Hola hola :D querida gente de Haikyuu! :DDDD

Sí uvu para desgracia de ustedes he vuelto yuju ~

Lo dejaré como One-shot por ahora, pero si les gusta tanto como para darle continuación no problem o3o

Bueno, disfrútenlo.

Haikyuu es de Furudate Haruichi


El chico de mis sueños.


Otra vez lo mismo.

Estoy en el patio de la escuela aún con el uniforme deportivo, agachado, tapando mi rostro con ambas manos.

Me siento mal, horrible. Me duele la garganta por haberme aguantado tanto las ganas de llorar, pero nada podía hacer. No quería que los sempais me vieran así. Por eso corrí una vez que la práctica terminó. Corrí hacía el patio trasero de la escuela y al ver que estaba bien lejos de todos me tiré de rodillas al suelo y comencé a llorar.

Primero solo fueron sollozos con amargas lágrimas que no quería dejar salir pero que aún así se escaparon de mis ojos. Apreté mi camiseta por sobre mi pecho sintiendo como mi corazón dolía por golpetear tan rápidamente sangre con el fin de no morirme.

Mi cuerpo temblaba de miedo y mi estómago se había contraído fuertemente dentro de mí. Era impresionante como mis manos temblaban mientras intentaba calmarme, más no pude ya que mis lágrimas dominaban por completo mi cuerpo.
Mis ojos no querían dejar de llorar y mi boca no tardó en llenarse de saliva mucosa por el llanto. Mi nariz comenzó a moquear pero me sentía tan miserable que no quería hacer nada, quedándome ahí agachado sin nada que hacer aparte de llorar.

Siempre era el mismo sueño. Lloraba sin ninguna razón desconsoladamente, al punto de casi desfallecer por derramar tantas lágrimas. Lo que si me preocupaba un poco era la sensación de angustia y miedo que sentía, como si estuviera preocupado por algo muy terrorífico. No sé, era extraño.

Y aunque ese estado lamentable duraba varios minutos, luego alguien aparecía y me hablaba.

– Oi, ¿estás bien?

Yo me destapaba mi rostro y con las lágrimas empañándome mis ojos levantaba mi vista y veía a aquella persona que me había hablado.

Era un chico mucho más alto que yo, con unos ojos de un color azul muy profundo, haciendo juego con su cabello azabache.
Vestía una camiseta de deporte negra y un short de deporte negro igualmente.
Me miraba desde su altura un poco serio, pero sus ojos reflejaban preocupación por verme así.

Yo no le respondía nada, es más, lo único que hacía era pararme y lanzarme hacía él en busca de un confortable abrazo, el cual recibía de inmediato por parte del chico.

Me aferraba a su camiseta y comenzaba a llorar más fuerte que antes, desahogándome con él. El chico solo me abrazaba y comenzaba a susurrarme palabras tranquilizadoras con el fin de calmarme, lo cual un rato después sucedía.
Lograba calmarme pero las lágrimas aún salían de mis ojos. Ante eso el chico me decía algo muy importante ya que mi corazón se alteraba por esas palabras, pero una vez que despertaba siempre olvidaba todo lo que me decía en mi sueño.

Ya calmado, me separaba un poco de él y lo miraba a los ojos.

Le preguntaba algo –que también se me olvidaba luego de despertar– y justo cuando él me iba a responder, algo me hacía despertar en el mundo real, siempre.

En el atardecer de hoy, ganas de ir al baño.

Perezoso, me levanté de la cama pero lo hice tan rápido que mi vista se nubló y me mareé tanto que vi las cosas doble en esa habitación. Sentía que mis ojos y cabeza patinaban en la habitación al ver como todas las cosas giraban y se movían, sintiendo repentinamente unas ganas diminutas de querer vomitar. Me sujeté de la cama y una vez que todo pasó salí de la habitación golpeándome de inmediato las blancas luces del largo pabellón en el rostro, encandilándome los ojos y volviendo a ver doble.

Con una vista mejor, comencé a caminar a lo largo del pabellón en busca del baño. Sentí un poco de frío ante el ligero camisón que llevaba puesto y me dirigí hacía el baño de infantes ya que el de adultos siempre estaba lleno.
Tuve que pasar por la recepción del piso en donde se ganaban los visitantes de cada enfermo, divisando en los asientos a solo una persona.

Me froté los brazos con ambas manos en un intento de darme calor, pero el ruido de un celular cayendo al suelo desvió mis ojos del baño, encontrándome con la persona que estaba en recepción levantada de su asiento, mirándome con una facción de sorpresa e incredulidad en su rostro y ojos.

– Hina… ta…

No fue hasta que susurró mi nombre, que me di cuenta de quién era.

El chico de mis sueños.


¿Y bien? ¿cómo ha estado? n-n

Si quieren dejarlo así, lo dejaré así, si quieren continuación como saber por qué Hinata estaba en un hospital o algo así :v, no sé, pueden decírmelo :3

En fin, espero que les haya gustado n_n

Muchas gracias por leer y por el enorme apoyo :3

Adiós y cuídense :D

Atte: ChiisanaOjou.