I
"La luna se reflejaba en unos ojos grises que observaban a través del frío cristal, tan solo unos metros les separaban. Los suficientes para que aquel joven rubio sintiera celos y dolor."
Hacía dos meses que había comenzado el quinto curso en Hogwarts, y hacia tan solo uno que entre dos alumnos había surgido un nuevo y extraño amor. Nadie apenas lo había notado, una encantadora e inteligente chica castaña se había distanciado un poco de sus dos amigos, y un astuto rubio ya no pronunciaba "sangre sucia" tan a menudo. ¿Qué significaban estos dos leves cambios al comienzo de un curso…absolutamente nada. O eso creía todos.
Los alumnos estaban ocupados en sus quehaceres, cada uno sumergidos en su tarea, y preocupados por la elaboración de sus pociones. Algún ingrediente mal cortado, una dosis menor a la necesaria, o simplemente remover de manera equivoca eran errores que Snape hacia pagar caro a cualquiera. ¿A cualquiera? Bueno los miembros de la casa Slytherin siempre tenían alguna ventaja con los castigos. Esto creaba recelos a los miembros de las demás casas.
El trío formado por Ron, Harry y Hermione seguía la lista de ingredientes y estaba concentrado al igual que los demás grupos. De la mesa de Draco se oían risas, y algún comentario nada amable hacia los muggles e hijos de magos. Era sin lugar a dudas una clase como otra cualquiera. Severus cual buitre rondaba las mesas con la superioridad marcada en su cetrino rostro.
-Señor Potter si continua cortando así la ortiga seca su poción de Forúnculos será probada por Neville en muestra de la ineptitud de los alumnos de Griffindor- comentó al acercarse a la mesa.
Los Slytherin rieron a carcajadas, todos menos Malfoy, al cual unos ojos castaños lo atravesaban desde la otra punta de la clase, y el devolvía la mirada de una forma casi sarcástica.
La clase finalizo cuando la poción de Dean explotó casualmente y los Griffindor tuvieron que quedarse tras la clase para limpiar los estropicios provocados.
-No soporto las clases con ese maldito murciélago de pelo grasiento- se quejo Ron-
-Yo no soporto a ningún Slytherin en general…-comentó una de las alumnas de Griffindor.
-¿No pueden ser todos iguales? ¿No? –La voz de Hermione sonó tan inocente que provocó que todos se rieran.
-Vamos Hermione, su símbolo es una serpiente…solo con eso ya deberías hacerte una idea principal, si no mira a ese huron de Malfoy…
Hermione se quedó en silencio, no debió hacer aquel comentario. Cuando terminaron de limpiar todo, Hermione se despidió de Harry y Ron.
-Nos veremos luego, tengo que ir a la biblioteca…-Su voz sonó apresurada y antes de que alguien pudiera decirla algo desapareció con rapidez por los pasillos del castillo.
Harry y ron se fueron a los jardines del castillo, a pesar de estar colmados de deberes preferían sentarse a la orilla del lago para ver a los calamares gigantes o imaginar que hacían las gentes de las aguas. Hermione se enterró en una montaña de libros todos con información sobre las runas y comenzó a hacer sus tareas. Una voz la distrajo durante unos instantes de sus quehaceres.
-Vaya…este lugar siempre está lleno de "sangres sucia"
"Maldito Malfoy", pensó la chica antes de volver a su traducción de runas. El rubio se sentó a su lado con la simple intención de interrumpirla.
-Sangre sucia ¿Dónde has dejado a tus sarnosos amigos?- expreso con petulancia.
-¿Y tu donde has dejado a tus inútiles gorilas?
El chico sonrió sensualmente, cosa que podría hacer que cualquiera adolescente se derritiera. Pero Hermione era un caso aislado. Luna se acercó también a la mesa, y se sentó al otro lado de Hermione.
-No sabía que te gustaba estar con compañías desagradables –dijo risueñamente mientras contemplaba el techo- ¿Has visto a Peeves? Creo que ha cogido mi figura de Snockack de Cuerno Arrugado. Hermione suspiró. ¿Quién más podría interrumpirla ya? -¡Luna, estás aquí! – La voz de Ginny se oyó a unos metros y Hermione se dio un golpe en la frente con la palma de la mano-¿Qué hace aquí Malfoy?- dijo al acercarse y ver al Slytherin- -Nada…Veo que además de Sangre sucia también esto se llena de traidores a la sangre- El gesto de asco de su cara se intensifico a medida que la frase avanzaba- Sayonara. Antes siquiera de que el rubio pudiera levantarse de la silla, el hechizo de Moco de Murciélago de Ginny hizo que el rubio comenzará a dar alaridos como un poseso. Ginny y Luna desaparecieron de allí antes de que la bibliotecaria llegara, pero Hermione que aun no había asimilado la escena se quedó allí, y para cuando la bibliotecaria llegó, solo estaban ellos dos. Quedando Hermione como culpable del hechizo, y Malfoy como la victima. Ambos fueron expulsados durante un mes de la biblioteca, para el rubio no suponía gran cosa. Pero el rostro de Hermione enfureció de rabia. -¡Eres un imbécil Malfoy!-espetó. Ambos estaban a la entrada de la biblioteca, el hechizo de Ginny había desaparecido y Draco mantenía de nuevo la compostura. -Y tu una despreciable sangre sucia, no voy a perder mi tiempo contigo. Draco comenzó a andar ignorando a la enfurecida castaña que decidió ir a la sala común de su torre para terminar sus tareas. Cuando entro en la sala tras dar la contraseña a la Dama Gorda, sonrió al ver que la sala común estaba vacía, su ira se aplaco un poco al saber que al menos tendría silencio. * * * * * *Dos horas después Hermione terminó con todo lo que tenía que hacer aquella tarde, miró el reloj, pronto sería la hora de cenar, Harry y Ron llegarían en cualquier momento y podrían ir al gran comedor. Los chicos no se hicieron esperan mucho más. Ambos entraron riendo y sus caras estaban relajadas. Parecían sentirse orgullosos de no haber hecho nada en todo el día, cosa que indignada ha Hermione.
-Hola- dijeron a unísono- ¿Has pasado una buena tarde en la biblioteca? –Terminó Ron.
-Me han expulsado durante un mes…
-¡Por Merlín! ¿Qué has hecho, quemar un libro ante los ojos de la bibliotecaria?
-Harry no tiene gracia…Ha sido por culpa de Malfoy y de Ginny-dijo mientras miraba a Ron como si quisiera cargarle con la culpa.
-¿De Ginny?
-Si, ella buscaba a Luna, y Draco estaba allí, un comentario ofensivo y un Moco de Murciélago hicieron el resto. Draco comenzó a Dar alaridos y ellas escurrieron el bulto. ¡He dicho que no es Gracioso! –Harry y Ron habían comenzado a reír al imaginar a Draco gritando como una niña atemorizada.
-Estoy Hambriento…-dijo Ron que aun sonreía con la imagen de Draco en su mente- ¿Bajamos ya al Gran comedor?
-Claro, y no te preocupes, un mes pasará pronto, pronto podrás volver- trató de consolarla.
Los tres chicos se dirigieron al Gran comedor, donde Hermione se encontró por tercera vez con Malfoy aquel día. Lo maldijo mentalmente mientras tomaba asiento en la mesa y contemplaba la suculenta comida que poblaba la mesa. Mientras los estudiantes cenaban, Dumbledore hizo un comunicado.
-Estimados Alumnos. Os informo que este año los alumnos de la Casa Griffindor y Slytherin, al igual que los de Hufflepaff y Ravenclaw, tendrán periodos de convivencia durante el primer y segundo trimestre, Todo supervisado amablemente por los jefes de las respectivas casas.
Todos los alumnos quedaron en shock, Minerva y Severus se miraron fijamente con un profundo odio, al igual que los alumnos de sus respectivas casas. Que quería decir aquel viejo chiflado con "periodos de Convivencia".
