Yu-Gi-Oh! ZEXAL no me pertenece.
Bien, mi segunda histora para YGO Zexal.
No he encontrado mucho Keyshipping en español, y eso me duele en el alma -no tanto en realidad-. Me encantaría dedicarme a escribir para el fandom pero por el momento me encuentro con otros proyectos en camino así que escribir de este fandom es mero ocio -en realidad-.
La historia surgió mientras recordaba el duelo de Yuma vs III, -muy emotivo por cierto- y no pude evitar pensar en el "¿qué habría pasado si...?" Y quise desarrollar algo en base al hecho de que Astral definitivamente desapareció, -sí, que se ha muerto y hasta ahí llegó- y me fue demasiado atractivo que tenía que hacerlo un two-shot -dos drabbles-, el primero contado por Yuma y el segundo por Astral.
La idea de que llegue el día en que Astral se despida de Yuma me mortifica a niveles que me recuerda a la crisis que tuve con la primer serie del fandom Yu-Gi-Oh! -sí, sufrí demasiado en el duelo ceremonial- pero bueno, es un buen tema y uno tiene que sacar sus depresiones de alguna manera.
Sin más preámbulos, la lectura.
Tanto que decirte.
Side A.
-Astral… Astral yo…
Me dolía.
-Si tan sólo yo… -Hundí el rostro entre mis antebrazos; sentado en posición fetal en una banca del parque; la dulce amante del Sol iluminando.
¿Si tan sólo yo… qué? No podía hacer nada, no pude evitarlo. Sin embargo tu imagen encadenado y el eco de tus gritos permanecían frescos. ¿Qué pude hacer yo?
Cada duelo, cada día y cada palabra se repiten lacerantes; quemando agradables mi corazón. Sonará masoquista pero es lo único que me queda de él… es todo lo que tengo de él.
Siempre me he jactado de mi habilidad en los duelos; tal vez exceso de confianza, pero si no fuera por ti no habría llegado a donde estoy ahora. Sin ti no habría conseguido las heart pieces necesarias para calificar en el campeonato. Sin ti… No habría fortalecido mis sueños. Tus últimas palabras aún están borrosas, ahogadas; No te rindas. Si no hubieras estado ahí no habría ganado contra III…
-Yuma, te enseñaré una manera para tener duelos. –Me dijiste aquel día sobre el tejado de mi casa. –Por si algún día tienes un duelo tú solo. –Escuché la tristeza hablar por ti.
-¿Eh? ¿¡Pero qué dices?! –Me reí, uno llegaba a olvidar las cosas cuando se acostumbra a ellas. Alcé la mirada y lo que vi me dejó sin aliento.
Tu mirada enfocada en el extenso firmamento sobre nosotros; -Quiero dejarte un recuerdo de mi existencia. -me era imposible ver tus ojos pero podía leerlo todo en tu etéreo cuerpo, había aprendido a ver las reacciones en cada fibra de tu intangible figura. Tan firme. Y lo supe. No estaríamos juntos hasta el fin de los días, no había certeza incluso de que esa noche te quedaras. Y te dolía pensarlo. Cada palabra que me decías flotaba en el aire con amargura y llegaban como punzadas a mi cerebro…
Sabíamos que no duraría, pero de nosotros dos sólo yo lo quiso ignorar. Era una postura egoísta; quería que te quedaras conmigo por un tiempo indefinido, pero no podía evitarlo… Aún soy un niño.
Y sigo esperando ver tu sonrisa afligida, como aquella que me ofreciste al terminar tu discurso bajo el oscuro cielo platino. Ver tus diáfanos ojos mirarme con pena; asustándome al pensar que si te perdía de vista te desvanecerías en un instante. Sentir escalofríos al advertir tu límpida silueta rozar inútilmente mi mejilla…
Añorando tus volátiles labios.
Me alegraba ínfimamente que no estuvieras aquí, para no cometer una locura. Sin duda ya estaba hecha, sólo faltaba evaluarla…
Siempre ansié el toque de tu cuerpo. Saboreaba mis labios imaginando el sabor que tendrían los tuyos; tocaba mis mejillas fantaseando el tacto de tus palmas; mordía mis labios mientras soñaba con los gemidos que brotarían de tu garganta si llegaba a buscar la sapidez de tu piel…
Deshonestos pensamientos se agolpaban en mi cabeza a tus espaldas… pero no se comparan a este sentimiento que asfixia mi corazón con tozudez.
...
Lo siento Astral, aún tenía tanto que decirte.
R&R.
