Que tal traigo esta traducción de lo que es para mi la mejor historia de Tyzula que jamas he leido y quería compartirla con todos mis colegas de habla hispana, este fanfic contiene Femslash(chica/chica) por lo que si no les agrada mejor no lo lean, aqui solo respeto y tolerancia.
La historia le pertenece a YoyoWarrior
Todo lo demas a BryKo y MiDaM
Gente en uniformes finos, tuberías de oro chapado con aluminio por dentro. Luces, linternas, muros y ventanas. Todo en el mundo había salido hoy con sus colores asquerosos para atormentarla, parpadeo sus ojos y luego bajo la mirada. Nada era constante. Si algún objeto salía de su linea de visión, al momento siguiente ya estaba en un sitio completamente distinto. Abundantes chasquidos de pretenciosos nobles pidiendo que llenaran sus tazas de te, platos dando vueltas, platicar acerca de nada y escuchar nada.
Alrededor de Azula la tienda de té se movía como si estuviera bajo un hechizo. No había movimientos suaves o gente con corazones y cabezas con los que caminar, solo un escenario siempre cambiando. Se aferro a sus rodillas por milésima vez como si fueran una ancla, y así poder permanecer sin cambiar, así no desaparecería entre los marcos de la tienda de té. Sus párpados se iban cerrando cada vez mas conforme la luz de la tarde iba tomando un brillante color naranja anunciando la puesta del sol y sus sensibles ojos no podían soportalo.
Nadie dijo que hoy en la tienda de té tendría que ser un día feliz, Nadie le dijo hoy a las aves que cantaran y a los ciudadanos que tuvieran festividades. En su primer día de libertad el sol brillaba demasiado, la gente parecía sin rostros e incluso peor, ella también lo parecía. En prisión al menos la gente sabía que tenían que temerle. Le dieron una nueva identidad. Alguien triste y arrepentida acurrucada sola en la tienda de té. De una prisión a otra, siempre vigilada, siempre controlada.
Su suave y oscuro pelo revoloteaba frente a sus profundos ojos dorados flotando con la brisa. A diferencia de sus ropas las cuales no se movían ni un milímetro mientras colgaban inserviblemente alrededor de su esquelética piel blanca. Ella no tenia la energía en la mañana de atarse el pelo en su peinado real. No cuando por tanto tiempo no había tenido la necesidad de lucir presentable para nadie mas que los oscuros muros de piedra y para los guardias que la mantenían vigilada.
Pero ella ya no estaba en prisión. El día que cumplió dieciocho le dieron un boleto de primera clase a Ba Sing Se. Ella se gano la aprobación porque la cárcel no le estaba haciendo bien y ella estaba solo siguiendo ordenes en la guerra, ella era después de todo solo una niña. El sentimental Señor del Fuego Zuko llego con una razón después de otra, todas mentiras. El quería que su hermana viviera con su tío para que la reformara, para que la hiciera "buena". Funciono con el después de todo. Entonces tal vez algún día se podrían sentar todos juntos a tomar té o algo.
Aun así la libertad era libertad y azula nunca rechizaría una oferta de ese tipo. Ella sonreía mientras era escoltada fuera de su celda. La primera cosa que hizo cuando llego al Dragón de Jazmín fue escribirle una carta agradeciendole a su querido Zuzu por ser tan flexible, parecía ayer cuando el le prometía que jamas volvería a ver la luz del día de nuevo.
Que hacer con su nueva libertad era algo que aun no había decidido. Planear una revuelta en la Nación del Fuego podría tomar años. Además valía la pena? En la Nación de Fuego no había nada mas que gente que le fallo y la decepciono una y otra vez. Claro que le complacería reinar sobre ellos pero y después que? Sin importar que camino eligiera ella solo estaba sentada pasivamente mientras que el mundo bailaba a su alrededor. Tal vez era mejor de esa manera.
"Que tal, Azula" un par de párpado que escondían unos ojos dorados se abrieron, pero se cerraron inmediatamente después de estar expuestos a la brillante luz del atardecer.
"Si, tío?" pronunció el titulo como escupiéndole veneno, "Hay algo que quieras?"
"Querer, no, no quiero nada de ti Azula. Solo te vi sentándote aquí sola y pensé que podrías querer algo de té". Una vieja mano le ofreció una pequeña taza de te hirviendo al otro lado de la mesa. Tenia un olor extraño, Azula se atrevió a levantar los ojos un momento para ver la mirada inocente en la cara de Iroh. El se inclino exageradamente. "Vamos. Te ayudara a sentirte mejor."
Ella bajo su cabeza hacia la taza y sintió su vapor, el calor. Una pequeña y altanera sonrisa se formaba en sus labios mientras comenzaba a oler la bebida. "tiene licor?" Sus ojos brillantes viajaron al rostro de enfrente para verlo formar una pequeña risa y sacudir en una negación su cabeza. Levanto la taza y le dio un sorbo rápido. "Entonces no me ayudara."
Iroh suspiro, "Escuchame. Nada te podrá ayudar jamas si tu no te abres a las posibilidades." El puntualizo su ultima palabra mientras hacia un gesto con sus manos, "Lo que signifique ayuda para ti eso tu lo tendrás que decidir, pero confía en mi, la necesitas."
"Ah, Tío," una atemorizante sonrisa se poso en sus labios, "si tres años en prisión no fueron tu 'ayuda' entonces de que tengo que temer ahora? Me vas a atar a la columna de la cama y me vas a pegar con un palo hasta que empiece a besar bebes y cantar canciones?"
"No, Azula, ese es trabajo de el té." Una mano grande se poso sobre una de las de Azula mucho mas pequeñas. "Todo lo que voy a hacer es sentarme aquí y no meterme en lo que no me importa." Empezó a beber de su propio te luciendo contento.
Ayuda? Y ya había empezado. Todos en el mundo estaban convencidos de que había algo mal con ella, que ella era la del problema. Todo es política en realidad. Nadie esta siempre en lo correcto excepto el que gana y entonces todo lo demás es malo. Pobre azula no era nada mas que casualidades de la guerra, atrapada en una fría celda por ser una revolucionara, por ser enemiga del gobierno. El bien y el mal no existen.
Sus fieros ojos se posaron en su sonriente tío. "No lo lamento sabes? Lo haría todo de nuevo, tu eres un tonto igual que Zuko." tomó otro trago de su te para sentir el calor en su lengua y esparcir su calidez.
"Si eso es lo que piensas no puedo discutirlo. Somos lo que somos." Movió su mano que había estado presionando la de ella a el fondo de su taza de té. "Ninguna clase de castigo puede cambiar el corazón de una persona."
"Exactamente, y yo no he cambiado. Vas a tener que intentarlo mejor, tío." Azula tomo otro gran trago mientras escaneaba el cuarto con sus ojos parcialmente abiertos. La gente se estaba retirando. Estaba anocheciendo.
Iroh rió tontamente, "Y que es lo que estoy intentando? Solo estoy tomando te y siendo un conversador educado."
Azula se pauso un momento, mientras dejaba sus ojos seguir a la ultima persona en su viaje por la puerta. Si estaban solos podría escapar de su tío y encontrar una linda villa en el Reino Tierra para esconderse y planear. Seguramente eso seria mas productivo que estar en una olorosa tienda de té el resto de su vida.
Vacilo un movimiento con sus pies. Tenia unas pequeñas sandalias que se ajustaban a la alfombra de bajo de ella. Poso sus ojos en su tío mirandolo tomar su te pareciendo indiferente a su presencia.
Que fácil sería. Golpear su cuello en medio segundo, antes de que tuviera oportunidad de reaccionar. Lo metería dulcemente en su cama para que un empleado lo encontrara.
En lugar de eso, se volteo, sus pies se movían casi solos hacía un pequeño cuarto donde se cambío de ropas. Todas las ideas en su cabeza perdieron el sentido, como zumbido sin importancia. Se quito sus sandalias de seda y las puso ordenadamente bajo su cama. Después le siguieron sus calcetas las cuales doblo y puso sobre las sandalias.
Claro que lo puedo haber matado facilmente, pero porque hacer lo que ellos esperaban que hiciera? Tenia toda una vida llena de oportunidades. Y por mucho tiempo no había tenido ningún tipo de oportunidad.
Nota: El principio es un poco confuso pero despues se hace mas facil, por cierto en el primer capitulo parece que el lugar donde viven y la tienda de te es en el mismo edificio, pero despues lo maneja en lugares separados.
