¡Hola a todos!

Este es nuestro primer fanfic y espero que les guste. Será un Adrinette con pizcas de Lukanette, ¡y con muchas risas de por medio!

Las actualizaciones serán cada 3 días.

NOTA: Los personajes no nos pertenecen, a excepción de Charlotte Agreste y Olivie Vereau.

ADVERTENCIA: Contiene lenguaje de mayores, no apto para niños pequeños.

¡Disfruten!


Capítulo 1: El Comienzo

Era el segundo día de colegio. Marinette había procurado llegar temprano, para poder hablar con su nueva amiga, Alya. Había sido desplazada de su usual sitio, ya que, aunque había llegado temprano para guardar sitio el día anterior, Chloé Bourgeois, su enemiga desde tiempos inmemorables, se lo había ganado dejando un espacio vacío a su costado. Ella también había prácticamente ordenado que quede un espacio vacío al costado de Nino, quien estaba en la primera fila.

—Son para Charline y Adrikins— había dicho la rubia.

Cuando Marinette le había preguntado quiénes eran, ella se había reído en su cara, sustentando que "hasta plebeyos como ella deberían saber eso".

Al buscarlos en la web, Marinette se había topado con la sorpresa de que eran los hijos de su diseñador de modas favorito.

Eran los hermanos Agreste, Charlotte y Adrien.


Martes, Colegio François Dupont, 7:50 am.

Hoy en día cuando había llegado junto con Alya a la clase, se topó con una sorpresa.

Y vaya que era sorpresa.

Había un Adrien Agreste empujando suavementeun chicle de color blanco, una Chloé Bourgeois riéndose y una Charlotte Agreste estupefacta.

Y todo eso en su sitio.

Cuando Marinette se dispuso a decirles su vida por poner un chicle en su sitio, alguien explotó.

Sorprendentemente para ella, Charlotte Agreste.

—Chloé, ¿Cómo puedes hacer esto? Es horrible, y a quien sea que fuera la dueña no se lo merece. Chloé, de nuevo, ¿por qué lo haces? Cuando te conocí eras una niña dulce y buena con todos, y eres así conmigo y con Adrien, ¡sé que también puedes ser así con el resto! La Chloé Bourgeois que es mi mejor amiga nunca haría esto— le dijo la chica, suplicante.

Suspiró.

—Adrien, ¿cómo va? — continuó.

—¡No. Sé. Como. Sacar. Este. CHICLE! — gritó el chico.

—Yo lo hago— dijo Marinette. Ella puso una servilleta encima del chicle, y cuando se fue a botarla, Chloé explotó.

—Es que… me sentía tan sola— dijo tristemente— y los otros chicos que tenían familias perfectas y completas, y muchos amigos, lo que me daba tanta rabia. Te extrañé, Charline— dijo ella sollozando, más bien llorando.

—Y…— prosiguió Chloé— lo siento, Marinette, Alya.

Eso fue sorprendente. La Chloé de hace 3 años había desaparecido.

—Hola, chicas— dijo un Adrien sonriente. —Soy Adrien Agreste, y esta es mi hermana, Charlotte— le dijo a Alya, Marinette, y a Nino, que recién llegaba.

—Soy Nino Lahiffe.

—Yo,Alya Césaire.

—Y yo, Marinette Dupain-Cheng. ¡Un gusto en conocerlos!

—¡Hola a todos, mis queridos alumnos! — dijo la maestra, más conocida como Caline Bustier. —Hoy día tenemos ¡vaya! — dijo con los ojos saliendo de sus órbitas —¡5 nuevos alumnos!

—Primero, dejadme presentar a los mellizos Agreste: ¡Adrien y Charlotte! —exclamó la maestra.

Los mencionados saludaron tímidamente, ella al costado de Chloé, y él, al costado de Nino.

—Luego— prosigió la maestra— tenemos a Alya Césaire, que ya había venido el día de ayer.

La mencionada sonrío y saludó a la clase. Ella estaba sentada al lado de Marinette.

—Ahora— continuó— tenemos, aparte de Chloé y los Agreste, otra celebridad: ¡bienvenida Lila Rossi!

Una chica de cabellos castaños largos y ojos verdes cruzó la puerta.

Saludó con la mano, cual creída.

—Que ella esté aquí me da mala espina— dijieron en unísono los Agreste, que ya la conocían.

Chloé y Nino rieron por la coincidencia.

—Finalmente, tenemos a nuestro último nuevo ingreso: ¡bienvenida…— fue interrumpida la maestra.

¡PRESENTE! — exclamó una chica que acababa de llegar. Era una chica alta de cabellos marrones y cortos, con ojos del mismo color y de una tez ligeramente bronceada, vestida con una camisa verde a cuadros y un jean azul.

—Olivie Verau— gruño la maestra.

Olivie sonrió burlonamente, y se sentó con Lila, ya que era el único sitio disponible.

Y al voltearse…

—¡Luka! — exclamó. —¡Cuánto tiempo sin verte!


Comedor del colegio, 1:35 pm.

Era la hora del almuerzo. Mientras Olivie y Luka recuperaban el tiempo perdido, ya que eran mejores amigos de pequeños, Marinette y Nino querían llevar a su mesa a Alya, Adrien, Chloé y Charlotte.

Ellos, entusiasmados, accedieron.

Adrien se emocionó tanto que empezó a correr, y chocó con Olivie, causando que la tinta de su lapicero favorito se desparramara al caerse.

—¡Mira por dónde andas rubio mal teñido! — gritó ella. —¿Acaso tu mamá no te dio ojos? — dijo Olivie.

—Si, obviamente, sino no estuviera viendo cuán fea eres— dijo Adrien

—Yo, por lo menos soy natural, y no me compro mi cara con ¡plata! — exclamó ella.

—¿Acaso no sabes con quien te estas metiendo?

—¿Qué, vas a llamar a tu papi?

—¡Yo no llamo a mi papá por estupideces! — gritó él.

—¿Y entonces a quién? ¿A tu mami? Uy perdona, ¡NO TIENES! — respondió ella.

Eso le dolió a Adrien.

—¡Muérete, perra! — exclamó él.

—¡Vámonos, ADRIEN! - dijo una chica ojiverde, de cabellos rubios, blusa lila y jeans negros de marca, complementados con un delicado collar en forma de rosa.

Charlotte Agreste.

—Me la van a pagar, Agrestes— djio Olivie.

Seguían en el comedor.

—Quiero venganza— le dijo Olivie a Lila.

Ella estaba en una mesa junto con Luka, Lila, Rose y Juleka.

—Ay, cariño, ya sé que puedes hacer— dijo Lila con voz cantarina.

—Arráncale el collar a la puta de Charlotte.

—¡Pero mi venganza es en contra de Adrien! — dijo Olivie.

—Si, pero no se lo hagas, pobrecito— dijo Lila. —En cambio, su hermana siempre ha impedido que yo esté con Adrien. Se lo merece— dijo Lila venenosamente.

—Arráncale el collar. Ni que fuera importante para ella.

—Eso haré.

Mas ella, Olivie, no sabía el valor del collar. Lila sí.

Cuando los Agrestes, junto con la niña Bourgeois se dirigían a recoger su postre, dos chicas se acercaron a ellos.

Olivie y Lila.

—¿Qué desean? — dijo Chloé desganadamente, presintiendo un conflicto.

—¡Adrien, sí según tú, soy una perra, necesito mi collar! — gritó Olivie.

Y le arrancó el collar a Charlotte, causando que éste cayera al piso.

Adrien y Chloé estaban estupefactos, con los ojos bien abiertos.

Charlotte se agachó, recogió su collar, y al ver que el collar de lazo morado con una rosa no estaba en su cuello, y que el lazo se seda morada estaba roto se puso a llorar.

Chloé agarro la cara de su mejor amiga, haciendo que Charlotte cayera en su hombro.

—¡Cómo pudiste! — gritó Adrien. —¡Ese era el último regalo que nuestra madre le había dado a Charlotte poco antes de desaparecer por SIEMPRE! — tronó Adrien.

—Yo… no lo sabía. Lo siento mucho— dijo Olivie.

—¡No sabías Y UN CUERNO! — gritó Adrien.

Mientras las dos chicas se fueron al baño, Adrien se quedó allí, furioso.

—Lila, ¡me mentiste! ¡Dijiste que no tenía valor! — exclamó Olivie.

—Yo… tampoco lo sabía. ¡Ups! — dijo Lila, pero su risa la delató.

—Olivie, escúchame. A partir de hoy, ESTO ES GUERRA— dijo Adrien y se marchó.

Olivie bajo la cabeza, apenada.

Realmente lo siento.


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-El Equipo de TheMiracuWorkshop