He vuerto! (con la entonación de "aquí está Charliiie" o como fuese xDDD) bueno, dejo un one shoot que escribí porque...tengo fiebre xD aún así es bastante chungo, ni tiene bromitas para-lelas *tostos* xD es decir no es parodia :P ni romanticona en exceso...aunq si gusta puede que lo continúe. Espero de verdad que a alguien le guste xD Ale, ya dejo de dar el coñazo, solo una cosina más:
Disclaimer: Ni me llamo Joanne, ni me apellido Rowling, ni tomo a sus pjs por ánimo de lucro sino pa hacer llorar a la peña xD (naah, no creo q lo consiga :P) aah! y también pido perdón a la warnerjodelibros.
"Harry Potter nunca supo lo cerca que estuvo de perder la vida meses antes de la batalla final."
Dormía profundamente aferrado a la cintura de su acompañante, tan inocente, tan puro…tan tierno. Una mano se posó con suavidad en su oscuro cabello, entrelazándose en el revuelto pelo, hasta tirar la cabeza hacia atrás, con cuidado de no despertarle. La otra mano de su acompañante empuñó una varita de madera que posó con determinación en su cuello, con falsa determinación.
El hechizo estaba en la punta de su lengua, tan solo dos palabras y todo habría acabado.
La mano de Draco tembló. Intentaba convencerse de que el cálido cuerpo que reposaba entre sus brazos con las piernas enganchadas a las propias, ya estaba muerto.
No estaba dispuesto a verle sufrir en una batalla sin tregua, para acabar en el mismo destino que él podría proporcionarle. Un gemido de dolor pretendió escapar de sus labios pero lo contuvo, apretó un poco más la varita y abrió la boca… de ella no salió nada.
Apartó la varita de la piel dorada, era un cobarde, un jodido cobarde que ni eso era capaz de hacer para ayudar al que, en el último año, se había convertido en lo más preciado. Negando con la cabeza, se deshizo del agarre del Gryffindor con bastante facilidad. Cogió sus calzoncillos, pantalones y camiseta, vistiéndose con prisa y en silencio. Le miró desde el pie de la cama, debería estar prohibido que alguien fuera tan hermoso.
Sin poder –ni querer- resistir el impulso, besó aquella dulce boca de labios rojizos por última vez.
Nunca vio las lágrimas que escaparon de Harry que lloraba en silencio, nunca supo que estaba invisible en aquella torre de donde escapó con Snape; no intuyó en ningún momento los esfuerzos del moreno todos aquellos años por no ir a buscarle, no impedir su boda con Astoria, incluso por casarse sin amor con Ginebra Weasley para mantenerse alejado de él.
Y jamás admitiría que la mirada que le echó a Harry aquel día en la estación de tren, tras años de distanciamiento, fue de algo más que reconocimiento, o incluso de apreciación por el cuerpo del auror. Fue una mirada de añoranza, de recuerdos entre sábanas de lujuria y pasión, de tardes en compañía, de silencios que se entienden. Fue todo y nada.
Pero nunca, jamás, se enteraría de ello… se prometieron ambos.
