Hola, soy nueva por aquí, ojala les gusten mis historias.
Bien lo que es importante, este fic se construye en base a distintos momentos, quizás no sean correlativos en el tiempo, aun no lo sé.
Este capítulo ocurre justo después del viaje a Brancaster y antes de navidad.
La familia discutía en la biblioteca sobre la huida del Sr. Bates cuando las niñeras hicieron su aparición con los pequeños.
Sybbie corrió hasta su padre, quien la recibió con los brazos abiertos y la levanto del suelo, Edith corrió para recibir a Marigold, Mary estiro sus brazos para recibir al pequeño Geoge que venía hacia ella a paso lento. Con la entrada de los niños la conversación de los adultos se acabó de inmediato.
-¿Papá iremos al puente hoy? –pregunto con entusiasmo la pequeña Sybbie
-No, creo que mejor nos quedamos aquí y salimos a caminar por el jardín-le propuso Tom, ya que se sentía un poco cansado por el viaje.
-Pero ¿y mañana?-la niña puso una cara de súplica que definitivamente su padre no pudo ignorar
-Está bien pero si prometes portarte bien-le prometió
-Si-respondió con el mismo entusiasmo
Roberts saco de sus bolsillos unos caramelos, traía uno para cada uno de sus nietos, al verlos George y Sybbie corrieron hacia su abuelo, llevo el que tarria para Marigold hasta donde estaba; Tom noto algo raro en su hija mientras ella abría el caramelo, se rascaba la cabeza, no le dio importancia quizás era el calor lo que provocaba la comezón en aquella cabecita.
La tarde entera la paso con su pequeña recorriendo el enorme jardín de Downton, pero volvió a notar que la niña seguía rascándose la cabeza; en su paseo se encontró con Edith que había tenido la misma idea, entonces fue que cayó en cuenta de que Marigold también se rascaba la cabeza pero con frenesí.
-Pensé en dar un paseo con ella, estaba muy inquieta durante la tarde y creí que el aire fresco la calmaría pero me equivoque-le comento su cuñada con la niña en brazos que se movía constantemente
-¿Te diste cuenta de que se están rascando mucho la cabeza?-pregunto Tom
-la verdad no lo había notado-respondió sentándose en un banquillo cercano
-Déjame ver-le pidió
Tom puso sus manos en la cabeza de la niña y separo su cabello, al mirar más de cerca sus ojos se abrieron, no esperaba encontrarse con eso en una casa como Downton con niños que tenían niñeras.
-¿Qué sucede?, ¿es algo malo?-se preocupó la madre
-Sybbie ven aquí-la llamo su padre.-Creo que ambas tienen lo mismo y de seguro George también
En el acto la jovencita corrió hacia él, cuando los alcanzo lo primero que hiso fue rascarse, su padre repitió el procedimiento pero con más exhaustividad.
-Las niñas tienen piojos-declaro el irlandés
Su cuñada abrió los ojos y la boca de la impresión, no lo podía creer.
-Pero ¿estás seguro?-esperando algo parecido a una broma
-puedes verlo tú misma si gustas, pero te advierto que no es una bonita perspectiva-
-¿Cómo se han contagiado con esos…esas cosas?-pregunto la rubia, revisando igual que lo hiso su cuñado, encontrando lo que buscaba y poniendo una cara de asco.
-Debieron estar con otros niños o adultos que los tuvieran, seguramente no fue hace mucho, pero se quita fácilmente solo hay que evitar que nos dé a nosotros-le explico- volvamos adentro, lo mejor será pedir que cambien la ropa de cama de los niños y que se den un baño.
Edith, Tom, Sybbie y Marigold emprendieron su camino a casa antes de lo esperado, dejaron a los niños en la guardería, Tom le informo a la niñera quien se veía sorprendida y avergonzada.
-Lady Edith, Sr. Branson, me disculpo por mi falta de atención, pero le puedo asegurar que no fue mi intención descuidar a los niños en ningún momento, ninguna de nosotras- decía la mujer defendiéndose y a sus compañeras.
-No se preocupe, sé que es común este tipo de cosas en los niños; debio haber sido cuando salieron de picnic-
-Me temo que sí, había otros niños pero eran de una buena familia, no imaginamos que ellos tendrían piojos-explico una de las muchachas que ayudaba a la niñera
-Por favor, encárguese de solucionar esto, no quiero que nadie lo divulgue-pidió Edith de forma inmediata
-Enseguida mi Lady-contestaron las tres mujeres
Luego bajaron hasta la biblioteca donde permanecía Mary junto a George jugando serpientes y escaleras, en compañía de Robert y Cora que discutían como se realizaría la fiesta de navidad este año.
-Tenemos malas noticias- anuncio al entrar la hija mediana de los condes-Las niñas tienen piojos- continuo sentándose en uno de los sofás
-eso es imposible-reclamo inmediatamente su padre
-No lo es, de hecho es bastante común entre los niños, además es muy fácil de contagiar-explico Tom, una vez más
-¿están seguros de que las niñas tienen piojos, porque no veo como pudo suceder?-
-Si ellas los tienen, George también-dijo Mary mirando a su hijo, luego añadió-por casualidad ¿no será culpa tuya Edith?-
-¿Mia, por qué?-contesto la aludida con cierta irritación
-Bueno tal vez Marigold los trajo y se los contagio a los niños-le espeto a su hermana
Tom sabía que se avecinaba una pelea entre sus cuñadas, decidió intervenir rápidamente
-No fue por Marigold, sino nos hubiéramos dado cuenta antes, la niñera los llevo de picnic cuando estuvimos y habían otros niños –dijo como si fuera lo más normal del mundo
-Aun así, fue idea de Edith ese picnic y ¿por qué la niñera no se dio cuenta?-pregunto Mery aún molesta
-Con tantas cosas debió pasársele, pero no veo el motivo para hacer tanto alboroto, la solución es simple y en un par de días ya no tendrán nada-
-Ya déjalo, está claro que Mery solo quiere culparme por este incidente-comento dolidamente
-Estoy de acuerdo con Tom, lo mejor será que suban a George para que le den tratamiento-aconsejo Cora
-No puedo creerlo, mis nietos tiene piojos; con la niñera no habíamos tenido problemas hasta el momento, por esta vez lo dejaremos pasar pero no quiero que se repita, este tipo de conductas son indicios de que tal vez los está descuidando –sentencio Robert
-Por favor, estas exagerando Robert, es como dice Tom algo común y de fácil solución, acaso no recuerdas que una vez tú también los tuviste, cuando yo esperaba a Mary llegaste de una cena rascándote la cabeza-
Esta afirmación provoco la risa de todos en la habitación menos la del mencionado, que si lo recordaba.
-Eso fue un caso puntual-se apresuró a contestar
-Y fue en una cena en casa de Lord Camdem, no creo que alguno de los invitados estuviera a cargo de una niñera-le refuto su esposa
-De acuerdo, no se hablara más del asunto-sentencio el conde, mientras su esposa llamaba a la niñera para su nieto.
Al día siguiente los niños no bajaron después del té, sus padres subieron a la guardería para verlos, ya que la condesa viuda que había venido creía que era algo deplorable recibir a los niños con semejante plaga en la biblioteca.
Al entrar en la habitación de juegos de los niños, los recibió un fuerte aroma a vinagre, y vieron como los niños tenían sus cabezas cubiertas por un pañuelo. Tom abrió la ventana y se sentó junto a su hija para jugar con ella al igual que lo hicieron Edith y Mary.
