One more time (pensamientos perdidos en Maluku)
Sabía quién eras… desde la primera vez que te vi, sabía quién eras y lo que llegaríamos a ser…
Quise aceptar, pero no pude; quise decirte tantas cosas, pero no podía; quise estar a tu lado y aceptarte cuando me lo pediste, pero no me atrevía… Sin embargo, no he dejado de pensar en aquel día ni un solo momento: aquellas palabras, aquellas miradas, aquellos pensamientos… sentí la necesidad de explotar, de decírtelo todo… y todo se quedó en nada… recuerdo tu rostro, con lágrimas en los ojos, con esa mirada tan triste pidiéndome que nos diéramos una oportunidad, que tú eras aquél tío: el tío con quien debía pasar el resto de mi vida, aquel con el que debía pasar 30, 40 o 50 años… y sabías que eras tú, desde el principio, eras tú…
Y, ¿sabes qué? Yo también lo sabía: sabía que tú eras esa persona, desde el primer día… todo lo que me rodea, me recuerda a ti: mi trabajo, mis amigos, mi casa… mi vida, lo eres tú.
Llevo aquí un par de semanas y no hago más que pensar en todo lo que he dejado: mis amigos, el laboratorio, mi familia… pero al pensar en lo que he rechazado, me siento más culpable aún… acepte esto pensando que podía poner tierra de por medio entre tú y yo, porque todo me resultaba más difícil aún… sentía cada momento que antes era normal, como algo incómodo, no podía manejar la situación y lo más razonable era alejarme para no causarte más daño aún…
No acepté una vida contigo sólo por el miedo de volver a sufrir, por miedo a que alguien a quien amo me hiciera sufrir tanto como lo pasé con mi familia… el hecho de que tú me hicieras daño… creí que no podría haberlo soportado si llegara a ocurrir…
Intento que pasen los días lo más rápido posible para que al fin se pase el año, para que llegue el día en que tú y yo nos encontremos, en nuestro sitio, nuestro lugar… allí donde dijiste que todo iba a cambiar y yo dudaba… y es cierto, tú has cambiado, mi vida ha cambiado, yo he cambiado: no soy la misma mujer racional, que se deja llevar por el razonamiento científico y que solamente cree en los hechos, sin tener en cuenta mis emociones, sino que soy todo lo contrario… en aquel instante, sentados, hablábamos de lo que pasaría a partir del momento de la despedida, de lo que pasaría con nosotros , tú: haciéndome creer que la vida se compone de cambios… y sin embargo, aún sigo sin creérmelo: quiero pensar que todo volverá a ser como antes, tal y como lo dejamos.
Siento como pasan las horas y la jornada comienza a llegar a su fin… el no verte, el no oírte, el no tocarte, todo hace que sienta que mi corazón se paralice poco a poco, como si fueras mi oxígeno, la fuerza que hace falta para que mi alma y mi cuerpo funcionen… intento encontrar paz, sosiego, tranquilidad para poder equilibrar lo que siento… por eso, antes de acostarme, cada día, como estoy haciendo ahora, me declaro ante ti con una foto tuya, para poder verte, aunque tan solo sea una vez más.
