La Casa Cross

Disclaimer: D. Gray Man no me pertenece si lo hiciera abría un montón de yaoi en la serie.

Notas: Muchas gracias a Luna Shinigami que me ayudo con varias escenas, a Mitsuko Neesan quien me beteo el fic y a Lorie quien me dio algunos consejos sobre Lavi y Kanda para el fic.

Por ahora de este fic tengo cinco capítulos, iré publicando semanalmente y a los que se leen Tesoro de Guerra al igual que este estaré actualizando semanalmente.

La Casa Cross

Capitulo uno: El Encuentro.

La suave Mansión les da la bienvenida, a aquellos bienaventurados que buscan una noche de pasión, de refugio, de falso amor, de redención o de pecado entre los ventanales y las suaves telas que forman las imágenes inconexas de tan grande refugio de placer.

Se escuchan gemidos contrastables a cada paso dado y esta señores es la historia de aquellas personas que trabajan en la profesión más vieja del mundo, desde que el mundo es mundo.

Aunque muchos trabajan por necesidad hay otros trabajan por el solo placer, por aquel amor al arte.

Entren ustedes y déjense envolver por las suaves telarañas de estos jóvenes… de las joyas de la casa Cross.

Bienvenidos

-o-o-o-o-

-Ah Tyki Sama- gimió Allen sintiendo como la enorme polla del hombre más altoque el entraba dentro de su ano, el vaivén era fuerte sobre su pequeño cuerpo; Mientras Allen era pequeño de cabellos alvinos, ojitos grises, delgado y adorable, Tyki era lo opuesto a él, el cabello era oscuro ligeramente largo, la piel morena, los músculos anchos y marcados y la estatura doblaba a la del hermoso putito de la casa Cross.

-Eres el mejor Allen- gimió Tyki con voz ronca envistiendo tan dentro del putito que casi le llegaba al estómago. Tyki salió de dentro de ese profundo y caliente culito para hacer voltearse al más pequeño en estatura y hacerlo poner sus piernas sobre sus hombros para facilitarle una penetración más profunda y obviamente más deliciosa para él.

-Ah Tyki Sama- grito Allen echando su cabeza hacia atrás y corriéndose sobre su propio vientre, mientras los músculos de su culo se contraían y estiraban en la polla de Tyki haciéndolo llegar al límite y correrse dentro del hermoso prostituto masculino.

El hombre salió de dentro de Allen y le ayudo a bajar sus piernas de sus hombros besando cada uno de los pequeños y finos pies antes de besar a Allen en la boca.

-Como siempre eres el mejor- hizo una pausa levantándose desnudo -Esto es para ti- le dijo buscando su olvidada chaqueta y sacando una cajita negra, dentro de ella, una hermosa pulsera de oro con una pequeña flor de diamante en el cierre para el tobillo de Allen. Algo delicado para un chico pero sin duda hermosa.

-Gracias Tyki sama es hermosa- la tomo Allen en su mano viéndola con una enorme sonrisa- ¿me la pone?- le preguntó coqueto estirando su piecito hacia el moreno de ojos oscuros.

-Por supuesto- sonrió el hombre sentándose y tomando la pierna derecha de Allen le puso la pulsera en el tobillo. -Te queda hermosa- le aseguro besando dicho tobillo, en un beso suave.

-Es una pulsera hermosa- corroboro el dulce prostituto.

-No más que quien la porta- aseguró Tyki.

Allen le sonrió, le encantaban los halagos más de quien era su cliente más asiduo, cuando llamaron a la puerta de la habitación poco antes de que esta se corriera abriéndose. A ninguno de los dos les extraño ver de pie ante ella a Marian Cross vistiendo un elegante kimono negro masculino con un enorme tigre albino dibujado en la espalda en posición de ataque. El mismo dueño de la Casa de citas Cross ni siquiera pestaño por la escena de la habitación.

-Tyki san- saludo al cliente -El tiempo se ha acabado, la casa está a punto de cerrar, el sol ya va a salir- le informo Marian.

-Por supuesto por supuesto gracias por recordármelo Marian- asintió Tyki.

Marian hizo un reverencia corta y salió dejándolos solo cosa que aprovecho Tyki para ponerse su traje de etiqueta, negro de pies a cabeza, eso sí con clase. El pequeño y hermoso prostituto se sentó coqueto en el futón observándolo vestirse sin hacer ningún gesto para vestirse el también, solo admirando el hermoso cuerpo varonil del hombre que hace poco le había poseído. Cuando este término tomo el sombrero de copa que Tyki siempre usaba y se lo tendió.

-Te veré de nuevo pronto Allen, sin duda alguna tu eres lo mejor que ofrece esta casa- sonrió Tyki, con aquella sonrisa que podría derretir hasta un glacial tomando su sombrero.

-Hai, lo estaré esperando Tyki sama- sonrió el fino muchachito, levantándose al fin y cubriéndose con una bata azul de seda que detallaba la figura exquisita.

Tyki beso al chico antes de abrir la puerta corrediza, al estilo japonés, para salir de la habitación y justo en ese momento un alto y delgado prostituto con un hermoso kimono rojo tropezó con él, el hombre lo agarro de la cintura para que no se cayera y quedo sin aliento.

Si alguna vez creyó que no existía nadie más hermoso que Allen, acababa de comprobar que estaba equivocado nunca había visto a esa belleza que la casa Cross ocultaba, diferente a Allen completamente era también deslumbrantemente hermoso con una belleza diferente al de cabellos blancos, esta belleza tenía el cabello rojo ligeramente largo y alborotado con un estilo juguetón, caía sobre uno de sus ojos ocultándolo, el ojo que se podía ver era de un hermoso verde que resaltaba con su piel clara como la leche, era alto y delgado con una figura estilizada y exquisita.

-Quita tus manos de mi imbécil- le empujo la pelirroja y hermosa aparición, la boquita sucia resto todo el encanto del hermosísimo muchacho.

-Lavi- se escuchó la exclamación ahogada de Allen desde el dintel de la puerta, por la forma en que Lavi Bookman le había hablado a su cliente.

-Lavi- se escuchó casi simultáneamente la voz cortante y seria de Marian acercándose al joven y apartándolo de Tyki, jalándole contra su cuerpo-Mis disculpas Tyki San, Lavi será castigado por su falta- aseguro -Y su próxima visita a Allen corre por cuenta de la casa para que disculpe este pequeño mal entendido- Su rostro estaba serio, por el impase.

-Le acompaño a bajo Tyki sama lo siento mucho- se disculpó Allen tomando el brazo de Tyki y llevándolo escaleras abajo mientras en la mente de este solo se repetía una cosa… Lavi Bookman, que hermoso nombre el del nuevo putito de la casa Cross.

-o-o-o-

-Como se te ocurre tratar a uno de nuestros mejores clientes así- le riño Marian Cross a Lavi soltándole.

-Él se cruzó en mi camino- fue la respuesta negándose a mostrarse arrepentido.

-Tú fuiste el que casi le atropello al salir de mi habitación-le riño Allen que había vuelto a subir las escaleras después de despedir a Tyki. Lavi desvió la mirada sin ningún remordimiento, mas sus visibles ojos verdes siempre expresivos mostraban la rabia del chico.

-De verdad que no te espera ningún futuro en esto si sigues por ese camino Lavi, somos prostitutos, no niños ricos- le dijo Allen cerrando la puerta de su habitación molesto.

-No le causes más problemas a Allen o a la casa- le advirtió el general como era llamado Marian Cross-si no cambias tu actitud Lavi, me veré en la obligación de castigarte y eso no te gustara-le advirtió.

-Hai- dijo Lavi entre diente y asiéndole una reverencia al jefe se alejó mientras veía como Bak que subía de acompañar al último cliente sonreía divertido al jefe.

Bak Chang era el segundo mejor de la casa con el cabello rubio, el asiático era alto y delgado con una figura estilizada, exquisito toda una belleza.

-Oh la casa Cross es sin duda siempre muy divertida- le dijo divertido a Marian que le ignoro.

El General Cross, era alto, con los músculos bien marcados y definidos, el cabello rojo era largo, solía usar una máscara blanca que cubría la mitad de su rostro dando le un toque misterioso y sensual, los ojos que había heredados de su padre quitaban el aliento ya que siempre brillaban como gemas malvadas y frías, que te tentaban hacían sus brazos y la muerte.

-Mandare a subir a los sirvientes para que os preparen una tina a ti y a Allen así que mejor vete a descansar antes de que te ponga a trabajar- le advirtió Marian y más tardo él en decirlo que el putito rubio en desaparecer en sus habitaciones. Marian suspiro y siguió a su despacho después de mandar a los sirvientes a arreglar las habitaciones y ayudar a sus estrellas, tenía que contar las ganancias de esa noche que como siempre no eran pocas, no en vano se había encargado de hacer la casa de placer Cross, la mejor.

"Ganar dinero para mí, es más importante que el amor... Solo amo cuando me pagan"

Bak

Continuara…