Escrito en colaboración con Anansi's Acolyte. La idea original es toda suya.

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Skip Beat no es nuestro, ni Ren, ni Corn, ni Kuon… *suspiro*. Más que nada, porque luego tendríamos problemas para compartirlo… XD

Línea temporal: en algún momento después de Guam. Se suprimen las tramas de Chiori y Saena.

Actualizaciones: cada 5-7 días.


MI CONSTANTE

Kyoko estaba soñando con pequeñas hadas de alas multicolores cuando su teléfono móvil la arrancó sin miramientos de su fantasía.

Haciendo un esfuerzo por enfocar su vista dormida, comprobó que eran las tres de la madrugada y que la llamada era de un número oculto. "¿Tsuruga-san?", fue su primer pensamiento, "¿Qué habrá pasado?". Y contestó.

- Tienes que venir. Pregunta por ti.

- ¿Disculpe?

- Mogami-kun... Lo siento, soy Takarada Lory.

- ¿Presidente?

- Tienes que venir a mi despacho. Ya. Solo quiere hablar contigo.

- Presidente, ¿de qué me está hablando?

- Es Ren…

A Kyoko se le cortó la respiración. Cuando el aire volvió a sus pulmones, consiguió hacer la pregunta.

- ¿Qué le ocurre?

- Está como loco. Solo pregunta por ti.

- ¿Por mí? ¿Pero qué sucede? ¿Qué le pasa?

- No me creerías si te lo contara…

- Presidente, ¿quiere hacer el favor de decirme qué ocurre con Tsuruga-san?

- Cuando estés aquí te lo contaré todo. Te he enviado un taxi para recogerte. Debería estar al llegar…

- ¡Presidente! O me dice qué le pasa o no me muevo de aquí…

Algo debió notar Lory en el tono de Kyoko, porque suspiró resignado y le dio una respuesta para la que no estaba preparada.

- Él…, él cree que es Cain Heel. Un Cain real…


Kyoko oyó sus rugidos en cuanto la puerta del ascensor se abrió. Gritaba llamando a Setsu y a Kyoko, buscándolas, con un timbre de urgencia desesperada en su voz.

Antes, en su habitación del Darumaya, mientras se vestía a toda prisa, el Presidente solo alcanzó a decirle que le siguiera la corriente, que actuara, si era preciso, antes de que la voz airada de Tsuruga-san les interrumpiera.

¿Pero por qué preguntaba por Kyoko? Si, como decía el Presidente, él creía que era verdaderamente Cain Heel, ¿no debería solo preguntar por su hermana? Pero no…, clamaba a voz en cuello por las dos. Por Kyoko y por Setsu. Y aquí se presentaba un problema. Porque ella era las dos.

En Guam Kyoko se había despedido de Setsu para siempre. Sabía que existía una posibilidad de que se la necesitara durante la campaña de promoción de la película, pero no era algo que estuviera decidido en firme. En cualquier caso, le dio las gracias a su personaje, por las cosas que aprendió encarnándola y por hacerla crecer como actriz. Y como mujer… Sí, Kyoko sabía que su lado femenino se había desarrollado con Setsu. Más que interpretando a Natsu incluso. ¿Por qué? Porque Natsu era intocable, inaccesible y distante. Setsu también lo era, desde luego. Pero había una muy gran diferencia. Setsu era de Cain. Suya. Y Cain siempre estaba tocando a Setsu. Siempre. Un beso en el pelo, un brazo en su cintura, una mano en la suya, un abrazo inesperado… Siempre…

Y por mucho que su educación tradicional se escandalizara con todo este contacto físico, hubo de sobreponerse. Los hermanos Heel se habían criado en Europa, y sus maneras eran las propias de dos jóvenes occidentales. Dejando aparte, por supuesto, toda la discusión sobre si su relación era incestuosa o no. Era actuación, pero ¿hasta qué punto estaban actuando? ¿Hasta qué punto estaba actuando ella cuando correspondía a sus abrazos? ¿O cuándo lo reclamó para sí? Y lo que es más desconcertante, ¿hasta qué punto estaba actuando él cuando se le entregó por completo? Él se había declarado suyo, de ella. Le pertenecía solo a ella. Y pidió ser marcado por ella como prueba de su juramento. Eso le dijo Cain a Setsu. Pero el hombre que pronunció esas palabras, ¿las sintió? ¿Las dijo en serio? Ella las sintió reales, auténticas… Pero no, no podía ser… Era solo su corazón enamorado que así las entendía, porque Tsuruga-san no podía amarla. Y eso dolía. Muchísimo.

Y empezó a distanciarse de él. No cortando lazos, claro que no… No es que lo evitara. Ni siquiera cambió sus rutinas en LME. Siguió haciendo lo mismo, pero ya no le llamaba cuando tenía un problema, ya no buscaba su consejo, ya ni siquiera se interesaba públicamente por sus hábitos alimenticios… Él por supuesto, la seguía alcanzando a casa si se daban las circunstancias, y se seguía apareciendo cada dos por tres por Love Me, pero al cabo de un tiempo, sus visitas se fueron espaciando. Se despedía de ella con una sombra de tristeza tal que a Kyoko le daban ganas de abrazarlo y consolarlo como si fuera un niño pequeño. ¿Qué le estaría pasando a Tsuruga-san? ¿Qué le causaba esa tristeza? Pero se obligó a sí misma a mantener la distancia, para evitar el dolor de su pobre corazón.

Y ahora… Ahora este hombre está gritando por ella. Por Kyoko y por Setsu. "Es Cain, recuerda, Kyoko… Pero Cain casi no conoce a Kyoko… ¿Por qué Cain me llama a mí? En fin…, valor…". Se situó frente a la puerta, se puso recta, cerró los ojos y tomó aire. Se revistió de firmeza y serenidad, y abrió la puerta.

- Setsu está en Londres… -dijo con calma.

Cain se calló y se paró en seco. Se dio la vuelta para mirarla, y una diabólica sonrisa cruzó su cara… Atravesó la estancia en dos zancadas, la levantó del suelo entre sus brazos y la besó. No fue un beso suave, no, ni cariñoso. Fue un beso hambriento, desesperado. Un beso que expresaba pura necesidad de ella, y que solo parecía saciarse dentro de su boca.

Cuando al fin se consideró satisfecho, y Kyoko volvió a tener sus pies en el suelo, aunque sus piernas apenas la sostenían, apoyó su mano izquierda en el antebrazo de él, levantó la vista, airada, ruborizada y muy muy nerviosa. Cain seguía sonriendo…

Y moviendo hacia atrás el torso, como para tomar impulso, alzó su mano derecha, y le dio tremendo bofetón con la mano abierta, que el sonido del guantazo resonó en toda la habitación.

Todos quedaron en silencio. Lory atónito, Kyoko furiosa, y Cain, dolido. Dolido por el golpe y por lo que Kyoko acababa de hacer. Y con una voz llena de sorpresa, le dijo:

- Pero Kyoko… ¿es que no puede un hombre besar a su novia?