Disclaimer : 13 Reasons Whyno me pertenece.


Miró a través del cristal de la sala de la residencia Standall: Ahí estaba él, caminando con dificultad hasta el sofá. Recién lo había acompañado a casa, ya era un ritual para ambos. Zach lo buscaba tras su última clase, cargaba sus cosas y lo llevaba en su amado auto. Sí, aquellos días de que sus 'amigos' lo utilizaran para llegar a sus casas o a las fiestas habían terminado.

Eran constantes burlas, eran los populares insinuando que él y Alex tenían una relación. Al inicio le molestaba aquella actitud de sus compañeros, pero no pasaron demasiados días antes de que se cuestionara: ¿Qué le molestaba? Porque la idea de pasar tiempo con el rubio no le desagradaba, era la simple insistencia de los demás. Curiosa situación, así había tomado la decisión de no volver a casa tras dejar al chico del bastón. No era un alguien particularmente sonriente, pero era alguien de emociones profundas. Suspiró mientras admiraba al otro desde el otro lado del cristal. Dijo un par de veces su nombre, aun sabiendo que no podía escucharlo.

Y todo inició como un juego, un cargo de consciencia, como un profundo dolor y culpa, pero ahora lo hacía para poder completarse a sí mismo. ¿En qué momento Alex Standall, hijo de un policía, se había vuelto su mejor opción?

Alex...

El padre del chico rubio apareció en la escena. Por un momento pensó en si debía irse, no conocía al hombre, quizás lo acusaría de acoso y, bueno, sí, era un poco sospechoso lo que hacía, y no fue sino hasta que vio cómo el oficial agitaba las manos mientras las venas de su frente se saltaban. Standall gritaba de igual manera, intentando ponerse de pie con ayuda de su bastón. Sabía que últimamente había tenido conflictos con su familia por su constante estado mental. Quería ayudarlo, protegerlo, justo como cuando en la escuela lo defendía de Bryce y Montgomery.

Apretó un puño mientras pensaba constantemente su nombre, una vez tras otra.

El hombre salió de la habitación y Alex se volvió hacia la ventana donde el asiático se encontraba. Eso lo tomó por sorpresa, pero el ímpetu de expresar lo que sentía cada vez que las lágrimas fluían por sus mejillas lo obligó a llamar su atención: agitó suavemente su mano, el otro no tardó en vislumbrarlo del otro lado de la cortina de gasa. Zach lo llamó con un par de dedos y Standall no dudó ni un minuto. Echó un vistazo por encima de su hombro, comprobando que su padre ya no se encontraba ahí: nada. Se había ido a duchar.

Rápidamente, o lo más rápido que podía dada su condición, caminó hasta la entrada, aún limpiando con el dorso de la mano sus mejillas. No quería parecer un debilucho ante el capitán de baloncesto. Dempsey rápidamente corrió hasta la entrada. Era evidente que llegaría antes que su amigo, esperar no era un inconveniente si podía verlo una vez más.

La puerta de abrió, el rubio estaba listo para preguntar qué hacía ahí el otro, pero no tuvo oportunidad: los labios de Zach chocaron con su mejilla y sus brazos lo envolvieron con fuerza, aprisionándolo contra su pecho. El joven del bastón lentamente cedió del asombro y respondió al abrazo.

Alex: sólo eso quería.