Hola caracolas 3 Este es mi primer fic, así que espero ansiosa vuestras criticas y consejos. Será un Long-Fic, pero todavía no tengo claro de cuantos será. Intentaré actualizar cada sábado, pero no prometo nada por si las moscas algún día se me olvida o algo xD Así que sin más dilación, os dejo el primer capítulo.

Disclaimer: Si Los Juegos del Hambre fuesen míos, Gadge sería real y [SPOILER]Finnick seguiría vivo[FIN DE SPOILER]


Me desperté sobresaltada por unos gritos provenientes de la planta superior y comprobé el pequeño despertador de la mesilla. Las 8:00 am. Subí deprisa las escaleras y entré en la habitación de mamá, todos los años le pasaba lo mismo. Yo era consciente de que mi tía había participado en los Juegos y había sido asesinada, cosa que incrementaba el odio que sentía por el Capitolio. Mamá llevaba casi 25 años con las jaquecas, según me había contado mi padre. Todos los años gritaba el día de la cosecha y lloraba, lloraba por la muerte de la tía, y no había quien la levantase de la cama, mamá nunca acudía a la plaza a ver las cosechas, y nadie le decía nada. Sin embargo es obligatorio acudir, en especial si estás en edad tributable, lo que viene a ser de 12 a 18 años. Los Juegos del Hambre, una atrocidad creada por el Capitolio para demostrar que son más fuertes que los distritos, para recordar la guerra, para conmemorar los Días Oscuros.

Bajé a tocar el piano, era un instrumento delicado, negro, destacaba en la sala en la que se encontraba, aquella habitación era completamente blanca, pues me encargaba de limpiarla todos los días, en cambio el piano era negro como el carbón de nuestras minas, pero no era de ese color porque estuviese sucio, si no porque tiempo atrás había decidido pintarlo, ¿Por qué lo pinté? Porque el blanco simboliza la pureza, la protección, en cambio el piano llegó el mismo día del accidente que acabo con casi 200 mineros, fue un día catastrófico en el distrito 12, había mujeres llorando las pérdidas, y niños que eran demasiado pequeños como para comprender lo que pasaba.

Escuché unos débiles golpes en la puerta trasera, que comunicaba con la cocina. "¿Quién será? Es el día de la cosecha" pensé, pero rápidamente llegué a la conclusión de que solo había dos personas que llamasen a esa puerta. Katniss y… Gale. Los dos perdieron a sus respectivos padres el día del accidente en las minas, con la primera mantenía una relación extraña, no podíamos considerarnos amigas, pero nos hacíamos compañía durante las comidas y los recreos del colegio, sin embargo, con el segundo, era todo un lío, no podía negar que me sentía atraída hacia el chico de grises orbes que residía en la Veta, pero él me odiaba, siempre lo ha hecho, y no tengo ni la más remota idea de porqué.

Cogí unas monedas de la encimera y me acerqué a la puerta para proceder a abrirla, -Hola-les dije tímidamente, Gale me tendió la bolsa con las fresas y yo le di las monedas. Vi como sus ojos se posaban en el broche que iba prendido en mi vestido, si se vendía bien podría alimentar a una familia durante varios meses, pero no lo vendería, tenía demasiado valor sentimental para mí.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? Espero vuestros Reviews 3