El ser humano es el único que tropieza con la misma piedra, así que por extendimiento, yo, una humana, he caído nuevamente en las garras de los personajes originales. ¿que puedo decir? creo que los OC dan mucha libertad a la hora de escribirlos. Sin embargo, esta vez he querido hacerlo un poco diferente a mis pasados trabajos. sentíos libres a la hora de exponer vuestras críticas.

Advertencias: temas no aptos para niños, ahí lo dejo.

atte. yo


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1933 (calendario gregoriano).

30 de enero, en Alemania, el presidente Paul von Hindenburg nombra canciller a Adolf Hitler.

1 de febrero, Adolf Hitler da su discurso de proclamación del pueblo alemán.

6 de febrero, en la aldea de Oimiakón (en el medio de Siberia, 470 km al norte del mar de Ojotsk) la temperatura llega hasta –67.7 °C (–89.9 °F); el récord mundial de frío en una localidad poblada desde que se registran temperaturas hasta la actualidad.

3 de marzo, en el sur de Yokohama (Japón), un terremoto, seguido de un maremoto, causa la muerte de unas 3000 personas.

4 de marzo, en Estados Unidos, el demócrata Franklin D. Roosevelt toma posesión como presidente. En su discurso inaugural dice: «A lo único que hay que tenerle miedo es al miedo mismo».

24 de marzo, el Reichstag vota otorgar plenos poderes a Adolf Hitler.

5 de abril, en Estados Unidos ―en el marco de la Gran Depresión― el presidente Franklin D. Roosevelt declara una emergencia nacional y decreta la Orden Ejecutiva 6102, que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses poseer grandes cantidades de oro.

6 de mayo, en Sichuan, China muere el hombre supuestamente más longevo del mundo, Li Ching Yuen, a los 256 años de edad.

10 de mayo, Paraguay declara la guerra a Bolivia. La Guerra del Chaco será el conflicto bélico más sangriento del siglo XX en Sudamérica

20 de julio, el secretario de Estado de la Santa Sede, Eugenio Pacelli (más tarde papa Pío XII), firma un concordato con Hitler.

7 de agosto, en la masacre de Simele (Iraq), más de 3000 iraquíes asirios son asesinados por soldados iraquíes.

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8 de agosto, nace Mijaíl Cherep.

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Su primer recuerdo había sido la cara de su madre.

Le gustaría poder decir que había sido una hermosa mujer, pero sus recuerdos lo traicionarían. Años más tarde, madame Katyuska le diría con ojos nublados y mejillas rojas que de hecho su madre había sido la mujer más bella del burdel. Aunque eso había sido antes de que la hambruna soviética azotara su vida y tomará su belleza y salud.

Mijaíl aún recuerda esos primeros meses. Recuerda el sabor de la leche materna, casi insípido, desprovisto de nutrientes. Recuerda las canciones de cuna que su madre canturreaba. Y recuerda el frío.

Afilado. Punzante. Ardiente.

Cruel, cruel frío.

Los brazos de su madre se apretarían alrededor del bulto que él era, lo llevarían hasta su pecho y ahí lo estrecharían, intentando darle el poco calor que aún conservaba en su cuerpo.

"buen niño, buen niño, eres un buen niño. Tuve mucha suerte de conocerte. Dios me ha ayudado mucho, te trajo a mí. Eres mi pequeño milagro. Por favor, por favor, sobrevive. No te rindas"

Las palabras eran pronunciadas en un idioma desconocido para él, pero la dulzura y la súplica que llevaban consigo eran mensaje suficiente.

Mijaíl amó a esa mujer. No en ese momento, cuando todo era confuso y aterrador. No años después, cuando vagabundeaba por las calles y maldecía a dios por haberlo dejado nacer. No en mucho tiempo. Pero lo hizo.

La prostituta que se enamoró de un hombre que nunca fue suyo. La madre que tuvo a su bebé en un antro de placer. La mujer que murió llorando al abandonar a su hijo a un destino incierto.

Galina Cherep murió el 7 de abril de 1934. Fue enterrada en Omsk, junto a sus padres y sus abuelos. En su lapida, que permaneció impoluta durante décadas, siempre habían flores frescas.

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Sus recuerdos volvieron a él poco después de nacer. Él recordó quien era. O mejor dicho, quien había sido.

Su nombre era simple y común, heredado de algún primo segundo muy querido. La ciudad donde había vivido toda su vida olía a mar y pocas veces salía el sol. Su casa, compartida con sus abuelos, había sido construida piedra por piedra por su tatarabuela, de quien su madre siempre hablaba con veneración y cariño.

Él había nacido el hijo del medio de cinco hermanos. Tenía estudios de medicina, y entre sus aficiones estaban la astrología y el buceo.

Tenía un novio. Un hombre australiano, alto y de piel dorada, con hermosos ojos azules.

Y murió. Un 8 de agosto de 2012.

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El orfanato donde mijaíl 'misha' cherep creció estaba ubicado en uno de los suburbios de la ciudad. La mala economía del país había afectado no solo a las periferias si no que en la misma ciudad, en los antros como ese, donde niños huérfanos y piojosos vivían, había pocas posibilidades de llevar una vida saludable. El mismo edificio, viejo y dañado, se sostenía puramente por la labor del sr. Egor, el conserje.

Mijaíl pasó siete años de su vida allí antes de huir. Su habitación, la más pequeña de todas, aún conservaba los grafitis que dejó como regalo para el próximo inquilino.

Tal vez los planetas y las estrellas ayudarían a esa pobre alma a soportar el frío de la noche, y el cinturón de la mañana.

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La vida en las calles no era buena. Cualquiera que dijera lo contraria, no había vivido el frío soviético durante la década de los 40. Las temperaturas alcanzaron máximas de hasta 50 grados bajo cero. La guerra de invierno, pese a haber terminado en marzo de ese año, repercutió sobre los estómagos de todos.

Había poco lugar para la caridad cuando se debía mirar por uno mismo. Misha aprendió eso a la temprana edad de 8 años, tendido en un callejón, temblando, con los las manos y pies azules, y los ojos desenfocados.

Misha comió basura aquella vez. El hedor y el sabor le produjeron arcadas, y había tenido que empujar la comida por su garganta. Al llegar la noche se había tumbado encima de unos cartones, abrigado solamente con una manta rasgada.

El no murió aquel día. Mirando hacia atrás, ese podría haber sido el primer indicio de lo jodido y condenado que estaba.

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La supervivencia del más apto; los fuertes sobreviven, los débiles mueren.

Mijaíl recuerda lo absurdo que le parecía eso en su vida pasada. Ser médico seguramente había influenciado en su filosofía. A él le gustaba ayudar. Le gustaba ver sonrisas. Salvar a las personas que pensaban que no podían ser salvadas había sido su última meta. Proteger al débil, esa era la función del fuerte.

¿Cuánto vale la amabilidad en un mundo que no tiene ningún uso para ella?

La respuesta es: Nada.

Su primera cartera robada aún permanecía en su memoria. De cuero rojo, con un leve olor a cigarrillo y madera. Mijaíl había sacado todo su contenido hasta haber dado con unas fotografías de dos niñas. Mijail sabía la situación del país. Sabía que el dinero escaseaba, sabía que ese dinero debía de estar destinado para esas dos pequeñas.

Pero mijail tenía frío y hambre. Estaba solo y asustado. Y él no quería morir.

Asique temblando frente a la hoguera improvisada que había hecho detrás de los contenedores de basura, a resguardo de las miradas recriminadoras, observó las llamas consumir las caras risueñas.

Él lloró esa noche, y ni la nueva manta ni el pirozhki en su estómago fueron consuelo alguno.

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Vivir en las calles como un bomzhi tenían pocas ventajas, casi ninguna si se consideraba la libertad como tal, pero al menos, las calles, pese a todos sus desafíos, ofrecían resguardo a todos aquellos que buscaban escapar, o a los desgraciados que lo habían perdido todo. Era un sitio cruel y salvaje. Un mundo dentro de otro.

La policía poco hacía contra ellos. La mayoría solo los miraba de reojo, prefiriendo ignorar su existencia, al igual que el resto de transeúntes. Mientras no molestaran no había problema.

Esa falta de vigilancia hacia de la calle un lugar idóneo para cualquier trabajo idílico.

Misha fue reclutado como carterista. El ladrón que lo encontró durmiendo en el callejón le dio una barra de chocolate, y le dijo con una sonrisa pícara que podría comer muchas más si lo seguía. Misha se negó de lleno. Él no había vivido una primera vida solo para ser violado y dejado tirado en algún río como un simple trapo. No era tonto. Y además, pese a todas las dificultades, estaba bien.

Pero el ladrón (Ivan, aprendió más tarde que se llamaba) lo visitó varias veces durante los próximos meses, le habló de su grupo: vor v zokone, lo llamaba él. Le dijo que tenían refugios en diferentes partes de la ciudad, que eran muchos y que las ganancias se repartían entre todos.

Fue Filip, otro niño de la calle, el que lo convenció para unirse. Mijail había congeniado con filip. Era el único niño que sabía leer y escribir a parte de él. Filip jamás le habló de su familia ni de porque estaba en la calle. Entre el resto de los niños se corrían rumores extravagantes y fantasiosos. Muchos creían que Filip había venido de un infierno en la tierra. Mijaíl siempre observaría a filip cuando los molestos cuchicheos penetraban las finas paredes del refugio. Sus hombros tensos, su tez pálida, y una sonrisa que no lograba llegarle a los ojos. Tiempo después comprendería la situación de su amigo y entendería su silencio.

Pero mijaíl no había tenido tiempo para ser compasivo, ni mucho menos indulgente, no con alguien que había tirado todo por el amor de un hombre que solo hacía golpearlo.

(a veces, cuando se encontraba solo, pensaba en aquellos días. En filip. En cómo las cosas podían haber sido diferentes. Jamás dejaría de arrepentirse)

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Mijaíl cherep era un niño tranquilo, taciturno y melancólico. No era de sorprender que no fuera muy apreciado por el resto de sus compañeros. No había nada malo en él, no desde el punto de vista de un adulto al menos, pero el resto de niños lo miraban con ojos acusadores, como si el que no bromeara con ellos fuera un delito grave. Nadie podía decir por qué siempre estaba tan sombrío y solemne.

'Cherep está de luto' era lo que decían entre risas.

Misha no podía estar más de acuerdo.

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Todos los niños reclutas de vor v zokone recibían un entrenamiento preliminar. Se les enseñaba a robar sin ser detectados, a abrir cerraduras, a cubrir huellas, a escapar por conductos estrechos, a correr sin mirar a atrás. Los reclutas podían unirse oficialmente una vez que tuvieran quince años, después de haber perpetrado varios robos, y haberse ganado la aprobación del jurado de ladrones.

Mijaíl tenía 13 años, y cincuenta robos a sus espaldas. Veinte de los cuales salieron en prensa. Él sabía que las miradas de los adultos codiciosos estaban en él. Era bueno haciendo su trabajo, aunque todavía no sabía cómo. Pero mijaíl no planeaba terminar sus días como un vulgar ladronzuelo, ni muchos menos un vagabundo.

Había ahorrado lo suficiente como para irse de allí.

Un último robo. Eso fue lo que se prometió.

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Con la sangre empapando sus manos, cara y torso, Mijaíl se preguntó qué había ido mal.

(Aún seguía haciéndose esa pregunta)

Escuchaba los gritos de los otros niños, escuchaba los gritos de los policías, escuchaba los gritos de Iván. Misha hubiera deseado que se callaran, de esa manera podría haber escuchado las últimas palabras de Filip.

La cara del niño estaba pálida, unos pocos moretones adornaban sus pómulos. Habían marcas de manos en su cuello y una mordedura poco debajo de su clavícula. Mijaíl observó sus ojos verdes, vacíos y desprovistos de luz.

Misha lo estrechó entre sus brazos, negándose a dejarlo ir. Él no quería perder nada más. Él no podía perder nada más.

Mijail estaba solo. Y él odiaba eso.

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"nadie imaginó que la policía nos seguiría hasta el refugio" La voz de Ivan sonó apagada.

¿Por qué le decía eso? No era necesario. Él había estado allí. Él lo sabía. ¿Por qué sonaba como una disculpa?

"él…te quería"

Ah…por eso

"lo policía todavía está buscándote, no aparezcas mucho en público; eres fácilmente reconocible"

Las pisadas de Iván hicieron eco en la losas. El cementerio estaba vacío y silencioso. Una mujer lloraba a pocos metros de él, ocultando los sonidos bajo un pañuelo.

La lápida de filip Nikosvak estaba adornada con flores blancas. Misha recordaba que Filip odiaba el blanco. Eso casi le hizo sonreír.

"si te hubiera amado… ¿habría terminado todo igual?" susurró.

El viento movió sus cabellos y mijaíl acomodó la bufanda alrededor de su cuello.

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"tengo unos amigos en Francia. Están buscando jóvenes para un circo ambulante o algo por el estilo. Vete con ellos chico; alguien como tú no pinta nada aquí" Ivan le sonrió por debajo del sombrero, con la misma sonrisa picara con la que lo embauco la primera vez.

Mijaíl cherep abandonó Omsk a los 14 años. Con unos rublos en el bolsillo, una tableta de chocolate y un libro para parle français.

Él no volvería hasta medio siglo después, siempre joven pese a su edad, con el pelo indomable, maquillaje pesado y perforaciones en su rostro.

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Paradis du cirque era uno de los tantos circos ambulantes que se ganaban la vida explotando a los bichos raros como él. Constaba de 25 personas entre los cuales habían contorsionistas, equilibristas, trapecistas, domadores, acróbatas y escapistas. Mijaíl había sido severamente inspeccionado por el patrón del circo. Su cabello y sus ojos habían sido objeto de especulación de muchos.

"¿y dices que es tu pelo verdadero?" le había preguntado en un francés tosco que la señorita Colette, una de las equilibristas, le tradujo utilizando el poco conocimiento que tenía de ruso e inglés.

El veredicto fue bueno. El sr Silvain lo acepto en la troupe como chico de los recados. Su falta de habilidades en otras áreas le había hecho imposible entrar como activo al circo, pero misha había estado feliz con el resultado de las cosas. Tenía un trabajo, y mientras hiciera su parte, podría ir aprendiendo del resto de los miembros del circo y eventualmente entrar a formar parte de le paradis.

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"estírate más mon cheri, el dolor es parte del entrenamiento, debes abrazar el dolor" madame Jolie, una de los acróbatas y la miembro más antigua del circo, le gritaría esas palabras mientras lo observaba doblarse por la mitad.

"tu cabeza debe de salir por tus piernas, estira más mon cheri"

Mijail había descubierto con esas clases una nueva faceta de sí mismo que hasta ese momento no sabía que poseía. Madame jolie le había impartido lecciones de ballet y le había enseñado como ejercitar su cuerpo. Lo había tomado bajo su mano y lo había moldeado a su gusto. Él estaba muy agradecido con ella por eso.

"atraerás a muchas con ese cuerpo" Ivette, una romaní que rondaba los treinta (aunque ella lo siguiera negando) le sonreiría con picardía, mirándolo desde lo alto del trapecio.

"o a muchos" Pierre, el contorsionista, siempre bromeaba con eso.

"meteos en vuestros asuntos, el cuerpo de un acróbata no necesita ser robusto. Delicadeza, agilidad, equilibrio y coordinación, no se necesita nada más" madame jolie les reprendería severamente tras sus intentos de desanimarlo.

A Mijail no le importaba, no realmente. La mala alimentación y las duras condiciones de vida en las que se había criado le habían dado un cuerpo delgado. Sus músculos estaban construidos a partir de su tiempo como ladrón, y la mayor parte de su fuerza residía en sus piernas. Él apreciaba ser como era; gracias a eso tenía un futuro.

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"no puedes pensar en caer. no debes pensar en caer; debes pensar en el público. Si tienes la más mínima duda dentro de ti fallarás, y te lo advierto chico, fallar aquí significa morir"

Travis lo miraría desde el suelo. Con los brazos cruzados sobre el pecho, y una aburrida mirada. Ivette se reiría desde el trapecio, sus mejillas rosadas luminosas bajo las luces artificiales y una mirada retadora.

Mijail aun puede recordar lo incomoda que era la tela del traje. Elástica pero ajustada. Se había sentido como una oruga luchando por salir de su capullo.

"vamos bébé, no tenemos todo el día, ¿vas a hacerlo o no?"

Él había asentido inexpresivamente y había inclinado la cabeza. Sus manos le habían temblado, al igual que la primera vez que había robado. La única diferencia entre ese momento y aquel, era lo bueno que se había vuelto escondiéndolo.

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Cada sesión de entrenamiento era soportada en silencio, sin importar lo dolorosa que fuera. cada orden era obedecida a la perfección, sin tener en cuenta lo estúpida o suicida que sonase.

'mijail cherep es un genio' decían

No podía haber mentira más grande.

Misha había sido guiado por la desesperación, la necesidad de pertenecer a algún sitio y el terror de volver a estar solo. Él estaba gobernado por sus miedos.

( todavía lo era)

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su primera caída había sido producto de celos, un cable roto y unos focos quemados.

Mijail no sabe exactamente cómo había sucedido. Fue un lunes por la tarde, en medio del ensayo para su primera actuación. Él había estado en el aire, suspendido a quince metros del suelo, cuando las luces se apagaron. La cuerda derecha del trapecio se había roto en ese momento y su cuerpo había viajado directamente al suelo.

Todavía recuerda: El sonido seco de su cuerpo al estrellarse, el aire abandonando sus pulmones, su garganta haciendo gorgoteos mientras la sangre se escapaba por su boca y su nariz. Él podía escuchar su corazón dudando sobre qué curso de acción tomar ¿seguir latiendo o detenerse?

Dolía, dolía, dolía, dolía-

Misha había sido médico, tal vez no en esa vida, pero él un mantenía sus conocimientos.

Él sabía.

El sabía que debería haber muerto. Sus órganos estaban medio destruidos, algunos de sus huesos estaban rotos, y posiblemente su cabeza había quedado destrozada.

Entonces ¿Por qué aún seguía consciente? ¿Por qué aún seguía sufriendo?

Mijail había tenido miedo a morir, pero el dolor que había sentido en ese momento había aplacado ese sentimiento.

Mijail cherep rezó para morir. Pero incluso eso le fue negado.

Dos horas duró su tortura. La truope lo dejo en una habitación a solas. No había habido dinero para pagar un medico, e incluso si lo hubiera habido todos sabían que nadie sobrevivía a una caída de quince metros. Madame jolie había llorado fuertemente, se había negado a abandonar su lado. Al final, Pierre y Travis la habían arrastrado fuera a la fuerza, sorbiendo ellos mismos sus propias lágrimas. Ivette, siempre risueña, había caído en un profundo silencio, mantenido en sus manos un ramillete de flores que pensaba darle al acabar su ensayo. Incluso Didier, el más estoico del grupo, lo había despedido con una oración.

Misha lloró en silencio. Él había maldecido su suerte, a sus padres, a su truope, a Ivan, a Filip, a Dios. Los había maldecido a todos. Y se había maldecido a sí mismo.

No quiero morir. No quiero morir. No pienso morir.

Y lo había sentido. Una calidez inexplicable que había nacido en su centro y que posteriormente se extendió por todo su cuerpo. El dolor se había detenido y la fuerza había vuelto a llenar sus venas.

Mijail jamás se había sentido tan vivo como en ese momento. Como si volviera reencontrarse con un viejo amigo. Como si hubiera encontrado la otra mitad que no sabía que había perdido. Como si…como si estuviera en armonía.

Mijail había salido de esa habitación con nada más que un rasguño en su mejilla.

(Si mijaíl hubiera sabido lo que sabía ahora, no hubiera salido de allí sonriendo)

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"no puedes utilizar tu nombre real en una actuación mon cheri, debes hacer una separación entre escenario y vida cotidiana" Madame jolie dijo un día, mientras tomaban chocolate caliente a la luz de la hoguera.

"cierto, no había pensado en eso" el sr silvain se había apartado el sombrero de copa dejando al descubierto su pelo cobrizo natural, y lo había mirado desde el otro lado del fuego.

"Ya que estamos todos aquí elijamos juntos" había propuesto indila, una de los contorsionistas.

"los nombres artísticos deben de ser elegidos por el artista" había opinado Dimitri, sentado al lado de misha, con su hija en brazos.

"¿cómo los elegisteis vosotros?" había preguntado él.

"suele ser algo que nos gusta, por ejemplo el nombre de una bebida, o por ejemplo alguna característica física. Algunos utilizamos acrónimos de nuestros nombres o simplemente los ponemos en otros idiomas"

"¿mijaíl significa algo en ruso?" Pierre le había sonreído desde la derecha, sosteniendo la mano de Colette entre las suyas.

"es la forma rusa de miguel"

"¡tienes nombre de ángel!" había exclamado Ivette "tal vez realmente lo eres, ya sabes…"

Algunos se habían reído. Misha había reprimido un estremecimiento.

"si, pero no concuerda mucho con la estética del circo, ya sabes, somos un poco más paganos" el sr silvain había negado con la cabeza, mirando las carpas del circo con adoración.

"habla por ti" Didier, quien seguía profundamente su religión, había mascullado entre bajo.

"¿Qué hay de cherep? ¿Significa algo?"

"calavera"

El grupo lo había mirada en silencio unos segundos antes de reírse a carcajadas. Incluso Mijaíl había sonreído un poco.

"bueno, creo que con ese si podemos trabajar" había dicho Travis, limpiándose algunas lágrimas.

" 'crâne' ¿Qué te parece?" indila lo había anunciado con entusiasmo.

"algo falla, no suena bien a la lengua. Tal vez no en francés, creo que a la gente no le gustara si saben lo que significa"

"¿Por qué no en inglés?" Johnny, uno de los escapistas, había propuesto, siempre con ánimo de recordar su tierra natal "sonaría bien, ya sabéis: os presentamos al único, al magnífico, al hermosoooooo, ¡skull!"

las risas resonaron durante toda la noche.

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Dijón fue la ciudad donde se llevó a cabo su primer show. En aquel momento había sido una de las ciudades más hermosas de Francia. Pese al clima tormentoso que sobrellevo toda esa semana, el circo tuvo tanto éxito como en cualquier parte.

Mijail se columpió por el trapecio, hizo volteretas en la cuerda floja, fingió caerse varias veces escuchando los gritos acongojados de los espectadores solo para agarrarse en el último momento y sonreir como si nada pasara. Llevó a cabo junto con jolie complejas acrobacias encima del elefante Sinbidí y corrió juntó con los leones abdu y daisy.

Aquel fue buen día.

Los vítores, los aplausos, las risas, las alabanzas.

Mijail aún puede escucharlos.

(Él sigue esperando por el día en que pueda volver a oírlos)

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Mijail 'misha' cherep inició su carrera como acróbata y trapecista a los 15 años. cayó un innumerable número de veces y se volvió a levantarse otro tanto. Nadie nunca supo cómo lo hacía, ni nadie nunca se lo cuestiono. Él era otra de esas rarezas, eso fue lo que la mayoría diría. Al igual que aquellos que nacían con los brazos más largos que sus piernas, o aquellos que tenían extrañas marcas por el cuerpo. Él era un bicho raro y por ello estaba en el circo.

Mijail también solía pensar eso. O más bien, él se obligaba a pensar eso.

"estas bendecido" le diría Dimitri, pálido y tembloroso, viéndolo recuperarse de una caída que podría haberle roto el cuello a cualquiera "alguien allá arriba debe de quererte mucho"

Bendición, no maldición.

Él abrazaba esa palabra. Al igual que abrazaba la llama que sentía dentro.

No me dejes morir. No me dejes morir. No me dejes morir. NOMEDEJESMORIR-

Mijail cherep vivía con la muerte de compañera. Él la seguía rechazando y ella lo seguía persiguiendo.

(Su relación no había cambiado mucho desde entonces)

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Siete meses después de su decimoquinto cumpleaños sus compañeros de circo le regalaron algo que cambió su vida. Era una motocicleta, con ruedas delgadas y pintura desgastada.

"todos pusimos algo de nuestro dinero, incluso monsieur silvain" le había dicho nathaniel, uno de los domadores, poniéndole mucho énfasis a la última parte.

Majail había estado muy sorprendido. El sr silvain era conocido por ser un avaro codicioso.

"debo decir que tuve mis dudas, pero el chico se lo merecía" había dicho el patrón dándole unas palmadas en la espalda con fuerza

"si, gracias a él estamos atrayendo a muchas jovencitas" Ivette sonrió levantando las cejas con insinuación.

"y jovencitos" Pierre añadió.

Mijail había sonreído y se había acercado hasta el vehículo. Lo había observado con detenimiento y había pasado sus dedos por el manillar.

El toque lo había hecho estremecerse impulsivamente y unas mariposas habían nacido en su estómago. Anticipación y felicidad. Se había sentido como un niño en su primera montaña rusa.

"gracias" había dicho, y por primera vez en mucho tiempo se había sentido plenamente feliz.

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El primer amor de Mijaíl fue una motocicleta de segunda mano. su relación fue complicada y llena de altibajos. 'Ange', como la llamó, a veces tenía días en los que lo obedecía y lo dejaba llevar el mando. Otros se le antojaba por ser terca y le daba el plantón. Era una dama bastante temperamental.

Se golpeaban, se caían, se mordían, se abrazaban. Mijaíl había encontrado en aquella moto su alma gemela. Alguien a quien no importara cuánto daño se le infligía, siempre volvía a reparase.

Ange fue su primera chica. Y maijail había considerado apropiado llevarla a una cita.

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"quiero hacer acrobacias con ange"

La cara del sr silvain había sido una mezcla entre confusión y horror. Después de explicarle sus puntos, de mostrarle las cosas que podía hacer, y de proponerle diferentes actos, el sr silvain lo había mirado con contemplación. Sus ojos habían brillado con intriga y no menos codicia, y había sonreído entusiasmado.

"sabía que no me había equivocado contigo chico" le había dicho dándole unos golpecitos a su nariz "reúne al resto, comenzaremos a planearlo enseguida, si todo va bien podemos incluirlo en nuestro nuevo programa, ¡va a ser un espectáculo!"

Mijail había asentido con entusiasmo. La idea de él y ange volando ante la mirada de los espectadores había sido lo más cercano al paraíso que él podía imaginar.

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Stunt era el término de lo que mijaíl hacía ,(motocross hubiera sido más específico) pero aquello no había sido conocido en aquel entonces muy a su pesar. Mijail había mandado una disculpa interna hacia la mente futurista que había ideado la actividad, y egoístamente se había convertido en un pionero.

'Skull Le Cascadeur'

Su primer show vendió 1000 entradas. Su segundo show 2000. Su tercer show fue proclamado por la crítica como una de las mejores puestas en escena del siglo.

"eres un ángel que cayó del cielo chico" le había dicho el patrón mirando las ganancias con una falsa modestia

Pero un ángel no pintaba nada en un antro de bichos raros y herejes, así que mijail jamás pudo ser alguien amado por dios, en cambio, él fue Skull, el niño odiado por la parca.

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Pocos días después de su decimosexto cumpleaños, mijaíl conoció a Andy priston. En aquel entonces era un hombre de negocios, o mejor dicho, un ricachón aburrido. Se había acercado a él después del show, lo había felicitado efusivamente utilizando una macedonia de inglés y francés y le había hablado sobre un proyecto grande en los estados unidos, él como estrella principal.

Mijail había rechazado la propuesta amablemente. Él no necesitaba nada más de lo que ya tenía. Él era feliz donde estaba, y tirar eso le habría dolido más de lo que él estaba dispuesto a admitir.

"si cambias de opinión, estaré por aquí durante unas semanas" le había dicho.

Misha no había cambiado de opinión, él no iba a cambiar de opinión. Permanecer en el circo había sido su decisión.

Pero incluso eso, de manera imperdonable, cruel y fría, fue arrancado de él.

(¿Cuándo fue que había dejado de anhelar cosas y había empezado a rechazarlas?

Mucho tiempo.

¿Cuándo iba a detenerse?)

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Mijail recuerda esa noche. Todos habían festejado, cómo siempre ocurría tras un show. El alcohol y la comida habían abundado, y la fiesta no se había detenido hasta bien entrada la noche. Él recuerda haberse ido a dormir en una de las caravanas, recuerda haberse sentido más somnoliento de lo normal, mareado, y un poco inestable. Los sonidos de la fiesta todavía sonaban en su cabeza cuando por fin había conseguido conciliar el sueño.

A la mañana siguiente, nadie a parte de él se había despertado.

El paradis du cirque sufrió de envenenamiento. Solo hubo tres supervivientes, dos menores de edad y una mujer embarazada. La policía no consiguió dar con el culpable y jamás se supo quien había planeado tal vil acto. La ciudad de Tours aceptó enterrar los cuerpos en su cementerio, como muestra de buena voluntad a aquellos artistas que llegaron a alegrar el corazón de los Tourangeaux.

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"volveré a mi pueblo" le había dicho Colette, parada junto a él frente a la tumba de pierre, sosteniendo de la mano a Jeanne, la hija de Dimitri. "mis familia aún vive allí"

Él había asentido quedadamente, manteniendo la mirada fija en las flores blancas que adornaban las veinticuatro tumbas.

"sobre el dinero…"

"quédatelo" la había interrumpido, metiéndose las manos en los bolsillos de su gabardina.

"sabes que no puedo hacer eso, parte de ello también te corresponde, una buena parte, además estoy segura que ellos…"

"ellos hubieran querido que tú, tu hijo y Jeanne vivieran una larga vida. No necesito el dinero, no lo quiero"

Colette había suspirado con resignación. Con su mano libre le había alborotado el cabello y le había dado un beso en la mejilla.

"podrías venir con nosotras" le había ofrecido esperanzada.

Pero mijail había negado con la cabeza suavemente, adormecido y poco expresivo.

"me voy a estados unidos" le comunicó

Colette había asentido, sin fuerzas para hacer nada más.

"¿volveré a verte mijaíl cherep?"

"algún día"

Colette Abací no volvería a ver a mijail hasta 40 años después.

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Estados unidos no fue diferente a lo que mijaíl recordaba de su visita al país en su vida pasada. Andy priston lo llevó hasta Chicago, en el estado de Illinois, donde tenía su tinglado montado.

Mijael fue rápido en acomodarse a la situación. Actuaba tres veces por semana, sábados y domingos, y se llevaba el 40% de las ganancias. La comida, la ropa, el equipo y la vivienda corrían a cuenta del boss. Había sido un trato justo, considerando su edad y su falta de documentación.

Andy había sido complaciente con él. Lo había llamado su prima ballerina en un extraño acento italiano.

Mijail no tardó en saber porqué.

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Skull the immortal stuntman.

Ese había sido el nombre del show. Andy había mandado a hacer un enorme cartel con luces y fosforescentes y había ordenado poner anuncios en toda la ciudad. A mijail se le había revuelto el estómago. Conteniendo la bilis en su garganta y dirigiéndose rápidamente hasta su tráiler, mijaíl se había tirado a la cama y había dormido hasta el día siguiente.

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El primer show atrajo la atención de cientos de personas. El estadio que Andy priston había construido cerca de sus casinos y hoteles se había llenado de gente, mijail jamás había visto a tantas personas reunida en un mismo lugar.

La sensación de los miles de ojos mirándolo, el bullicio y la voz del presentador y comentarista lo habían hecho sentir casi como en casa.

Pero no estaba jolie, ni Ivette, ni trevis, ni Didier, ni-

No. solo estaba él, una moto que no era su ange, y un espectáculo por dar.

Pero incluso eso, había pensado él, era mucho mejor que no tener nada.

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"bien hecho skull" a Andy le gustaba entrar en su habitación sin permiso y ocupar su bar sin consideración. Mijail jamás lo había reprochado, después de todo, era suyo.

La suite que andy le había dado tras su primer show había sido un mero formalismo, y una extraña manera de decirle que gracias a sus acrobacias mortales él se estaba llenando los bolsillos.

"he estado pensando, ¿Qué tal si especiamos un poco más las cosas?" Andy le había pegado un un trago a la botella de whisky y había hecha una mueca "ahg! Que asco! ¿a esto lo llaman de calidad?"

"¿Por ejemplo?"

"estaba pensando en una jaula redonda de metal, ¿sabes? Como un hámster, y tú dando vueltas con tu moto dentro y haciendo lo que sabes hacer ¡sería la nova más! También he pensado en arcos de fuego, como los que se utilizan para los leones, y bengalas, o cortinas de humo para anunciar tu llegada..."

Mijail había asentido a sus palabras sin siquiera prestarle mucha atención. No importaba mucho de hecho. Daba igual el nivel de dificultad o de riesgo, el no moriría.

¿Qué peso tiene la vida si le quitas la muerte?

La respuesta: no mucho

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Skull rompió varias motos durante sus actuaciones. A veces perdía la concentración y la moto se le escapaba de las manos en medio de un vuelo, a veinte metros de altura. En esos momentos, el equipo de efectos especiales tiraría una cortina de humo roja, encenderían los focos y harían retumbar los tambores.

Skull aparecería en medio del escenario, su moto en llamas a su lado, como un compañero caído en batalla, y su cuerpo completamente indemne.

El público rugiría con fuerza. Flores serían lanzadas a la arena, aplausos atronadores y vítores se escucharían por varios minutos.

"Y UNA VEZ MÁS EL INMORTAL HACE ALARDE DE SU NOMBRE, DAMAS Y CABALLEROS, EL HOMBRE ODIADO POR LA PARCA, EL ÚNICO, EL INUGUALABLE…SKULLLLLL!"

La voz del comentarista resonaría en sus oídos. En la seguridad y privacidad de su casco, mijaíl apretaría los dientes escondiendo el dolor, miraría la moto destrozada y pensaría en lo extraña que era su vida.

(De ahí no había mejorado mucho)

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Mijail cumplió dieciocho años en la soledad de su suite en el hotel divine. Andy le había dicho 've y diviértete' pero misha había olvidado cómo hacer eso. Divertirse para él era dar piruetas y giros en el aire, retando a la muerte en cada truco que sacaba. Esa había sido su diversión. Pero Andy le había dado la tarjeta de un club de strippers, y le había dicho en voz muy alta que a las mujeres les encantaban los chicos malos.

Mijail no le había respondido. Explicarle que de hecho tenía poca o ninguna atracción por las mujeres podría haber causado más problemas que ventajas, y defender su apariencia tampoco habría sido productivo.

Mijail sabía que imagen daba. Su pelo y sus ojos morados siempre habían llamado la atención. Su tatuaje de lágrima tatuado por Iván antes de dejar Omsk no hizo más que acentuar el efecto. El maquillaje pesado que había traído del circo eran tan parte de él que quitarlo hubiera sido más doloroso que cualquier caída, y las perforaciones y pendientes habían sido sugerencia de mishelle, su estilista, para contrarrestar de alguna forma la feminidad de su apariencia.

Pero había sido cierto que skull no quería pasar su decimoctavo cumpleaños solo. Asique había agarrado su gabardina, su sombrero y su bufanda y había marchado por las calles de chicago.

Sin saber muy bien a donde ir ni qué hacer, había terminado en un bar que hacía de esquina en una zona poco concurrida. Mijail no era bueno con las multitudes, no al menos que estuvieran tras unas gradas, así que los sitios vacíos y silenciosos como aquel eran perfectos para él.

Se había sentado en la barra y había pedido un bourbon y dos margaritas, incluso el barrista lo había mirado extrañado. Al cabo de unos minutos las copas habían sido dispuestas frente a él y en silencio las había bebido.

"eso es mucho alcohol para alguien tan joven; parece que hay algo que quieres olvidar" había hablado alguien a su lado.

Mijail no lo había sentido llegar y se había girado sobresaltado.

"perdón por asustarte, soy Fazio"

Era un hombre alto, de hombros anchos, pelo castaño ceniza y ojos marrones oscuro. No podría haber tenido más de cuarenta. Mijaíl lo había mirado de reojo y había continuado bebiendo.

"¿puedo preguntar tu nombre?"

¿Cuál de todos?

"skull" le había dicho, por el acento del hombre sabía que no era americano. ¿Italiano? Aunque también había un deje de sueco. De cualquier manera, era poco probable que lo hubiera reconocido siendo extranjero, y hacía tiempo que había dejado de dar su nombre real.

"y dime skull, ¿Qué haces en un sitio como este?"

Mijail había enarcado una ceja ¿estaba ligando con él? ¿o simplemente estaba siendo italiano?

"es mi cumpleaños; estoy celebrando" había dicho levantando la copa para probar su punto.

El extranjero había reído "una celebración no es una celebración sin mujeres"

Definitivamente italiano.

Mijail se había encogido de hombros.

"¿y usted?" le había preguntado quitando el foco de la conversación de él "¿está de visita?"

"algo así" el hombre había reído. Sus hombros tensos y sus pupilas temblorosas lo habían delatado

Misha no había dicho nada al respecto. Cada cual tenía uno o dos secretos que ocultar. Durante dos horas hablaron de todo y de nada. La escasez de información personal habría resultado notoria para cualquiera, pero tanto mijaíl como fazio parecían encontrar eso perfectamente normal. Salieron del bar cuando las calles ya estaban vacías y se separaron con un ligero apretón de manos.

"ha sido un placer, skull, aunque faltaron las mujeres"

Mijail había reído "igualmente fazio, y en realidad, creo que faltó más alcohol"

Ni había caminado treinta pasos cuando escuchó un grito.

Mijail se había dado la vuelta y había corrido hasta una callejuela sucia y mojada desde donde la voz de fazio se escuchaba. Sus botas habían golpeado el suelo y su corazón había martilleado fuertemente. El recuerdo de filip había estado presente en su memoria, quemándolo a través de los párpados.

"¡fazio!" había gritado alertando al hombre que se agachaba contra la pared y a las dos figuras imponentes que se alzaban por encima de su cabeza.

Mijail se había congelado. Jamás, en ninguna de sus dos vidas había visto personas con una apariencia tan extravagante y a la vez aterradora como aquellas. Las dos figuras eran altas, de cuerpos grandes pero delgados, cubiertos por túnicas negras desgarradas y sombreros de copa alto. La piel, o donde se suponía que debía estar la piel, estaba envuelta en vendas, ocultando cualquier fisiología detectable. La niebla que los rodeaba acentuaba el misticismo y teatralidad, pero mijaíl se sintió cualquier cosa menos divertido.

El había estado aterrado.

El tintineo de una cadena lo había sacado de su ensimismamiento y tardíamente había visto el collar que envolvía el cuello de fazio y la cadena que lo conectaba, la cual estaba sujeta firmemente por uno de los espectros.

"márchate civil, y te dejaremos vivir"

La voz, helada y desprovista de cualquier sentimiento, lo hizo temblar. fazio hizo un ruido estrangulado, una mezcla entre queja y miedo. Mijaíl quería obedecer, un parte de él, la más sensata, le había gritado que se diera la vuelta y corriera, como muchas otras veces había hecho. Fazio ni siquiera era su amigo. Era simplemente un extraño del que sabio poco más que el nombre. Aquel no era su problema, y desde luego que el destino del hombre no le quitaría el sueño.

Pero mijail no se había movido.

"¿Qué le estáis haciendo?" él mismo se había sorprendido al sonar tan poco acongojado. Jolie hubiera estado orgullosa de él.

"s-skull v-vete, el v-vindice no perdona, vete antes de que sea demasiado tarde" fazio habló con la voz temblorosa y asustada. El pobre hombre parecía estar viendo a la muerte.

Mijail había mirado entre fazio y las dos figuras. Claramente había un trasfondo oscuro y siniestro que él desconocía. Fazio parecía conocer a los espectros, su miedo era prueba de ello.

"si fazio ha hecho algo, debería ser el deber de la policía encargarse de eso" sus palabras no habían sido acusadoras, mucho menos retadoras. Mijaíl se había esforzado por sonar neutro, simple, despreocupado.

"la policía no tiene jurisdicción aquí. Este es nuestro dominio. Márchate"

"nosotros juzgaremos, y nosotros decidiremos, por última vez, márchate."

Las dos voces se contrapusieron una con la otra, pero el mensaje fue claro. Mijaíl había observado a fazio con aprensión. Las cadenas se habían sacudido siniestramente y los ecos habían viajado hasta las profundidades de la tierra.

Mijail se había marchado. Dejando atrás un rastro de llamas moradas, invisibles a los ojos inexpertos. Las cadenas habían resonado, el grito de Fazio se había escuchado y las silenciosas calles de chicago habían recibido ambas cosas con los brazos abiertos.

Mijail 'skull' no miró atrás. Ni aquella vez, ni muchas otras.

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Curiosamente, su vida no cambió drásticamente después de aquello. Mijaíl no sintió la necesidad de reflexionar sobre lo ocurrido en aquel callejón. Parte de él sabía que posiblemente debería haber mostrado cierto grado de preocupación. Un hombre había sido llevado a la fuerza por dos fetichistas salidos de una película de terror, y él ni se había inmutado. Pero no era como si mijaíl pudiera haber hecho algo por impedirlo, hacía mucho que había aprendido a distinguir entre las batallas ganadas y las perdidas.

Y además, un hombre reencarnado tenía poco que decir ante las rarezas.

Así pues, mijail había zanjado el asunto y había seguido con su vida.

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El espectáculo de stunt había sido tan bien recibido por el público que Andy enseguida había comenzado a reclutar otros jóvenes atrevidos para aumentar el número de shows. A mijail se le había ordenado instruir a los nuevos reclutas, pero pronto había descubierto que de profesor tenía poco. Incluso si los chicos hubieran estado en plena disposición, si el talento era zero, mijail poco podía hacer.

Fue así como nacieron los primeros stuntman. Fueron cuatro jóvenes con talento innato, pulidos a base de esfuerzo y entrenamiento.

Mijail los miraba a veces celoso. La diversión, la satisfacción en sus caras cada vez que aterrizaban en tierra seguros, celebrando que aun estaban con vida, era algo que mijail no había sentido desde hacía muchos años.

Él quería algo nuevo. Buscar nuevos retos para hacerlo sentir vivo era lo único que lo sacaba de su melancolía.

Fue así como le propuso a Andy incluir otros vehículos. Coches, carros, avionetas pequeñas, jeeps, todo lo que pudiera traerle una pizca de adrenalina. Andy, por supuesto, estuvo encantado con la idea.

Y así comenzó nuevamente su entrenamiento, lleno de caídas, explosiones, incendios y continuos estrellamientos. Los cuatros novatos lo habían mirado de la misma forma que un niño miraba un soldado; había un profundo respeto, mezclado con admiración y anhelo.

Mijail había escondido su vergüenza dentro de su casco. No había ningún mérito en lo que él hacía; ninguno en absoluto.

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mijail aprendió a conducir todos los diferentes vehículos de la época en menos de seis meses. Su primer show con coches le valió una foto en primera plana, una medalla, y una entrevista en televisión, la cual entregó a Andy y a su manager mintiendo fácilmente sobre una gripe.

El dinero, que parecía no hacer más que crecer, pronto encontró poco uso. Mijail jamás había imaginado que llegaría el día en el que el dinero no fuera algo de lo que tuviera que preocuparse. Mirando hacia atrás, hacia su pasado, era lógico.

"¿estás seguros que quieres invertirlo en eso?" Richie, uno de los socios de Andy lo había mirado desde el otro lado de la mesa redonda, donde se reunían a decidir la planificación de las actuaciones.

'eso' era un orfanato y varios comedores públicos.

"En realidad; ¡es perfecto! Piénsalo Richie, si la prensa se entera de que skull es no solo un atrevido joven pero que además es generoso ¡imagínate lo que dirán! A las personas les encanta que sus ídolos sean hermanitas de la caridad, ¡bien pensado skull!"

Andy, como siempre, había sacado su tajada de todo ello.

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Su segundo encuentro con otra rareza llegó en marzo de 1951.

El espectáculo de la noche había comenzado a las 10. A Andy le gustaba siempre dejarlo para la última función. 'lo mejor para el final, así nadie abandonará sus asientos' había dicho. En un estadio de miles de personas, poco importaba que unas cuantos se fueran, pero Andy era extraño en sus manías. Era una de esas personas que te obligaría a ver una aburrida película por el simple hecho de comentar lo horrible que era.

Skull había estado maquillado, vestido y listo para salir a la arena mucho antes de que los cuatro stuntman acabaran con sus acrobacias.

A las 11 y media había comenzado su turno.

Había comenzado con unas cuantas ruletas, había llevado a cabo una pared de la muerte, se había metido en la jaula, había sacado un doublé grab, un fender grab, dos heart attack, y su movimiento especial, un triple backflip. Pero la velada no terminó de la forma en la que la habían planeado.

Hubo un fallo en los equipos de iluminación, más tarde mijaíl se enteraría que alguien había estado bebiendo cerca de los cables, aunque eso de poca importancia había sido. El daño ya se había hecho.

El estadio, iluminado por decenas de focos, se había apagado por unos minutos.

Lamentablemente, eso había ocurrido mientras skull llevaba a cabo un simple doble backflip, a más de diez metros del suelo.

Mijail no había tenido tiempo para procesar lo que había ocurrido, y su falta de visión le había impedido distinguir entre el montículo de arena central y la pista de aterrizaje.

Sin poder evitar la catástrofe, se estrelló contra el suelo y su moto reventó en una explosión.

Mijaíl había gritado de dolor. Las llamas lo habían abrazado, tratando de consumirlo. Él había jadeado desde debajo de la moto, sus huesos, seguramente en pleno proceso de reparación, habían protestado ante el esfuerzo y su cabeza había zumbado incesantemente.

Su traje, hecho de materiales poco inflamables, había resistido a duras penas las llamas. Mijaíl había dado las gracias por ello, ya era bastante embarazoso salir de una caída fingiendo ser un héroe, mucho más si hubiera tenido que hacerlo desnudo.

Desde su aturdimiento podía escuchar los gritos de la muchedumbre. Con incredulidad escuchó al comentarista hacer una apuesta sobre si había perdido su duelo con la muerte esa vez, y entre voces que coreaban su nombre emergió de entre las llamas.

"Y AQUÍ ESTÁ! UNA CAÍDA IMPOSIBLE, UNA MUERTE SEGURA, PERO NO PARA ÉL, SEÑORAS Y SEÑORES UNA VEZ MÁS LES PRESENTO AL ÚNICO, AL INIGUALABLE, AL HOMBRE ODIADO POR LA PARCA ¡SKULL EL INMORTAL!"

La multitud estalló en aplausos, hubo una ovación de pie y fuegos artificiales fueron lanzados. Mijail supuso que desde fuera debía haberse visto como un ghost rider sacado directamente de una tira de comics.

Los aplausos duraron varios minutos. mijail había soportado con los dientes apretados todas y cada una de las felicitaciones, y en cuanto los focos habían vuelto a funcionar se había marchado.

En el interior de su camerino había arrojado la ropa a una bolsa de basura y se había aplicado varias cremas en la piel para acelerar la cicatrización.

En medio de eso estaba cuando la puerta se abrió. Mijail no se había molestado en darse la vuelta, había estado convencido que era su estilista o Andy, asegurándose de que estuviera presentable para salir.

"fue un buen espectáculo"

Mijail había inhalado con fuerza y se había girado bruscamente. La persona que vio fue sin más palabras extraña. Unos centímetros más baja que él, cubierta con una capa oscura con capucha. Su rostro, o parte de el, se encontraba escondido bajo el capuchón, mientras que la mitad inferior visible era pálida, con unas extrañas marcas índigo sobre las mejillas. Su cabello, observó mijaíl, era del mismo color que los arándanos que cultivaba su padre en ese pasado lejano y olvidado.

"¿gracias?" Encontrando su voz mijaíl respondió un poco incómodo con la situación.

Se miraron en silencio. Mijaíl había tenido la sensación de que estaba siendo escaneado a nivel molecular, haciéndolo hiperconsciente de sí mismo a niveles insospechados.

"¿necesitas algo?" preguntó

"tú eres un civil" la persona habló con un matiz de incredulidad en su voz.

Mijail lo miró en silencio. Era la segunda vez que alguien lo llamaba 'civil' y la palabra causó un déjá vu.

"ah… ¿sí?" dijo sintiéndose totalmente fuera de onda.

El encapuchado lo observó en silencio unos segundos más antes de soltar un suspiro silencioso. Mijaíl había podido ver que sus hombros rectos habían perdido un poco de tensión y por primera vez su rostro mostró una expresión diferente.

"es bastante inusual que un civil posea unas llamas tan fuertes como las tuyas, mucho menos que estén activas, deberás haber practicado mucho" la voz del ¿hombre? ¿mujer? Era suave, calmada, un poco monótona. Mijaíl se dio cuenta tardíamente de que su inglés no era autóctono.

"¿llamas? ¿Qué llamas?" mijaíl ladeó la cabeza en desconcierto.

El extraño abrió la boca y la volvió a cerrar.

"no sabe nada" dijo más para sí mismo que para mijaíl. A continuación negó con la cabeza ligeramente y se dio la vuelta "esto ha sido una pérdida de tiempo. Adiós"

"¡espera!" mijaíl se había oído deteniéndolo incluso antes de saber por qué lo había hecho.

El encapuchado se detuvo frente a la puerta y lo miró por encima del hombro.

Misha había tenido el presentimiento de que las respuestas a las preguntas que siempre se había hecho estaban frente a él. Lo mismo había ocurrido con fazio y los espectros. En aquel entonces había estado demasiado aterrorizado como para indagar, pero allí, en ese momento, junto a aquella extraña persona, no había sentido peligro. Tal vez se debía a la adrenalina de escapar una vez más de la muerte, o simplemente a que ya estaba demasiado cansado de vivir en la oscuridad.

Él había necesitado saber.

"por favor, dime más acerca de esas llamas" pidió

"mi tiempo es dinero, si quieres respuestas tendrás que pagarme" había sido su respuesta, ajeno a la importancia que esa información tenía para mijaíl.

"pagaré"

"1000 por pregunta"

"vale"

"no me hago responsable de lo que hagas con la información"

"lo sé"

"tampoco soy responsable de tu destino"

"hecho"

El encapuchado lo había contemplado pensativo antes de volverse y sentarse en uno de los sillones de cuero de la sala.

"pregunta"

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Mijaíl hizo cinco preguntas.

Y obtuvo cinco respuestas.

Él aprendió sobre las llamas. Sobre los diferentes tipos que existían, sobre los atributos que cada llama poseía, sobre los diferentes usos que se les daba a las llamas. Aprendió sobre la mafia, sobre las familias más prominentes, sobre el vindice.

(A veces mijaíl piensa en aquel día. A veces le gusta culpar a viper. A veces le gusta culparse a sí mismo. A veces le gusta culpar al destino. Todavía no está muy seguro de quién fue el verdadero culpable.)

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Él no era inmortal.

No del todo.

Mijaíl jamás había estado tan feliz y tan asustado como cuando había llegado a esa conclusión. La única razón por la que seguía vivo era gracias a sus llamas, y gracias a su voluntad. Aunque lo último todavía le resultaba difícil de creer.

Él había deseado morir, varias veces.

En el orfanato, en las calles, con filip, robando, en el circo…

¿Podía decir que había tenido voluntad? No, ninguna.

Mijaíl no tenía ninguna voluntad. Tenía miedo. Y su miedo era lo bastante grande como para hacer arder esa llama más fuerte que cualquiera.

No os apaguéis, por favor, por favor, incluso si me quiebro, incluso si pierdo la esperanza, no os atreváis a -

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12 de Diciembre de 1951. Fue el día en el que su vida cambió para siempre.

Todo había comenzado con un hombre. Un enigmático hombre que portaba un sombrero de hierro.

Él no era tonto, ni un iluso. Él simplemente había estado aburrido.

"estoy buscando a los más fuertes." había dicho en un perfecto ruso.

Mijail había pasado años sin hablar su lengua materna. Escucharla por primera vez después de tanto le trajo una innegable sensación de soledad.

"tú eres uno de ellos. Uno de los siete elegidos"

"¿y qué es exactamente lo que quieres de mi?" había dicho él apoyándose contra el ventanal de su suite, mirando las sombras en las que estaba bañado el desconocido.

"tu presencia."

Mijail había enarcado una ceja "¿mi presencia? Eso suena sospechoso"

El hombre había reído "creo que suena interesante ¿no crees?"

"no soy fuerte" había dicho él tras un silencio.

"no todas las fuerzas radican en las capacidad físicas, hay muchos tipos de fuerza. Te he elegido por una razón"

"soy un civil" había dicho él sonriendo ligeramente ante sus propias palabras "¿es apropiado para mi involucrarme?"

El hombre había emergido de la oscuridad. Mijail no había dudado ni por un momento que aquella persona era también parte de ese 'otro mundo', ese mundo lleno de rarezas. Al igual que fazio, que vindice y que el encapuchado. Al igual que él.

"eso te corresponde a ti decidir" le había dicho sacando un papel de su bolsillo y entregándoselo "la reunión será el 5 de enero. Tal vez encontrarás allí lo que anhelas"

Mijail miró la dirección en el papel, levantó la cabeza para decir algo y parpadeo.

El hombre del sombrero de hierro había desaparecido.

(mijaíl aún se pregunta qué fue lo que él sintió mientras hablaban. ¿Se sintió culpable? ¿Triste tal vez? ¿O simplemente ya lo había hecho tantas veces que ya no era capaz de sentir nada?)

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Mijail cherep abandonó estados unidos el 2 de enero de 1952 y Skull se tomó 'un año sabático' para viajar por el mundo. El show de stuntman siguió en funcionamiento con los cuatro pilotos y tres nuevos reclutas. Andy despidió a mijaíl en el aeropuerto de chicago con una sonrisa torcida y un fuerte abrazo.

Mijaíl cherep jamás volvió a estados unidos. Skull regresaría, muchas décadas después, y dejaría un ramillete de flores blancas en la solitaria tumba de Andy.

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El 5 de enero de 1952, mijaíl recorrió las calles de la antigua ciudad de Cefalú en Sicilia buscando la dirección que marcaba un arrugado trozo de papel.

Y así, un nuevo capítulo en la vida de mijail 'misha' cherep a.k.a Skull comenzó.

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NA: Bien, para aclarar algunas cosas. este skull no sabe nada de nada. él era un simple ciudadano que vivía su vida pacíficamente hasta que un cruel dios (yo) decidió arrancarlo de ahí. por ende, este skull será totalmente diferente al skull original.