Escúchame
Recuerdo cuando la vi por primera vez: mis amigos me habían llevado casi a rastras hacia aquella disco. Había terminado con la última chica con la que salía y no estaba de tan buenos ánimos. Bueno, no soy de las personas que son eternamente risueñas, es más creo que pocas veces he sonreído de verdad, pero esos días realmente andaba con un humor de perros.
Uno de mis mejores amigos, Eriol, había tramado una noche de juerga. Creo que fue un poco para ligar alguna chica o porque ya no me soportaba. Sinceramente, creo que era lo segundo. En fin, había decidido llevarme a uno de los locales más exclusivos y populares del momento y así divertirnos un poco. Pero al término de unas horas ya me sentía agotado y fastidiado.
-Me marcho, Eriol –dije tajantemente.
-¿Ya te vas, Syaoran? -me preguntó algo sorprendido-, la noche aún es joven y todavía puedes conseguir que alguna belleza que te acompañe.
-No tengo esas intenciones –respondí seriamente-, mañana tengo cosas que hacer y debo dormir.
Y así decidí separarme de mis amigos y regresar a mi cama a buscar un poco de paz o al menos eso creía, ya que al intentar atravesar ese océano de gente, te vi bailando seductoramente.
Entre tu amor y el retumbar de tus latidos
En una fiesta de murmullos y gemidos
Acorralado y preso fácil de un suspiro
Ay ay
Eternamente caigo a tus pies rendidos
Tus ojos esmeraldas se cruzaron con los míos y tus labios, ligeramente ocultos entre un mechón de tu hermoso cabello color miel, me regalaron una dulce y disimulada sonrisa. No sé si fuera para mí, pero casi atrapado, mi corazón se detuvo y se aceleró al mismo tiempo. Te observé bailar, hipnotizado por tus movimientos, y creo que a ti te agradaba la idea que yo fuera tu más apasionado espectador.
Ya cuando tu danza concluyó, decidiste alejarte de toda la muchedumbre. Yo te seguí como si una fuerza magnética estuviera afectando cada molécula de mi cuerpo. Quería estar a tu lado, quería hablarte…
Te quería…
No me importa equivocarme
Ni jugarme la razón
Con tal de probarte un beso
Vendería mi corazón
Pero te escapaste, desapareciste entre toda esa gente. Caí en la realidad: sólo fuiste una ilusión de unos minutos y era mejor seguir con mi camino, con mi vida.
Pero no pude. Tu rostro estaba dando vueltas en mi cabeza y la imagen de tu cuerpo bailando a mi alrededor me robaba la tranquilidad, mi modo de vivir.
Escúchame
Yo te lo pido
La vida se me hacía tan fácil
Y ahora estoy
Tan confundido
Porque en tu cuerpo pequeñito
Eternamente
Estoy perdido
Y tengo a Cristo de testigo
Que te llamo por las noches para que duermas conmigo
Mis sueños, si lograba tenerlos cuando decidía dormir después de pensar en ti mientras daba vueltas por la cama, consistían en apasionados encuentros: Besar tu piel delicadamente y saborear cada rincón de tu pequeño cuerpo se estaban convirtiendo en una verdadera obsesión.
Escúchame
Es demasiado
Soy tan adicto a tu cuerpo
Invítame
A devorarlo
A cobijarlo con mis besos
Mírame
Cómo suplico
Tu alma sabe de mi alivio
Voy cayendo lentamente en un mágico delirio
No pude evitarlo, volví una y mil veces a esa disco hasta que una noche te encontré de nuevo. Te veías aún más bella que la primera vez, pero ahora estaba decidido: hoy no te me escaparías.
-Hola.
-Hola –respondió la chica sonriéndome dulcemente.
Un silencio nos envolvió. ¡Maldición! Me quede sin palabras.
Un seductor perfectamente fracasado
Al demostrarme idiotamente enamorado
Es imposible engañar esa mirada
Que después de unos minutos
Me secuestra madrugadas
-Soy Sakura ¿y tú? –ella finalmente tomó la iniciativa.
-Syaoran…
Esa hermosa chica logró que me calmara y así iniciamos una conversación amena; nunca imaginé que detrás de aquella seductora bailarina existía una dulce muchacha que sólo quería divertirse sin importar las miradas.
-¿Sabes? No creí volver a verte –me dijo ella medio avergonzada.
-¿Por qué lo dices?
-El otro día te había visto con tus amigos, pero parecías alejado de este mundo –me contaba mientras caminábamos por la calle después de salir de la disco-, así que me puse a bailar –. Entonces Sakura se alejó dos pasos de mí y se puso a bailar alegremente. - Pero cuando te vi mirándome bailar, me alegró tanto y que decidí bailar sólo para ti.
Escuchar aquellas palabras alborotó aún más mi desesperado corazón.
-Pero mi hermano, que fue quien me llevó, me sacó de allí antes de que pudiera hablarte –continuó hablando hasta que la interrumpí, tomándola de la mano. Mi acción la había tomado por sorpresa y, al atraerla hacia mi cuerpo, nuestros ojos se encontraron. Susurrándole le confesé todo lo que sentía en ese momento.
-Escúchame, Sakura, te necesito. - Y la besé, tan loca y apasionadamente como lo había soñado tantas noches en la soledad de mi habitación.
Al tenerte entre mis brazos
Muere la imaginación
Se hace real la fantasía
Y se impone la pasión
Ahora lo sé: ya no puedo estar sin mi flor de cerezo, la quiero para mí, no quiero despertar de este maravilloso sueño.
Escúchame
Yo te lo pido
La vida se me hacía tan fácil
Y ahora estoy
Tan confundido
Porque en tu cuerpo pequeñito
Eternamente
Estoy perdido
Y tengo a Cristo de testigo
Que te llamo por las noches para que duermas conmigo
Escúchame
Es demasiado
Soy tan adicto a tu cuerpo
Invítame
A devorarlo
A cobijarlo con mis besos
Mírame
Cómo suplico
Mi alma sabe de tu alivio
Voy cayendo lentamente en un mágico delirio
