Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.
Victuuri / Transexuales / AU
Sinopsis: Víctor Nikiforov inició su carrera literaria con historias hablando sobre el amor que traspasan las barreras. Yuuri Katsuki se dio a conocer en Japón gracias a sus cuentos de terror. Cuando ambos se encuentran, inician un camino que nadie ha imaginado para responder a una sola pregunta: ¿cómo puedes amar a alguien si tú no te amas?
La historia que han vivido juntos no ha sido escrita, pero hoy será contada.
Advertencia: Yuuri y Víctor trans, posible OOC, aparición de OCs (ninguno conflictuando la relación Victuuri) Universo Alterno.
I — Él
Cuando hablaban de Víctor Nikiforov se mencionaba la elegancia, profundidad y sensibilidad de sus obras románticas e históricas, en medio de tiempos trágicos, cuyos protagonistas eran personas de diferentes géneros, religión, razas y clases sociales, luchando contra el mundo para vivir con pasión.
Al escucharse de Yuuri Katsuki, se alababa la fluidez, exactitud y poderosa presencia en las palabras provocando que todos pudieran ver reflejados sus miedos de una forma espectacular, sentida y cruda, hasta el punto en que no podrían pegar sus párpados sin sentir que uno de esos entes estaba allí, caminando a su alrededor. Era confrontar a tu peor miedo y no saberte a salvo.
Hablar de ambos era un tabú. Pero ya conoceremos su historia.
El set estaba dispuesto para ser un escenario íntimo: cómodos muebles acolchados en un color verde olivo, combinaba en su decoración con los jarrones en tono tierra y las cortinas beige. Barbara Smith se encontraba ya en el lugar, mirando los últimos detalles mientras el equipo de producción acomodaba los cojines de los muebles y la luz que atravesaba por el enorme ventanal.
Esa mañana en Manhattan amaneció fresca y para ella significaba muy buenas noticias porque ese día era especial para su carrera. Bárbara era una periodista de amplia trayectoria, pero, sobre todo, una fanática a muerte de los dos autores al que tendría la fortuna y la honra de entrevistar. La pareja salió repentinamente a los medios llevándose las miradas de todos, de las formas positivas y negativas que se podían imaginar. La difusión de la relación romántica entre Víctor Nikiforov y Yuuri Katsuki merecía la atención del planeta, pero no del modo en que el amarillismo, la contradicción y la ideología del odio había provocado. Barbara buscaba demostrar eso.
Víctor Nikiforov, a sus treinta y dos años, ya tenía en su haber más de diecisiete libros de historia y romance en distintas épocas de Europa. Era considerado uno de los autores más cotizado de la década, con tres Best Seller, una serie de televisión y dos películas taquilleras que se había convertido en las favoritas de una gran parte de la población. Sus obras hablaban del amor en medio de la tragedia, un amor que iba más allá del género. Y a pesar de los duros momentos iniciales, se negó a darle una etiqueta para identificar el tipo de relación en sus historias para no sesgar lo que él había llamado 'el sentido del amor'.
Por su parte, Yuuri Katsuki era una autora emergente en el género de terror que primero se dio a conocer en Japón, su país natal. Sus primeros cuentos fueron publicados en la revista de la Universidad Nacional y luego a través de un blog personal en la red, por donde empezó a hacerse de una considerable cantidad de lectores. Cuando publicó su primer libro: 'Ventana en la azotea', se consideró un nuevo clásico en el horror asiático, que pronto recibió la adaptación al cine japonés. Yuuri se convirtió en una referente del género, logrando la publicación de cuatro libros más, aunque nadie sabía de su físico hasta que el año pasado se presentó por primera vez al público, en los brazos de Víctor Nikiforov.
Las distintas opiniones que hubo sobre la noticia de Víctor Nikiforov y Yuuri Katsuki había provocado enormes focos de debates alrededor del mundo. Para nadie fue un secreto la condición especial que tenía Víctor Nikiforov, porque había mostrado abiertamente su proceso de transformación a su verdadero sexo por medio de su perfil de Instagram y había revelado detalles importantes en su página 'You love you', donde incentivaba la aceptación de su identidad y el proceso de apoyo para el tránsito que debían seguir todas las personas encerradas en el cuerpo equivocado. Defendió, junto a su hermana Denisse Nikiforova, la libre manifestación de su sexualidad e identidad por encima de las limitaciones de la sociedad.
Lo que nadie se había esperado fue ver la transformación de Yuuri Katsuki. Apenas la vieron aparecer, distintos de sus excompañeros universitarios argumentaron que conocían a Yuuri Katsuki como un japonés común, varón, de aspecto retraído y con sobrepeso. Las burlas y los comentarios inescrupulosos no se hicieron esperar.
Y allí estaban, pasando de la cultura de odio y presentándose juntos sin importar lo que la sociedad creyera decir o saber de ellos. Barbara quería demostrar que el odio era un monstruo ignorante que debía ser derrotado.
—Estamos listos. —Barbara escuchó la voz de su fotógrafo Louis Velasquez, un joven de raíces mexicana. David Lee anunció que ya estaba listo con las cámaras y las luces ya habían sido colocadas para obtener la mejor imagen. Danielle Darwinson se acercó para ajustar el micrófono en la blusa esmeralda que Barbara vestía, acomodó sus pronunciados rizos color miel y retocó con un poco de polvo el maquillaje sobre su piel bronceada.
—Ya, estamos preparados. ¿Dónde se encuentran nuestros entrevistados?
—Están en manos de Giorgio, con el maquillaje.
Barbara asintió y respiró hondo. Ese momento era tan importante que quería dar lo mejor de sí para que el resultado fuera el deseado. Su mayor anhelo era que todos vieran el enorme talento y la profundidad de las emociones y sentimientos que ellos podían darles a través de sus historias, en vez de estar fijados en su sexo ni en el modo en que habían decidido vivir su identidad.
—Barbara. —La voz oscura y melodiosa la llamó, provocándole un respingo nervioso.
Víctor Nikiforov lucía formidable con su cabello imposiblemente claro que caía en un flequillo sobre sus cejas, dándole un aspecto joven y vanguardista. Tenía la altura de su sangre rusa, imponente, que junto a aquel traje crema resaltaba su figura arrolladora, que no tenía vestigios de su sexo de nacimiento. Un pequeño pañuelo color rosa mate adornaba el bolsillo de su saco y sus ojos azules relucían con el ligero delineador que le habían colocado para intensificar su mirada. Todo él exudaba
Bárbara se acercó muy emocionada para extenderle la mano a modo de saludo. Compartieron un par de impresiones de los preparativos y luego escucharon las palabras de Lucas, su director, quien les daba instrucciones sobre la ubicación de cada uno.
—¿Nervioso? —preguntó Bárbara, a lo que Víctor solo renegó. Más bien se veía emocionado.
—Ya estoy listo. Muchas gracias por darnos la oportunidad, Bárbara.
—Gracias a ustedes por aceptar la invitación.
Contenta, le dio el pase a su invitado y Víctor tomó asiento frente a ella. Barbara vestía un elegante traje sastre de color arena con la camisa y los accesorios de esmeralda que resaltaban, a su vez, sus exóticos ojos de color verde. Viéndola lista, Víctor se acomodó con sus piernas cruzadas y lució orgulloso los finos mocasines italiano que le daban tanto estatus, mientras sus manos tomadas reposaban en su regazo y el anillo de oro relucía entre sus dedos pálidos. Entonces llegó Yuuri y Víctor le dirigió la mirada desde su lugar, le sonrió enamorado al verla sentarse en una de las sillas del set, esperando su momento para entrar.
—Listo.
—¿Me dijiste que no es en vivo, cierto?
—Así es, tal como me lo pediste, Víctor.
—¡Tres!
—¡Perfect! Sino Yuuri se asustará.
—¡Dos! —Barbara tomó aire y sonrió junto a Víctor—. ¡Uno!
—Muy buenos días, amigos de Manhattan y el mundo. Soy Barbara Smith y les doy la bienvenida a nuestro espacio 'Vientos de cambio', nuestro programa especial para darle voz a todas las personas que han llegado al mundo para hacer lo que los hace diferentes. Historias de vida y superación que nos servirá de inspiración. —Barbara hablaba con fluidez ante la cámara, y una suave sonrisa que le daba fuerza a su aspecto jovial y relajado—. En el día de hoy tengo el honor de presentarles a dos invitados sumamente especiales para mí. Como muchas sabrán, soy una ávida lectora y he encontrado historias maravillosas de la mano de autores emergentes en la última década que, junto a aquellos clásicos tan espectaculares, nos permite comprender un poco más sobre la visión del mundo de sus autores y el modo en que observan el mundo.
» Uno de estos autores que más he admirado, es un hombre que ha cambiado la manera de vivir el romance y la historia en Europa, con tramas ambientadas en los períodos más caóticos y críticos de la humanidad, pero una sensibilidad que se ha ganada la alabanza de la comunidad. De entre sus obras, el libro 'Hasta que te encuentre' es mi favorito, con la historia de dos mujeres, una judía y una alemana que deben enfrentarse al horror de la segunda guerra mundial y el holocausto. Aquí tenemos, y es un honor para mí presentarlo, a su autor: Víctor Nikiforov.
—Es un honor para mí estar aquí, Barbara.
—Creo que ya te había dicho que este era mi libro favorito, aunque no por ello sea el más reconocido. Tu obra: 'Secreto del Diamante de Rubí' ha ganado ya varias nominaciones, pero, sobre todo, la adaptación a una serie en Netflix. ¿Cómo fue tu inicio como escritor?
—Ah, Barbara, para eso tendría que remontarme a mis dulces siete años, cuando tras ver series de televisión junto a mi madre y escuchar los cuentos de Harry Potter que me relataba mi hermana, empecé a imaginar nuevos mundos. Las clases de historia al lado de mi profesor Igor Ivannov tuvieron mucho que ver, cuando escuchaba los testimonios de los sobrevivientes en Leningrado durante el asedio alemán de esos años, no podía dejar de preguntarme cómo fue vivir esa vida. La séptima sinfonía de Leningrado, cada vez que la escuchaba, me hacía llorar. Para mí resultó impresionante la fuerza del ser humano y sentí eso de un modo tan profundo, que no pude evitarlo. Fue fácil juntar ambos, ese amor que todo lo puede con la fuerza humana, y pensar en cómo pudieron ser sus historias para desear escribirlas.
—El inicio de un gran escritor.
—Así creo yo —ríen de forma relajada—. Más bien, diría el principio de un gran soñador.
—¿Cómo fue tu primera historia?
—Oh, Barbara, mi primera historia fue el primer libro que intenté editar y que me rechazaron. Se llamaba 'Un nuevo tiempo' y trataba de un soldado del ejército rojo y un soldado japonés encontrados en Siberia. Creo que mi corazón ya me estaba llevando a Japón.
—Y estoy ansiosa de conocer la historia. Pero antes, me gustaría saber algo más. ¿Cuándo Victoria se dio cuenta que era Víctor?
—Victoria siempre supo que era Víctor, no fue una revelación o conocimiento que hubiera llegado repentinamente, siempre sentí que algo no estaba bien en mí. Al inicio fue algo extraño y muy difícil de explicar. A la primera persona que se lo conté fue a Denisse. Ella me miró, me abrazó y me dijo que todo estaría bien.
» Paso tiempo para darme cuenta de que no todo estaría bien y que no se trataba de una sensación aislada. Cuando mis cambios iniciaron por la pubertad me la pasaba irritado, frustrado y ansioso. Fue duro, mi familia no lo aceptaba, era blanco de burlas en la escuela y hasta me prohibieron escribir. Cuando mi padre consiguió mis cuentos y novela me obligó a dejarlas y borró todos mis adelantos. Tuve que empezar a escribir a 'Un nuevo tiempo' en un cuaderno que dejaba guardado en la biblioteca del colegio por miedo a que mi padre lo encontrara.
—Debió ser muy duro.
—Lo fue, pero me hizo más fuerte. Mi natural aversión a lo que me imponía el mundo con lo que vivía en mi corazón me ayudaba a superar todo. Por un tiempo, hice creer a mis padres que iba a ser la niña que querían ver. El hecho de que leyera novelas románticas e históricas les hizo creer que Víctor había muerto. Pero no, Víctor solo se preparaba, solo leía estas novelas para poder expresar mis historias y cuando conocí a Georgi Popovich, mi primer 'novio', fue que las historias las pude publicar en una plataforma en línea, tomando mi verdadero nombre: Víctor Nikiforov.
—¿Georgi Popovich realmente fue tu novio?
—Lo intentamos, pero nos dimos cuenta de algo: estábamos mejor como amigos. Cuando le confié la verdad sobre mi cuerpo, Georgi comprendió que no sería esa chica que él idealizaba. Sin embargo, mantuvimos las apariencias y mi padre se hallaba contento con la idea de que tuviera novio. Era de una buena familia y era un varón; creyó que eso me haría más niña, pero la verdad es que Georgi era el que publicaba mis historias y me mostraba los comentarios. Gracias a él, le di rienda suelta a quién soy.
—¿Cómo empezó el camino de Victoria a Víctor?
—Llamé a Denisse un día desde un centro de comunicaciones. Le dije: 'Denisse, soy Víctor'. Ella no entendió al momento, me preguntó quién llamaba y le repetí: 'Soy Víctor. Víctor. Hermana, ayúdame a salir'. En ese tiempo Denisse vivía en Suiza, estaba realizando estudios de postgrado en la universidad de Zurich. Organizó todo y convenció a mis padres de llevarme con ella a Suiza para realizar mis estudios de Literatura. Ellos me dejaron ir confiados de que, al lado de una mujer tan femenina y elegante como Denisse, yo fortalecería mi identidad femenina; y le entregaron incluso la potestad para que pudiera decidir por mí.
» Para cuando me despedí de Georgi estaba llorando. Mi padre entonces posó su mano sobre mi cabeza y me dijo: 'no te preocupes hija, el amor lo consigues en todos lados'. Él no supo en ese momento que no lloraba por abandonar a Georgi, lloraba porque iba a ser libre. Georgi me abrazó muy fuerte y me pidió que me convirtiera el hombre más guapo del mundo. ¡Creo que lo logré!
—¡Sin duda! —rio Barbara, evidentemente esforzándose por no soltar el nudo en su garganta—. A pesar de que es una historia que ya has contado a través de tu página web y como testimonio de tu organización 'You love you', sigue siendo fascinante.
—Estoy muy orgulloso de poder contarla y muy agradecido con mi hermana porque lo hizo posible.
—¿Cómo fue la primera vez que tus padres se enfrentaron a Víctor Nikiforov?
—Muy dramática. Mi madre se echó a llorar cuando me vio tres años después, ocultando mis senos, sin mi cabello largo, sin mis curvas. Había empezado el tratamiento hormonal apenas cumplí la mayoría de edad y me enfrenté a un régimen de ejercicio para desarrollar mi musculatura, todo ello mientras estudiaba mi carrera. Papá me miró y tuvo que beber mucho vodka. Cuando ya estaba bastante entonado, me dijo: 'Luces como el hijo que siempre quise, pero estaba enamorado de mi princesa. ¿Qué hiciste con ella?' Le dije que no importaba si era príncipe o princesa, que lo único que importaba es que seguía siendo su hijo.
» Me cuestionó el cómo podría decir que era un niño si me gustaban cosas de niñas como los colores rosas, o las piedras preciosas o las historias de romances. Fue difícil hacerle ver que lo que me gustara vestir, comer o leer no tenía nada que ver con mi identidad sexual. Que, así como hay mujeres que prefieren el azul u hombres que les gusta las fresas, yo era un niño encerrado en el cuerpo de una niña con una profunda sensibilidad hacia el romance. El hecho de que me gustara el romance, no me hacía ni más niña ni menos niño.
» Después de aquella vez, no pude visitar a mis padres por cinco años más. Hubo un acuerdo tácito y silencioso entre ambos y supimos que era lo mejor. Me hice la mastectomía a los veintiún años y debo decir que no me quedó más deseos de volver al quirófano por un buen rato. Me dediqué a mi trabajo, me gradué y tuve un par de parejas desde entonces. Desgraciadamente no funcionaron como hubiera querido, tenían problema para llamarme con el sexo con el que me identifico y hubo uno que creía que podría convertirme en mujer. Dejé de buscar cuando sentí que ya tenía suficiente con la sociedad para tener a una pareja al lado que no pudiera entenderme.
—Hasta que llegó Yuuri.
—¡Yuuri fue mi salvación!
—¿Cómo fue que se conocieron?
—Creo que ninguna de mis novelas románticas puede llegar a expresar lo que fue nuestra historia. A Yuuri la conocí gracias a las cartas de fans que empecé a recibir con mi cuarto libro: 'Detrás de los cantaros', la historia de una pareja homosexual en la India de los años veinte. Me sorprendió dar con un sobre enorme y cuando vi se trataba de muchas hojas. Mi primera impresión fue: 'está enviándome algún manuscrito'. No sería extraño, es algo que suele suceder. Pero cuando empecé a leer, en una noche que me encontraba aburrido, no se trataba de un manuscrito: era una carta enorme y sentida de todo lo que había sentido Yuuri al leer mi historia y me hizo llorar.
» Quedé fascinado por pensar en qué modo podía llegar a personas que se encontraban tan lejos. Lo primero que le dije a Chris, mi editor, fue: '¿En qué momento mi novela llegó a Japón?' Chris me dijo que no había llegado a Japón, que no habían firmado ningún contrato de traducción, sin embargo, una japonesa la había leído y a pesar de que Chris se encontraba enojado por el plagio, yo me encontraba feliz. Esa carta había pagado cualquier precio que pudo haber invertido Yuuri por el libro.
» Su preciosa letra escribía el inglés con fluidez y naturalidad. No pude contenerme de escribirle en agradecimiento y hacerle llegar un par de escenas que me inspiró al leer esa carta. Parece una locura, pero sentí una atracción inmediata. Sentí que ella tenía algo que yo quería conmigo.
—¿Y entonces…?
—Nada. ¡Nos seguimos escribiendo cartas como por un año! —ríen libremente, disfrutando del momento en frente a las cámaras—. Sé que en esta era informática esto suena absurdo, pero tenía una fijación por las cosas clásicas y Yuuri, sin saberlo, me estaba enamorando con esa simpleza que me hacía ver en sus cartas. Cuando llegaba el correo, me sentía feliz. Buscaba como loco su correspondencia y leía las cartas una y otra vez. Cuando me dijo que no era esa la primera, sino que me había enviado otras más, rebusqué entre las cajas de cartas que me llegaban hasta encontrarlas y responderle todas. Llegó un momento donde dejó de ser suficiente, que necesitaba más de ella.
» Pero por más que intenté que me diera su teléfono para llamarla, no me lo dio. Tampoco me quiso aceptar hablar por video llamada. Ella decía que era fea, que no quería decepcionarme, y yo solo podía pensar que me era imposible. Aunque Yuuri tuviera una enorme cicatriz en su rostro, yo estaba seguro de que la vería como lo más hermoso de la vida. Y eso era por su alma, por la forma en que me mostraba ver la vida, por su inteligencia, su pasión, su alegría. A través de las letras me mostraba a una persona bellísima, el cuerpo sería lo de menos para mí. La quería, quería conocerla, sentía en mi corazón que tenía que seguir esta corazonada tal como creí que yo era Víctor.
» Entonces, aprendí japonés mientras le escribía por otro largo año más, hablándole de lo maravillosa persona que era y lo mucho que quería conocerla. Empecé a alternar mis cartas de inglés y de japonés para que ella viera cómo iba mejorando. Era grandioso, me supe enamorado. Estaba tan encantado que me creía dueño del mundo cada vez que llegaba una de sus cartas. Cuando logré entender suficiente el japonés, intenté encontrar su perfil y hallé su blog con sus cuentos. Quedé fascinado. Se los mostré a Chris y le dije: este es oro puro. La manera que tiene Yuuri de hacernos sentir el terror es alucinante, las imágenes en mi cabeza estallan con su narrativa, me dejó anonadado. Simplemente quedé fascinado y sí, más enamorado al ver que también era escritora. Así que hice lo mismo que ella: le escribí una larga carta haciéndole saber lo que encontré y lo que sentí. ¿Sabes cuál fue su respuesta?
—No. ¿Cuál fue?
—Dejó de escribir. —Hubo un silencio incómodo—. Ella dejó de escribirme y escribir.
—¿Por qué dejó de escribir?
—No lo supe en el momento, pero me sentí muy triste cuando los meses pasaron y no tuve carta. Peleé con el correo convencido de que se estaban perdiendo, luego pensé que ella se había mudado y estuve al pendiente de su blog, pero durante esos días no tuvo actividad y vi que sus lectores también empezaron a preocuparse. No pude soportarlo, me arriesgué y tomé la dirección de sus cartas para llegar hasta allá. Tenía miedo de que su silencio significara su desaparición, por primera vez en mi vida no soportaba la idea de perder a alguien aparte de mi hermana. Cuando llegué, me llevaron a un onsen japonés familiar donde un par de japoneses muy carismáticos y amables me atendieron. Pregunté por Yuuri y ellos me dijeron que no tardaría en despertar. Me ofrecieron las termas mientras esperaba y para cuando me encontraba relajado después del largo viaje, ella apareció. Venía corriendo, llena de ropa. La mujer más maravillosa que he conocido apareció ante mis ojos con el cuerpo de un hombre.
—¿Cuál fue tu primera impresión, Víctor?
—No voy a negarlo, lo primero que pensé es que había entrado alguien más al baño, no ella. Pero en cuanto vi cómo cayó sobre sus rodillas y se tapó con sus manos, haciéndose un ovillo en el suelo mientras emitía el llanto más agudo y doloroso que he escuchado en mi vida: supe que era ella. Era Yuuri, Yuuri llorando ante mí de la forma más triste y yo me quedé helado. Fue de inmediato, pude comprenderla tan claramente que se me hizo un nudo en mi garganta. Aun ahora que lo recuerdo, vuelvo a tener un nudo en la garganta. Ella estaba allí, ocultándose del mundo y llorando como si fuera la peor de las pecadoras. Estaba allí sufriendo, encerrada, confinada en un cuerpo que no sentía suyo. Entendí porque dijo no a las llamadas, no a las cámaras, porque no tenía un perfil en las redes sociales. Mi Yuuri estaba aterrada y apresada.
» Me levanté de las aguas termales así tal cual como estaba; con mi cuerpo desnudo que contenía todas las muestras de lo que había sido el tránsito que yo había vivido para convertirme en quien debía ser. Pero de alguna manera, fue allí que entendí que no todos tienen una hermana Denisse que le facilitara el tránsito, no todos tienen a alguien maravilloso como mi hermana que me ayudó a convertirme en quien quería ser. Me hice consciente de eso y todo lo que quise fue llorar.
—¿Y qué fue lo que hiciste, Víctor?
—Me senté desnudo en el suelo donde ella estaba llorando y puse mi mano sobre su cabeza. Le dije lo que Denisse me dijo aquella vez que me sentía tan confundido: 'Todo va a estar bien'. Ella repitió 'no', 'no', 'no', 'no está bien'. Parecía un mantra que simplemente decía porque así había sido por años.
—Dios, Víctor. Solo te estoy escuchando y me está costando contener las lágrimas.
—Bueno, me cuesta contenerlas a mí cada vez que recuerdo ese momento mágico de revelación.
—Y queremos saber más sobre qué fue lo que ocurrió entre ustedes. Yuuri Katsuki ya era un nombre que resonaba en el género de terror en Japón, más nadie sabía si era solo un seudónimo, cuál era su cara y su verdadero sexo. Vamos a comerciales y luego quisiéramos escuchar el resto de la historia, esta vez con la presencia de Yuuri Katsuki a tu lado.
—Será un honor estar al lado de la mujer más hermosa y sensible que he podido conocer aparte de mi hermana. Y al escucharla, entenderán porqué yo pude escribir sobre el amor y ella sobre el miedo.
El director dijo 'corte' y Bárbara tuvo que soltar el aire lleno de tribulación. Un nudo enorme estaba ahora metido en su pecho, casi apretándole hasta los intestinos y haciéndole sentir enferma y llorosa. Se sentía exhausta emocionalmente, ya que le era imposible no dejarse embeber por las maravillosas palabras de Víctor y esa historia de vida tan fascinante que ningún libro se atrevía a recoger. Y el esfuerzo que estaba representando contener el llanto, le estaba provocando un escalofrío intenso que le hacía sentir vulnerable.
Ella recibió auxilio de Giorgio, quien retocó su maquillaje mientras le hablaba para distraerla. Barbara intentó distraerse con las bromas y comentarios desentonados de su compañero de trabajo; sin embargo, no pudo dejar de mirar la dinámica que ocurría unos metros más allá, cuando Víctor Nikiforov fue a buscar a Yuuri Katsuki para compartir un sentido abrazo.
Dolió pensar de dónde pudo surgir el miedo.
Notas de autor:
Empiezo con la primera parte de esta historia. Espero que les guste el formato que he escogido para contarla.
Tras la revelación de que hay una miss transexual en España, todo lo que he visto en estas últimas semanas han sido diferentes posiciones u opiniones al respecto, tanto los que respetan, como aquellos que no lo ven correcto, e incluso insultos, memes y burlas. Se ha convertido en un tema que va más allá del internet y se mete en nuestras mesas, en nuestros puestos de trabajo o en los pasillos del metro.
Entre lo justo o injusto, entre lo correcto o incorrecto, entre lo que llaman belleza natural (que considero que en este concurso no muchas son 100% naturales), hasta lo que consideran esto una violación a los reglamentos (que no ocurre); me he detenido a preguntar: ¿Qué es ser realmente mujer? ¿Qué es ser realmente un hombre? Hay muchas definiciones al respecto, posturas que pueden responder a esta interrogante sea por la biología, genética, sociología y demás, que en verdad no es el objetivo de esta corta interpelación. Siento que más que querer responder a esas disyuntivas o dar una clara posición al respecto, solo quiero explicar de dónde vino esta idea.
La comunidad trans es una comunidad a la que no pertenezco, pero a la que le tengo bastante aprecio y admiración. Es cierto que me resulta imposible imaginar como hubiese sido si mi cuerpo no estuviera acorde a mi identidad, pero si puedo permitirme empatizar con las distintas formas de sufrimiento que viven. Hace muchos años, roleé un personaje trans y tuve que leer mucho para poder darle forma, utilizando la imagen de una modelo trans brasilera. En el rol si hay algo interesante es que bien documentado te permite ver las cosas dentro de los zapatos ficticios de aquel personaje y sentirlos como tuyas. Las burlas, el desprecio, incluso las relaciones fallidas que Veronik tuvo durante el tiempo que la roleé, fueron cosas que viví como si fuera en carne propia.
El hecho de que todo lo que ha pasado con Angela Ponce hubiera agitado de nuevo esta discusión que parece no terminar, solo atrajo esos recuerdos. También recordé un original que tuve engavetado e intento retomar, con un personaje transexual. Y mientras esto ocurre, las opiniones se siguen multiplicando y veo a todos con la potestad moral de juzgar qué creemos que es ser hombre, qué creemos que es ser mujer y de qué modo deben vivir cada una de sus vidas. Señalar con la facilidad con la que se da enter a un comentario desde la comodidad de tu casa.
El original: Su nombre es Claudia dice: 'No importa lo que la gente pueda pensar de ti. Solo lo que crees de ti mismo es capaz de cambiar tu mundo.' Esto quiero retomarlo aquí.
Con esta historia quiero responder a otra: '¿Cómo amar si no nos amamos?' Espero que a través de la voz de Yuuri y de Víctor podamos ver esta otra realidad que a veces nos resulta tan complicada de entender.
