Disclaimer: Los personajes pertenecen al genio Masashi Kishimoto, cuyo manga convertido en animé sucumbió ante el anticristo del relleno.
· Dedicado a la persona que insistió en que lo subiera.
Imposibilidades
-¿Qué sucede, Sasuke? – preguntó la chica con nerviosismo.
El chico no se molestó en contestar, mas, siguió avanzando hacia ella, con infinita calma, sin dejar de mirarla a los ojos, al compás de los latidos de la chica, que a cada paso golpeaban con más fuerza su pecho. Se movía con el sigilo del cazador que tiene asegurada a su presa.
Ella retrocedió un par de pasos, hasta que su espalda chocó contra la pared del lúgubre callejón, ligeramente asustada, ligeramente excitada.
Su aliento (qué aliento?) Sakura se había olvidado de respirar, y Sasuke, Sasuke se había acercado a ella más allá de lo legal, como si no existiera un espacio personal. El chico apoyó su mano en la pared, junto a la cabeza de Sakura e inclinó la cabeza, saboreando los sentimientos que causaba en la chica: la confusión, la hiperventilación. Y se inclinó aún más…
Sakura se encontró con sus labios sellados por los de él y su mente se obnibuló completamente por esa boca, esa suave boca que sabía a dulce fruto prohibido, a mango, a manzana, a durazno. Al color azul y a todas sus fantasías juntas. Se dejó abrasar por el momento, y el fuego que corrió por su cuerpo hizo que respondiera con brío y que sus manos participaran en el asalto.
Pero…un momento.
¿Acaso estaba soñando?
Sus ojos se abrieron y se encontraron con el vacío de su aburrida habitación. Ninguna persona la besaba, ninguna luna iluminaba un romántico escenario a mitad de la noche. No había nada.
Recordó con dolor entonces que Sasuke se había ido para siempre. Los había olvidado en una etapa cerrada de su vida. Cuando ella le entregaba todo y la dejaba con las manos extendidas. Cerró sus ojos con fuerza y recordó, casi con temor, aquella mirada llena de odio….
Lejos, muy lejos, se erigía un demonio.
