Sé que dirán: "¡¿Nuevo fic?! ¿Acaso estás loca?". Lo sé, lo sé, soy de lo peor por embarcarme en otra historia tan pronto y sin acabar las que tengo, sin embargo, sólo serán dos o tres capítulos, no pretendo extenderme más y quizá lo acabe la próxima semana. Advierto que esta historia se localiza en el Universo de mi fic "Ouran High School, the Host's girlfriend", por lo que habrá algunas referencias al mismo, espero no les moleste. Sin embargo, no quiero que sean muy graves, por lo cual no afectarán la lectura si no lo has leído antes.


–¡Renge-chan! ¿Nos reunimos a la salida? –le sonrió una chica de larga cabellera castaña.

–Ahhh… lo siento, debo ir al Host Club –se disculpó reverenciando con sus libros de dibujos en las manos.

–Moooo, Renge-chan –hiso un mohín con los labios–. Es bueno pasar tiempo con los chicos durante sus representaciones, pero muy aburrido cuando vas por cuestiones administrativas, ¿o no?

–Realmente no –le sonrió–, aunque podría ser mejor si el Administrador cambiase su actitud.

–Are, are… ¿te refieres a Kyouya-senpai? –preguntó una rubia– ¡Es tan apuesto!

–Eso pasa a segundo plano si hablamos de negocios… –suspiró.

–Renge…

La fría voz de Kyouya a sus espaldas le hiso dar un pequeño respingo, no se esperaba que el azabache estuviese en las cercanías, rogaba porque no hubiera escuchado nada de lo que comentase con sus amigas o estaría en serios problemas. Se giró lentamente con el temor visiblemente pintado en el rostro, notando la gélida mirada a través del vidrio de sus anteojos. El chico se acomodó las gafas y habló con voz seria.

–Se hace tarde para la reunión, deja de perder el tiempo.

Suspiró antes de seguirle sin siquiera despedirse de sus amigas… sería otra larga reunión aburrida.

– OURAN HIGH SCHOOL –

La risa de los gemelos inundaba la Tercera Sala de Música, divirtiéndose con unas linternas mientras asustaban a Nekozawa, el cual había intentado huir por todos los medios posibles sin conseguirlo. Renge estaba segura de que Kyouya empleaba toda su fuerza de voluntad para no gritar en ese momento, mas su paciencia se estaba agotando. Finalmente llegó Haruhi, notando de inmediato el predicamento en el que estaba el integrante del Club de Magia negra, riñendo a los Hitachiin por su conducta.

–Ahhh… –suspiraron– No te hemos visto en gran parte del día, así que encontrarnos con Nekozawa-senpai supuso una gran distracción para nosotros, pero ya que eso te molesta le dejaremos ir con una condición.

–¿Ehhh? –les miró la castaña– ¿Qué condición?

–Hemos escuchado que Nekozawa-senpai puede hipnotizar a las personas… –inició Kaoru, sonriendo divertido.

–…y queremos comprobarlo por nosotros mismos –finalizó Hikaru con una mirada gatuna.

–¡Así que deseamos hipnotice a alguien del Club! –corearon felices.

–No creo que a Nekozawa-senpai le agrade eso –objetó Haruhi.

–En realidad, me parece divertido –sonrió siniestramente.

–¿Lo harás? ¡Genial! –alzaron los pulgares victoriosos.

–¡No dejaré que hipnoticen a mi amada hija! ¡Otou-san lo prohíbe! –dramatizó Tamaki al ver sus intenciones.

–Hey, Tono, Haruhi sería la candidata perfecta, podríamos incluso hacer que luzca más femenina –trataron de hacerle ver.

–¿Fe-Femenina? –tartamudeó sonrojado.

–¡E incluso usar vestidos! –intentaron convencerle.

–¡No! –negó con la cabeza, sacando las imágenes de su mente– Sin importar cuán femenina pudiera ser, Otousan…

Renge notó cómo la sien de Kyouya temblaba ante el alboroto que había comenzado a armarse, no pudiendo concentrarse en los datos expuestos en la pantalla de la computadora con el registro minucioso de los ingresos y egresos diarios, comenzó a tamborilear los dedos en la mesa a la cual se hallasen reunidos e incluso se cambió de postura mientras se ajustaba los lentes al repasar los gastos. Finalmente no pudo más, parándose de allí y yendo hasta los otros con el enfado en el rostro, Renge fue tras él al verle en ese estado.

–¡Basta! –gritó al resto, callándoles de inmediato– Su constante parloteo no me deja concentrar, exijo que lo detengan en el acto.

–Oh, la Bestia de Sangre Fría se ha enfadado –los gemelos se escudaron detrás de un sofá.

–Kyouya, sólo estábamos… –intentó tranquilizarlo Tamaki.

–No me interesa lo que estaban haciendo, simplemente guarden silencio. Además, es bien sabido que la hipnosis es una farsa, es imposible de realizar en una persona con voluntad fuerte.

–Estás muy seguro de ello –se asomaron los Hitachiin, interesados por el rumbo que tomaba todo.

–La hipnosis es real, puedo asegurártelo –sonrió el chico de magia negra–, puede controlar cualquier mente, incluyendo la tuya.

–Imposible –le miró seriamente.

–Si tan seguro estás de ello –salieron de su escondite, acercándose confiados–, ¿por qué no te ofreces de voluntario? No creemos que a Nekozawa le importe realmente a quién hipnotiza.

–Si eso les deja tranquilos –tomó asiento en una silla libre, quitándose las gafas.

–Perfecto –sonrió el encapuchado.

El chico sacó un reloj dorado de bolsillo de entre los dobleces de la capa, captando la atención del resto, formando un círculo a su alrededor. Renge quedó exactamente enfrente del azabache, mirándole fijamente durante todo el proceso. Nekozawa se paró a un lado, permitiendo al resto observar lo que sucedería, comenzó a mover lentamente el reloj.

–Sigue los movimientos del reloj… –habló con calma, siendo casi hechizante– Deja que tu cuerpo se relaje…

Los hombros rígidos de Kyouya se fueron aflojando poco a poco y sus párpados parecían mantenerse abiertos con mayor dificultad que antes; aunque al principio había estado tenso y con los brazos cruzados, finalmente también ellos perdieron fuerza. Renge observaba todo con mayor atención que el resto, logrando notar cada uno de los pequeños cambios producidos.

–De ahora en adelante, cada vez que te quites las gafas actuarás de acuerdo a tu verdadero Yo –le ordenó el chico.

Nekozawa chasqueó los dedos, sacando al chico del letargo en el cual se hallaba, Kyouya miró con detenimiento a Renge, la cual no se moviera de su sitio, parándose de inmediato mientras le tomaba sus manos entre las suyas.

–¡Renge! –habló tiernamente– ¡Oh, dulce Renge!

–¿Ehhh?

La sorpresa de todos no se hiso esperar, la castaña estaba petrificada ante el cambio producido en el serio administrador, las palabras no podían salir de su boca. Los gemelos parpadearon confundidos, ¿ése era el "verdadero" Kyouya?

–¿Se-Senpai? –logró por fin articular la chica.

–¡No puedo callarlo más!, debo decirte… ¡que te amo! –declaró ante el asombro de todos.


¿Qué les pareció mi propuesta? Quería hacer un pequeño fic de esta parejita y luego de leer un manga se me ha ocurrido esto, espero los guste. Ustedes dicen si lo continúo o no.