Hola chicas! (y algún genial chico al que le gusten los dramiones) bueno, hace unos años escribí un par de one-shots, y tenía en proceso esta historia, pero mi disco duro, por alguna razón, se estropeó y perdí TODO lo que llevaba, que nunca había publicado, me enfadé mucho y dejé de leer o escribir fics durante como 2 años Dx lo cual se me hace imperdonable! pero bueno, hoy me desperté con ganas de volver a escribir y leer, así que aquí estoy, estoy re-escribiendo la historia, por lo que tiene muchos cambios, pero espero les guste. También estaré pidiendo su opinión y el: que les gustaría que pasara, todo eso lo contestaré principalmente por twitter: PawlieNoSoy (sólo avísenme que me siguen de aquí para saber quienes sois)

Summary:Draco siempre ha estado orgulloso de su linaje de sangre pura, menospreciando a los "sangre sucias", que pasaría si descubriera que fue adoptado de pequeño, que sus padres reales son muggles y que son trabajadores de una familia muggle muy poderosa y rica: "Los Granger". (Todo pasa después de la guerra mágica, los Malfoy se rindieron antes y ayudaron a la orden en la destrucción de Voldemort; DRAMIONE; HG/DM LL/TN GW/BZ RW/PP HP/?)

Capítulo Uno: Prólogo

Abrí los ojos y descubrí que no estaba en mi cama de las mazmorras, ni en el sillón de la sala común, donde a veces me quedo dormido leyendo un buen libro, si, si, se que eso sonó a algo que diría la Granger, pero yo también disfruto un buen libro de vez en cuando; no, estaba en un sillón diferente, sentado, a mi alrededor había mucha gente, de aspecto humilde, y,… no parecían magos, ¡muggles! ¡Estaba en una casa muggle, repleta de muggles y cosas muggles! Mi cara adoptó el típico gesto de desprecio que me enseñó mi mamá, frunciendo la nariz como si estuviera oliendo algo bastante desagradable, que es lo que pasaba, estaba rodeado de muggles; Desagradable.

De repente, una muggle de,… yo diría unos 40 y tantos años, la edad de mis padres, se me acercó con un gran plato de galletas de chocolate que desprendían un delicioso aroma, extendió el plato hacia mi y me dijo con una cálida y dulce voz, acompañada de una radiante sonrisa:

-¿Quieres una galleta, hijo?- "hijo", "hijo", esa palabra me taladraba la mente como un filoso cuchillo.

Miré a la señora como si estuviera loca, pero algo, dentro de mi, me decía que no era así, empecé a sudar, mi respiración se aceleraba cada vez más, lo que me causaba dificultad para respirar, me levanté a trompicones del sillón, sintiendo que todo me daba vueltas y caí, caí, caí,…

Desperté en mi cuarto, Blaise y Theo dormían plácidamente en las camas contiguas a la mía.

Me quedé pensando en el sueño que acababa de tener, y lo absurdo de mi reacción, las señoras mayores, comúnmente le llaman a los jóvenes hijo. Pero había algo en el tono que lo pronunció la señora, algo tan,… familiar, que no me dejaba en paz.

Un sonido como golpecillos en la ventana me sacaron de mis absurdas cavilaciones, me acerqué a la ventana para encontrar una lechuza con una nota amarrada en la pata. Se la quité cuidadosamente y desplegué el pergamino:

"Draco Malfoy, favor de ir a mi oficina a primera hora,

los maestros ya fueron avisados de su ausencia en todas las

clases del día de hoy. Hay muchas cosas que explicar,

muchas dudas que responder.

Atentamente: Albus Dumbledore"

Cuando terminé de leer la nota, mi corazón palpitaba tan rápido, que pensé que se saldría de mi pecho, estaba sudando como animal y mis manos temblaban.

Miré el reloj, todavía faltaban dos horas para que los demás empezaran a levantarse para iniciar el día, así que decidí acostarme en mi cama y tratar de dormir un poco más. Cosa que obviamente, no logré.