todo pertenecientes a los dueños de pacific rim, etc.


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Mako no sabe cómo explicar las sensaciones que le produce conectarse con Raleigh, el flujo de recuerdos, sentimientos, memorias, pensamientos, y todo lo que conlleva conocer a una persona tan íntimamente como ella lo conoce. Sabe cuál es su color favorito (azul), la historia de una cicatriz en la rodilla (accidente de bicicleta junto a su hermano), donde celebraron el cumpleaños número once de Yancy (Budapest) y hasta sabe que todavía sueña con la muerte de su hermano, el momento exacto en el que sintió la desconexión de mentes; lo puede ver todo detrás de sus ojos, como si fueran sus propios recuerdos nadando y flotando y entrelazándose.

Ella, que se enorgullecía de saber de mecánica y matemática y ciencias, le da miedo saber ciertas cosas como que a Raleigh le pasa lo mismo con sus propios recuerdos y que sabe exactamente lo que pasó el día que su vida cambió.

Es aterrador como ansía tocarlo, no necesariamente de una manera sexual o incluso romántica, sino para sentir que todavía están conectados, cerca del otro. Hay veces que se siente como una sola persona respirando y viviendo en dos cuerpos diferentes que están unidas por una mente que quiere estar completa. Se asusta al pensarlo y trata de distraerse de cualquier manera que no sea pensar en la conexión.

Un día que yacen en su cuarto, solo acostados, con las piernas entrelazadas y la cabeza de él apoyada en su pecho, se lo cuenta a Raleigh. Trata de no contarle tantos detalles o la vergonzosa sensación de no sentirse completa cuando no está él, sino un repaso general de sus sentimientos desde la primera vez que hicieron el puente neuronal.

Siente a Raleigh tensarse encima de ella, teme que haya dicho la cosa equivocada. Lo único que quiere hacer ahora es cavar un hueco en la tierra y dejar que un jaeger la pise, preferiblemente uno de los más pesados. En todos sus años de ser hija de uno de los mariscales más importantes de la guerra contra los kaiju, nunca se ha sentido más nervisoa que ahora.

Él no se mueve, hace tres respiraciones completas y la mira a los ojos.

— Pensé que era el único.

Ella suspira notablemente y él se acomoda mejor en su brazo. Es un alivio saber que ella tampoco es la única en sentir el vacío succionador de la ausencia de Raleigh.

Ahora no importaba otro ataque de kaijus o alguna parte que funcionaba mal de un jaeger o siquiera la presencia de Pentecost de repente marchando a su cuarto, lo que importaba era este momento de paz, un momento en el que ella no podía distinguir en donde empezaba Mako y terminaba l cuerpo de Raleigh. Por fin entendía por qué la mayoría de los pilotos eran familia: aquella intimidad era abrumadora, de ser a una persona normal a ser una que necesitaba a la otra como aire. Se alegraba que su copiloto fuese Raleigh, si fuese otro, no lo soportaría.

Yacen. El silencio se estrecha como la oscuridad. Los sonidos del afuera se apagan gradualmente.

(puede sentir su mente y él la de ella y lo más importante eran ellos juntosjuntosjuntos.)