Era un día soleado, uno de los muchos que había en Alabasta. Una nueva ciudadana, llamada Ainhoa, ella era alta, su pelo era de color azul cielo, largo y ondulado, sus ojos eran marrones, delgada, y bastante guapa. Tenía 16 años e iba a 3º de secundaria. Ella tuvo que mudarse junto a su madre y a su hermana por motivos familiares. Era su primer día de clase, ella solía madrugar bastante pero el día anterior estuvo descargando las cajas y se despertó tarde. Cuando miró el reloj vio que faltaban 10 minutos.

-¡O no! ¡Voy a llegar tarde el primer día de clase!- Se vistió rápidamente, y no se paró a desayunar.

Salió escopeteada hacía el instituto, al igual que un chico que también se había quedado dormido, solo que en él era habitual. Ese chico tenía el pelo corto y verde, sus ojos eran negros, piel morena y cuerpo atlético, de unos 16 años. Había salido corriendo mientras se comía una tostada.

El peliverde y Ainhoa chocaron y los libros que llevaba Ainhoa de cayeron al suelo.

-¡Joder! ¡Más cuidado!-Le grita el chico.

-¡Pero si has sido tú!-Le responde la peliazul.

-Tengo prisa…-A esto el chico se levanto y se fue corriendo dejando a la chica recogiendo los libros.

-Maldita sea, voy a llegar tarde…-Dijo la chica preocupada.

Las clases acababan de empezar y la profesora de literatura estaba pasando lista.

-¿Nami Okamura?

-¡Presente!

-¿Monckey Di Luffy?

-¡Presente!

-¿Zorro Ronoa?

¡Presente!

-¿Ainhoa Montero?-Nadie contesta.

-¿Ainhoa Montero?-De repente alguien llama a la puerta.

-¿S…se puede?-Era Ainhoa, estaba roja como un tomate.

-¿Usted es la señorita Ainhoa Montero?

-Si…

-Siéntese al lado de la señorita Okamura.

-Vale…-Todos miraban a la chica, en especial Sanji, cada vez que veía a una chica guapa. Este era alto, rubio con el pelo algo largo y con un flequillo que cubría su ojo izquierdo, ojos negros, y es un gran atleta, también de 16 años.

-¡Que chica tan guapa!-Decía Sanji con corazones en los ojos.

-¡Sanji compórtate!-Le ordena la profesora, a esto Ainhoa se puso algo roja.

-Ey, hola…-Le susurra Nami, una chica alta, pelirroja, de ojos rojos, y simpática.-Yo soy Nami Okamura.

-Hola, yo soy Nefertari Vivi.-Le dice una chica de pelo muy largo y azul claro recogido en una coleta y ojos marrones.

-Encantada…-Les responde Ainhoa con una gran sonrisa.

-Queréis dejar de hablar.-Le dice un chico que había detrás. Ainhoa se dio la vuelta y vio que era el mismo con el que se había topado en la calle.

-¡Pero si eres tú!-Susurra la chica.

-Anda mira la peliazul de antes... Soy Zorro.

-Y a mi que…-La chica se dio la vuelta.

Terminaron las tres primeras clases y empezaba el recreo. Nami Y Vivi estaban con sus amigos ablando.

-Ey chicos, os voy a presentar a una amiga.-Dice Nami corriendo hacia Ainhoa.- ¡Hola Ainhoa! Te voy a presentar a unos amigos ¿vale? –Nami cogió por el brazo a la chica y la acercó al grupo.

-Mira, este es Luffy.

-¡Hola!-Grita Luffy con una amplia sonrisa. El era alto, de pelo corto y negro y ojos del mismo color.

-Este es Ussop.

-E…hola…-El era algo tímido, alto, con el pelo algo largo y rizado de color negro (no le gusta el heavy metal), con unas gafas en la cabeza algo raras.

-Este es Sanji…pero tú no le hagas caso.-esto último lo susurró.

-¡Hola bella dama!-Le dice Sanji mientras se arrodilla y coge la mano de la chica.

-E…hola…-Vivi le dio un puñetazo a Sanji para que se callase.

-Bueno, y este es Zorro.

-Ya nos conocemos…-Dice él que estaba apoyado en un árbol y le miraba con una sonrisa de superioridad. A Ainhoa eso le ponía enferma.

-Si…-Le responde ella-

-¿Así? ¿Y de que?

-Pues me choqué con él en la calle y me tiro todos los libros, por eso llegue tarde a clase.- Ainhoa le devolvió una mirada asesina. A Zorro eso le gusto, y sonrió.

-Hola a todos.-Dijo una chica alta, rubia con el pelo liso y de ojos marrones.

-¡Hola hermanita!-Le dice Sanji.

-A hola hermano. ¡Vaya! ¡Hola, yo soy Kaya!-Dice la chica mirando a Ainhoa.

-Hola, yo soy Ainhoa, estoy en 3º. ¿Y tú?

-Yo en 1º. Soy la hermana pequeña de Sanji.

-Bueno, nosotros nos vamos.- Dice Zorro agarrando del brazo a Sanji y a Luffy, Ussop se quedo hablando con Kaya sobre sus "aventuras". Ainhoa, Vivi y Nami se fueron hablando.

-Oye, ¿Zorro es así siempre?-Le pregunta Ainhoa a las chicas.

-Si ¿por?-Le pregunta Nami insinuando algo.

-Por…por nada…es que es un sieso y gruñón.

-Si, pero ¡esta como un tren!-Le dice Vivi esperando que Ainhoa respondiera que si.

-¿Te gusta Zorro?-Le pregunta Ainhoa pensando que estaba loca.

-No, a mi me gusta otro.

-¿A sí? ¿Y quién es?-Dijeron Ainhoa y Nami.

-Pues… Sanji…-Vivi se puso roja como un tomate.

Terminaron las clases y Ainhoa se fue directa a su casa, pensaba en sus cosas y de repente se le vino a la cabeza la imagen del peliverde. Esta se sonrojó. "Menudo imbécil…".

Ainhoa llegó a su casa.

-Ainhoa, lleva esto al vecino de al lado, ¿vale?

-¿Pero yo porque?

-Pues por que yo lo digo, además, es bastante mono-le dice la madre guiñándole el ojo.

-Está bien, mientras antes vaya antes terminare.

Ainhoa cogió el pastel y se fue a la casa que le indicó la madre, llamó al timbre, y el vecino abrió la puerta.

-¿Si? ¡Vaya, pero si eres tú princesa!

-¡No puede ser! ¡Zorro! ¿Pero qué haces tú aquí?-La chica se puso colorada al ver al chico sin camiseta.

-Ya veo que no puedes vivir sin mi.-Dice sonriendo y guiñándole el ojo.

-Ya claro… ¿¡Qué haces así!

-Estar en mi casa mientras entreno…

-Mira, me he mudado al lado y mi madre me ha mandado a que te traiga esto…

-Ya… ¿no será que has venido a verme?

-¿Estas loco?

-Anda pasa.

La chica entró, vio que la casa estaba bastante desordenada

-¿Sabes que hay algo que se llama ordenar la casa?

-Si…pero como es la mía, lo haré cuando yo quiera.

-…-Llegaron al salón y los dos se sentaron, Ainhoa vio muchos trofeos.- ¿Son tuyos? Dijo mientras señalaba a los trofeos.

-Si, es que soy espadachín.

-Vaya… y ¿Por qué tienes tres espadas?

-Utilizo las tres a la vez.

-¡Vaya!

-Por eso no tengo tiempo para ordenar la casa. Cuando llego a mi casa hago las tareas y estudio, después me pongo a entrenar…a si que no tengo tiempo.

-Pues…si quieres yo puedo venir el fin de semana a limpiar, a cambio de que tú me enseñes Alabasta. ¿Vale?

-Venga vale. ¿Cuándo quedamos?

-Yo vendré el sábado por la mañana y por la tarde podemos ir a dar un paseo por el pueblo.

-Me parece bien.

-Bueno yo tengo que irme.

-Vale, si me echas de menos ya sabes donde vivo.-Dice el chico mientras le guiña el ojo.

-Lo tendré en cuenta.-Dice ella, que se enfadó con él.