¡Hola! Hace mucho que no pasaba por fanfiction (También hace mucho que tengo esta historia terminada y hasta ahora se me da por subirla)...

En fin, este es mi primer intento por escribir algo basándome en Blood+ que es, por mucho, mi anime favorito. Empezó como un one-shot, pero ahora se convirtió en una serie de viñetas, basadas en todas aquellas partes del anime que, a mi criterio, dejaron algunos vacíos que mi imaginación hiperactiva quiso llenar. Advierto de una vez, que no llevan orden de ningún tipo. Las voy subiendo conforme mi imaginación me las va regalando.

Para este primero, la idea surgió desde el año pasado (mientras escuchaba una canción de Nightwish: 7 Days to the Wolves, la cual tomé como inspiración), y ya la tenía completamente escrita por pedazos, pero hasta este año me entró el valor para escribirla correctamente. Está basada en el año que transcurre entre la muerte de Riku y el reencuentro de Saya con Kai, y está escrito desde la perspectiva de Saya.

Creo que eso es todo lo que tengo que decir al respecto, de momento.

Antes de empezar, dejo mi pequeño disclaimer: Ni Blood+, ni sus personajes me pertenecen. Únicamente escribo esto por diversión y sin afanes de lucro de ningún tipo.

Ahora sí, todo suyo el primer one-shot:


¿Heroísmo o cobardía?

Habían pasado varios días difíciles desde la muerte de Riku. Sus ánimos seguían decayendo conforme pasaba el tiempo: Diva había vencido.

Ahora, Saya y Haji estaban solos, como siempre debió haber sido, según ella. Nadie más debía morir por su culpa.

—¿Qué harás ahora, Saya? —preguntó él un día de tantos—. ¿Volverás a buscarlos?

—No —respondió con seguridad—. No voy a exponerlos más. De ahora en adelante, las cosas serán como debieron ser siempre: sólo tú y yo. —se volvió para mirarlo, buscando su aprobación—. Tú… me acompañarás hasta que todo termine, ¿cierto?

—Si ese es tu deseo…

Aquella respuesta automática del muchacho la hizo sonreír un poco. Sabía que contaba con él. Siempre había sido así.

—Bien —respondió aliviada—. Así no tendremos que involucrar a nadie más. Ellos estarán seguros. Los chiropterans no los seguirán. Es a mí a quien quieren… y ellos me llevarán hasta Diva.

Ese era el único pensamiento que la hacía seguir adelante: encontrar a Diva… Encontrarla y acabar con ella; ya después Haji podría cumplir con su promesa sin que hubiera alguien más ahí que se enterara e intentara detenerlos.


Eran días largos; días cuando el encierro en aquel sitio abandonado donde se refugiaban la hacía pensar… tal vez más de la cuenta.

No podía evitar recordar a Riku, a George, a Solomon, a Phantom, a los niños chiropterans de Vietnam… Tampoco pudo evitar la nostalgia al clavar su mirada en Haji.

¡Las vidas que existieron antes de que se transformaran en monstruos! ¡Tantas vidas arruinadas! ¡Tantos sueños, cosas que habrían querido hacer, y que jamás se cumplirían!

—Lo siento, Haji —dijo finalmente—. Siento haber detenido tu tiempo…

—Saya —comenzó a decir él, pero tomó algún tiempo para hablar de nuevo—… No es tiempo para pensar en eso. Yo siempre estaré ahí para ayudarte; esperando, velando por ti… Pero tampoco es momento de cerrarse a los demás.

—No se puede — replicó—. No quiero exponer sus vidas de nuevo. No voy a verlos morir por mi culpa, como a Riku, como a… ti.


Hora de salir y buscar, de nuevo. Llevaba cientos de años dedicándose a eso: asesinar chiropterans, rastrear a Diva y, cuando finalmente la encontrara y acabara con ella, terminar con todo de una buena vez.

A veces se maldecía por lo estúpida que había sido en el último encuentro con su hermana. ¡Ese pudo haber sido el final! Pudo haberlo sido, si no hubiera olvidado, entre lo molesta y deseosa de destruirla que estaba, llenar su espada con su sangre.

Pero esta vez no lo olvidaría. Era necesario terminar con todo de una buena vez.

¿En dónde estarían cuando llegara ese momento? ¿Vietnam? ¿Rusia? ¿Francia? ¿O acaso seguirían en Londres?

Tal vez podría regresar a su querida Okinawa… Sería el lugar perfecto para terminar sus días.

Sin embargo, seguir las pistas de Diva siempre había sido difícil, especialmente cuando tenía a todos sus chevaliers… Ellos harían cualquier cosa por alejarla de su camino y acabar con ella, antes de que pudiera siquiera acercarse a su hermana.

Pero aquel era su destino: Diva, cuya sangre era el veneno que había transformado a tantos, habría de morir por su mano.

¿Conseguiría así un lugar en el cielo? ¿Una asesina, dedicada a destruir su propia raza?

Tal vez algún día… Algún día, cuando Haji cumpliera su promesa.

Sabía que el momento se acercaba. Más y más chiropterans comenzaban a manifestarse por toda la ciudad. Diva debía estar cerca.


—Estamos solos en esto.

Llegaban al que había sido su refugio durante el último año. Aún no encontraban rastro de Diva, y había llegado a pensar que todo sería más fácil si contara con el apoyo de Red Shield.

Sacó de su bolsillo lo único que reafirmaba su posición con respecto a lo que creía: la fotografía que se había tomado junto con Kai y Riku una tarde en París… Sólo uno de ellos le quedaba y no lo perdería también.

—Estamos solos en esto —repitió nuevamente, mientras guardaba la fotografía—. Esto fue lo que escogí, y es la única vida que podré tener hasta que todo acabe…

Él le dio una extraña mirada melancólica, de esas que tanto le costaba comprender, y simplemente respondió:

—Si ese es tu deseo.

Su deseo…

¡Tanto que había deseado poder ser una chica normal! Ahora su deseo volvía a ser que todo terminara.

Era por ellos que lo hacía: Por Kai, por David, por Joel, por Julia, por Lewis… Por todos, incluso aquellos que no sabían lo que hacía; para que no tuvieran que vivir en un mundo infestado de chiropterans; para que tuvieran un mundo… en el que ella tampoco tendría un lugar.

Ese sería su sacrificio.

—Y cuando todo termine… —volvió a decir—… Si en algún momento los ves nuevamente, diles que he vuelto a dormir. Para ellos estaré en mi sueño de treinta años. No deben saber más que eso. Ya conocen lo que he sufrido.

Era cierto, después de todo: sabían lo mucho que ella sufría… y habían visto lo que su sangre era capaz de hacer.


¿Cuánto tiempo más tendría que esperar?

Ya había pasado una vida entera; cientos de años dedicada a asesinar chiropterans, a buscar a su hermana para finalmente poder morir en paz.

Tantos lugares había visto, pero sin poderlos conocer en realidad: Okinawa, Vietnam, Rusia, Francia y ahora Londres.

¿Dónde aparecería de nuevo? ¿Sería este su último destino?

Todos y cada uno de esos sitios estaban relacionados… y de una terrible y extraña manera, Diva seguía estando en el centro de todo.

¿Regresaría a Okinawa algún día?

No. Ya era muy tarde para pensar en eso.

Pronto acabaría todo y cuando el momento llegara… la promesa; el dulce sabor de la promesa cumplida.


Seguramente, todos debían pensar que estaba muerta. Un año era demasiado tiempo para que siguieran esperando por ella.

¿Qué pensaría Kai si se diera cuenta?

¿Qué pensaría de lo que se había propuesto hacer?

¿Pensaría que era una cobardía haberlos abandonado así?

No. Eso era precisamente lo que separaba a los héroes de los cobardes:

¡No se había separado de ellos por miedo! ¡Estaba decidida en lo que debía hacer e iba a cumplirlo! Se había alejado para protegerlos, para no volver a herir a nadie más. ¡Eso no era cobardía!


Todo estaba preparado. Lo que debía suceder no pasaría de los pocos meses que le quedaban antes de entrar en su siguiente ciclo de sueño.

—Diva…

Estaba segura de poder escuchar aquella hermosa y mortal melodía de su hermana cada vez que había un ataque de chiropterans. Estaba demasiado cerca.

Su camino estaba decidido. Sin embargo, había aún dudas que la atormentaban: ¿Qué pasaría cuando encontrara a Diva? ¿Se perdería a sí misma nuevamente?

Esa era una de las cosas que más temía: dejar de ser ella misma; perder el control, como le había pasado ya en Vietnam. En aquel entonces, Kai le había ayudado a volver en sí. Ahora no estaba segura de lo que podría pasar.


La noche había caído hacía ya un buen rato.

Se encontraba en la ciudad junto con Haji, buscando rastros de Diva y sus chevaliers, cuando sintió la presencia de varios chiropterans en un callejón.

No escuchó el sonido de disparos que acompañaba aquella presencia. Estaba sumamente concentrada en su objetivo como para notarlo. Todo lo que quería era deshacerse de los chiropterans para hacerse más fuerte.

Sin embargo, esa noche fue distinto.

Ahí, frente a ella, se encontraba su hermano mayor.

¿Había estado peleando por ella todo ese tiempo?

¿Debía considerarlo héroe o cobarde?

Tonto, más bien.

Había pasado todo un año alejándose de él y ahora… no podría librarse tan fácilmente.


Bien... Eso sería todo por el momento.

En serio, este es mi primer trabajo escribiendo sobre Blood+ y me encantaría que me comenten qué les parece, por favor (comentarios, chistes, anécdotas, críticas constructivas... tomatazos, leña verde...).

Creo que, ahora sí es todo...

La segunda se las traigo... Cuando la musa decida volver a mí.

¡Saludos!

Ruby.