Ninguno de los personajes son de mi propiedad, hago uso de ellos en este fanfic con la única finalidad de entretener.
Sus bellas extremidades se movían al compás del eco de un fino viento que, con delicadeza, tocaba sus poros, le susurraba en sus oídos dónde debía ir cada parte. La bailarina se movía a tal punto que su baile parecía hipnótico.
El viento le decía cómo bailar, cómo hablar sin sonido, cómo expresarse incluso con los dedos preciosos de sus manos cuando se alzaban al cielo.
Ella sabía dónde iba cada cosa.
Es por eso que cuando los Guerreros de la Luz se acercaban a ella, le pedían socorro, ayuda en su aventura.
Cada vez que se perdían.
Cada vez que sus caminos se cortaban.
Cada vez que los laberintos se hacían extensos.
Ella interrumpía su danza eterna y con su voz, comparada con el canto digno de una sirena, indicaba a dónde o con quién debía ir.
Los legendarios se sorprendían cuando las pistas eran acertadas.
Aunque de hecho ella sólo era un instrumento de una fuerza mayor.
Su mera existencia se basaba en guiar sin recibir nada a cambio.
Ella sólo necesitaba un compañero de baile, un valioso hombre o una dama divina que siguiera el ritmo de la vida.
Sí...
Esperaría.
Hasta entonces bailaría hasta que alguien rompiera esa maldición.
