Las vacaciones de Navidad
Hibaa ser un pequeño oneshot, pero, como se que a mi mejor amiga le encanta esta pareja de Yumi x William hare un fic te unos 20 capis... Espero les guste
Capítulo 1: El comienzo de un gran día
El primer trimestre en la academia Kadic había terminado, dando paso al principio de un frío y nevado invierno. El último día de clase amanecía despejado sobre la Ciudad de la Torre de Hierro. El cielo estaba azulado, las nubes rosadas, y al fondo del horizonte, se observaba una atmósfera anaranjada. Eran las siete y media de la mañana.
El despertador de un estudiante de la academia sonó con un ruido ensordecedor. Luego, comenzó a oírse la canción más popular del momento, Break Away, del famoso grupo juvenil de Los Subdigitales.
Un chico de unos trece años, vestido tan solo con una camiseta interior blanca y un par de calzoncillos apagó el estruendoso aparato al darle un manotazo desde su cama. Abrió los ojos, bostezó, y se incorporó sobre la cama. Se llevó una mano a su pelo castaño y se desenredó los mechones oscuros mientras miraba a su compañero de cuarto, que seguía roncando acostado sobre su cama. Su melena rubia con un mechón morado resaltaba sobre su camiseta roja de pijama y sus bóxers naranjas.
– Odd, despierta –dijo el primer chico. Su nombre era Ulrich, y estaba ansioso por levantarse en aquel magnífico día.
– ¿Qué pasa? –se desperezó Odd sin entender nada.
–Venga, dormilón –contestó su amigo ya en pie y rebuscando entre su armario–. Hoy es el último día. No querrás perdértelo, ¿no?
– ¡Ni loco! –saltó el niño de su cama. A los cinco minutos ambos se encontraban ya en los baños, duchándose. Allí se encontraron a un tercer amigo, Jeremy, que les saludó con una sonrisa mientras desempañaba sus gafas del vaho del agua de las duchas.
– ¿Adónde vais a ir de vacaciones? –preguntó Jeremy una vez hubieron salido los otros dos del cubículo de la ducha.
– Yo voy a ir a casa, a ver a mi familia –dijo Odd mientras se engominaba el pelo, como todos los días–. Pasado mañana es el cumpleaños de mi hermana Adèle, y vamos a ir a algún sitio de vacaciones para celebrarlo.
– ¿Y tú, Ulrich?
–Yo, a casa a aguantar a mis padres, como siempre.
Los tres camaradas salieron de los baños y bajaron el edificio a toda prisa hasta la cafetería. Hora del desayuno, algo que no se podían perder, en especial Odd. Entraron en el comedor, y se sentaron en una mesa en la que ya había alguien esperándolos. Era Aelita, otra amiga más del grupo, y algo más para Jeremy que tan solo una amiga…
–Buenos días, chicos. ¿Alguna noticia? –saludó ella.
–No, ¿deberíamos tener alguna?
–Pues sí, al menos Milly y Tamiya tienen una.
–Si tú consideras lo de Milly y Tamiya noticias… –exclamó Ulrich.
–Esta vez sí –sonrió Aelita–. En el periódico del colegio dicen que va a haber una gran visita a nuestro colegio, pero ni siquiera ellas saben quién va a venir…
–Otra mentira, como el resto de sus noticias –señaló Jeremy colocando sus gafas sobre lo más alto de su nariz.
En ese momento, un hombre corpulento vestido con un chándal rojo entró en la cafetería. Era el profesor de educación física, Jim.
–Pez globo escarlata a la vista –bromeó Odd, el más cómico del grupo.
–Tengo una noticia que daros… –comenzó Jim–. Hoy por la tarde, a nuestro colegio, acudirán ciertas personas a las que no os querréis perder…
– ¿Ves? –dijo Aelita guiñándole un ojo a Jeremy.
–El gimnasio lleva cerrado dos semanas, y os diré por qué –prosiguió el hombre con su charla–: Esta tarde, concretamente a las nueve y media…
Los estudiantes se morían de impaciencia.
–Vendrán a dar un concierto… ¡Los Subdigitales! –anunció finalmente Jim.
Los niños gritaron, saltaron y se volvieron locos de alegría.
–Todo aquél que desee ir al concierto, deberá comprar las entradas en la puerta del gimnasio hoy, entre las cinco y las nueve. Tranquilos, hay entradas para todos. Ah, y otra cosa… Os harán un descuento de precio si vais por parejas.
Todos los alumnos escucharon esa frase justo antes de salir corriendo de la cafetería a comprar entradas. Odd salió el primero, y Ulrich el último.
"Todo el mundo irá con pareja, aunque sea sólo para ahorrar dinero" pensaba el muchacho. "Y yo no quiero ser menos". Ulrich tenía en mente a una joven con la que soñaba acompañar al concierto. No era por salvar un par de euros, sino más bien para tener la oportunidad de bailar con ella. Se llamaba Yumi, era japonesa, y una excelente persona. Era alta, guapa, y tenía una melenita corta morena muy bonita. Era algo más que amiga de Ulrich desde haría ya más de dos años, pero el chico no se conformaba con su relación. Amaba a la joven, y ésa era la oportunidad perfecta para conquistarla.
Continuará…
