Hola estoy aquí con el primer fanfic que me atrevo a escribir. De mi fandom y pareja favorita.

Disclaimer: Obvio Fullmetal Alchemist no me pertenece a mi sino a Hiromu Arakawa, de lo contrario nada de esto sería posible y sería una serie bizarra.

No tiene spoilers solo tome una breve línea del tomo 15.

Por último un agradecimiento muy especial al Maralex_89 o Leiram por ser mi beta *la abraza*.


Era una sensación indescriptible. Abrasadora, arrolladora, lujuriosa; aquellos sentimientos eran pasionales. Podría morir y renacer cuantas veces fueran en esos labios, de cualquier manera ese podría ser su último encuentro. Ya nada importaba.

Pero irremediable y sorpresivamente se encontraba embriagado en una ternura desconocida, un candor inexplicable que era tan incontenible y aplastante como la pasión de hace un momento. Probablemente fuera la esperanza que le brindaba su espíritu obstinado, la satisfacción de tenerla entre sus brazos o tal vez y solo tal vez amor. Imposible, no podía, mejor dicho no debía porque si se trataba de amor no encontraría un retorno, estaría obligado a continuar con todos estos sentimientos tan desbordantes que lo consumían cada día que pasaba y con cada encuentro furtivo. Harían acto de presencia las promesas de esos días que tal vez nunca llegarían, las palabras dulces que a pesar de tener fundamento eran inservibles para ella. Sería un malnacido por alimentar sus ilusiones y no ofrecerle una fecha, un lugar ni siquiera un destello de esperanza para ese final feliz.

En esos momentos pasaba por su mente una palabra: Infidelidad. Deseaba saber que existía alguien más, creer que moriría por los celos de saberla ajena. Pero no era así y por eso la odiaba. Odiaba su perfecta apariencia de seguridad y tranquilidad que la mantenía con un gesto impasible ante todos, todos los hechos y las personas. Una candidez y castidad impolutas. Odiaba que fuera tan bonita y sensual, al menos para él.

Pero ese sentimiento nunca se arraigaba en su corazón, tampoco lo hacía en su mente ni su alma. Era imposible porque en cuanto buscaba otra razón para odiarla los argumentos eran derribados por su perfecta racionalidad de alquimista.

Sabía que todas aquellas virtudes transformadas de momento en molestos defectos tenían su origen en nada más y nada menos que una sola persona. Roy Mustang. No podía quejarse ni odiarla porque todo sería culpa suya. Ella no actuaba, no era de esa forma por decisión propia aunque siempre dijera eso. Al buscar el origen de todo ello irremediablemente se encontraba con aquella respuesta y lo único que podía sentir era frustración. Saberla suya esta noche sin tener la seguridad de volverla a ver, verla viva al menos.

-Roy. -Había sido apenas un susurro, una súplica que lo había vuelto a la realidad.

Besaba su cuello y sus dedos se deslizaban sobre los mechones negros. Por un momento todos sus pensamientos se detuvieron y se concentró en corresponder aquella caricia.

Después de todo estaba con Riza Hawkeye. Sería suya esa noche y nada más debía importarle. Al menos en ese breve momento jugarían a ser felices; eran dos amantes que podían amarse sin preocupaciones, pretendiendo que no existía un mañana, ni un día prometido ni tampoco la posibilidad de morir un día en el lado del camino como un pedazo de basura.


Gracias por leer ^___^

Ha sido pequeño pero espero que les agrade aunque sea un poco.

No tengan piedad y diganme todo lo que no les cuadre para que pueda mejorar.