacer, no porque lo hagas por mí, sólo te advierto que si llegases a buscarme, eso terminaría de matar lo poco que llegaré a sentir por ti al final, porque soy viento y primavera, libre y efímera.
Hasta siempre Elsa Summer, una de las más simpáticas y curiosas casualidades que ha llegado a mi vida.
Así que ahorrate las lágrimas y has lo que mejor sabes hacer, ponte de pie y sigue adelante."
Una sonrisa socarrona apareció en el rostro de la rubia, su expresión cambió, se sentía mejor que nunca, sus movimientos se volvieron suaves, gráciles; su cara se relajó su esencia se sentía ligera y un aura de sensualidad la cubrió, se quitó el armazón de lentes y los lanzó por la ventana, ya no los necesitaba, porque nunca los necesitó.
Tomó las hojas, las hizo pedazos y las tiró en la basura.
Dejando algo perpleja a la anciana frente a ella.
—Le aseguro, señora Winter, que soy lo más lejano a predecible, debo decir que ciertamente los eventos se volvieron distintos a lo planeado, pero no por ello se altera la ruta original de los mismos, los desvíos también son entretenidos — su tono de voz era distinto, más altanero, su cabello desordenado la hacía lucir algo más rebelde, lo alborotó un poco más, se levantó de la cama y sacó de la bolsa de su pantalón un sobre similar al anterior, pero este dirigido para Anna.
—Al parecer al final de cuentas su nieta y yo somos bastante similares, me iré de la ciudad también, es más, tengo a dónde llegar ya, y podría jurar que esa niñita vendrá por aquí en un tiempo, lo único que la volvía sentimental era visitarla, de lo cual yo, ya estaba cansada, tenía cientos de cosas mejores que hacer que venir a verla, en fin, si usted sigue sin morir podrá darle esto — señaló el sobre y lo tiró sobre la cama, marchándose justo al momento, importándole poco sus modales o las reglas sociales y los ridículos valores de la sociedad, moviendo a un ritmo constante sus caderas, con total descaro en un balanceo casi hipnótico.
Ahora en verdad era una mujer libre capaz de hacer lo que deseaba, al salir del asilo camino lentamente por la acera fumando un cigarrillo despreocupadamente como no lo había disfrutado en 4 años.
