El último ''Te Quiero''…
Las estaciones van y vienen, el tiempo pasa y las heridas cierran. La gente nace y muere, la vida tiene un comienzo y un final, siempre es el mismo destino para todos. Cada persona tiene su historia, sus verdades, sus mentiras. Todos tenemos corazón y todos sentimos dolor. Todos vivimos con una meta en la vida, diferente en cada caso, pero que une los destinos de cada alma gemela que exista.
Libertad, ¿qué es la libertad?, ¿puede sentirse?, ¿puede probarse? Solo aquellos que la han encontrado tienen la respuesta, pero por ello no dejas de luchar por encontrarla. Cuando persigues tus sueños la estás persiguiendo a ella, a la dama Libertad. Aunque parezca inalcanzable, ella siempre está allí tendiendo su mano a la persona que lo necesite. Cualquiera puede lograr alcanzarla.
Los sueños del dolor del corazón aparecen cuando la ilusión de un mundo perfecto se desvanece como un vano recuerdo, un súbito reflejo que queda abandonado en nuestra mente. Pero, sin embargo, el dolor sigue allí, destrozando nuestro corazón de cristal y quebrando nuestra delicada alma. Sientes odio y rencor, deseas venganza pero, una vez cumplida, ¿te sientes mejor?, ¿ya no te duele el corazón?
La realidad de un mundo cruel es dura, más aún si esa persona ya no está contigo, si del mundo ha desaparecido. Luchas contra el tiempo y la eternidad, tratas de buscarlo en la eternidad. Cuando sientes un nuevo latido un rayo de luz ilumina tu interior, vuelve a latir tu corazón. Pero cuando esa chispa de vida desaparece el mundo se derrumba y todo se oscurece. El viento es testigo de tu llanto y dolor y la lluvia confidente de tus lágrimas de amor.
Aquel que ha perpetrado la fina muralla que te mantenía lejos del exterior, ahora yace sin vida a tu lado, en su cara hay plasmada una sonrisa de costado. Y sin entenderlo aún abrazas su cuerpo inerte entre espasmos de sufrimiento, la gente que hay a tu alrededor piensa en él como escarmiento, te piden que abandones aquel que había sido tu mayor compañero.
Cierras los ojos y gritas al cielo impotente, deseas que vuelva, que sus llamas no se apaguen nunca, que su cuerpo vuelva de la tumba. Imploras y rezas destrozada pero nadie escucha, nadie quiere responder a tu imposible pregunta.
Lo aceptas y te levantas, ruegas un adiós sincero al cielo y te marchas dejando atrás tu corazón que ha muerto con el ser más querido por tu alma. Dos últimas lágrimas empañan tu mirada, te convulsionas, gritas de manera ahogada. Adiós al corazón, adiós al amor.
Tus amigos con mucho esfuerzo intentan que vuelvas a vivir tu vida, sin éxito ni despedida. Años después una sonrisa vuelve a iluminar tu cara, tu blanquecina tez vuelve a estar surcada de lágrimas pero esta vez sonríes, la felicidad destella en tu mirada. Él está contigo de nuevo, te acompaña en el sufrimiento. Lo abrazas y susurras al viento un último te quiero…
